PROLOGO

Se pretende que sea éste un espacio dedicado a entretener y deleitar (... a través de la fotografía fundamentalmente) ... a dar a conocer (...o traer al recuerdo) ciertos monumentos o espacios situados en el término o cercanías de Lahiguera. ...a llamar la atención por el estado de abandono y deterioro de muchos de ellos, ...y si llegara el caso, a remover la conciencia de todos los que somos "herederos" de tales monumentos y espacios, y que con nuestra aportación ayudásemos a la conservación de los mismos.

viernes, 1 de mayo de 2020

ACTAS DEL AYUNTAMIENTO DE HIGUERA DE ARJONA DURANTE EL GOBIERNO PROVISIONAL DE SERRANO, ENTRE EL 3 DE ENERO DE 1874 Y EL 26 DE FEBRERO DE 1874.


DESCRIPCIÓN DEL GOLPE DE ESTADO DEL GENERAL MANUEL PAVÍA EL 3 DE ENERO DE 1874.
A modo de preámbulo de este artículo decir que la burguesía era la única clase social capaz de sostener la riendas del Gobierno en un momento como el final del XIX, en una situación de plena transición de la agricultura tradicional a la agricultura comercial (con la previsión de dos millones de personas que se quedarían sin trabajo en el campo), y el paso de la artesanía a la industria moderna si se realizaba la revolución industrial (con 500.000 personas que perderían su medio de vida). Pero la burguesía de Barcelona, Málaga y Cádiz, la única que estaba claramente en la senda de la industrialización, y era suficientemente fuerte como grupo en sus propios territorios, no estaba dispuesta a hacerse cargo del poder, a asumirlo directamente, sino que prefería que otros le hicieran ese servicio. Y los servidores de la burguesía, ejército, Iglesia y funcionariado, no hicieron ni se atrevieron a afrontar los cambios sociales y económicos necesarios, aunque intentaban salvar al país. Incluso hubo algunos que ensayaron utopías. Y como el cambio era urgente, la pequeña burguesía decidió ensayar sus propias utopías, y surgieron grupos de campesinos, de artesanos y de obreros intentando las suyas, todos ellos con ánimo redentorista y salvador de España. Los grupos populares confundieron la libertad con el derecho al insulto y con el derecho al motín popular.

Y mientras tanto, las minorías intelectuales, que distinguían perfectamente entre la postura de atacar los problemas reales y la de intentar soluciones utópicas, no supieron o no quisieron dominar a las masas, educarlas diciéndoles la verdad, y preferían la frase ampulosa que dejaba ininteligibles los conceptos para la masa de ciudadanos incultos. 
Los republicanos fracasaron porque los dirigentes no tenían el apoyo popular que presumían, los políticos republicanos iban por libre y, a su vez, las masas populares no tuvieron un director único de sus acciones, que se quedaron en mera violencia, pues no obedecían a sus líderes de Madrid, sino a líderes comarcales muy diversos en ideología. Como los demás grupos políticos del Parlamento reaccionaron de forma intransigente a la intransigencia de los republicano-federales, no quedaron soluciones pacíficas viables. Por un lado estalló la violencia cantonalista. Y el ejército, llamado una vez más a resolver los problemas de convivencia política de los españoles, se ratificó en la idea de ser el tutor y salvador de la patria, con derecho a gestionar la política cotidiana.  
En los primeros días de enero de 1874, la experiencia de república había fracasado en España.
Grupo de amigos, considerados "Las fuerzas vivas" de la política municipal higuereña en estos años. Entre otros D. Francisco Martínez Lara (Barba) y su hermano D. Mateo Martínez Lara (padre de D. Práxedes Martínez Calero, conocido como "El Alemán", que era amigo personal del político D. Práxedes Mateo Sagasta).

