PROLOGO

Se pretende que sea éste un espacio dedicado a entretener y deleitar (... a través de la fotografía fundamentalmente) ... a dar a conocer (...o traer al recuerdo) ciertos monumentos o espacios situados en el término o cercanías de Lahiguera. ...a llamar la atención por el estado de abandono y deterioro de muchos de ellos, ...y si llegara el caso, a remover la conciencia de todos los que somos "herederos" de tales monumentos y espacios, y que con nuestra aportación ayudásemos a la conservación de los mismos.

sábado, 8 de octubre de 2022

D. ALONSO DE ÇAMBRANA LOGRA PARA LA HIGUERA SU INDEPENDENCIA DEL MUNICIPIO DE ANDÚXAR EL 17 DE OCTUBRE DE 1558 CON EL PAGO A LA CORONA DE TRES MIL DUCADOS.

LOS DIFERENTES NOMBRES QUE HA LLEVADO NUESTRA VILLA HASTA PASAR A LLAMARSE LAHIGUERA EN FECHA 11 DE ENERO DE 1996.

Seguramente cualquier foráneo que vea en el mapa de viajes el nombre de nuestro pueblo lo imaginará lleno de árboles de higuera, y posiblemente sea nuestro pueblo que lleva ese nombre, uno de los que menos se prestan hoy al cultivo de la higuera. En algunas casas hay lo que podíamos considerar como la higuera familiar en sus amplios corrales o en los corralones, pero en el exterior en las fincas al aire libre son pocas las higueras que podemos disfrutar en nuestro término, quizá porque tan exquisitos frutos fuesen capricho de otros vecinos probadores anticipados de sus frutos y no del paladar sosegado de los propietarios. Es comprensible que si la higuera estaba situada en un lugar de paso fuese irresistible negarse a probar tan delicioso fruto y a poco de su madurez fuesen escasos los higos y brevas que el propietario pudiese disfrutar con la familia.

El nombre de Figueruela, pudo ser su denominación árabe o morisca, así de alguna manera debió ser llamada y relacionada nuestra villa con las higueras, suponemos que por su abundancia en ese tiempo cuando las lindes de las propiedades eran marcadas por estos y otros árboles; después fue Fuente de la Figuera aunque tampoco hace pensar que nuestro término fuera un bosque de higueras como hoy lo es de olivos. Pero con seguridad hay quien pensó que debió ser la higuera de la fuente de gran distinción, por alguna característica, como para que una población fuese reconocida por este nombre. Tras la reconquista castellana fueron muchas las villas y lugares de nuestra provincia que fueron denominadas como fuentes. A este respecto dice Ahumada Lara: “…El rey Fernando, con el fin de consolidar un patrimonio para la capital del Santo Reino, entrega al concejo de la ciudad las tierras situadas al norte de la misma hasta el límite con el vecino concejo de Andújar… dona para Jaén el extenso pago de las Fuentes: Fuente Mora (¿La Imora?), Fuente del Campo (¿Torredelcampo?), Fuente Tétar (Mengíbar), Fuente del Rey (Fuerte del Rey), La Fuente de la Figuera”… (1).

Descripción del Reino de Jaén del año 1588 por Gaspar Salcedo de Aguirre. Dedicado a D. Francisco Sarmiento de Mendoza, Obispo de Jaén. En este mapa se puede apreciar que su nombre castellano en 1588 era Higuera, distinguiéndose de Higuera de Martos.

Detalle del mapa anterior del año 1588 donde se puede ver con mayor precisión la ubicación de la villa de Higuera.

Hay abundantes villas en España con el nombre de higuera incluido en su denominación oficial, por ello debió ser complicado para Ahumada Lara cuando a petición de alcalde Francisco Galán, ante la pérdida de una parte de su denominación, con la ola de autonomías, se decidió quitarle la coletilla “de Arjona” para dejar de llamarse Higuera de Arjona y buscar un nombre que sin hacerle perder su referencia de origen como Higuera pudiese llegar al BOJA para quedar con el nombre renovado. Después de haber arrastrado durante siglos la denominación de La Higuera, y ser también Higuera de Andújar e Higuera de Arjona, e incluso con los dos nombres de “Higuera de Arjona o de Andújar”, todo un despropósito de las autoridades locales del siglo XIX que hizo permanecer uno u otro nombre durante siglos. Entiendo que el cambio no afectó para nada a nuestra villa, y que fue pues una de las cosas que con frecuencia se hacen sin que cambie para nada la vida de sus habitantes.

Dibujo del villanovense Jimena Jurado en el siglo XVII.

Higuera en un mapa de 1678.

Mapa de 1782, en él se puede loalizar Lahiguera como Higuera de Andújar, más abajo Santa Clara, y más arriba Villa Nueva de Andújar.
Mapa de 1787, en él se puede localizar Lahiguera como Higuera de Arjona o de Andújar, y Villanueva de Andújar hoy Villanueva de la Reina.
Mapa de 1788, en él se pueden comprobar las asignaciones de ambas poblaciones como de Andújar a pesar de que La Higuera dejó de depender de Andújar desde el año 1558 en que consiguió su separación del Concejo andujareño.

Mapa de 1799, en el que una vez más se denomina a nuestra villa como Higuera de Andújar o de Arjona.


Mapa de 1847 en el que aparece por primera vez Lahiguera como Higuera de Arjona.

Mapa de 1850 en el que aparece nuestra villa denominada como Higuera de Arjona.

Mapa de 1862 en el que aparece también denominada como Higuera de Arjona.
Mapa de 1879 en el que aparece como Higuera de Arjona.
Mapa de 1901 en el que está normalizada ya la denominación de nuestra villa.

Mapa del año 1910 en el que aparece igualmente la denominación de Higuera de Arjona para nuestra villa.

Mapa actual de la provincia de Jaén dividido por comarcas y municipios donde se comprueba el actual nombre de nuestra villa como Lahiguera desde la fecha 11 de enero de 1996, e igualmente ocurre en el caso del mapa de carreteras provinciales de más abajo.



Como una vez más… llegamos tarde, cuando las autoridades eligieron el nombre, con el consejo ilustrado de nuestro paisano Ignacio Ahumada Lara, hubo que adaptarse a los que habiendo llevado el nombre de Higuera tomaron antes su decisión de denominarse oficialmente con otro nombre diferente, ya estaban los posibles nombres copados por otros que no demoraron tanto el cambio de la nueva identidad con el nombre de la villa. Estaba elegido el nombre de Higuera, que parece ser era el más antiguo; también La Higuera, La Fuente de la Figuera o Fuente de la Higuera tras la reconquista, y pasamos a llamarnos La Higuera de Andújar, y después Higuera cerca de Arjona al hacernos calatravos, y después con las luchas por el señorío no conseguido entro en la indefinición de Higuera de Arjona o de Andújar, todo en el mismo nombre. Villanueva que también lo fue de Andújar se dice erróneamente que se le agregó “de la Reina” cuando la reina Isabel II visitó Andújar y quizá pasó o se detuvo por la casa de Postas, antes de hacer su entrada triunfal en Andújar. No es este un asunto que conozca por lo que prefiero dejarlo como un apunte para estudio. En este tiempo de cambio para Villanueva nosotros nos llamábamos “La Higuera cerca de Arjona” como así lo muestran las actas municipales desde 1833 a 1892 y siguientes.

Mapa de la provincia de Jaén del año 1874 de Francisco Boronat y Salorre, dedicado a D. Francisco Serrano, Duque de la Torre.

Un curioso libro, titulado: Variaciones de los municipios de España desde 1842. Ministerio de Administraciones Públicas. Secretaría General Técnica, 2008. Nos dice que desde 1842 se han producido más de cuatro mil extinciones de municipios, de ellas 2.274 entre esa fecha del año 1842 y el año 1857, en el primer período intercensal 4.639 municipios han cambiado de nombre, de ellos, 1.659 lo hacen en el primer período intercensal. Estas cifras ponen de manifiesto que un alto número de municipios no tenían viabilidad y que no había una referencia fiable de los nombres de las entidades de población. Nombres que se repetían dentro de una misma provincia y que se dotaron de algo distintivo como “y su honor”, “y montes”, “y aldeas”, “y mansos”, “y cuadras”, “y coto redondo” “y coto real”. En otros casos se hacía referencia a otras poblaciones o accidentes geográficos usando preposiciones como “cabe”, “sobre”, “de” o locuciones como “arriba”, “abajo”, “junto”, “suso”, “ uso”. Unas veces nombres compuestos forman una sola palabra y otras varias palabras (Torreblascopedro, Torre de Blasco Pedro) o el artículo determinado se junta al sustantivo (Lascasas-Las Casas, Laguardia-La Guardia). En nuestro caso nosotros no lo hicimos en ese tiempo y atribuimos nuestra denominación oficial como villa a estar “cerca” de Arjona, con lo que ya no éramos de Arjona o Andújar, y hubo un tiempo en el que se eliminó lo de “cerca” y quedó en Higuera de Arjona, era sobre la decena de los ochenta del siglo XIX, aunque según elección del Secretario del Ayuntamiento unas veces se encabezaban las actas con el nombre de la villa como Higuera de Arjona y otras lo era con la denominación Higuera cerca de Arjona. Creo recordar que fue una carta del Jefe Político de Jaén, equivalente al Gobernador Civil después, el que dirigió una carta oficial al ayuntamiento y puso Higuera de Arjona, momento en que se empezó a usar con más frecuencia en las actas Higuera de Arjona, y a pesar de ello alguna vez se colaba lo de Higuera “cerca” de Arjona.