En el cuadernillo de actas número 29 correspondiente al año 1874 no existe el folio de portada, que suele ser habitual en los demás casos, y en el primer folio de la primera acta del año aparece anotado a lápiz el número de cuadernillo (29) a la izquierda y el año 1874 en el ángulo de la derecha.
         Nº 29                                                                    1874
Nota: Aparece en la parte superior de los folios impares de los 95 folios el llamado Sello de Oficio. Este Sello de Oficio de color azulado,  presenta forma rectangular con base en un lado de menor dimensión. En él aparece como figura central una dama de pie con ramo de olivo en mano derecha arriba y mano izquierda sosteniendo un escudo sobre el cual va reimpreso el sello real, a  su derecha postrado un león. Arriba aparece escrito: SELLO 10º AÑO 1874. Abajo aparece escrito: UNA PESETA
A la derecha aparecen pegados dos sellos en verde de 5 céntimos  con el escudo nacional y en la parte superior dice: IMPUESTO DE GUERRA, a cada lado ESPAÑA y abajo 5 Céntimos. Sobre ellos escrito en cada uno a tinta está escrito 1º de Enero.
En la parte superior derecha aparece escrito folio 1 y así hasta el nº 94. También aparecen los folios  como con número de serie, de forma que en el 1º aparece debajo de la numeración manuscrita otra impresa en tinta negra con el Nº 0.292.495,  y así en orden decreciente en el folio 3º Nº 0.292.494, en el folio 5º Nº 0.292.493, en el folio 7º Nº 0.292374. Así siguen numerados los impares hasta el número 93 con el número de  serie Nº 0.296.930, concluyendo en el folio 94 toda una amplia serie de actas ordinarias y extraordinarias, que aportan multitud de datos interesantes para comprender la situación del pueblo, respecto a los problemas de aparo de los jornaleros, del estado de los pozos de agua dulce y sus limpiezas, del mal estado de sus calles sin empedrar, de la instalación de faroles para el alumbrado público, del Reloj de Torre que conocimos de su Ayuntamiento y de toda la problemática que la situación económica, social y política de una villa sujeta como siempre a la inestabilidad de las lluvias y las cosechas de cereales más o menos cuantiosas para abastecer su necesidades de subsistencia.
En las últimas actas de este año 1874, se detalla todo el tema de los deslindes que ya fueron tratados en el artículo del Blog que dedique al tema de la demarcación del término de la Higuera de Arjona y la fijación de mojones de mutuo acuerdo con cada uno de los pueblos circunvecinos.
En todos los anversos y un reverso de las páginas timbradas aparece en el margen izquierdo el sello del Ayuntamiento  de forma ovalada con una corona y escudo dividido en cuatro partes y en su borde superior de izquierda a derecha la leyenda: AYUNTAMIENTO CONSTITUCIONAL y abajo en sentido contrario el texto: HIGUERA CERCA D. ARJONA.
Acta de la primera sesión del ayuntamiento en el año 1874 de fecha 10 de enero.
ACTA DE LA PRIMERA SESIÓN ORDINARIA  DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 10 DE ENERO DE 1874.
“En la Villa de la Higuera cerca de Arjona á diez días de Enero de mil ocho cientos setenta y cuatro siendo las ocho de la noche se reunieron los Señores que componen el Ayuntamiento cuyo nombres al margen se espresan para cumplimentar una orden del Sor. Gobernador de la provincia en la cual se manifiesta quedar destituido el Ayuntamiento entrando á remplazarlo los ydividuos que se anotal también al marge los cuales fueron citados por medio de oficio habiéndose hecho presente por el Sor. Alcalde que el objeto de la reunión era poner emposesión al Nuevo Ayuntamiento los cuales presentes an admitido sus cargos correspondientes y las insignias que les fue entregadas por el Alcalde que cesa para lo cual se de banta la Presente acta que firman los concurrentes al Acto cada uno como acostumbran de que llo el Serio. Certifico = con el visto bueno del Sor. Alcalde =
Vº Bº Pedro Mercado              Serio. Antonio Mercado.
En el margen izquierdo del texto aparecen las rubricas y la relación de:
Señores que cesan
Felipe Pancorbo.
Francisco Fuentes.
Juan José Mercado.
José Calero Fuentes.
A ruego de Antonio Mármol  (a continuación la rúbrica de Antonio Mercado el secretario.)
A ruego de Francisco García. (Ídem.)
Pedro Alba
Señores que entran en sus cargos
Primer teniente Francisco Martínez Cárdenas.
El Síndico José Calero Martínez.
Siguen las firmas
Francisco Barragán.  Bartolomé Catalán.  Dice: A ruego de Francisco Fernández, testigo Bartolomé Catalán.  Dice: A ruego de Francisco Catalán Hipólito Martínez.
Acta segunda de fecha 11 de enero de 1874.
ACTA DE LA SEGUNDA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 11 DE ENERO DE 1874.
“Acta de acuerdo… y En la Villa de la Higuera de Arjona á once de Enero de mil ochocientos sesenta y cuatro: Reunidos prebia citación y convocatoria al efecto los señores que componen el Ayuntamiento cuyos nombres de los concurrentes se espresan la margen bajo la presidencia del Señor Alcalde D. Felipe Martínez y Medina, por cuyo señor se declaró abierta la Sesión é hizo presentes los siguientes considerandos: primero que el Ayuntamiento que tengo la honra de presidir debe dar un voto de gracia al Gobierno por la energía con que se ha conducido para conjurar el elemento cantonal que tenía aterrado al País y lleno de consternación, acguitando el orden y la tranquilidad de la mayoría de los españoles, prestándole á la vez, la más unánime asentimiento y adición y que se le comunica al Señor Gobernador Civil para que lo haga estensibo al Señor Gobernador Militar.
      2º que los dependientes del Municipio deben ser destituidos por no inspirar confianza alguna á la tranquilidad y sostenimiento del orden, siendo éstos El Secretario del Ayuntamiento Antonio Mercado, el conductor de la correspondencia pública Francisco Pérez García, los guardas de campo Manuel Mercado y Salbador Molina, el Depositario de Ayuntamiento y Recaudador de arbitrios provinciales y municipales D. Francisco García, y el agente de la Capital D. Pedro de Miguel García, vecino de Jaén de cuyos cargos se anunciará la bacante.
3º Que la Junta Municipal de asociados existente además de ser nula por que la mayor parte no saben leer ni escribir no han sido designados por sorteo entre los contribuyentes repartidos en secciones, en conformidad  á las reglas establecidas en el artículo 61 de la ley municipal vigente, pues este se ha constituido con arreglo al artículo 83 de la misma, según se acredita en el anuncio inserto en el Boletín oficial numero de dicho Boletín el 36 del Sábado 20 de Setiembre último, en cuyo caso y adoleciendo de estos defectos deberá este Municipio sustituirla y designar los individuos que han de reemplazarle de conformidad al artículo 61 y siguientes de dicha ley y cumpliendo con las formalidades del Artículo 11 del Reglamento de 20 de Abril de 1870, puesto que con este precepto ha dejado de cumplir el Ayuntamiento anterior.
4º. Que Antonio Pérez Sr. Alguacil portero que fue del Municipio de esta Villa se Jubiló en el año pasado de 1873 por los méritos contraídos en el buen desempeño de su cargo y no habiéndole presupuestado cantidad alguna para pago de su jubilación opinaba que le consignase el haber de beinte y cinco céntimos de peseta diarios en Adiciones.
5º. Que visto que para el pago del alquiler de la casa  del profesor D. Francisco Espejo se tiene arrendada a D. Bonoso de Lara  por Escritura pública una de su propiedad y no hay consignado más que quinientos reales, debiendo ser nueve cientos lo estipulado en dicha Escritura y se consigne en los gastos la partida  de cuatrocientos reales en el presupuesto extraordinario.
 6º. Que la Secretaría del Ayuntamiento se traslade a la casa de Dª Angustias Martínez en una sala que tiene más capaz que la actual puesto que en esta no caben los individuos de Ayuntamiento y Asamblea de asociados y que se le pase por dicho alquilé la suma que haya presupuestada desde el momento que se instale el archivo y sirba de casa capitular, cobrando para ello a prorrateo la Dª Angustias lo que le corresponda.
7º. Que necesitando hacer un tabique Dª Angustias y mudar unas puertas portal de lleno los deseos del Municipio que se libre una pequeña suma de treinta pesetas para los gastos ocasionados, rindiendo las  oportunas cuentas con cargo al Capítulo de Imprevistos y que pase el presupuesto de dichos gastos y que se compren pesos y medidas.
8º. Que D. Juan Chica y Puerta, es cirujano de tercera clase y que en vista que tenía consignado en año anterior la cantidad de trescientos setenta y cinco pesetas por la titular, debe declararse reconocido como tal y que continúe en el desempeño de sus funciones.
9º. Que necesitando esta Secretaría de Ayuntamiento un auxiliar para que los recargados trabajos que pesan sobre la misma vayan en la regularidad debida, esta corporación debe acordar y aprobar se declara vacante esta plaza y se inserte en el Boletín oficial de esta Provincia Clamando aspirantes á la misma y que se le consigne el sueldo anual de quinientas pesetas, pagadas del presupuesto extraordinario el cual debe formarse lo antes posible.
Oídos que fueron los considerandos por la Corporación Municipal y cerciorados de lo espuesto por el señor Alcalde, los concurrentes manifestaron que se comunique el primer considerando al señor Gobernador Civil; y se nombre Secretario interino á D. Hipólito Martínez, como persona apta para dicho cargo: á José Galán Conductor de la correspondencia pública, á Manuel Cortes y Juan María Barragán Guardas Municipales, para Depositario de propios D. Antonio Gavilán y Recaudador de arbitrios provinciales y municipales el mismo Depositario y agente del Ayuntamiento en la capital al mismo que había nombrado D. Antonio Gilabert puesto que no ha sido sustituido.
Que las secciones de contribuyentes fueran nombrados y se hizo siendo estas de mayores contribuyentes, de medianos, de menores y de Industriales y profesiones y empleos.
Que se aprueba el el (repetido) 4º considerando en todas sus partes como igualmente hasta el tercero desde el 1º.
Del mismo modo se confirmó por todos los concurrentes el 5º =6º =7º = y 8º  considerando, como el noveno, solo este último queda pendiente de aprobación hasta la sesión inmediata para deliberar por todos los indibiduos del municipio. Todo lo espuesto fue aprobado por unanimidad por los señores presentes. Así fue acordado después de ser discutidos  uno por uno los precedentes considerandos, prestando todos la conformidad. Con lo cual se lebantó la sesión y firma cada uno como acostumbra y de todo ello como Secretario Certifico = José Galán conductor Manuel Cortes y Juan María Barragán = sobre raspado =vale =
Aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina.  Francisco Martínez.  José Calero Martínez.  Francisco Barragán.  Bartolomé Catalán.   Dice: A ruego de Francisco Catalán Testigo. Dice: A ruego de Francisco Fernández.  Testigo.  José Calero. Mateo Martínez. 
Hipólito Martínez. Secretario interino.
En la página de la izquierda final del acta segunda que concluye con las firmas. En la página de la derecha comienza el acta tercera de fecha 18 de enero de 1874.
ACTA DE LA TERCERA SESIÓN ORDINARIA  DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 18 DE ENERO DE 1874.
“Acta de acuerdo…En la Villa de la Higuera de Arjona a diez y ocho de Enero de mil ochocientos setenta y cuatro; Reunidos previa citación los señores que componen el Ayuntamiento cuyos nombres de los concurrentes se expresan al margen, bajo la Presidencia del Señor Alcalde D. Felipe Martínez y Medina por cuyo señor se declaró abierta la sesión y leída que fue el acta anterior fue aprobada. Acto seguido por el señor presidente se hizo presente á la corporación que por el correo ordinario se había recibido un Boletín Estraordinario y para su publicidad se debía dar lectura al mismo por el Secretario de Ayuntamiento, lo cual se verificó al efecto. Después de dada lectura y observándose en el semblante de los concurrentes haber sido recibida la noticia de la rendición de Cartagena con un júbilo  extraordinario se acordó fuese publicado un bando para satisfacción de todos los leales habitantes de esta población, y habiendo sido acogida con el mismo júbilo por todos los liberales de esta localidad, exceptuando los que todas sus esperanzas las fundaban en el triunfo de los piratas que aquellas fortalezas encerraban; se acordó por unanimidad preparar festejos por dicha rendición en atención al entusiasmo con que á sido acogida dicha noticia.
Al efecto se puso en prollecto por el Señor Alcalde que estando próximo el día de San Sebastián patrono de este pueblo y no teniendo hermandad, opinaba se hiciera cargo el Ayuntamiento de constear espresada fiesta, en la que deberá hacerse con Santísimo Manifiesto y un Rosario por la noche; amenizándola con una música que debe contratarse por la corporación en uno de los pueblos cincumbecinos y este debiera ser el de Villanueva de la Reyna acaso por ser su conste más económico y para solemnizar más y más dicha festividad se encarguen unos ruedos y diez o doce docenas de cohetes, y si parecía conveniente traer unos dules (dulces) como para un agasajo que se le tenga á los músicos, párroco, Ayuntamiento y barios liberales que debieran obsequiarse, encareciéndoles en puntual asistencia al acto. Cuyos gastos deben acordarse sean verificados del presupuesto municipal, con cargo al artículo primero, de imprevistos, capítulo once relación número nueve. Con esta misma opinión abundaron las de los señores presentes, estando todos conformes con lo espuesto por el señor presidente en todas sus partes y que en su vista se dé un boto de gracia al señor Alcalde por tan aplausible pensamiento. Con lo cual se lebantó la sesión y de todo ello como Secretario Certifico.
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde
 D. Felipe Martínez Medina.
1er Teniente
Francisco Martínez.
2º Teniente
Mateo Martínez.
Síndico
José Calero.
Regidores
Bartolomé Catalán.
Francisco Barragán.
Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina.  Mateo Martínez.  José Calero Martínez. Francisco Barragán.   Bartolomé Catalán.  Francisco Martínez.   
Hipólito Martínez. Secretario.
Acta de la sesión extraordinaria de fecha 19 de enero de 1874.
ACTA DE LA SESIÓN EXTRAORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 19 DE ENERO DE 1874. Es la cuarta reunión de las celebradas este año y la primera extraordinaria.
“Acta…y En la Villa de la Higuera de Arjona á diez y nuebe de Enero de mil ochocientos setenta y cuatro, reunidos los señores que componen el Ayuntamiento bajo la presidencia del Sr- Alcalde D. Felipe Martínez y Medina se declaró abierta la sesión siendo extraordinaria, y se hizo presente por dicho señor que habiéndose verificado el Alistamiento, se proceda á la rectificación del mismo y reclamaciones que puedan hacerse de conformidad á las disposiciones contenidas en los capítulos 5º, 6º y 7º de la ley de 30 de Enero de 1856, el día primero del mes próximo, y que la declaración de los mozos útiles , para la reserva empezará el 22 de Febrero próximo venidero; cumpliendo de esta forma el  Decreto del Presidente del poder ejecutivo fecha siete del actual, inserto en el Boletín oficial extraordinario del martes trece del propio mes.
Oído por los concurrentes lo espuesto por el señor presidente tomó la palabra y dijo D. Mateo Martínez Lara. Que en efecto debe cumplirse en todas sus partes, lo expuesto por el señor presidente, como igualmente el Bando publicado por el Capitán general, y que habiéndose anunciado á este vecindario que haya iluminación general por la rendición de Cartagena por haberse recibido con Júbilo la noticia, y que si alguno ó algunos dejasen de cumplir este mandato acordado por unanimidad en la sesión anterior en el día de haller, se proceda contra los desobedientes imponiéndoles rentas o multas con arreglo al artículo 42 de la ley de orden público.
Al propio tiempo manifestó dicho señor que el gasto que se verifico en los festejos acordados anteriormente en otra sesión por el mismo entusiasmo que asido recibida la espresada rendición de Cartagena opinaba autorizar a un indibiduo para que con la mayor economía y prudencia se hiciera cargo del coste de los festejos y que rinda en la sesión inmediata la oportuna cuenta para su examen  con cargo al Capítulo 11 Artículo 1º presentando los justificantes que acrediten el legítima imbersión. En tal estado y presentes los señores de la corporación municipal acordaron por unanimidad todo lo espuesto en esta sesión estraordinaria y al mismo tiempo designar al señor presidente D. Felipe Martínez Medina para que se haga cargo del costo de los festejos.
Todo fue así acordado y aprobado unánimemente y de todo ello como Secretario Certifico =”
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde
 D. Felipe Martínez Medina.
1er Teniente
Francisco Martínez.
2º Teniente
Mateo Martínez.
Síndico
José Calero.
Regidores
Bartolomé Catalán.
Francisco Barragán.
Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina.  Mateo Martínez.  José Calero Martínez. Francisco Barragán.   Bartolomé Catalán.  Francisco Martínez.   
Hipólito Martínez. Secretario.
ACTA DE LA CUARTA SESIÓN ORDINARIA  DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 21 DE ENERO DE 1874.
“Acta de sorteo por secciones…y En la Villa de la Higuera de Arjona á beinte y uno de Enero de mil ochocientos setenta y cuatro reunidos los señores que componen el Ayuntamiento cuyos nombres de los concurrentes se espresan al margen, bajo la presidencia del señor D. Felipe Martínez y Medina Alcalde de esta Villa, por cuyo señor se declaró abierta la sesión y se hizo presente: Que el objeto de ella es realizar el sorteo por secciones, en cuyo caso se había anunciado al público la sesión pública con dos días de anticipación en la forma ordinaria, cumpliendo en todos sus partes el artículo 59 y siguientes, hasta el sesenta y tres. En su consecuencia, se dio lectura por mí el Secretario á á (repetida) la lista de contribuyentes que contribuyen por repartimiento a sufragar las cargas municipales, industriales, empleos, y profesiones designados en cuatro secciones.
Seguidamente se escribieron sus nombres y apellidos en otras tantas papeletas como indibiduos se componían dicha lista, ó sean uno en cada una, todos en papel blanco de igual clase y tamaño, y enrolladas se introdujeron en bolas iguales, depositándolas en una bolsa destinada al efecto y mobidas ambas  a satisfacción del señor presidente, se dispuso por este se diese ó prestase atención á la lectura que se hiba á dar de las cuentas, y que los veinte y siete primeros que saliesen ha habían de ser los designados para vocales asociados, puesto que estaban por iguales partes y por secciones número de cuatro que estas se componían: un niño de menor edad de diez años introdujo la mano en la bolsa que contenía cuatro numerados con el de primera sección, 2ª sección, 3ª sección y 4ª sección, todo de conformidad con los señores del Ayuntamiento presentes, y con encargo especial de la corporación de no sacar más que una sola bola cada vez, y hecho así, fue dando el siguiente resultado.
Primera Sección Mayores Contribuyentes:
D. José Barragán = D. Miguel Martínez = D. Juan Ramón Barragán = “Pedro Galán Jordán  = Felipe Martínez Cortes = Emilio Martínez =
Segunda Sección Medianos Contribuyentes:
Sebastián Pérez Serrano = Francisco Garrido Delgado = Juan Pérez Cubillas = Antonio Gabilán = Vicente Pancorbo = Juan Mármol = Sebastián Garrido = Francisco Zafra =
Menores Contribuyentes:
Juan del Pozo = Juan Cortes = Antonio Martínez Cardeñas = José Barragán Garrido = José Galán Beltrán = Juan Martínez = Eleuterio Ochando = Antonio Ruano = Juan Ruano Garrido = José Morales Montoro =
Industriales profesiones y empleos:
D. Juan Manuel Gayo = D. Juan Chica y Puerta y D. Juan Miguel  Martínez.
Se mandó por el señor presidente que se diese lectura del resultado, lo cual verifique, y hecho así se declaró terminado el acto, y lebantó la sesión que firman en el acto los señores concejales con el señor presidente, de todo lo que yo el secretario Certifico = “
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde
 D. Felipe Martínez Medina.
1er Teniente
Francisco Martínez.
2º Teniente
Mateo Martínez.
Síndico
José Calero.
Regidores
Bartolomé Catalán.
Francisco Barragán.
Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina. Francisco Martínez. José Calero Martínez. Bartolomé Catalán. Mateo Martínez. Francisco Barragán.  
Hipólito Martínez. Secretario.
ACTA DE LA QUINTA SESIÓN ORDINARIA  DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 25 DE ENERO DE 1874.
“Acta de acuerdo… En la Villa de la Higuera de Arjona á veinte y cinco de Enero de mil ochocientos setenta y cuatro el Señor Alcalde asociado á los individuos de Ayuntamiento que al margen se espresan, se constitulleron en sesión y habiéndola declarado abierta, el primero dijo: que en el año económico actual quedava un remanente que recaudar de arbitrios Provinciales y municipales y varios atrasos del mismo año y otras anteriores, de los cuales al no hacerse efectivo referidos adeudos por lo que viene obligado el Ayuntamiento á realizar dicha cobranza, siendo responsable mancomunadamente de hella por lo que se ordena en las disposiciones de la ley. Y con el fin de no abandonarla y organizar lo necesario para que en su día se realice con la prontitud y en la forma que estable el artículo sesenta del Real decreto de veinte y tres de Mayo de mil ochocientos cuarenta y cinco y la real orden de tres de Setiembre de mil ochocientos cuarenta y siete, sometía á la deliberación del Ayuntamiento el nombramiento del Recaudador, y comisionado ejecutar de apremio. Efectivamente, se designó y votó para cobrador á Don Antonio Gabilán y para egecutor de apremio á D. Manuel Zamora de Jaén, acordándose que se les aga saber para que manifieste en el término más brebe posible si aceptan: presentes que fueron los mismos aceptaron dichos cargos firmando con los Señores de Ayuntamiento. En la inteligencia de que el cobrador responda con todos sus vienes habidos y por haber frutos y rentas, y hacer as entregas de los que recaude, en plazos que no escederan de ocho días, en la depositaría de fondos municipales, exhibiendo las cartas de pago de que aquella los probea: y recivirá como remuneración de la recaudación y entrega el cuatro por ciento y el dos restante asta el seis para partidas fallidas y gastos de impresiones. Y el egecutor se entiende nombrado con las obligaciones y por los emolumentos que establece el Real decreto de veinte y tres de Julio de mil ochocientos cincuenta, debiendo desempeñar su encargo por las bías y en los términos marcados en los artículos setenta y siguientes del Real decreto de veinte y tres de Mayo de mil ochocientos cuarenta y cinco.
Discutido y aprovado cuento queda dicho, se dio por terminada la sesión que firmo con los concejales asistentes de que llo el secretario Certifico
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde
 D. Felipe Martínez Medina.
1er Teniente
Francisco Martínez.
2º Teniente
Mateo Martínez.
Síndico
José Calero.