Por último podemos aventurar una cifra sobre el número de municipios que había en España en 1842 y que estaría en torno a los 11.500. De aquí se ha pasado a la cifra actual de 8.112 en 2008, habiéndose mantenido la tendencia a la supresión de municipios, especialmente en los años 60 y 70 del pasado siglo XX, tendencia que se quebró a partir de los años 80, deshaciéndose muchas de las agrupaciones que se habían producido anteriormente, volviendo a reaparecer los antiguos nombres que fueron eliminados con la anterior supresión.

Adviértase que generalmente los registros son dobles puesto que en uno el municipio citado figura en primer lugar y en el segundo figura el municipio de referencia en primer lugar (Madrid incorpora el territorio de Fuencarral, por ello Fuencarral se extingue incorporando su territorio a Madrid, y Fuenterrabía pasa a denominarse Hondarribia, aunque su anterior nombre era Fuenterrabía.

Los pueblos que llevan la denominación de Higuera en su composición oficial son los siguientes, tomados de la relación por orden alfabético que aparece en el citado libro, publicado en 2008 por la Secretaría General Técnica del Ministerio de Administraciones Públicas.

Badajoz:

Higuera pasa a llamarse Higuera de Llerena. Censo 1857

Higuera de Bargas pasa a llamarse Higuera de Vargas. Censo 1857

Higuera de Llerena su anterior nombre era Higuera. Censo 1857

Higuera de Vargas su anterior nombre era Higuera de Bargas. Censo 1857.

Cáceres:

Higuera su anterior nombre era Higuera o Higuera de Albalá. Censo 1877

Higuera o Higuera de Albalá pasa a llamarse Higuera. Censo 1877.

Girona:

Figueras incorpora el territorio del extinguido San Pablo de la Calzada. Censo 1857

Figueras incorpora el territorio del extinguido Villatenim. 04/09/1975

Figueras pasa a llamarse Figueres. 18/04/1984

Figueres su anterior nombre era Figueras. 18/04/1984

Figueres intercambia territorios con Vilafant. 14/10/2005.

Huelva:

Higuera de la Sierra su anterior nombre era Higuera junto a Aracena. 05/12/1916

Higuera junto a Aracena pasa a llamarse Higuera de la Sierra. 05/12/1916

Foto aérea de Higuera de Arjona del año 1962. Foto del Instituto Geográfico Nacional.
 Jaén:

Higuera de Arjona pasa a llamarse Lahiguera. 11/01/1996.

Lahiguera su anterior nombre era Higuera de Arjona. 11/01/1996.

Lleida:

Figuera, La: se extingue y su territorio se incorpora a Algerri. Censo 1857.

Segovia:

Higuera, La: se extingue y su territorio de incorpora a Espirdo. 11/12/1974.

Población de La Font de la Figuera de Valencia.
Valencia:

Font de la Figuera, La: su anterior nombre era Fuente de la Higuera. 10/12/1984.

Fuente de la Higuera pasa a llamarse La Font de la Figuera. 10/12/1984.

Nota: Como en algunas ocasiones he escuchado en nuestra villa, algo que coincide sólo en parte con mi opinión personal, este debió ser el nuevo nombre de nuestra villa, una vez que con la ola autonómica los valencianos no volverían atrás para llamar La Fuente de la Higuera o mejor Fuente de la Higuera a la población que tenía en mismo nombre que nuestra villa después de la reconquista a los árabes a partir de 1225, llamándose hoy “La Font de la Figuera” en valenciano. Habría que ver desde cuando esta población valenciana fue denominada como Fuente de la Higuera, si fue después de 1225 el nombre nos debió corresponder a nosotros. Posiblemente alguien se pregunte ¿Cuál fue la fuente que hoy podíamos atribuir jocosamente al origen del nombre castellano de nuestra villa?, dado el nulo interés de conservación que hemos mantenido, como comunidad, hacia las fuentes de nuestro municipio, para lo que invito a reflexionar a nuestros ciudadanos sobre el cuidado de lo poco antiguo que poseemos y lo mal que lo conservamos. 

Zamora:

Figueruela de Abajo se extingue y su territorio se incorpora a Figueruela de Arriba. 09/02/1965

Figueruela de Arriba incorpora el territorio del extinguido Moldones. Censo 1857

Figueruela de Arriba incorpora el territorio del extinguido Villarino de Manzanas. Censo 1857

Figueruela de Arriba incorpora el territorio del extinguido Riomanzanas. Censo 1857

Figueruela de Arriba incorpora el territorio del extinguido Gallegos del Campo. Censo 1857

Figueruela de Arriba incorpora el territorio del extinguido Figueruela de Abajo. 09/02/1965

Figueruela de Sayago se extingue y su territorio se incorpora a Fresno de Sayago. Censo 1857

Figueruela de Sayago se crea por segregación de parte del territorio de Fresno de Sayago. Censo 1930

Figueruela de Sayago se extingue y su territorio se incorpora a Peñausende. 25/12/1975. 

En el año 1225, por el pacto de las Navas de Tolosa entre Femando III y al-Bayassi, gobernador de Jaén, es entregada Andújar por los aliados musulmanes al rey castellano (2).

La historia de la dependencia política y administrativa de la aldea de La Higuera respecto a la entonces villa de Andújar, tiene su origen en el año 1225, cuando Fernando III, aprovechando las disputas entre los reyezuelos árabes Abd-allah al Bayassi, gobernador de Jaén y señor de Baeza; y Al-Adil, (señor de Murcia autoproclamado emir de al-Andalus), con pretensiones anexionistas de los dominios de Abd-allah al Bayassi, obtiene mediante el pacto de Las Navas de Tolosa, la entrega del alcázar de la ciudad andujareña (y el de Martos) y ganar para su causa al moro de Jaén.

Cuadro que representa la negociación del rey Fernando III "El Santo" con el rey de la taifa baezana Al-Bayassi en el año 1224.
 
La fidelidad y vasallaje del musulmán Abd-allah al Bayassi hacia el rey castellano Fernando III fue tan estrecha como sincera,  hasta el punto de permitir la entrega de su hijo menor para que fuera educado en el reino de Castilla, bautizándose  incluso con el nombre de Fernando en homenaje a su rey protector.

Iniciada la expedición de castigo por tierras de Jaén, Priego, Loja y Granada, las huestes castellanas y de al Bayassi pronto  acaban con las aspiraciones de Al-Adil de ocupar el área de influencia del gobernador musulmán de Jaén.

El 18 de julio de ese mismo año de 1225, día de Santa Marina, las tropas del Santo Rey entran en la villa de Andújar, y convierten al culto cristiano una mezquita que recibió el nombre de la festividad antes mencionada como iglesia de Santa Marina.

A partir de ese momento se organiza el Concejo de la villa de Andújar entregada con los bienes comunales y bienes propios, a la vez que se crean una serie de tierras de donación para recompensar a los señores que participaron en su conquista.

Andújar tenía un casco urbano amurallado, de Origen almohade, y un entorno rural poblado por varias aldeas (3).

En 1241, Femando III le concede al Concejo de Andúxar un privilegio por el cual mantenía los mismos términos territoriales que había tenido, obligándose a cultivar las junto al Guadalquivir y las viñas de Sierra Morena (4).

A Andújar, como villa de realengo, en 1240, se le había otorgado un privilegio para que no pudiera ser separada de la Corona Real, cediéndole las aldeas de Porcuna, Lopera, Villanueva, Marmolejo y La Higuera.

Si, como hemos visto, Villanueva y Marmolejo son cedidas en el siglo XIII, con el paso del tiempo debieron dejar esta circunstancia, para ser vendidas a Andújar por el Rey Felipe II en 1585 por la cantidad de 40.000 ducados de plata (5).

En cuanto a La Higuera, que como hemos dicho pertenecía al Concejo de Andújar; que tras la conquista de Jaén (1246) (6), se incorporó a las tierras de la ciudad recién conquistada, junto a Fuente Mora (¿La Imora?), Fuente del Campo (Torredelcampo), Fuente Tebar (Mengíbar), Fuente del Rey (Fuerte del Rey) ... La Fuente de la Figuera (La Higuera), entre otras. Ocho años más tarde, Alfonso X en 1254, las devuelve a Andújar, con la intención de que repoblase, las aldeas de La Higuera y Villanueva.

En el siglo XV La Figuera, hoy Lahiguera, fue repoblada por Andújar, llegando a contar con 78 viviendas, unos 351 habitantes, con parroquia independiente (7).

Durante este siglo Andújar, villa de realengo desde el siglo XIII, fue cedida en 1383 al ex rey de Armenia León V (8), a lo cual se opusieron sus vecinos. A partir de entonces cambiaría de señor según los intereses del rey de turno.

El exrey León V de Armenia.

En el siguiente siglo “La Figuera” pasa a depender de la Orden de Calatrava en 1434 (9), para años después, 1473, pretender cederla el rey Enrique IV, a don Pedro de Escavias, alcaide del castillo de Andújar, (y cronista del Condestable de Castilla, Lucas de Iranzo), y hacerlo como señorio con el título de “Conde de La Figuera”, a lo que se opuso el maestre de los calatravos, don Rodrigo Téllez Girón, tanto por la fuerza como legalmente (10).

En lo religioso, la Orden de Calatrava quitó a los sacerdotes del Obispado los beneficios del diezmo y los expulsaron. El Papa Calixto firmó una bula en 1456 para que bajo excomunión devolvieran los diezmos tomados de forma indebida y dejen su plaza a los referidos sacerdotes diocesanos. Pero las órdenes del Pontífice no fueron cumplidas (11).

Como ya hemos referido, en el momento en que las tropas castellanas entran en Andújar a mediados de julio del año 1225, conforme a lo acordado, una de sus primeras decisiones adoptadas fue la conversión de la mezquita en iglesia que desde entonces pasó a denominarse de Santa Marina.                                

Unos días después, el 10 de agosto de 1225, toman la aldea de Marmolejo y su castillo. Poco después se erigirá en el patio del castillo la primitiva iglesia de la aldea de El Marmolejo que llevará por nombre el de San Lorenzo, en recuerdo de la festividad del día de la reconquista de este lugar.

Enseguida se organiza el Concejo Andujareño con bienes comunales y propios, a la vez que se crean lotes de tierras destinados a recompensar a los señores que participaron en su conquista.

Algunos años después, en 1240, el monarca castellano concedía por privilegio real la cesión a Anduxar, como villa de realengo que era, las aldeas de Villanueva de Anduxar, (hoy de la Reina), Marmolejo, (entonces El Marmolexo) y La Higuera, (La Figuera) obligándole, un año después, a cultivar las tierras cedidas de las vegas junto al Guadalquivir y las viñas de Sierra Morena.

El lugar de El Marmolexo que, bajo dominio musulmán había pertenecido al área de influencia de Anduxar, (aunque desconocemos su grado de vinculación jurídica-administrativa) une su destino a ella en la renaciente era cristiana con el “status jurídico de cedida.”

El destino de las aldeas de Villanueva de Anduxar y El Marmolejo se torcería aún más en 1585 cuando fueron compradas al rey Felipe II por el concejo de Andújar por 40.000 ducados, lo que permitía a Andújar el derecho a nombrar los cargos de gobierno y de justicia y el cobro de impuestos por el uso de la tierra.

Durante trescientos cuarenta y cinco largos años hasta que en 1585 la aldea de Marmolejo y sus tierras, junto a Villanueva, fueron  compradas por el Concejo de Andújar al rey Felipe II por la cantidad de 40.000 ducados de plata. Precisamente cuando ambas aldeas intentaban comprar al monarca su independencia para desligarse de su tutela, tal como en tiempo anterior había conseguido hacer La Higuera en 1558.

La agricultura y la ganadería de nuestra villa continuaron en los siglos XIV y XV con muchas características heredadas de las anteriores centurias, aunque hubo algunas modificaciones en los cultivos, lo que proporcionará el cambio en la producción agrícola.

Como había ocurrido algunos siglos de atrás, los antepasados remotos de nuestra villa se ganaban en gran medida el sustento empleados en las tareas agropecuarias, si bien, con el transcurrir del tiempo, durante los siglos XIV y XV empiezan a introducirse cambios en las formas de producción que favorecieron una mejora de las explotaciones agrícolas y ganaderas.

En las tierras del Concejo de Andújar se cultivarán cereales: trigo, cebada, centeno, etc., y legumbres: habas, lentejas y garbanzos en las tierras fértiles, y el resto de las tierras menos fértiles se destinaron a almendros, viñas y olivares, propiciando en el siglo XV un auge de plantaciones de zumaque, una planta destinada a los curtidos y tintes para pieles y paños (12).

Plantas de zumaque.


En este siglo el olivar ocupaba una superficie reducida, salvo en Arjona, Andújar y Baeza; aunque para el resto de Jaén la producción era autosuficiente (13).

Los moradores de La Higuera y de las aldeas de su entorno de la campiña vivían en su gran mayoría humildemente, sumidos en una existencia dominada por las periódicas crisis de subsistencia, provocadas por periodos de pertinaces sequías, seguidos de años  de temporales que por su abundancia diezmaban o, en el peor de los casos, arruinaban sus cosechas, lo que unido a la aparición de esporádicos brotes epidémicos originados por las reiteradas pésimas condiciones higiénicas y de salubridad en que se desenvolvían sus vidas, generaban de cuando en cuando episodios de tensiones sociales que, terminaban, en los peores casos, en estallidos de conflictividad social.

Pese a tanta adversidad, que consideraban como verdadero castigo divino, un lento progreso se fue abriendo camino en este mundo marcadamente rural, que paulatinamente fue favoreciendo unas mejores condiciones de vida, gracias al surgimiento de las primeras transacciones comerciales entre las poblaciones vecinas. El mejor aprovechamiento de la tierra, daba mayores cosechas que redundaba lógicamente en mayores intercambios de productos agrícolas entre la propia población, acostumbrada desde tiempo inmemorial a una economía de autoabastecimiento, intercambios que se ampliaban hasta las poblaciones limítrofes en los años de cosechas abundantes, en los años en los que se generaban partidas de excedentes a cambiar o vender.

En las tierras de la Campiña y Vega del Guadalquivir, más fértiles, se cultivaban los cereales: trigo, cebada, centeno, avena,…; los árboles frutales y las leguminosas, fundamentalmente habas, lentejas y garbanzos, mientras que en las zonas de la campiña y la sierra, se destinaban a plantaciones de almendros, viñas y olivar.

Durante el siglo XV, la superficie destinada al olivar en las tierras de La Higuera, parece ser  que era bastante reducida, si bien las cosechas en años normales quizá dieran recursos suficientes para garantizar el autoabastecimiento de la villa. Las mayores plantaciones de olivos en territorio jiennense se circunscribían por aquel entonces a tierras de los términos de Baeza, Andújar y de la vecina Arjona.

La progresiva introducción a lo largo de este siglo de un nuevo cultivo del zumaque, en las zonas de sierra más próximas a las vegas del Guadalquivir, probablemente vino a desarrollar nuevas actividades económicas, que ofrecían nuevas expectativas a una sociedad basada eminentemente en la agricultura y en la ganadería.

El zumaque es un arbusto de entre uno y tres metros de altura, de cuyas hojas, una vez secadas, se trituraban hasta obtener un extracto que podía utilizarse directamente, bien en el curtido del cuero, bien como tinte textil.   

El desarrollo de su cultivo favoreció la aparición y el desarrollo de aquellos oficios artesanales vinculados al tratamiento de la piel, el cuero y la lana, surgiendo oficios como: curtidores, albarderos, guarnicioneros, talabarteros, zapateros y manteros, con el paralelo crecimiento de la cabaña ganadera, que facilitaría la materia prima, surgiendo nuevos oficios de vaqueros, cabreros, ovejeros, tratantes y criadores de caballos, mulos y asnos…, lo que produjo el mejoramiento de las manufacturas hechas con cuero y lana con la proliferación de todo tipo de arreos para el ganado mular, calzado, botas para el vino, mantas y  telas de todo tipo y uso.

En el siglo XVI se produce un período histórico importante para La Higuera, que verá cómo en 1558 (14) logra eximirse de la jurisdicción de Andújar, por lo que en fecha 17 del próximo octubre podríamos conmemorar el 464 aniversario de la efemérides de nuestra independencia del municipio de Andújar. Concretamente, fue el 17 de octubre de 1558 cuando la regente doña Juana de Austria, por ausencia de su hermano Felipe II, firma en Valladolid la ejecutoria por la que nuestra aldea con todo su término pasa a gobernarse por sus propios alcaldes ordinarios y no como hasta entonces ocurría: que el urbano tenía autonomía, mientras que las tierras que configuraban el territorio de La Higuera pertenecían a la jurisdicción de Andújar. La solicitud se había presentado don Alonso de Çambrana: “a causa de no tener alcaldes ordinarios de essa dicha villa jurisdicion más de tan solamente de tejas y tener todas las heredades, las viñas y labranças de los vezinos de la dicha villa en termino y juridici6n de la ciudad de Andújar. Los vezinos de la dicha villa de La Higuera reciben muchos daños, molestias y vexaciones” (15).

Alonso de Çambrana (Zambrana) era el prior de La Higuera, cerca de Arjona (así se mencionaba en el siglo XVI) desde hacía unos años. Anteriormente había hecho también en la corte la gestión de la independencia de la villa de Cambil de la ciudad de Jaén, en concreto en 19 de abril de 1558. Era natural de Viloria (Burgos), hijo de Rodrigo de Zambrana y Juana González de Salazar. A Cambil llegó a mediados de los años 30 a servir la capellanía de La Latina que fundara Francisco Ramírez de Madrid, secretario de los Reyes Católicos. Después arrastraría hasta este pueblo a sus hermanos Francisco y Pedro de Zambrana, padre este último que sería del arzobispo don Diego de Zambrana y Guzmán. Alonso de Zambrana falleció por 1568 siendo prior de Lahiguera.

Firma de Alonso de Çambrana.

Supongo que estaréis conmigo en que don Alonso de Çambrana debería dar nombre a una calle importante en Lahiguera, al diligenciar todo el proceso de exención o separación de la jurisdicción de Andújar.

Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en Viloria (hoy Viloria de Rioja) Burgos.
Pila bautismal de la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en Viloria (hoy Viloria de Rioja), Burgos. En ella fue bautizado Santo Domingo de Silos en el año 1019 y posiblemente fuese bautizado también D. Alonso de Çambrana, prior de La Higuera, y gestor de la independencia de nuestro municipio con respecto a Andújar en el año 1558.
 
El origen de la genealogía de los Çambrana viene de Rodrigo de Çambrana que casó con Juana González de Salazar, ambos fueron vecinos de Viloria, lugar de la Rioja, de la jurisdicción de Santo Domingo de la Calzada.

De este matrimonio nacieron tres hijos varones: Alonso, Francisco y Pedro de Zambrana (realmente su verdadero apellido era “Çambrana”). Tenemos signatura de su firma porque en 1545, Alonso de Çambrana firma como testigo en un testamento.