Regidores
Bartolomé Catalán.
Francisco Barragán.
Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina. Francisco Martínez. José Calero Martínez. Bartolomé Catalán.   Mateo Martínez.    Francisco Barragán.  
El Recaudador Antonio Gavilán
Hipólito Martínez. Secretario.
ACTA DE LA SEXTA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 31 DE ENERO DE 1874.
“Acta…y En la Villa de la Higuera de Arjona á treinta y uno de Enero de mil ochocientos setenta y cuatro reunidos en sesión ordinaria el señor Alcalde y regidores que al margen se espresan, acurdan por unanimidad nombrar por su representante en Madrid á D. Carlos Gómez Samper para que en su nombre gestione la liquidación de la tercera parte 80 por 100 de sus vienes de propios , recibiendo en su equivalencia los valores que se le entreguen por la Dirección General de la Caja de Depósitos perciba el importe de los intereses vencidos y por vencer, ya sea en metálico ó en los valores que el Estado determine, verifique la conversión en vonos del tesoro ó cartas de pago de metálico, cobre el todo o la parte de capital cuando se obtenga para ello real orden del ministerio de la Governación del Reyno, satisfaga los derechos de custodia que se le exijan y gestione también el pago del impuesto personal, caso que adeudase algo este Ayuntamiento, pues para todo queda autorizado en virtud de esta acta.
Teniendo toda su fuerza y vigor mientras no sea, no sea revocado por otro acuerdo posterior en igual forma que el presente, con lo cual quedó terminado el acto, que yo como Secretario Certifico =
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde
 D. Felipe Martínez  y Medina.
1er Teniente
Francisco Martínez y Cardeña.
2º Teniente
Mateo Martínez y Lara.
Síndico
José Calero. Martínez
Regidores
1º D. Felipe Martínez Marín
2º D. Francisco Barragán.
3º D. Bartolomé Catalán.
4º D. Francisco Fernández
5º D. Francisco Catalán
 Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina.  Mateo Martínez.  Francisco Martínez.   Bartolomé Catalán. Dice: A ruego del Regidor Francisco Catalán, Testigo Bartolomé Catalán. Dice: Por el Regidor Juan Fernández, Testigo Bonoso de Lara. Francisco Barragán.   Siguen las firmas José Calero.  
Hipólito Martínez. Secretario.
ACTA DE LA SÉPTIMA SESIÓN ORDINARIA  DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 1 DE FEBRERO DE 1874.
“Acta… y En la Villa de la Higuera de Arjona á primero de Febrero de mil ochocientos setenta y cuatro, el Señor Alcalde de esta Villa reunido en sesión con el Ayuntamiento de su Presidencia, en la cual se acordó dar lectura al acta anterior y verificado que fue quedo aprobada. Dióse cuenta de una solicitud suscrita por D. Hipólito Martínez interesando se dé de baja de la industria, que biene satisfaciendo al Estado por ser incompatible la misma con los cargos de Secretario del  Juzgado Municipal y de el Ayuntamiento, y expresada corporación acordó pase al Gefe económico una solicitud de las dos que á presentado y si lo considera combeniente sea dado de baja en el segundo semestre del corriente año económico. Al mismo tiempo se acordó que las cuentas municipales se rindan trimestralmente y los depósitos anuales.
      También se acordó nombrar Comisionado de los mozos de la reserba á D. Hipólito Martínez, según lo exige la circular de la Comisión provincial y que se le libre del capítulo 11 artículo 1º de imprevistos la suma de cincuenta pesetas.
Del mismo modo se acordó el nombramiento en propiedad del Secretario de este Ayuntamiento D. Hipólito Martínez y Medina, en atención á no haberse presentado aspirante á la bacante anunciada y considerando que es persona apta para su cometido se aprobó por unanimidad su nombramiento, teniendo en cuenta los buenos servicios prestados por el D. Hipólito en el desempeño de su cargo como tal Secretario durante los cinco años anteriores que desempeño esta Secretaría por sus excelentes cualidades.
Al propio tiempo se acordó que se lleve á efecto inmediatamente lo acordado por el Ayuntamiento anterior en el espediente de consumos de los derechos arrendados, y que se cumpla en todos las apartes las condiciones estipuladas en el mismo á fin de que tanto en pro como en contra de los rematadores se cumplan las espresadas condiciones del reglamento y en el caso que alguno o algunos trataran de defraudar sus derechos se hagan respetar con las formalidades que exija dicho espediente y en caso imponer multas á los defraudadores con arreglo á la ley municipal vigente.
Igualmente el señor Alcalde hizo presente que en el año pasado se había hecho una escritura de arrendamiento por casa y local para el Profesor de instrucción primaria, de la propiedad de D. Bonoso de Lara; cuya Escritura le otorgó D. José Arcediano vecino de Villanueba de la Reyna, cuyos derechos están sin abonar hace tanto tiempo sin que haya dejado de reclamarlo a pesar del tiempo trascurrido y remitido el recibo con aquella fecha, el cual le ha sido devuelto por no haber oportunidad para su pago, y en su vista opinaba fueran satisfechos dichos derechos de Escritura, con cargo al capítulo once artículo primero del presupuesto. Con esta misma opinión abundaron la de los señores presentes aprobando por unanimidad todo lo acordado en la presente acta. Con lo cual se lebantó la sesión y de todo ello como Secretario Certifico =
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde
 D. Felipe Martínez  Medina.
1er Teniente
Francisco Martínez .
2º Teniente
Mateo Martínez .
Síndico
José Calero.
Regidores
Bartolomé Catalán.
Francisco Barragán.
Francisco Catalán
Francisco Fernández
 Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina. Mateo Martínez.  Francisco Martínez.   Bartolomé Catalán. Dice: A ruego del Regidor Francisco Catalán, Testigo Bartolomé Catalán. Francisco Barragán. Dice: Por el Regidor Juan Fernández, Testigo Bonoso de Lara.  
Hipólito Martínez. Secretario.
ACTA DE LA OCTAVA SESIÓN ORDINARIA  DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 8 DE FEBRERO DE 1874.
“Acuerdo…y En la Villa de la Higuera de Arjona á ocho de Febrero de mil ochocientos setenta y cuatro. En sesión ordinaria se dio cuenta del espediente del Alistamiento de la milicia nacional local según el decreto del señor Alcalde, leyendo lo procedente, y en su vista los señores que componen el Ayuntamiento presidido por el señor Alcalde y cuyos nombres resultan al margen tomaron el acuerdo siguiente después de haberse leído la circular números 1159 y 1321 insertas en los Boletines oficiales números 91 y 100 de los mismos.
Para formar el alistamiento con el celo  y exactitud que se requiere  compondrán la sección especial al efecto los señores D. Felipe Martínez y Medina Alcalde primero y D. Mateo Martínez Lara, en unión con D. Juan Manuel Gayo cura coadjutor de la misma, y con los datos estadísticos de la población reunidos en Secretaría y los libros parroquiales, recogerán los datos esenciales para llebar a efecto esta obligación según la ley adoptando las disposiciones que estimen combenientes en nombre de la corporación y de su presidente á cuyo fin son delegados para ello. Con lo que se lebantó la sesión =
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde 1º
 D. Felipe Martínez  Medina.
Alcalde 2º
Francisco Martínez.
Alcalde 3º
Mateo Martínez.
Regidores
Bartolomé Catalán.
Francisco Barragán.
José Calero Martínez
 Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina. Mateo Martínez. Francisco Martínez.  Francisco Barragán. Dice: A ruego del Regidor Francisco Catalán, Testigo Mateo Martínez-
Hipólito Martínez. Secretario. 
Acta de la novena sesión ordinaria del ayuntamiento de fecha 11 de febrero de 1874.
ACTA DE LA NOVENA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 11 DE FEBRERO DE 1874 .
“En la Villa de la Higuera cerca de Arjona á once de Febrero de mil ochocientos setenta y cuatro reunidos el Ayuntamiento de la misma en sus Salas Capitulares  y constituido en Sesión con asistencia de los Sres. Concejales que al margen se espresan bajo la presidencia del Señor Alcalde D. Felipe Martínez se explicó el objeto de la reunión que era examinar el proyecto de presupuesto adicional y  refundido que ha de servir como definitivo para el ejercicio económico corriente el cual ha formado  la Comisión del ramo, con todo los datos y antecedentes que ha podido reunir y que se tenían a
Ála vista sobre la mesa.
Visto y examinado detenidamente lo estima conforme y arreglado á las necesidades de esta Población y sugeto a las disposiciones vigentes, en cuanto puede ser compatible con el ordinario que ha servido de base a estos trabajos; pero tiene antes que hacer observar los capítulos de resultas porque razón no engloba ó  refunda las del ordinario con el adicional refundido que es el que definitivamente les de servir de base para la contabilidad.
                             Gastos
Capítulo 12. La relación número once del citado capítulo la aprueba por la suma que arroja por estar comprovada con el acta de arqueo y liquidaciones pero en el presupuesto definitivo refundido elimina las once mil pesetas del capítulo 12, relación nº 10, pues esta partida no debió nunca figurar en el presupuesto ordinario toda vez que las leyes é instrucciones mandan que no sea objeto del Presupuesto adicional y que se consignen después del término de ampliación por el resultado de los arqueos y liquidaciones respectivas, y como estos sean los formulados en el adicional el Ayuntamiento deja nula la espresada suma de once mil pesetas de acuerdo con la comisión; y porque de lo contrario  se duplicaría la citada partida.
                             Ingresos
Capítulo 8º.,, Este capítulo se halla justificado por la relación número cinco y las liquidaciones que acompañan: El Ayuntamiento acuerda que figure solo la partid del Presupuesto adicional y refundido por ser la arreglada a la ley ; pues la que consta en el ordinario de cinco mil quinientas pesetas en el artículo tercero, capítulo octavo, relación número tres, no tiene para nada que tenerse presente, tanto porque no debió nunca figurar en el Presupuesto ordinario, cuanto que perteneciendo al adicional por resultas de liquidaciones, en este se consigna, y con la conclusión del ordinario no se duplica como sucedería, si pasa al refundido se tuviese presente aquella suma.
Y estando en todo lo demás conforme el Ayuntamiento, acuerda que se esponga al público por quince días según ordena el artículo 139 de la ley de Municipal y fenecido que sea dicho término se someta á la discusión y, votación definitiva de la Junta Municipal.
Con lo que se dio por concluida esta acta que firman los Sres. concurrentes que sepan hacerlo de que yo el Secretario certifico = “
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde
D. Felipe Martínez  Medina.
1er Teniente 
Francisco Martínez.
2º Teniente
Mateo Martínez.
Sindico
José Calero Martínez
Regidores
Francisco Barragán.
Bartolomé Catalán.
A ruego de Francisco Fernández, Francisco Barragán.
A ruego de Francisco Catalán, Mateo Martínez
 Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina. Mateo Martínez. Francisco Martínez.  Francisco Barragán.   José Calero.   Dice: A ruego del Regidor Francisco Catalán, Testigo Mateo Martínez.  Dice: A ruego de Francisco Fernández, Francisco Barragán.   Bartolomé Catalán.
Hipólito Martínez. Secretario.
ACTA DE LA DÉCIMA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 14 DE FEBRERO DE 1874.
“Sesión del Sábado 14 de Febrero…En la Villa de la Higuera de Arjona á catorce de Febrero de mil ochocientos setenta y cuatro, se reunió el Ayuntamiento cuyos nombres de los concurrentes se espresan al margen, bajo la presidencia de D. Felipe Martínez y Medina, Alcalde de esta Villa; por cuyo señor se ordenó diese lectura al acta anterior y fue aprobada. Acto seguido se hizo presente lo urgente que es nombrar Junta de sanidad, comisión de presupuestos arbitrios y cuentas, comisión de obras, caminos y servidumbre y comisión de policía rural y hurbana, Comisión de establecimientos públicos y de instrucción primaria, beneficencia y pósitos, comisión de peritos de campo. Dichos comisarios fueron nombrados por unanimidad resultando estos nombramientos en los individuos siguientes. Comisión 1º D. Juan Chica y Puerta, D- Miguel Cortijos y D. Francisco Barragán Galán =2ºIdem D. Felipe Martínez Medina, D. José Calero y D. Bartolomé Catalán =3ª Ídem D. Pedro Galán, D. Juan Barragán y José Barragán = 4ª D. Mateo Martínez, D. Francisco Pérez Cubillas y D. Juan Ramón Barragán =5ª. D. José Calero Martínez, D. Juan Mármol Gayo, D. José Barragán y el señor presidente =6ª D. Francisco Garrido Delgado, D. Juan Ramón Barragán y D. Pedro Galán. 7ª Regidor Contador D. Francisco Barragán y Suplente D. Bartolomé Catalán y el Secretario que queda nominado como aspirante á la bacante D. Hipólito Martínez, también queda nombrado interbentor.
Al propio tiempo se acordó se anuncie en el Boletín oficial de esta provincia el apéndice al amiyaramiento y se publique la bacante de médico titular con la cantidad de trescientos setenta y cinco pesetas por un semestre. Del mismo modo se acordó se reformen los caminos vecinales más necesarios puesto que son exiguas cantidades las presupuestadas para este obgeto, como igualmente se reparen los pozos pilares y cañerías de esta localidad y se recomponga el cementerio de esta Villa por estar en mal estado y no habiendo créditos autorizados en el presupuesto para este gasto se imbite á la Junta de asociados si le parece combeniente se haga esta obra con cargo al capítulo once artículo primero del presupuesto.
Todo lo espuesto fue acordado y aprobado por unanimidad por los señores presentes como de urgente necesidad y combeniencia á los intereses locales.
Con lo cual se levantó la sesión de lo que yo el Secretario Certifico =
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde
D. Felipe Martínez  Medina.
1er Teniente 
Francisco Martínez .
2º Teniente
Mateo Martínez .
Concejales
Francisco Barragán.
Francisco Catalán.
 Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina.   Mateo Martínez.   Francisco Martínez.  Siguen las firmas. Francisco Barragán.   Dice: A ruego del Regidor Francisco Catalán, Testigo Mateo Martínez.  José Calero.    Bartolomé Catalán.
Hipólito Martínez. Secretario.
Acta de la undécima sesión ordinaria de fecha 21 de febrero de 1874.
ACTA DE LA UNDÉCIMA SESIÓN ORDINARIA DEL AYUNTAMIENTO DE LA HIGUERA DE ARJONA DE FECHA 21 DE FEBRERO DE 1874.
“Acta… y En la Villa de la Higuera de Arjona á beinte y uno  de Febrero de mil ochocientos setenta y cuatro, reunidos los señores que componen el Ayuntamiento bajo la presidencia del señor Alcalde por cuyo señor se declaró abierta la sesión é hizo presente á la corporación, que en vista á no haber encontrado fondos en el local de la Caja el día que procedió el segundo Alcalde, el Secretario y el Depositario D. Francisco García antes de ser destituidos y resultando no haber dinero existente en el Arca, lo cual es difícil por los muchos atrasos que ha realizado el Ayuntamiento anterior y por consiguiente se hace indispensable se practique un recuento general de todos los descubiertos que recibió la Corporación que tomó posesión el día cinco de Junio último y con vista de antecedentes proceda el arqueo, y otro caso si saliese algún saldo á favor del Ayuntamiento actual y en contra del anterior se les exija inmediatamente la cuota que adeude, y de no verificarlo se proceda por la vía administrativa contra los responsables á dichos adeudos en el caso que lo fueran, dándoles de término beinte y cuatro horas para su ingreso en caja. Con esta misma opinión abundaron la de los señores presentes, y tomo la palabra Don Mateo Martínez y Dijo: Que el público estaba desenado saber el estado de perturbación en que los federales habían dejado la administración municipal, por lo cual se comprende estaba en el ánimo de todos el que cuanto antes se procediera al arqueo y para ello se hayaba dispuesto á que si era preciso el Ayuntamiento estubiera en sesión permanente. Al propio tiempo afirmaba que visto el estado de perturbación en que se ha encontrado el archibo municipal se publicase ó sacara una memoria del tiempo que han sido Ayuntamiento los federales y especialmente desde que con turbulencias se empezaron a constituir en Junta revolucionaria, pues es muy sensible que los presupuestos de los años económicos de 1869 á 70 incluido al 72 al 1873, como igualmente los libros de actas de dichos años, hayan desaparecido por los federales, ignorando las penas que pueden llebar al ocultar dichos documentos oficiales, mas que la de entorpecer la marcha administrativa del Municipio actual puesto que se compone de las mismas personas que el día de la proclamación de la federal, exceptuando al que tiene el honor dirigiros la palabra que ha entrado por primera bez en el Ayuntamiento nombrado por el Gobierno de la nación al ser destituidos los federales intransigentes. Así mismo opinaba que los deudores al pósito municipal realicen los descubiertos pues es muy justo que se reparta en todos aquellos vecinos que más lo necesiten y no que estén entre unos cuantos individuos que no sueltan una fanega de trigo por nada de este mundo puesto que lo está disfrutando perfectamente  como igualmente aquel o aquellos que tengan metálico; en cuyo caso se hace preciso terminar el espediente ejecutivo que se empezó á instruir contra los morosos. El señor Alcalde presidente replicó que acto continuo se hiba á proceder á la liquidación del Ayuntamiento anterior y cuanto á lo demás que había expuesto la compañara lo aprobaba en todas las partes por ser justo y presidente. Preguntado que fue por el señor Alcalde á la corporación que emitirá su parecer este contestó unánimemente que además de aprobarlo todo lo espuesto por el primer y segundo teniente Alcaldes elogiaba tan patrióticos pensamientos en bien de los administrados, por lo cual debiera darse principio a la liquidación y lo antes posible a lo demás acordado. Seguidamente dio orden al portero el señor Alcalde para que se presentara el Depositario D. Francisco García a rendir cuentas y presente que fue dio el siguiente resultado:
Cuenta que rinde D. Francisco García Recaudador que fue de arbitrios y Depositario del Ayuntamiento anterior.
Cargo.                                               Pesetas           Céntimos
Por arbitrios de 1870 á 71 y 71 á 72     2166.          15.
Por Ídem de 1872 á 73                        1932.          32.
Por Ídem de 1873 á 74                        2936.          16.
Por suertes en la dehesa de propios          0502.          40.
Por atrasos de consumos                        0300           89.
Por derecho de consumos en el corriente año 1027.       50.
Por ídem de Ídem en Ídem.                    900.           “ “
                                                        9.765.          42.
Data                                         Plazo     en D.
Arbitrios de 1870 á 71                 491.            08.
Por Ídem de 71 á 72                    890.            15.
Por Ídem de 72 á 73                  1140.            36.
Por Ídem de 73 á 74                  1865.            25.
Por asuntos de propios                  163.            07.
En libramientos según el pre.                                            
Puesto y libros de actas              4503.             79.
                                              9056.             70.
De forma que practicada expresada liquidación importa el cargo nueve mil setecientos sesenta y cinco pesetas cuarenta y dos céntimos y la Data nuebe mil cincuenta y seis, en visto resulta un saldo á favor de esta corporación y en contra del anterior por la suma de setecientas ocho pesetas sesenta y dos céntimos.
En tal estado y cerciorados todos los concurrentes al acto de la exactitud y veracidad de la presente cuenta con vista del presupuesto y libro capitular que el Ex. Ayuntamiento cuentandante ha llevado durante el tiempo que han desempeñado sus funciones ó sea el de siete meses y cinco días puesto que tomo posesión el día cinco de Junio de mil ochocientos setenta y tres y cesaron el diez de Enero del año actual: por lo cual queda acordado por unanimidad lo relacionado anteriormente en este acto y aprobado que fue se firma por los señores presentes del Ayuntamiento y Ex Depositario, y de todo ello como Secretario Certifico =
En el margen izquierdo de esta acta aparece la relación:
Alcalde
D. Felipe Martínez  Medina.
1er Teniente 
Francisco Martínez .
2º Teniente
Mateo Martínez .
Concejales
Francisco Barragán.
Francisco Catalán.
Francisco Fernández.
 Al final del acta aparecen las firmas de los siguientes señores:
Felipe Martínez Medina.  Mateo Martínez. Francisco Barragán.   Dice: A ruego del Regidor Francisco Catalán, Testigo Mateo Martínez. El Depositario Francisco García. Francisco Martínez.   Dice: Por el Regidor Juan Fernández, Testigo Bonoso de Lara.   Bartolomé Catalán.
Hipólito Martínez. Secretario.
Nota a tener en cuenta en la trascripción de todas las actas.
En todos los casos la transcripción es literal, si bien se ha procedido a interpretar en algunos casos los textos confusos o ilegibles, a no utilizar las mismas abreviaturas de palabras en orden a dar claridad al texto redactado y la imposibilidad de transcribir fielmente en la abreviatura la colocación de algunas grafías manuscritas, a  acentuar las palabras que en muchos casos no figuraban acentuadas. Si se ha respetado siempre la ortografía original, las uniones indebidas de palabras y la redacción del texto en general.
En este tiempo de un mes y veintitrés días de Gobierno Provisional de España ocurrieron los hechos que a continuación describimos:
La sesión de apertura de las Cortes había empezado el 2 de enero de 1874. Las discusiones se habían prolongado toda la noche. Castelar fue depuesto a las 05:00 horas del día 3 de enero de 1874.
D. Emilio Castelar y Ripoll, Presidente de la República depuesto a las cinco de la mañana del día 3 de enero de 1874.
En la Asamblea Nacional estaba presente Lorenzo Romero “Lorencito”, encargado de comunicar el resultado de la votación. Cuando Lorenzo hizo su recuento de votos personal, y antes de que lo anunciase el Presidente Nicolás Salmerón, salió al pasillo y sacó un pañuelo, señal que estaba esperando el comandante Altarriba, Ayudante del General Pavía, y con ello supo que Castelar había sido depuesto. Altarriba salió de las Cortes inmediatamente y avisó a Pavía. Las tropas iniciaron la marcha sobre la Asamblea Nacional. Tardarían menos de dos horas en ocupar el edificio del Congreso.
D. Eduardo Palanca Asensi, candidato de los republicanos federales para sustituir a D. Emilio Castelar y Ripoll, cuya elección fue impedida por el golpe del General D. Manuel Pavía Rodríguez.
A las 6:55 de la mañana del día 3, se había votado como nuevo Presidente del Poder Ejecutivo de la República al candidato republicano intransigente Eduardo Palanca, cuando el escrutinio de votos quedó interrumpido por una orden del general Manuel Pavía Rodríguez de Alburquerque, Capitán General de Madrid y Gobernador Militar de Madrid. Se ordenaba disolver las Cortes.
General D. Manuel Pavía Rodríguez de Alburquerque.