Los tres hermanos, a principios de la década de los cuarenta del siglo XVI fueron a Cambil, atraídos por el bachiller Francisco de Soto, tío de ellos, que estaba de cura en la iglesia parroquial (16).

1º Alonso de Çambrana, el mayor de los hermanos, era presbítero y fue prior de la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de La Higuera durante los años de la décadas de 1550 y la de 1560. Murió de prior en nuestra villa en el año 1568, diez años después de haber conseguido la exención de la dependencia administrativa del Concejo de La Higuera del de Andújar en 1558, al que había pertenecido desde 1225 fecha en que fue entregada al rey Fernando III por el rey de la taifa baezana al- Bayassi.

Nuestro prior Alonso de Çambrana heredó a su pariente el bachiller Francisco de Soto (Archivo Histórico Provincial de Jaén. Legajo número 6.946). Poseyó la capellanía que instituyó en Cambil el secretario de los Reyes Católicos Francisco Ramírez de Madrid, que fue conocida como “La Latina”. A la muerte de Francisco Ramírez de Madrid, ocurrida en 1573, le sustituyó como capellán el deán de la Catedral de Jaén Don Bernardo de Rojas y Sandoval.

2º El segundo hermano Francisco de Çambrana casó en su villa natal de Viloria con Catalina de Vergara, hija de Francisco de Vergara y Catalina de Cervantes (A.H.P.J. Legajo número 6.943. Juan Ruiz de Jaén. Folio 11)

De este primer matrimonio tuvieron una hija llamada Fresina de Salazar, que casaría en Cambil con Juan de Carvajal el viejo.

Juan de Carvajal el viejo obtuvo uno de los cuatro oficios de regidor que el rey Felipe II concedió a estas villas en 1572 (Archivo Municipal de Cambil. Libro Capitular Segundo (1567-1583). Folio 106v.)

También obtuvo Ejecutoria de Hidalguía (Martínez Bara, José Antonio: Catálogo de informaciones genealógicas de la Inquisición de Córdoba conservadas en el Archivo Histórico Nacional. 2 tomos. Madrid.1970. Se encuentra en los actos positivos del pretendiente Sebastián de Vilches, nieto materno de Juan de Carvajal, expediente 1.945), librada por los alcaldes de los hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada en 1605, por el pleito que ante la misma sostuvo y ganó en jurisdicción ordinaria, junto a su hermano Francisco Cerón ( 1585-1591).

Fresina de Salazar, era natural de Viloria, hija de Francisco de Çambrana y de Catalina de Vergara Cervantes, y casó hacia el año 1580 en Cambil con Juan de Carvajal el viejo, viudo de María de la Cueva (Testamento de Fresina de Salazar en fecha 1-1 1594, ante Juan de Vilches (A.H.P.J. Legajo número 6.964, folio 1 del año 1594) Testamento de Juan de Carvajal: 29-9-1591, ante el mismo escribano (A.H.P.J) Legajo número 6.961. Folio 238 del año 1591).

Juan de Carvajal, el viejo y Fresina de Salazar serían padres de tres hijos: 1º Juan de Carvajal y Çambrana, 2ª Doña Catalina de Çambrana, 3ª Doña María de Carvajal.

1º Juan de Carvajal y Çambrana, que casó hacia el año 1602 con doña Ana de la Cueva, hija de Diego de Bustamante y de doña Ana de Valenzuela. Ellos fueron los padres de doña Quiteria y doña Agustina, que murieron niñas

Juan de Carvajal y Çambrana casó en segundas nupcias con doña Isabel de Leiva, natural de Huelma, y fueron padres de ocho hijos: 1º don Juan, y 2º don Melchor de Carvajal y Leiva, que fue durante más de veinte años capitán de infantería en el Reino de Nápoles, también de 3ª Doña María, y 4ª Doña Fresina de Carvajal y Leiva, que casaría en Huelma con don Diego de Martos y Piédrola, 5º don Alonso de Carvajal y Leiva, que sería corregidor de la villa de Huelma y alcalde noble de Cambil en 1659 y 1665, 6ª doña Francisca, 7º don Pedro, y 8ª doña Juana de Carvajal y Leiva que casó con su pariente don Francisco de Carvajal Cerón, teniente de corregidor que fue de Cambil.

Juan de Carvajal y Çámbrana fue alcalde noble en los años 1607, 1615, 1621 y 1628, y de la Santa Hermandad en 1613, 1617 y 1620.

2ª Doña Catalina de Çambrana murió doncella y fue heredada por su hermano Juan.

3ª Doña María de Carvajal, casó en 1613 con don Pedro Guiral y fueron vecinos de la ciudad de Guadix.

Francisco de Çambrana casó en segundas nupcias, ya en Cambil, con doña Teresa de Guzmán, hija de Juan de Orduña y María de Guzmán (Datos sacados del testamento de María de Guzmán, viuda de Juan de Orduña (A.H.P.J. Legajo número 6.942. Juan Ruíz de Jaén. Folio 554v. Fecha5-2-1563).

El nuevo matrimonio fueron padres de cuatro hijos: Rodrigo de Çambrana, Francisco de Çambrana, licenciado Juan de Çambrana, y Teresa de Guzmán y Çambrana.

Rodrigo de Çambrana, del que solo sabemos que fue elegido alcalde de la Santa Hermandad por el estado noble en el año de 1588.

Francisco de Çambrana casó con doña María, natural de Granada y fueron vecinos de la villa de Setenil (Sevilla).

El licenciado Juan de Çambrana fue presbítero y vecino de la ciudad de Sevilla, donde murió hacia el año 1600.

Doña Teresa de Guzmán y Çambrana casó con el licenciado Alonso Pérez Bellido, abogado de los Reales Consejos.

Francisco de Çambrana fue elegido alcalde ordinario por voto del vecindario de Cambil en cabildo abierto en los años 1558, 1560, 1563 y 1568, y por voto del Concejo, en cabildo a puerta cerrada, en los años 1574 y 1577.

3º Pedro de Çambrana, el tercero de los hermanos Çambrana, casó en Cambil hacia 1546 con Catalina Vélez (Datos sacados del testamento de María de Guzmán, viuda de Juan de Orduña (A.H. P. J. Legajo número 6.942. Juan Ruíz de Jaén .Folio 554v. Fecha 5-2-1563).

Catalina Vélez era también hija de Juan de Orduña y de María de Guzmán. Pedro de Çambrana y Catalina Vélez serían padres de  siete hijos:

1ª Doña Juana de Salazar, que casó con Lucas Dutor.

2ªDoña María de Guzmán, que casó con Pedro de Leiva.

3º Doctor Don Diego de Çambrana y Guzmán, que sería arzobispo de Las Charcas en el Perú.

4ºDon Pedro de Çambrana y Guzmán, que casó con doña Luisa Domedel y fueron vecinos de la ciudad de Guadix. Él sería el heredero de su hermano 3º el arzobispo don Diego de Las Charcas en Perú.

5º Don Alonso de Çambrana y Guzmán.

6ª Doña Beatriz Vélez, que murió soltera en 1577, dejando como herederas a sus hermanas María e Isabel.

7ª Doña Isabel de Çambrana, de la que no se sabe nada y suponemos murió soltera.

Pedro de Çambrana fue elegido alcalde ordinario en Cambil en los años 1564 y 1567, cuando los oficiales de justicia se elegían por votos del común (Estos datos, como antes los de su hermano Francisco, están sacados de los Libros Capitulares del Ayuntamiento de Cambil).

La mujer de Pedro Çambrana, Catalina de Vélez, otorga testamento en fecha 4 de septiembre de 1573, cuando ya su marido Pedro Çambrana está muerto (A.H.P.J. Legajo número 6.949. Juan Ruiz de Jaén. Folio 246v) (17).

La Higuera pagó al Rey por su independencia tres mil ducados o un millón ciento veinticinco mil maravedíes (18), que suponemos salió de los fondos aportados por sus vecinos. También suponemos que el cambio entre ducados y maravedíes estaría en 375 maravedíes por cada ducado.

En la ejecutoria de independencia dicha villa pasa a ser de realengo, dejando claro que la Orden de Calatrava no puede interferir en ningún asunto administrativo (19).

Aunque no conocemos el número de habitantes que tenía La Higuera en este año de 1558, sí podemos decir que 23 años antes contaba con 445 habitantes (20), cifra que irá en aumento, para en 1591 contar con 499 habitantes (21).

Año éste de 1558 en que Felipe II debió dar una ejecutoria sobre la jurisdicción y competencia de los Calatravos, dejando muy claro que en nada podían intervenir en lo concerniente a los lugares de Arjona, Arjonilla y La Higuera de Andújar, y no de Arjona como le llamaba la Orden de Calatrava. Nos parece más correcta esta denominación por haber sido de la jurisdicción de Andújar y no de Arjona, como en un principio se puede deducir. La “de” indica solamente proximidad geográfica y no “propiedad”, por eso es más correcto denominarla como se hace actualmente Lahiguera (22).

Como lo más difícil siempre ha sido ponerse de acuerdo los pueblos en la fijación de sus límites geográficos, que tiene cada término municipal. No será hasta el siglo XVIII cuando se determine el definitivo espacio de jurisdicción de Lahiguera. En 1720 el Alcalde ordinario requirió al Ayuntamiento de Andújar para que nombrara los comisarios necesarios para rectificaciones de los mojones de su término (23).

A pesar de esto, hubo un pleito hasta 1791 por el paraje conocido como Degredo, situado donde se juntaban los términos de Andújar y Arjona, debido a que esta última villa se oponía a su cesión (24).

En cuanto al número de habitantes en este siglo, sabemos por el censo de Floridablanca que en 1787 tenía 528 personas (25) y 1789, dos años después, 1,035 habitantes. La casi duplicación de quienes habitaban La Higuera, nos parece extraña. Posiblemente las diferencias estén en que los datos primitivos de población se expresen en vecinos y dependiendo del número con que se multipliquen por hogar, así darán una cifra u otra.

Fue a comienzos de la segunda mitad del siglo XVI, cuando les llega a las dos aldeas de Villanueva de Andúxar y El Marmolejo la noticia de la independencia de la aldea de La Higuera en 17 de octubre de 1558, otorgada por la regente doña Juana de Austria en ausencia de su hermano Felipe II y por la que tuvieron que pagar a la Corona la cantidad de tres mil ducados.

Doña Juana de Austria, la princesa regente que otorgó la independencia de La Higuera del Concejo de Andúxar en ausencia de su hermano Felipe II.

No era de extrañar entonces, que esta noticia espolease a los villanoveros y marmolejeños y buscasen por todos los medios posibles, liberarse de los lazos jurídicos que les ataban a la villa de Andújar, del mismo modo que lo habían realizado los higuereños, pues los impuestos por arrendamientos de las tierras propias de su término, que debían pagar anualmente a la hacienda andujareña, amén de otros, suponía una gravosa carga que refrenaba el progreso material de estas dos aldeas dependientes de Andújar.

Por ello es fácil entender que no perdieran ocasión que se presentase para reclamar a las instancias judiciales en busca de su deseada independencia. Pero entonces Andújar compra en 1585 las aldeas de Marmolejo y de Villanueva de Andújar al rey Felipe II por 40.000 ducados.

Pronto Marmolejo y Villanueva intentarían seguir los pasos de La Higuera. Así, la aldea de Villanueva, con mayor población (2196 habitantes tenía Villanueva, y 1344 la aldea de Marmolejo en 1595), de modo que la capacidad económica de la que disfrutaba la aldea de Villanueva, le hizo tomar la iniciativa, dando comienzo a un contencioso en 1582 ante las más altas instancias del país, para conseguir su independencia del concejo andujareño.

Marmolejo se uniría poco después a aquella iniciativa, en un intento de unificar esfuerzos para eximirse conjuntamente del Concejo andujareño, pero, tras pleitear durante tres años terminaron perdiendo en 1585 el contencioso ante la ciudad de Andújar, que deseosa de mantener a toda costa bajo su influencia ambas aldeas ofreció al monarca 40.000 ducados, cantidad de dinero que resultó imposible de igualar, a tenor de las  modestas economías de que disponían  estos dos “lugares”.

De este modo, Andújar retenía para sí los dos asentamientos vecinos y conseguía de la Corona mayores privilegios y prebendas, en detrimento de estos poblamientos. Se torcía aún más, pues, el destino de los pobladores de las dos aldeas dependientes.

De este segundo periodo, que se prolongó por espacio de doscientos seis años, está datado que Andújar ejercía la potestad en el cobro de los arrendamientos de las parcelas propias de cultivo y el nombramiento anual de los cargos de gobierno de estas aldeas: Mayordomo de Propios, Alcaldes de la Hermandad de Hijosdalgos, Alguacil Mayor y Subteniente, corredor de aceite, fiel de la pescadería y carnicería, apreciador de campos y veedor de ropas, etc., responsabilidades éstas que llevaban aparejado consigo, el pago al ayuntamiento de la ciudad de unas importantes cantidades de dinero por el arrendamiento anual de los mismos.

Para pagar a la Corona el importe de esta compra, las autoridades del Concejo de Andújar hicieron frente a la abultada deuda contraída a través de empréstitos, incrementos de los impuestos a estas aldeas, que evidentemente terminaban repercutiendo en las ya de por sí débiles economías familiares. Incluso se adoptaron decisiones arbitrarias de dudosa legalidad como el arrendamiento a particulares de lo que hasta entonces eran zonas de pastos comunales, reduciéndose estas zonas de pastos comunales en número y calidad, que continuaron con su carácter comunal y libre, como la del Medianil, para uso de los ganados de los vecinos. Esta última medida debió desagradar especialmente al sector ganadero de ambas aldeas que vieron como el acceso a los mejores pastos ya no resultaba gratuito.

Parece lógico pensar que, estas decisiones del Concejo de Andújar, lejos de aliviar el malestar que suponía el pago de impuestos anuales, por el aprovechamiento de unas tierras que eran suyas, invitaban a los Concejos de estas aldeas a perseverar en el litigio de su independencia con mayor determinación si cabe en pro de su deseada libertad, litigando siempre que sus economías y la ocasión lo permitieran, buscando la manera de eximirse de esta tutela, con la compra al Rey de turno de su independencia y libertad. Seguramente debió ser así, pues aunque no hay documentación fehaciente sobre estos posibles litigios, se deduce del hecho conocido de que a lo largo del siglo XVII, Andújar solicitaría en varias ocasiones a las administraciones de Felipe III y Felipe IV, seguramente en respuesta a las propias demandas de ambos lugares, la ratificación de los privilegios concedidos por Felipe II.

Rey Felipe II, rey del mayor imperio conocido en la historia.

Los acuciantes problemas económicos por los que atravesaba la hacienda real durante estos reinados, originados por los interminables conflictos en Europa, que obligaban a mantener con cuantiosos gastos a los tercios españoles para preservar la integridad territorial del Imperio Español, propició que las disputas entre las aldeas y su ciudad de pertenencia, fuesen aprovechadas en beneficio propio por estos monarcas que, a cambio de mantener el antiguo “status quo”, obligaba a Andújar a desembolsar a la Corona elevadas sumas de dinero en concepto de ayudas, con las que la ciudad retenía ambos asentamientos y obtenía, al mismo tiempo nuevas contrapartidas y licencias reales para subir los impuestos municipales a sus vecinos, reconocer a perpetuidad su autoridad sobre los mismos y poner a su antojo a las autoridades locales, de justicia y de gobierno.  

Algún estudioso de la época, llega a afirmar que la ciudad de Andújar, agobiada por la cantidad de préstamos solicitados, “jamás devolvió estas cantidades, pero sí se aprovechó de forma engañosa y astuta de esos impuestos y arrendamientos especiales, que habían concedido los diferentes reyes, para que precisamente Andújar pudiera pagar sus deudas”.   

Andújar y su comarca integrada por las localidades de Marmolejo y Villanueva, todavía de su jurisdicción en el siglo XVII, y Arjona, Arjonilla y Lahiguera, principalmente, estuvieron bajo el control del Santo Oficio de la Inquisición cordobés, que a través de sus Familiares en ellas velará por la observación de la fe católica; aunque también intervendrá en aquellos casos en que sus miembros se viesen comprometidos.

Alcazar de los reyes cristianos, sede y prisión del Santo Oficio en Córdoba.
Auto de fe de la Inquisición de Francisco de Goya.
No hay datos demográficos concretos y fiables de las ciudades de la comarca de Andújar; sin embargo con aquellos que conocemos podemos dar una visión lo más aproximada posible a la realidad.

Así vemos que Ximénez Patón y Ordóñez de Ceballos nos ofrecen unos datos fraccionados, al indicarnos unas veces las casas que tiene cada localidad, por parroquias, y en otras el número de vecinos. Así para Andújar nos dice: “Santa María ciento y ocho casas… San Miguel setecientos y ochenta y quatro vezinos… Santiago ciento y veynte y quatro casas… Santa Marina setenta y siete casas… San Bartolomé mil ciento y noventa vezinos…

Fuera de la ciudad, La Higuera de Andújar (después fue Higuera de Arjona y actualmente Lahiguera) ciento y setenta y cinco casas…, que multiplicada por 4,5 por cada casa nos da una población en la villa de 787 habitantes.

El Marmolejo dozientas y ochenta casas… que multiplicada por 4,5 por cada casa nos da una población en la villa de 1.260 habitantes.

Villanueva de Andújar (hoy Villanueva de la Reina) quatrocientos y cincuenta y ocho casas… que multiplicada por 4,5 por cada casa nos da una población en la villa de 2.061 habitantes.

Arjona… Santa María trescientos y setenta y tres vezinos… San Martín trescientos y cinco vezinos… San Juan doscientos y noventa y cinco vezinos…, en total 973 casas que multiplicada por 4,5 por cada casa nos da una población en la villa de 2005 habitantes.

Fuera de la villa, Arjonilla tiene quinientas y setenta y cinco casas…” que multiplicada por 4,5 por cada casa nos da una población en la villa de 2.587 habitantes.

En la primera mitad del siglo XVII, Andújar entre las dos parroquias más populosas, San Miguel y San Bartolomé, juntaban 8.880 habitantes. Los datos se han obtenido multiplicando por 4,5 personas por cada hogar, cifra considerada como media para aquellos años del seiscientos (26).

Tras la independencia de Lahiguera de la jurisdicción de Andújar, pasaran más de dos siglos para que sean las aldeas de Villanueva de Andújar y El Marmolejo quienes abandonen la dependencia de la ciudad de Andújar, de la que dependían en muchos aspectos.