Manuel Pavía, como había prometido, había instalado en Paseo del Prado un batallón de infantería, uno de caballería, y varias compañías de guardias civiles y, cuando supo que Castelar había sido depuesto, puso sus hombres delante del Palacio de las Cortes y dos cañones mirando a las calles que bajaban de Puerta del Sol, a fin de “controlar” a posibles ataques cantonalistas que bajaran por aquellas calles.
Los guardias civiles que custodiaban el Congreso eran mandados por el Coronel José de la Iglesia Tompes. De la Iglesia había sido procesado en el mes de septiembre de 1873 por ciertas actividades antigubernamentales, y después había sido absuelto. Era un antirrepublicano de confianza. De ninguna manera quería Manuel Pavía un enfrentamiento entre el ejército asaltante de la Asamblea Nacional contra la Guardia Civil que custodiaba la Asamblea. El coronel de la Guardia Civil tampoco quería ese enfrentamiento.
Pavía envió dos emisarios a Nicolás Salmerón, Presidente de las Cortes, y uno al coronel de la Guardia Civil José de la Iglesia que custodiaba el edificio y que no estaba dispuesto a enfrentarse al ejército de Pavía. Así, Salmerón sabría que no tenía protección armada y que se estaba enfrentando al ejército.

Salmerón se negó a disolver la Asamblea Nacional. Entonces, el Comandante Juan Bautista Mesa Queralt, que estaba al mando del Regimiento de Cazadores Mérida, entró en el hemiciclo con unos jóvenes soldados de reemplazo. Los diputados se echaron contra los jóvenes soldados de reemplazo y les expulsaron de allí. Tras ello, los diputados se pusieron a discutir cuál era la postura a adoptar, y juraron no abandonar el hemiciclo en ninguna circunstancia. Algunos diputados estaban sorprendidos, algunos decían que había que resistir en sus escaños hasta el final, algunos salieron corriendo hacia las puertas y lo hicieron hacia arriba, saltando por encima de los asientos, para salir por puertas más seguras que la principal.

El Coronel José de la Iglesia Tompes, que tenía el mando de la Guardia Civil de las Cortes, pero era militar del ejército, decidió no tolerar la afrenta al ejército hecha por los Diputados cuando echaron de allí a los jóvenes soldados.

A las 07:30 horas, se presentaron dos compañías de la Guardia Civil, otras dos de infantería y una batería de montaña. Los números de la Guardia Civil entraron a tiros (disparados en los pasillos y hacia el techo), y no dejaron que los Diputados se echaran sobre ellos. La Asamblea Nacional quedó disuelta.

Casi todos los Diputados abandonaron el hemiciclo. Se resistían a marcharse Salmerón y Castelar. Ambos le dijeron a De la Iglesia que, al impedir la votación de Palanca, el Presidente seguía siendo Castelar, y que debía obedecer las órdenes de éste. De la Iglesia les respondió: “Ya es tarde”. Hacía referencia a que todos le habían pedido a Castelar que continuase y no había querido hacerlo.
Las tropas del General Pavía ocupan el Congreso de los Diputados.
Fin de la Primera República con la entrada de ls tropas del General Manuel Pavía en el Congreso el 3 de enero de 1874.

El nuevo dueño de la situación era el general Manuel Pavía Rodríguez de Alburquerque, desde su puesto de Capitanía General, de donde no se movió en ningún momento. El ambiente era de triunfo conservador y alfonsino, pero sólo eran las 7:30 de la mañana.

El golpe de Pavía era puramente militar, sin trama civil, y no tenía como finalidad tomar el poder, sino evitar que la república de Castelar cayera en manos de republicanos intransigentes.

Manuel Pavía Rodríguez de Alburquerque era hombre de confianza de los republicanos: había sido utilizado por Salmerón para reprimir el cantonalismo de Andalucía. Castelar, más tarde, le había hecho Capitán General de Castilla la Nueva. Era partidario de la república unitaria, manteniendo en todo momento la autoridad del Estado. No quería un Presidente cantonalista que incluso acabara con la República una vez destruida España. Pero tampoco quería el poder para sí.

Así que, en la mañana del 3 de enero de 1874, nadie sabía qué régimen político se iba a implantar, si república, dictadura o monarquía. Pero se sabía que los progresistas del Partido Radical eran los dueños de la situación. Manuel Pavía llamó a Práxedes Mateo Sagasta y a Francisco Serrano, los líderes políticos del momento, y les dijo que resolvieran la situación, pues él, tras solucionar aquello, se marchaba a casa.
D. Práxedes Mateo Sagasta que junto a D. Francisco Serrano eran los líderes políticos del momento.
D. Francisco Serrano Domínguez, miembro del grupo "Junta de Nobles" de las Cortes.
En la calle, nadie salió a defender la República, muestra de que los madrileños estaban cansados de tantas llamadas a la revolución que les venían haciendo.