Lógicamente una situación de dependencia provocó continuas  diferencias entre las dos poblaciones y la ciudad de Andújar, por lo que sus vecinos trataron siempre de eximirse, queriendo comprar al Rey de turno su libertad, a lo que el Cabildo Municipal andujareño interpuso recursos en la Real Chancillería de Granada, teniendo que terminar por pagar más dinero a la Hacienda Real si deseaba seguir con Villanueva y Marmolejo; las cuales tenían en el año 1595 respectivamente 2.196 y 1.344 habitantes, mientras que Andújar contaba con 9.364 personas (27).

El porqué de mantener una jurisdicción por parte de Andújar, viene dada por los beneficios que ésta sacaba del arrendamiento de las tierras de sus aldeas, propiedad de los respectivos concejos, además de otros cargos que los Capitulares nombraban como: Mayordomo de Propios, Alcaldes de la Hermandad de Hijosdalgos, Alguacil Mayor y Subteniente, corredor de aceite, fiel de la pescadería y carnicería, apreciador de campos y veedor de ropa, etc.; ya que éstos llevaban consigo el pago al Ayuntamiento de Andújar de unas importantes cantidades de dinero por el arrendamiento temporal de los mismos a los arrendadores  (28).

Ayuntamiento de Andújar hoy. Comenzadas en 1641, las fábricas de este edificio, que pasó de casa de comedias y posada a mediados del siglo XVII a ayuntamiento en el siglo XIX.  

En los primeros años del siglo XVI, Andújar tuvo ocasión de acrecentar su influencia con la incorporación de nuevas tierras y poblamientos del área de influencia de la aldea de El Marmolejo. Todo surgió en 1519 con el levantamiento de los comuneros castellanos contra el Emperador Carlos V. En esta ocasión, la fidelidad manifestada por los regidores de Andújar al poder del monarca, que derrotó a los sublevados el 23 de abril de 1521 en Villalar, fue recompensada unos meses después, concretamente el 3 de noviembre de dicho año, con la concesión de la aldea de San Julián y los poblamientos menores de San Vicente y Villalva, con el compromiso obligado de su repoblación.

Tan vital era para la ciudad de Andújar que sus dos aldeas no se eximieran, que no van a permitir que sus Concejos puedan obtener privilegios particulares. Así en agosto de 1648: “La ciudad trato y confirio en razon de las probiziones sobre cartas de los señores de la Real Chancillería de Granada que el Consejo del lugar de Marmolejo desta jurisdicion a ganado la una para que esta ciudad pague la mitad de los aprobechamientos de la dehesa de Cerada y la otra para que los Alcaldes y Regidores del dicho lugar no puedan ser presos por deuda que debieren el dicho Conzejo no estando obligados como particulares y habiendose tratado y conferido la ciudad acuerda se escriva a los agentes y procuradores de la dicha ciudad de Granada salgan a la defensa de este negocio” (29).

Igualmente, en 1649 un vecino de Marmolejo obtuvo una provisión sobre el ejercer el oficio de Fiel de las Carnicerías, a lo que el Cabildo Municipal de Andújar se opuso, por ser un privilegio suyo el nombrarle. Años después ganaría el recurso interpuesto en la Chancillería de Granada (30).

Edificio de la Real Chancillería de Granada.
El siglo XVII no pudo empezar peor para las aldeas y pueblos de la comarca. La epidemia de peste originada en el norte peninsular en los puertos cantábricos en 1597, produjo gran mortandad en todo el país, llegando a mediados del año 1600 a la comarca iliturgitana y, aunque muy debilitada ya, alteró sustancialmente la vida de sus moradores.  

Las primeras noticias sobre la cercanía de la pandemia se tienen el 10 de abril de 16oo y obligan a los capitulares del Cabildo andujareño a adoptar medidas preventivas como la suspensión de la romería de la Virgen de la Cabeza de ese año pues ya por aquel entonces concentraba a gran cantidad de gentes de tan distintos lugares de la geografía nacional, así que era una temeridad permitir su celebración, que representaba un excelente caldo de cultivo  para la propagación de la epidemia.

Poco después, en junio, ante la fundada sospecha de que la localidad de Lopera y otros lugares cercanos hubieran podido ser afectados por la pandemia, las autoridades de Andújar cierran las ermitas y notifican a los moradores de las casas de labor diseminadas por el campo que no acojan a pasajeros algunos. El 20 de julio se clausura la venta de San Julián, por cercanía a estos lugares y encontrarse en lugar de paso  muy transitado, que deberá permanecer cerrada hasta nueva orden.

Declarada la enfermedad, la vida se hacía difícil para los lugareños, pues, para evitar el contagio y la propagación, se impedía el libre tránsito dentro de la misma localidad, se aislaban las viviendas donde penetraba la enfermedad, se paralizaba el comercio, se prohibía el cambio de domicilio, perturbándose, en gran medida la actividad económica de las villas y aldeas y el movimiento de sus habitantes. 

Aunque la mortandad producida por el brote de peste bubónica no debió de ser importante, algunas familias perdieron alguno de sus miembros y otras, desaparecieron en su totalidad, bien, por no cumplir a rajatabla las severas medidas sanitarias de aislamiento, que entonces se adoptaban entre apestados y personas sanas, bien por acallar en los primeros momentos, en un intento de salir del trance por sí mismos, la aparición de enfermos en el seno del hogar,  solución errónea que terminaba por contagiar a todos los que vivían bajo el mismo techo.

Dos años después de declararse la epidemia, hacia mayo de 1602, todavía no se había sofocado el brote infeccioso en Marmolejo, pues las autoridades advertían a los vecinos de la aldea y a los “bataneros de los batanes de San Julián” no mantuvieran contacto con los vecinos de Bujalance ni “batanen ropa del dicho lugar sopena de  diez mil maravedíes” de sanción.

Grabado que ilustra un brote de peste negra en la España del siglo XIV.
Por fin, el 19 de julio de 1602, las autoridades de la ciudad declaran oficialmente extinguida la epidemia,  y por tanto se envía una provisión al monarca para solicitar que se levanten  todas las medidas restrictivas adoptadas, recibiendo respuesta real afirmativa el 5 de agosto. La vida laboral, económica y social retomaba la normalidad.

No repuestos aún de tan calamitosos años, cinco años después, Marmolejo tiene que aportar a la milicia, en razón de sus habitantes, 17 hombres, (Villanueva, lo hizo con 27 y Andújar, con 106), para sostener los ejércitos de la Corona. En 1647, en cambio, para evitar la leva de soldados se opta por pagar dinero a la Hacienda Real (31.804 maravedíes pagó el Cabildo marmolejeño) e impedir de este modo que los jóvenes más aptos para el trabajo marchasen al servicio militar.

No en vano, en 1608, los regidores de Marmolejo, (puestos a voluntad por los capitulares andujareños) dirigen una petición al Concejo de la ciudad fechada el 22 de septiembre solicitando el arrendamiento de la dehesa Cerrada “por los años que fuesen necesarios para que se acabase la puente del Rio Guadalquivir, por ser de tanta importancia para los traginantes y pasajeros, ansi vecinos de esta ciudad y del dicho lugar y su comarca como de los demas que suben a esta y bajan a el Andalucia… .” El acuerdo del Cabildo, adoptado el día 13 de este mes, continuaba con la propuesta  de construcción de  un nuevo puente  sobre el río Yeguas, por la zona conocida de los Membrillejos, “por ser asi mismo campo muy frecuentado por donde se lleva y trae cantidades de aceite y mercadurias y desde esta ciudad y su jurisdizion reciben gran beneficio y para que no sese con las crecientes y avenidas del rio la utilidad que de dicho pasaje y traginazion se sigue. Todo el dicho lugar del Marmolejo queremos posponer la utilidad particular que la dicha dehesa se le sigue por acudir a el bien comun y publico que de fenecer y hacer la dicha fabrica de las dichas puentes se sigue alargando esta ciudad para el dicho efecto la cantidad con que se les suele acudir cuando se arrienda la dicha dehesa de conformidad de ambos conzejos (…)”(31).

Río Yeguas, afluente del Guadalquivir.
El documento viene a poner de manifiesto el beneficio que puede reportar a ambas  poblaciones acabar el puente sobre el Guadalquivir y construir otro sobre el Yeguas detrayendo los recursos para tales obras de los beneficios económicos que se obtuvieran del arrendamiento de la dehesa Cerrada durante los años que fuesen necesarios.

Otro acuerdo adoptado dos días antes, insiste sobre la importancia de acometer la fábrica del puente sobre el río Yeguas, en estos términos “…que este lugar y su comarca tienen muchos tratos y aprovechamientos de la otra parte del rio de la Yegua y sesan por los dichos inconvenientes y ansi mismo de toda tierra de transito, Extremadura y los Pedroches tienen muchos tratos assi en la ciudad de Andujar como en este lugar y sesan y se ban por otras partes los harrieros y tratantes por no poder pasar por el dicho rio de la Yegua y todo esto tendria remedio si se hiciese una puente (…)”.

La respuesta del Cabildo de Andújar a estas peticiones fue tan mezquina como insolidaria: se aceptaba la propuesta de construir el puente sobre el arroyo de las Yeguas según lo estipulado por el Cabildo marmolejeño pero destinando a tal fin  solo las rentas de la dehesa de dos años, los de 1609 y 1610.  Todo el coste adicional que sobrepasara la obra del puente correría a cargo del Concejo de Marmolejo o, como mal menor, podría utilizarse la mitad de la renta de los años siguientes de dicha dehesa. El acuerdo no admitía alegación alguna y debía ser aceptado en esos términos para que “esta ciudad les pueda apremiar al cumplimiento” del mismo. Desconocemos si se aceptaron o no las condiciones impuestas por Andújar y se construyera finalmente el puente en aquellos años.