A las 11:00 de la mañana del día 3 de enero, se reunía en las Cortes una “Junta de Notables” integrada por Francisco Serrano duque de la Torre, Manuel Gutiérrez de la Concha, José Gutiérrez de la Concha, Cristino Martos Balbi, Nicolás María Rivero, Práxedes Mateo Sagasta, Manuel Becerra, José Elduayen Gorriti, Antonio Cánovas del Castillo, Juan Bautista Topete, José María Beránger, Eugenio Montero Ríos y Manuel Pavía, 13 en total, y discutieron el futuro del golpe de Estado. 
D. Manuel Gutiérrez de la Concha y abajo otros miembros de la "Junta de Notables" que se reunían el Las Cortes.
General D. José Gutiérrez de la Concha.
D. Cristino Martos Balbí.

D. Nicolás Maria Rivero.

D. Práxedes Mateo Sagasta.
D. Manuel Becerra Bermúdez.

D. José Elduayen Gorriti.

D. Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo.

D. Juan Bautista Topete.
D. José María Beránger.

D. Eugenio Montero Ríos.

D. Manuel Pavía Rodríguez de Alburquerque.
Los republicanos no asistieron porque no quisieron, pero alguno de ellos fue invitado a asistir. Y los pocos republicanos que asistieron se fueron retirando poco a poco, nada más empezar.

Nicolás María Rivero empezó proponiendo proclamar al general Francisco Serrano como Presidente de la República, restableciendo la Constitución de 1869, con la modificación pertinente para que España fuese República unitaria, a lo que se opusieron Manuel Gutiérrez de la Concha y José Gutiérrez de la Concha.

Intervino Manuel Pavía para decir que apoyaría a quien decidiesen, pero que se pusiesen de acuerdo.

Cánovas y Elduayen pidieron un Gobierno Provisional representativo de la mayoría parlamentaria hasta que se pudiera restablecer la normalidad de los partidos políticos, y poder decidir después.

La explicación a esta postura de Cánovas era que los monárquicos no podían dar solución al problema de Gobierno de España, porque Alfonso XII era demasiado joven e inexperto, lo cual desarmaba sus argumentos.

Serrano dijo, por fin, que el futuro debía ser republicano, y mientras, debía haber un Gobierno de Salvación Nacional.

Antonio Cánovas y José Elduayen Gorriti propusieron un Gobierno de amplia base, con representación de todas las fuerzas políticas del momento. Le siguieron la mayoría de los presentes, absteniéndose Pavía.

Se decidió que Francisco Serrano duque de la Torre fuera Presidente del Poder Ejecutivo y él buscase un modelo de Estado que sirviese para gobernar en España, bajo la Constitución de 1869. Todos sabían que Serrano era monárquico y que encargarle salvar la República era un contrasentido.
D. Francisco Serrano Domínguez.
El 3 de enero de 1874, el general Serrano convocó "Junta de Notables" en las Cortes, a la que asistieron, además de Francisco Serrano, Gutiérrez de la Concha marqués de Duero, Gutiérrez de la Concha marqués de La Habana, Cristino Martos, Nicolás María Rivero, Práxedes Mateo Sagasta, Manuel Becerra, Elduayen, Antonio Cánovas del Castillo, Juan Bautista Topete, José María Beránger, y Eugenio Montero Ríos. No quisieron asistir ni Emilio Castelar ni ninguno de los Ministros depuestos.

Pavía pidió que se hiciera allí mismo un Gobierno de orden y conciliación de los españoles, conservando lo establecido, que era la República.

Se consideraron dos opciones: o hacer un Gobierno Provisional, o constituir un Gobierno Republicano Unitario presidido por Serrano duque de la Torre. Los del Gobierno Provisional apenas tuvieron opciones, pues eran minoría evidente.


El Gobierno de Francisco Serrano Domínguez duque de la Torre, fue la salida “provisional” que adoptó la "Junta de Notables" de 3 de enero de 1874, una vez que no había acuerdo para ninguna otra solución viable. Descartados los republicanos intransigentes, y una vez que se negaron a conversar los republicanos federales moderados, quedaban muy pocas opciones: la república unitaria de signo conservador, era defendida por Cristino Martos Balbi, Nicolás María Rivero, Eugenio Montero Ríos y José María Beránger Ruiz de Apodaca; pero el general Manuel Gutiérrez de la Concha Irigoyen marqués de Duero prefería la monarquía de Alfonso XII, su hermano José Gutiérrez de la Concha Irigoyen, que era isabelino, apoyaba también a Alfonso XII, y el general Juan Bautista Topete apoyaba la salida monárquica; José Elduayen Gorriti, Antonio Cánovas del Castillo, lideraban la facción en favor Alfonso XII. Quedaban expectantes los progresistas Práxedes Mateo Sagasta, del antiguo Partido Constitucional de tiempos de Amadeo, que se mostraba más bien moderado, y Manuel Becerra Bermúdez, Gran Maestre del Gran Oriente Español, progresista pero descontento con los excesos de la República. En fuera de juego voluntario, estaba Manuel Pavía Rodríguez de Alburquerque, que sólo pedía restablecer el orden público roto por los cantonalistas, pero tenía el mayor prestigio dentro del ejército. Y mientras tanto, Francisco Serrano Domínguez duque de la Torre, que acariciaba la posibilidad de ser Presidente de una república militarista.

Eran poco más de las 11 de la mañana del 3 de enero de 1874, y Serrano se salía con la suya. El golpe se inclinaba a favor de Serrano y perdían su oportunidad los alfonsinos.
El Príncipe Alfonso con el duque de Sesto.
Isabel II con el Príncipe Alfónso.

Los monárquicos alfonsinos no podían dar ninguna salida a la situación política, porque si proclamaban Rey a Alfonso XII, que era menor de edad, necesitarían un Regente, y el problema de elegir un Jefe de Estado se trasladaría a elegir un Regente, que probablemente fuera Serrano, el militar que quería un presidencialismo. Pero sólo quedaba un año para la mayoría de edad de Alfonso, y existía la posibilidad de retrasar la solución un tiempo, y proclamar Rey a Alfonso XII directamente.
Y, si no se quería continuación de la República, ni se podía poner a Alfonso XII, no quedaba salida alguna, salvo un Gobierno Provisional. Ésa fue la solución adoptada.
La Gaceta de 25 de enero de 1874 decía que Serrano había tomado el poder para defender la Constitución de 1869 y para sustituir al Presidente del Poder Ejecutivo de la República destituido en 3 de enero, Emilio Castelar.
En el ámbito internacional, Europa protestó por el golpe de Estado contra la República. El hecho es sorprendente, porque ningún país de Europa había reconocido a ningún Gobierno republicano español. Se trataba de darse a sí mismos pinturas de moralidad, tal vez porque estaban muy necesitados de ello, y porque consideraban que se podía sacrificar algo que valoraban poco, España, en aras a prestigiarse internamente.
El 3 de enero de 1874, se formó un Gobierno Interino en el que Serrano, además de Presidente del Poder Ejecutivo, es decir, Jefe del Estado, fue nombrado Presidente del Gobierno. Esta situación de dictadura era aparente, pues los reunidos en 3 de enero se cuidaron mucho en no darle poder a Serrano y en convertirle en un florero. Era una dictadura controlada por los militares y los monárquicos a fin de que no deviniese en república militarista autoritaria.
De momento, se le nombraron algunos Ministros del Partido Constitucional y del Partido Radical, y también hubo un republicano unitario que era Eugenio García Ruiz. Manuel Pavía Rodríguez de Alburquerque sabía de qué iban las cosas y ofreció un puesto de Ministro a Cánovas, pero Cánovas lo rechazó. La anécdota nos indica que el poder estaba en manos de Pavía. La idea primera era formar un “Gobierno Nacional” con todos los partidos existentes. No fue posible. Algunos políticos se negaban como era el caso de Castelar y de Cánovas.
D. Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo, figura clave en la restauración de la monarquía.
Cánovas no quería quemarse demasiado pronto. Cánovas veía con agrado el final de la República y aceptaba que Serrano detentara el poder porque sabía que era un general desgastado y acabado, que no podía durar mucho, y que la situación daría paso en poco tiempo a algo diferente, a su idea de monarquía constitucional, pero tampoco quería desgastarse en proyectos que podían salir mal. Ordenó el 2 de enero, a Romero Robledo y a Esteban Collantes, que dijeran que los alfonsinos no se sublevarían, ni tampoco se pronunciarían contra los militares españoles que habían dado el golpe.
El Gobierno de Francisco Serrano fue el siguiente desde el 3 de enero de 1874 al 26 de febrero de 1874.
Presidente del Poder Ejecutivo, general Francisco Serrano Domínguez, duque de la Torre. Partido Constitucional.
Presidente del Gobierno, general Francisco Serrano Domínguez / 26 de febrero: general Juan Zabala de la Puente, interino.
Estado, Práxedes Mateo Sagasta. Partido Constitucional.
Gobernación, Eugenio García Ruiz. Republicano unitario.
Guerra, general Juan Zabala de la Puente, marqués de Sierra Bullones. Partido Constitucional.
Marina, almirante Juan Bautista Topete Carballo / 18 de enero: Juan Zabala de la Puente, interino / 24 de enero: Juan Bautista Topete Carballo. Antiguo Unionista y en ese momento del Partido Constitucional.
Gracia y Justicia, Eugenio García Ruiz, interino / 4 enero 1874: Cristino Martos Balví. Partido Radical.
Ultramar, Víctor Balaguer Cirera. Partido Constitucional.
Hacienda, 3 enero 1874: Práxedes Mateo Sagasta / 4 enero 1874: José Echegaray Eizaguirre. Partido Radical.
Fomento, Víctor Balaguer Cirera, interino / 4 enero 1874: Tomás María Mosquera García. Partido Radical.
El nuevo Gobierno era personal de Serrano, y se declaraba interino hasta encontrar una solución definitiva, y de duración ilimitada hasta que se solucionase la transición a otro Gobierno mejor.
Serrano no fue popular en España, ni tuvo tampoco una oposición cerrada. Sus tiempos políticos de 1868 quedaban lejos. Los republicanos estaban completamente desacreditados y no tenían fuerza alguna para intentar recuperar el Gobierno. Serrano no impuso un régimen militar, y tampoco uno moderado, ni progresista, ni demócrata, ni republicano. Su objetivo se limitaba a acabar con las revueltas cantonales y sobre todo con la revuelta de Cartagena dirigida por Roque Barcia y Antonio Gálvez Arce “Antoñete”, acabar con la revuelta carlista, y tratar de enderezar la economía nacional. Los españoles querían saber el futuro de la política, pero Serrano no se pronunció nunca sobre ello. Dijo que consultaría al país cuando se hubiera restablecido la paz. Hasta tal punto llegó el silencio de Serrano, que los españoles empezaron a sospechar que trataba de perpetuarse en el poder, que tramaba algo.