Los continuos litigios que surgían entre las dos aldeas y la villa, por cada parte defendiendo sus intereses, terminaban beneficiando, como se ha indicado más arriba, a la Hacienda Real y ahogando cada vez más a los vecinos de las aldeas, con las sucesivas alzas de impuestos; efectos que provocaban un mayor enconamiento en sus anhelos de independencia.

A la vez que se reclamaba ante la Corte Real un cambio en las relaciones establecidas, en esta centuria comienzan a darse otros intentos serios para conseguir mejoras que redundasen en la generalidad de los vecinos de estas aldeas o conseguir para sí algunos de los privilegios que disfrutaba el Concejo de Andújar.

Y ello se intentó tanto por  la actuación del Concejo municipal de la aldea como por  iniciativa personal de sus vecinos.

 Los regidores del Concejo andujareño, por su parte, hicieron todo lo posible por impedir que los Concejos de sus aldeas pudieran obtener privilegios particulares.

El Cabildo Municipal andujareño interpuso cuantos recursos le eran notificados por  la Real Chancillería de Granada, pleitos que siempre ganaba, pero por los que terminaba pagando más dinero a la Hacienda Real, circunstancia que aceptaba a regañadientes con tal de continuar tutelando los destinos de estas dos aldeas.

El año de 1648 fue especialmente señalado en litigios, pues el 30 de marzo, el Cabildo de Andújar decide quejarse ante los caballeros comisarios de pleitos por los derechos que, a su entender, usurpan los vecinos de Marmolejo que usan indebidamente el oficio de  “harrieros de la correduria y amotacenazgo” que es propio de la ciudad y “el derecho del aceite para la paga del donativo de los 70.000 ducados”. Los regidores les conminan a acudir al Corregidor y demás tribunales para la defensa de estos negocios, presentar querella  contra los usurpadores y pedir que paguen por las tres penas en que han incurrido.

El mismo día los capitulares tienen noticias de que Marmolejo está arrendando una “guardería” que no le pertenece. Se acuerda que los citados comisarios de pleitos averigüen si ello es cierto y, en caso afirmativo, soliciten al Corregidor se impida tal arrendamiento y sean castigados los culpables de acuerdo  con las penas en que han incurrido.

Situaciones como las referidas debieron darse con relativa frecuencia en tan dilatado periodo de tiempo y la presteza de las autoridades para evitarlas también, cortando de raíz todo intento de conseguir privilegios  que pudieran en algún momento ser ejercidos como base para plantear otros de mayor importancia.

 Sin embargo, en agosto de 1648 aparece el primer revés judicial, el primer fallo que va en detrimento de los intereses de la metrópoli, la primera decisión que marca un antes y un después en el empeño histórico de la aldea de Marmolejo en pro de su independencia jurídico-política. Un acta oficial del Ayuntamiento iliturgitano lo recoge en estos términos: “La ciudad trato y confirio en razón de las probiziones sobre cartas de los señores de la Real Chancillería de Granada que el Consejo del lugar de Marmolejo desta jurisdicción a ganado la una para que esta ciudad pague la mitad de los aprovechamientos de la dehesa de Cerada y la otra para que los Alcaldes y Regidores del dicho lugar no puedan ser presos por deuda que debieren el dicho Conzejo no estando obligados como  particulares y habiendose tratado y conferido la ciudad acuerda se escriva a los agentes y procuradores de la dicha ciudad de Granada salgan a la defensa de este negocio”.

Dicho de otro modo, las arcas municipales del Cabildo marmolejeño podían ingresar la mitad de las rentas obtenidas por Andújar por el arrendamiento de la dehesa Cerrada y, de otro, los munícipes no estaban obligados a responder, a título particular, de las deudas contraídas por el Ayuntamiento.

Un año después, el 6 de enero,  un vecino de Marmolejo, Francisco Vejarano, obtuvo una provisión para ejercer el oficio de Fiel de las Carnicerías, a lo que el Cabildo Municipal de Andújar se opuso, por ser un privilegio suyo el nombrarle. Tras el correspondiente recurso interpuesto por la ciudad y varios años de pleitos, la Chancillería granadina daría la razón al Cabildo que, el 6 de octubre de 1658 nombró según propio criterio dicho cargo.

Estos éxitos acompañados también de  contratiempos legales, qué duda cabe, animaban a aquellos antepasados marmolejeños a perseverar en esa dirección e incluso buscar otras nuevas que ayudasen a alcanzar su anhelo, su deseada independencia  político-administrativa.

El 27 de mayo de 1675, los regidores de Andújar reciben noticias de que el lugar de Villanueva andaba otra vez dando pasos para intentar de nuevo eximirse de su tutela, circunstancia nada halagüeña para sus intereses que les obligaba una vez más a defender con más pleitos y gastos si querían retenerla bajo su influencia y sometimiento. La pérdida de la jurisdicción sobre estas aldeas era entendida entonces como “un grave daño a la ciudad respecto de la posesion en que se halla por merced de San Fernando Rei de Castilla y después por benta y merced que el sr. Rei don Felipe segundo (…) hizo a esta ciudad (...)”. Es decir, consideraban a estos lugares como algo propio, e inasumible de aceptar la posibilidad de desligarse de su influencia por los derechos históricos adquiridos después de tantos siglos de  tan ventajosa vinculación.

En este contexto llegamos a 1775. Marmolejo intentó comprar a Andújar su libertad, en virtud de su derecho de tanteo, ofreciendo a la ciudad 20.000 ducados, pero ésta rehusó a aceptar la cantidad. Era evidente  que aquel precio resultaba ridículo para el Concejo andujareño, habida cuenta que anualmente recaudaba desde hacía muchísimos años la suma de 4.000 ducados en concepto de impuestos de arrendamientos y derechos por nombramiento de cargos.

La situación debió volverse tan insostenible entonces, entre las posturas irreconciliables de la aldea y la ciudad que, tres años después, “el Corregidor de Jaén iniciaría una serie de interrogatorios a testigos de ambas partes” para conocer de primera mano las versiones de unos y otros sobre el anacronismo histórico en que vivían inmersos estas poblaciones.

Mientras los testigos enviados por Andújar negaban el más mínimo abuso en la elección de todos los cargos y en la administración de los arrendamientos, “que siempre habían sido de lo más clara y justa; que jamás las familias ricas de Andújar se habían enriquecido a costa de los marmolejeños”, los representantes de Marmolejo sostuvieron justo lo contrario.

No faltó tampoco el recurso a la esfera de lo emocional ante esta autoridad cuando éstos últimos señalaron que vivían “míseros e infelices por toda clase de abusos e injusticias”  de que eran objeto, amenazando incluso en que en el caso de no conseguir su independencia llegarían a abandonar la aldea porque el fruto de su esfuerzo y trabajo “solo servía para enriquecer a los poderosos de esta ciudad”.

Además, se quejaban en sus declaraciones de la obligatoriedad de llevar bozal los ganados de Marmolejo,  “castigando severamente a sus dueños por el más mínimo descuido en el campo, mientras que nadie se atrevía a contener a los ganados de Andújar.”

Protestaban así mismo porque habían reducido los pastos comunales “prácticamente a la nada”, argumentando a la vez que los vecinos de Andújar podían plantar nuevos olivos sin cargo alguno, mientras ellos tenían que pagar tributos especiales.

 A esta lista de quejas añadían que “los cargos públicos de Marmolejo, siempre recaían en los hombres de confianza y criados de los regidores de Andújar, y que estos exigían impuestos indebidos en grano, aceite y ganados, perjudicándoles además  con  una  competencia  económica desleal a la hora de vender sus productos, provocando el desabastecimiento de los productos alimenticios básicos”, causas todas que, a su juicio,  estaban provocando, el descenso de la población de la aldea. 

La relación de las quejas enumeradas por los marmolejeños, qué duda cabe que contenían razones y argumentos de peso como para elevar ante el propio rey la petición de independencia que les otorgase fuero propio y elección de sus propios regidores.

Con la perspectiva que da el tiempo y los datos que ahora se conocen, aquellas reclamaciones nos parecen ahora suaves y muy razonables, si consideramos que casi un siglo después de obtener su independencia, la propiedad de las tierras de su término les era ajena a la mayoría de los marmolejeños.

Corrobora esta afirmación, un documento fechado en 1876, que describe las condiciones socio-económicas que soportaban aún todavía, 85 años después, buena parte de la población marmolejeña:      

 “Los habitantes del pueblo son en su mayor parte gente miserable; sin más bienes por lo general que una burra con la cual conducen leña al pueblo desde la próxima Sierra Morena. Extrañará que en un pueblo cuyo suelo es tan fértil exista un número tan considerable de jornaleros pobres, pero cesará esta extrañeza al saber que la mayor parte del término municipal de Marmolejo es propiedad de capitalistas de Andújar, y lo restante pertenece a algunos señores del pueblo que lo explotan por su cuenta sin arrendamiento. Por lo tanto, como se ve, la centralización de la riqueza es causa del mal que estamos apuntando”. 

Otro comentario de 1878, abundando sobre la situación de la distribución de la tierra, refiere: “Su terreno es muy fértil y productivo en aceite; pero a causa de ser en su mayor parte propiedad de hacendados forasteros, es pueblo que no se hace notar por su riqueza”.

La primera sentencia favorable a la misma se produjo el día 17 de noviembre de 1778 en el consejo de la Cámara del Rey, siendo prontamente recurrida por las autoridades del Cabildo de Andújar.

Sin embargo, la sentencia firme y definitiva se dictaminó el 20 de Julio de 1790, confirmada por el rey Carlos IV en una Real Cédula otorgada en Aranjuez el 27 de Mayo de 1791.