Los monárquicos acusaron más tarde a Cánovas de no haber defendido con suficiente fuerza la proclamación de Alfonso XII como Rey de España. Pero Cánovas creía que no era el momento y que se debía seguir esperando. Tal vez pensara que, si se proclamaba Rey a un niño, Serrano se convertiría en el amo de la situación y se proclamaría Regente, cuando a Alfonso le quedaba sólo un año para cumplir la mayoría de edad, mientras que si esperaba, tendría a Alfonso proclamado Rey por el propio devenir de los acontecimientos. Y con Serrano como Regente, tal vez instaurase la República militar del modelo francés, y se aferrase al poder definitivamente.
D. Manuel Alonso Martínez.

En este sentido, Manuel Alonso Martínez comentó que aquello era la “Res Pública” y que Serrano era el hombre enérgico, hábil y prudente, y que tenía el prestigio suficiente porque ya había encabezado la revolución de septiembre de 1868 y había sido Regente durante un Gobierno Provisional en 1868. Se esperaba una república militar presidencialista.
A finales de 1873 había llegado a la Presidencia de la República Francesa el general MacMahon duque de Magenta, un hombre votado por los católicos, pero contrario a los ultras católicos, es decir, muy favorable a los proyectos de Cánovas. MacMahon había hecho su carrera militar en la conquista de Argel a partir de 1830, en la guerra de Crimea de 1854 y, sobre todo, en la represión de la comuna de 1871. La fama y popularidad que le dio la represión de la Comuna de París, hizo olvidar la derrota de Sedán de 1870. MacMahon era visto como el hombre que podía apoyar al catolicismo en toda Europa e incluso hacer recuperar sus Estados al Papa.

En Francia, el mariscal MacMahon duque de Magenta aspiraba a restaurar la monarquía en los Borbones o en los Orleans, y tampoco se definía, mientras hacía perdurar la III República. MacMahon perduró siete años en el poder y estaba apoyado por los monárquicos y por los católicos franceses con vistas a que se mantuviera el orden interno, que se encomendó al duque de la Boglie. La diplomacia exterior fue encomendada al duque de Decazes, por lo que el régimen de MacMahon fue llamado “la república de los duques” por Daniel Halevy.
MacMahon estableció buenas relaciones con la España de Serrano y decidió estorbar los movimientos carlistas por suelo francés. La base de muchos éxitos carlistas era la frontera francesa, a donde se retiraban estratégicamente cuando eran acosados, y podían aparecer en Aragón, o en Cataluña, o en Navarra, o en País Vasco, indistintamente, sin miedo a que les persiguiera el enemigo. En cuanto a sus relaciones con Cánovas, le dijo que, personalmente, era favorable a la coronación de Alfonso XII, pero que el Gobierno francés no pensaba igual que él y prefería la República.
Francia tenía una especial relación con España: España siempre imitaba las corrientes francesas, políticas y literarias. Francia acogía a la mayoría de los exiliados políticos españoles, tanto a los liberales como a los carlistas y a los republicanos, e incluso había acogido a Isabel II y a su madre María Cristina. En Francia vivía el Príncipe Alfonso de Borbón estudiando en el colegio Stanislas de París. En París había abdicado Isabel II en su hijo. Francia apoyaba a los Gobiernos de Madrid, al tiempo que también apoyaba a los carlistas que luchaban en contra, apoyaba a Isabel II cuando fue expulsada y a los republicanos cuando fueron expulsados de España. Francia jugaba a todos los bandos, y luego, en cada momento concreto se inclinaba a uno u otro lado.
General francés Mac-Mahon, duque de Magenta, Presidente de la Tercera República.

Respecto a España, MacMahon cerró los periódicos ultras católicos franceses como L`Univers, y eso aseguraba que no apoyaría a los carlistas.
Serrano, duque de la Torre, intentaría, durante 1874, ser el MacMahon español perpetuando una república conservadora, lo cual no convenía a los intereses canovistas de restaurar a Alfonso XII en el trono.
Cánovas procuró que Isabel II se entrevistase con MacMahon varias veces, y que éste prometiera apoyo a Alfonso XII, lo cual no convenía a los intereses canovistas de restaurar a Alfonso XII en el trono.
El Gobierno de Serrano tenía un peligro que los monárquicos de Cánovas veían con claridad, y era que Serrano se declarase Presidente autoritario de una República al estilo francés de ese momento. La discusión duró algunos días más y se resolvió el 8 de enero con un Manifiesto a la Nación que:
Aceptaba la Constitución de 1869, pero suspendida hasta la normalización de la vida pública. Se suspendieron las garantías constitucionales.
Reconocía el papel arbitral del ejército como expresión de la voluntad pública en ese momento. Se reconoció que el golpe de Pavía había sido dado en nombre del ejército y no de ningún partido político y, como dentro del ejército estaban todas las opciones políticas, el golpe no tenía carácter definido a favor de ningún partido, pero sí en contra de los republicanos federales.
Declaraba a Serrano Presidente Interino de la República, hasta resolver la situación.
Nunca se aclaró si Serrano era Presidente, Regente en espera de la monarquía, o Dictador militar al estilo francés de aquel momento. Serrano tuvo la oportunidad de consolidar su posición, pero nunca encontró apoyo de políticos, militares o asociaciones que le avalaran y tuvo que resignarse a ser meramente Presidente interino y abandonar el cargo en su día. También, el hecho de no definir el régimen político en que gobernaba acabó finalmente desacreditándole.
Tras el fracaso del cantonalismo, los anarquistas se organizaron en federaciones agrícolas e industriales, y desde ellas en regiones, secciones y federaciones, que rechazaban toda organización política como el Municipio, la Diputación y el Estado.
Tal vez a su pesar, Pi es considerado un gran difusor del anarquismo en España desde su libro “Las Luchas de Nuestros Días”, publicada en 1887, donde no reconocía autoridad ninguna que pudiera dirigir a nadie, ni razón superior a la propia razón del individuo.
Otra corriente nacida del federalismo de Pi fue el independentismo, aunque los teóricos románticos quieren llevarlo a la Edad Media, o al menos al reinado de Felipe V de Borbón. Valentí Almirall quedó defraudado por la República y por Pi, pues veía igual de centralistas a los republicanos que a los conservadores monárquicos que acababan de echar. Almirall, que había sido agitador para el federalismo, se convirtió en agitador para el regionalismo-nacionalismo. Abandonó su periódico madrileño “El Estado Catalán” y fundó “Diari Catalá” el 4 de mayo de 1879 para hablar, pensar, y obrar en catalán, fecha que es considerada como origen del nacionalismo catalán duro. Ya no hubo marcha atrás.
D. Valentín Almirall.
En 1881, Pi fue a ver a Almirall a Cataluña y fue recibido cortésmente, pero Almirall escribió a continuación un artículo en Diari Catalá pidiendo un gran partido catalanista que buscase la autonomía de Cataluña. Aparecieron dos corrientes: una más radical, liderada por Valentí Almirall en torno a “Centre Catalá” desde 1882, y una más moderada liderada por Enric Prat de la Riva, Françésc Cambó y Josep Puig i Cadafalch en torno a “Lliga de Catalunya” desde 1887.
Los republicanos serían perseguidos en 1874 y entrarían en una crisis profunda. En 1876, Pi publicaría "Las Nacionalidades" explicando el pactismo federal, cosa que debiera haber hecho antes de 1873. En 1881, Figueras fundaría el Partido Federal Orgánico, con un modelo distinto al de Pi, pero ya sin trascendencia en la historia de España. En 1901 moriría Pi i Margall y sería sucedido por Vallés i Ribot, lo cual acentuaría la decadencia de los republicanos, que quedaron reducidos a un grupo catalán, y en 1910, la Unión Federal Nacionalista Republicana era solamente catalana.
Josep María Vallés i Ribot, que acentuó la decadencia de los republicanos.
El Sexenio fue en España una época de los agitadores, entendiendo por agitador un tipo de café, mitad político y mitad literato, generalmente provinciano, instalado en la bohemia madrileña de tercer cuarto del XIX, disconforme de todo y de todos y muy activo. 
La acción de estos agitadores sirvió para destruir los últimos vestigios del Antiguo Régimen español, que debieran haber sido eliminados o suspendidos un siglo antes y que los políticos se habían negado a borrar del mapa político y social. Esa era la parte que les daba la razón. Pero no supieron crear las reformas liberales que eran precisas y que ya funcionaban en Europa occidental, sino que, en mítines y en artículos de periódico incendiarios, intentaron ensayos sociales de tipo populista y socialista unas veces utópicos en sí mismo y otras irrealizables en esos momentos históricos. Por ello, el Sexenio constituyó una decepción más en una España que ya llevaba unas cuantas decepciones: no creó el sistema político estable que permitiera el desarrollo económico y social, no acometió las reformas socioeconómicas que eran necesarias, no generó una conciencia política nueva de moralidad y servicio al interés general.
Y el punto culminante de la verborrea política fue el de la Primera República. Allí, cada partido quería una Constitución diferente, la suya, y vetaba las de los demás. No querían un modelo de Estado de convivencia, sino la imposición definitiva de su propio programa político. Todos fueron intransigentes. Todos buscaban la Constitución perfecta y todos olvidaron hacer la Constitución posible. Así se llegó al concepto conocido como “la España invertebrada”, una mezcla de dos visiones antagónicas del mundo con posibilidades de Gobierno, y otras visiones divergentes, todas distintas, en la oposición. El concepto lo utilizaría más tarde Ortega y Gassett en 1922, divulgándolo ampliamente.
Representación en una publicación de la época de lo que representaba el Cantonalismo, un Manicomio Nacional.
Una de las causas que explican los movimientos republicanos españoles, fue que las Constituciones con alguna estabilidad en el XIX, las de 1845 y la de 1876, constituciones moderadas doctrinarias, es decir, al servicio de la burguesía, no sirvieron al fin con el que habían sido redactadas, no hicieron los cambios que prometían. Podemos traducirlo como que la burguesía no dio el paso “ilustrado y liberal” de hacer las reformas que necesitaba el pueblo. El fracaso de 1845 llevó a la República de 1873. Y el fracaso de 1876 a la República de 1931.
Los teóricos estaban un tanto desorientados: En el periodo 1868-1874, los diversos teóricos ensayaron modelos políticos de “autodeterminación” y de socialismo, que resultaban contrarios a los intereses de la burguesía, de los terratenientes y propietarios industriales, bancarios y comerciales. Es decir, los intelectuales planteaban la ruptura, tal vez la guerra civil, con los poderes reales económicos, políticos, militares y religiosos. Eran planteamientos excesivos que, naturalmente, estaban condenados al fracaso. Nunca se llegó a la Constitución de consenso y de progreso en los derechos de todos.
La revista satírica La Flaca recrea escenas de la familia republicana con Salmerón y Castelar de protagonistas.
Surgieron dos modelos de Estado, sostenidos por dos fuerzas sociales, una en cada parte: los “grandes”, es decir, los terratenientes, nobleza cortesana, generales del ejército y jerarquía católica, tenían un modelo de Estado conservador, que en virtud del lema “orden y progreso”, insistía en el orden y dejaba para más tarde el progreso. Los “pequeños”, esto es, las clases campesinas pobres y el incipiente proletariado, tenían un modelo de Estado revolucionario, que destruyera lo hasta entonces existente. Y en medio de los grupos, “grandes” y “pequeños” quedaban las profesiones liberales, los funcionarios, los pequeños y medios propietarios, los oficiales del ejército, el clero rural, que unas veces se inclinaban por las tesis de los unos y otras por los de los segundos. Y resultaba que estos individuos, los que no tenían personalidad por sí mismos, eran los protagonistas de la política, pues ni los “grandes” asumían la responsabilidad del poder, ni los pequeños tenían la más mínima oportunidad de conseguirlo, o si lo conseguían, de mantenerlo.
Los acontecimientos de la Primera República española fueron obra de pequeño burgueses sin ningún poder real y efectivo detrás de ellos, y sin ni tan siquiera el apoyo social de la clase media a la que pertenecían. Eran grupos pequeños que no representaban a nadie, sino a ellos mismos.
Caricatura editada en la revista La Flaca en 1869, en ella el clero era visto como cómplice del carlismo que representaba Carlos VII.
La idea general de los españoles era que España no podía funcionar a ritmo de golpe de Estado, tumultos y mítines, que imponían un Gobierno hasta el triunfo del siguiente golpe de Estado. Pero para lograr que algo cambiase había que romper con varias intransigencias: con la del carlismo, que era teocrático y absolutista; con la de los católicos no carlistas pero sí integristas, que exigían la sumisión del Estado a los principios católicos y a las disposiciones de la Santa Sede; con la de los “moderados” que insistían en mantener la soberanía en el Rey a través de la fórmula “las Cortes con el Rey”; con la de los “progresistas” que afirmaban que sólo el pueblo español era soberano, pero tampoco se podía caer en el populismo jacobinista absurdo, y no sabían darle salidas a la situación; con la de los demócratas-republicano-socialistas que creían en la soberanía popular de las masas, aunque éstas fueran incultas y pobres, porque al menos serían de más alta moralidad que los que habían gobernado hasta entonces.
¿Cómo se podía conseguir el consenso mínimo entre éstas y otras posturas políticas? En tiempos antiguos, el cristianismo, catolicismo después, había predicado la moralidad a los unos y la resignación a los otros, y había aportado el consenso necesario para la convivencia. Pero las nuevas clases sociales practicaban un catolicismo usado sólo de maquillaje externo, estético, prescindiendo de toda moralidad si ello convenía a sus gustos e intereses. La Reina Isabel II se declaraba católica pero practicaba el sexo libremente y se lucraba con la esclavitud. 
Esclavos negros en los campos de caña de azúcar en Cuba.