Unos meses antes, el 14 de noviembre de 1790, Villanueva  obtuvo, por  el mismo  procedimiento,  su desvinculación de  Andújar. Que a la ciudad andujareña no le gustó la pérdida de las dos aldeas, parece claro, tanto por motivos económicos como de prestigio social. Se interpusieron recursos, como era de esperar, se presentaron quejas al Corregidor y se hizo todo lo posible por evitarlo. Al final, al Concejo no le quedó más remedio que aceptar la decisión Real.

 Tan sólo un año después Marmolejo seguirá los mismos pasos y se separaría de la jurisdicción de Andújar.  

La aldea de Marmolejo alcanzaba por fin su libertad jurisdiccional que la facultaba para elegir sus propios regidores, alcaldes ordinarios, alguaciles y demás oficiales de justicia necesarios para su autogobierno. También la habilitaba en el privilegio de corregir sus pesos y medidas, dirimir sus asuntos judiciales en primera instancia en la misma aldea y deslindar o amojonar los terrenos propios de la nueva villa, en presencia de representantes de los pueblos colindantes.

A la nueva villa independiente se le concedía, en fin, el derecho a colocar la horca y la picota a la entrada de la población, símbolos de su recién ganada jurisdicción propia.

Como contrapartida, el Concejo de la aldea se comprometía a pagar una cantidad de dinero al principio (probablemente fueron 14.000 ducados) y otra más a perpetuidad que debían saldar cada quince años, estipulada a razón de 1.000 ducados anuales (32). 

Marmolejo contaba entonces con un núcleo  poblacional de 1475 vecinos que habitaban unas 276 casas de “razonable construcción y adorno, con calles regulares y bien llanas, empedradas y limpias, lo mismo que las casas”.

La recién declarada villa iniciaba, de este modo, una nueva andadura histórica, marcada por su propia independencia jurídica-administrativa, tras permanecer 551 años, (1240-1791), vinculada al Concejo Municipal de Andújar. Otorgada por la Real Cédula por el monarca Carlos IV el 27 de mayo de 1791,  por la cual  se concedía a Marmolejo el privilegio de villazgo y su desvinculación jurídica-administrativa de la ciudad de Andújar.

Según se desprende de las Actas Capitulares, la independencia de Villanueva y Marmolejo en el siglo XVIII estaba claro que ocurriría de un momento a otro. Aunque el número de habitantes a finales de esta centuria, según el censo de Floridablanca, era de 1.403 habitantes, y 1349 habitantes respectivamente; pero su poder económico sería mayor para lograr eximirse de Andújar, al margen de que las ideas sobre las jurisdicciones habrían cambiado (33). 

 Lo que sí está claro es que a Andújar nada le gustó la pérdida de las dos aldeas, tanto por motivos económicos como de prestigio social ante otras ciudades y pueblos. Se interpusieron recursos, como era las de que se presentaron quejas al Corregidor y se hizo todo lo posible para evitarlo. Al final al Concejo no le quedó más remedio que aceptar la decisión Real.

Rey Carlos IV. Pintura de José de Madrazo. Palacio Real de Aranjuez, circa 1825.
El 14 de noviembre de 1790 el Rey Carlos IV firmaba una Real Cédula por la que se daba a Villanueva la independencia como villa de Andújar, siendo el 15 de diciembre cuando se constituya el primer Concejo del municipio villanóvense (34).

La concesión a Marmolejo del título de Villa, otorgado por el monarca Carlos IV el 27 de mayo de 1791. Hasta entonces, el devenir histórico de Marmolejo había discurrido como aldea dependiente de la jurisdicción de Andújar desde que Fernando III el Santo, en 1240 la cediera junto a Villanueva de la Reina y La Higuera a la entonces villa andujareña.

Granada 8 de octubre de 2022.

Pedro Galán Galán.

Bibliografía:

(1) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 20.

(2) Gómez Martínez, Enrique: Vivir en Marmolejo en el siglo XVII. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, número 162. Tomo III. Jaén, 1996, página 29.

(3) Gómez Martínez, Enrique: Aproximación a la Historia de Andújar. Área de Cultura. Ayuntamiento de Andújar. La Rambla (Córdoba), 1989, página 31.

(4) Gómez Martínez, Enrique: Aproximación a la Historia de Andújar. Área de Cultura. Ayuntamiento de Andújar. La Rambla (Córdoba), 1989, página 31.

(5) Gómez Martínez, Enrique: Vivir en Marmolejo en el siglo XVII. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, número 162. Tomo III. Jaén, 1996, página 1655.

(6) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 20.

(7) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 22.

(8) Gómez Martínez, Enrique: Aproximación a la Historia de Andújar. Área de Cultura. Ayuntamiento de Andújar. La Rambla (Córdoba), 1989, página 38.

(9) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 23.

(10) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 24.

(11) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 26.

(12) Gómez Martínez, Enrique: Aproximación a la Historia de Andújar. Área de Cultura. Ayuntamiento de Andújar. La Rambla (Córdoba), 1989, página 42.

(13) VV. AA.: Historia de Jaén. Diputación Provincial. Jaén, 1982, página 241.

(14) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 28.

(15) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 28.

(16)  Galiano Puy, Rafael: Don Diego de Zambrana y Guzmán, un arzobispo nacido en Cambil. Senda de los Huertos, número 18. Abril-junio de 1990).

(17) Galiano Puy, Rafael : Historia de la casa solar de los Salazares de Cambil. Páinas 26 a 34. 

(18) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 28.

(19) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 28.

(20) VV. AA.: Historia de Jaén. Diputación Provincial. Jaén, 1982, página 270.

(21) VV. AA.: Historia de Jaén. Diputación Provincial. Jaén, 1982, página 270.

(22) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de la Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 29.

(23) Torres Laguna, Carlos de: Andújar a través de sus Actas Capitulares. Instituto de Estudios Giennenses. Jaén, 1980, página 255.

(24) Ahumada Lara, Ignacio: Breve historia de Higuera de Arjona. Diputación Provincial. Jaén, 1995, página 32.

(25) Gómez Martínez, Enrique: Vivir en Marmolejo en el siglo XVII. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, número 162. Tomo III. Jaén, 1996, páginas 16 a 56.

(26) Gómez Martínez, Enrique: Historia de Andújar: Inquisición, brujas, mancebías y expósitos en Andújar y su comarca durante el siglo XVII. Real Academia de la Historia. Instituto de Estudios Giennenses.

(27) Gómez Martínez, Enrique: Vivir en Marmolejo en el siglo XVII. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, número 162. Tomo III. Jaén, 1996, páginas 16 a 56.

(28) Gómez Martínez, Enrique: Vivir en Marmolejo en el siglo XVII. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, número 162. Tomo III. Jaén, 1996, página 1661.

(29) Gómez Martínez, Enrique: Vivir en Marmolejo en el siglo XVII. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, número 162. Tomo III. Jaén, 1996, páginas 16 a 63.

(30) Gómez Martínez, Enrique: Vivir en Marmolejo en el siglo XVII. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, número 162. Tomo III. Jaén, 1996, páginas 16 a 63.

(31) Martín Peña, Jorge: Apuntes sobre la dependencia jurisdiccional de la aldea de Marmolejo respecto del Concejo de Andújar, (1240-1791). Programa de la Feria de Marmolejo del año 2011.

(32) Martín Peña, Jorge: Apuntes sobre la dependencia jurisdiccional de la aldea de Marmolejo respecto del Concejo de Andújar, (1240-1791). Programa de la Feria de Marmolejo del año 2011.

(33) Gómez Martínez, Enrique: El Concejo de Andújar y la pérdida de la jurisdicción de las aldeas de La Higuera, Villanueva y Marmolejo. 1999, Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 172, tomo II.

(34) Castilla de la Vega, Gabriel: Martín Ximena. Apuntes históricos de Villanueva de Andújar. Gráficas Jaén. Jaén, 1986.

2 comentarios:

Manuel Jiménez Barragán dijo...

Alonso de Çambrana, Alonso de Zambrana en el lenguaje actual. Lo digo sin pruebas, pero sospecho que este hombre era descendiente de Martín Alonso de Zambrana. En Baeza, Úbeda, Linares y Murcia tuvieron mucha influencia los Zambrana, sobre todo en Baeza. Algunos miembros de esta familia ocuparon cargos importantes en las órdenes militares. Creo que por eso le viene a nuestro Alonso de Zambrana el empeño de querer segregar la «Higuera de Anduxar» de Andúxar; antiguas rencillas entre los calatravos y Andújar. Pero ya te digo que son suposiciones.
Tengo que «regañarte» por la escritura de algunas palabras, no dejan de ser faltas de ortografía por muy de moda que estén, no esperaba encontrármelas en textos tuyos. No se escribe Girona y Lleida; en español, que es el idioma en el que nosotros nos expresamos, se dice y escribe Gerona y Lérida. No debemos dejarnos contaminar por el lenguaje de los políticos, que no saben lo que dicen y muchas veces tampoco lo que hacen.
Saludos.

PEDRO GALÁN GALÁN dijo...

Manuel Jiménez Barragán , tu sabes bien como pienso, así que déjate de bromas que pueden ser mal comprendidas. Te aclaro que si lo deseas puedes buscar el texto del libro al que me he referido en algunas páginas anteriores. Como cuando se hacen referencias a un texto se debe mantener íntegra la cita, en ella viene Girona y yo acostumbro a respetar los textos a los que he hecho referencia. Cordiales saludos.