Imágenes de los trabajos de los esclavos en las plantaciones cubanas de caña de azúcar.
Castigo a esclavos negros en Puerto Rico.
Las grandes fortunas, tenían esclavos en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, pagaban salarios de hambre, se dedicaban al robo y asalto organizado (dirigentes del bandolerismo andaluz), mientras decían profesar el catolicismo. Las nuevas clases emergentes se declaraban ateos o, al menos, prescindían por completo del catolicismo. Tras perderse la moral cristiana y no ser reemplazada por ninguna moral liberal, España había perdido su conciencia moral como colectivo. Los grupos políticos habían evolucionado a posiciones extremistas y radicales, cuya única preocupación era defenderse de los ataques del resto de las agrupaciones políticas.
Nadie tenía tiempo ni posibilidades de encarar los verdaderos problemas: dar trabajo y cultura a tres millones de trabajadores del campo; pagar la enorme deuda del Estado; encontrar la salida a cerca de un millón de artesanos que debían emigrar o cambiar de dedicación para dar el paso a la sociedad industrial y comercial; acabar con el caciquismo, nepotismo, corrupción, bandolerismo, realidades que impregnaban toda la realidad; acabar con gobernantes, militares y religiosos inútiles o inmorales. La labor a realizar era descomunal. No se veía ninguna salida racional al problema “España”.
Caricatura de la revista La Flaca durante la Primera República Española.
El intento de solucionar los problemas por la vía “república” evolucionó a federalismo populista, proyecto en el que no se insistía en lo que unía a los pueblos federados, sino en lo que les separaba. Y el federalismo dio en cantonalismo, donde cada núcleo comarcal se creyó con derecho a constituir su propio Gobierno, aunque no tuviera medios económicos ni personas doctas suficientes para gestionarlo, situación en la que el “derecho” se convierte en “utopía”. El absurdo cantonalista sólo puede explicarse como “derecho al pataleo”, como cansancio de tantas injusticias, promesas nunca cumplidas. Y los excesos cantonalistas llevaron en algunos casos a plantear el socialismo bakuninista y en alguno el socialismo marxista. Y al final de la cadena, condujo a una contrarrevolución que rescató el viejo sistema burgués conservador de antes de 1868, el cual se dedicó a contener la violencia de las masas utilizando la violencia del Estado, y también olvidó los problemas sociales y económicos que agobiaban a España como colectivo.
Emilio Castelar, Presidente de la República desde septiembre de 1873 a enero de 1874, fue plenamente consciente del problema que venimos exponiendo, del drama político que se estaba generando, y lo expresó ante las Cortes el 10 de febrero de 1872, cuando estaba a punto de abdicar Amadeo.
D. Augusto Ulloa Castañón, Jefe del Partido Conservador. Retrato publicado en La Ilustración Española y Americana en fecha 22 de mayo de 1874.
Le contestó Augusto Ulloa Castañón, Jefe del Partido Conservador, el 11 de febrero, cuando ya había abdicado Amadeo de Saboya, que los conservadores nunca abdicarían de sus ideas, sentimientos y conciencia. Como los federales-socialistas tampoco estaban dispuestos a “abdicar” de las suyas, la República Española, que nacía ese mismo día, nacía con signo de enfrentamiento y no de cooperación y consenso, por más que fuera votada por la inmensa mayoría de los diputados.
Los conservadores hablaban de “orden social por encima de todo”, y los republicanos de “orden en libertad” y “paz en democracia”, como decía Nicolás Salmerón. Inmediatamente, los republicanos se fraccionaron entre “benevolentes” de Castelar, que sentían la necesidad del consenso social, e “intransigentes” que ponían la libertad como valor superior al orden y argumentaban que la libertad generaría un nuevo orden social.
D. Laureano Figuerola Ballester, considerado el padre de la peseta.
Más tarde, el pensamiento de Castelar fue admitido por los conservadores, y Castelar fue admirado, aunque los conservadores como Figuerola no pudieran comprender que los “benevolentes” colaboraran con el resto de los republicanos. Argumentaban los conservadores que sin orden y seguridad no se podría abordar ningún proyecto político, y aseguraban que la “república democrática” iba abocada a “república demagógica”, lo cual era tan malo como la corrupción y el nepotismo de tiempos de Isabel II contra lo que se habían revelado todos en 1868.
Pi y Margall, líder republicano más intransigente que Castelar, se dio cuenta de que los hechos en la calle iban mucho más allá de sus proyectos en el Parlamento: en 18 de julio de 1873 presentó ante las Cortes su dimisión como Presidente de la República porque España se le disgregaba sin que supiera cómo reaccionar ante ello. Y a partir de julio de 1873, los “benevolentes” y los “intransigentes” se convirtieron en grupos irreconciliables, ambos con sus programas sociales y políticos distintos.
El intransigente y utópico Francisco Casalduero Conte, del Partido Demócrata, acusó a Castelar de haber acabado con Pi. Creía que la soberanía de las Cortes no podía delegarse en una persona de forma permanente ni continuada, pues ello iba en contra de los derechos democráticos del Parlamento. Esto es, no admitía Presidente de la República ni Jefe de Gobierno que tomaran decisiones por sí mismos, sino que estos cargos debían estar siempre llevando todas sus decisiones al Parlamento y convertirse en meros ejecutores de lo que éste decidiera. Decía que lo importante no era la persona sino los principios republicanos y esos principios no podían ser otros que los republicano-socialistas-federales-populistas, fuera de los cuales todo lo que aconteciera debía ser considerado “desorden social”. Culpaba a los conservadores de provocar el “desorden social” y afirmaba que tras la implantación del republicanismo sobrevendría el orden por sí solo, sin necesidad de ejércitos ni policía o Guardia Civil que lo impusiese. Sólo luchando por el republicanismo federal se luchaba por el orden social.
El intransigente y utópico Francisco Casalduero Conte, del Partido Demócrata era asambleario, según él los Gobiernos no debían tener más misión que ejecutar las decisiones que fuesen siendo aceptadas por la Cámara de los Diputados.
La teoría del señor Casalduero era que Pi debería haber optado por la minoría “poseedora de la verdad”, la republicano federal, en vez de contentar a la mayoría conservadora, a la que consideraba inmoral. Sólo los republicanos federales luchaban, según Casalduero, contra los privilegios y abusos sociales. Los conservadores no jugaban otro papel que utilizar al ejército, la Guardia Civil y la Iglesia en orden a conservar sus privilegios de clase. Casalduero era asambleario, partidario del Gobierno de las Cortes. Ni siquiera creía en la Constitución, porque la Constitución era una declaración de estabilidad, de inmovilidad política, y él creía en el cambio revolucionario permanente, para el cual cualquier Constitución sólo era un impedimento. Por eso mismo, los Gobiernos no debían tener más misión que ejecutar con la máxima energía las decisiones que fueran siendo aceptadas por la Cámara de Diputados. Los Presidentes deberían dejar de pensar por sí mismos y de actuar por sí mismos. Mediante esta utopía, del Presidente aséptico al servicio del Parlamento, Casalduero expresaba su posición política, la de los intransigentes.
Como los demás grupos políticos del Parlamento reaccionaron de forma intransigente a la intransigencia de los republicano-federales, no quedaron soluciones pacíficas viables. Por un lado estalló la violencia cantonalista. Por el otro, se organizó el golpe de 3 de enero de 1874. España estaba en el mismo punto político que a principios del XIX, igual que en 1808, 1820, 1833, 1840, 1854, y 1868. Y el ejército, llamado una vez más a resolver los problemas de convivencia política de los españoles, se ratificó en la idea de ser el tutor y salvador de la patria, con derecho a gestionar la política cotidiana. MacMahon había tomado las riendas de la política en Francia y los militares españoles lo venían haciendo durante todo el siglo XIX. Los hechos confirmaban a los militares como necesarios en la dirección de la política española, idea que no se abandonará hasta 1976.
Granada 1 de mayo de 2020.
Pedro Galán Galán.
Bibliografía:
Archivo Municipal de Lahiguera: Cuadernillo de actas del año 1874. 
Encinas Gómez, Emilio:
http://www.historiadeespananivelmedio.es/19-17-30-golpe-3-enero-1874/


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