PROLOGO

Se pretende que sea éste un espacio dedicado a entretener y deleitar (... a través de la fotografía fundamentalmente) ... a dar a conocer (...o traer al recuerdo) ciertos monumentos o espacios situados en el término o cercanías de Lahiguera. ...a llamar la atención por el estado de abandono y deterioro de muchos de ellos, ...y si llegara el caso, a remover la conciencia de todos los que somos "herederos" de tales monumentos y espacios, y que con nuestra aportación ayudásemos a la conservación de los mismos.

martes, 19 de agosto de 2014

CERVANTES Y LAHIGUERA


Cervantes en Lahiguera


El 20 de abril de 1591 Felipe II firma el  título de proveedor oficial de las galeras de España a Pedro de Isunza.  El 1 de octubre de 1591 Isunza comisiona a Diego de Ruy Sáenz y Miguel de Cervantes Saavedra para ejecutar esta labor.

Cervantes viene a Lahiguera, su misión es recaudar grano, en total por Isunza: «60 mil fanegas de trigo y la cebada habas y garbanzos que se pudieren recoger», 




Como vemos, nuestro pueblo, se sigue llamando La Higuera de Andújar; aunque ya es un municipio independiente. No se sabe con exactitud en qué fecha Cervantes, el futuro autor de El Quijote, aún no lo había escrito, pasó por nuestra tierra.  En Arjona estuvo el 21 de Febrero, en Lopera y Arjonilla entre el 22 y el 25. Por estas fechas estaría por Lahiguera; en el invierno, la primavera de 1592. Es comúnmente admitido que estuvo en la romería de la Virgen de la Cabeza el último domingo de abril de ese año. En su obra Los trabajos de Persiles y Sigismunda la describe, la romería, magistralmente.

 El salario que Cervantes cobra en su oficio de recaudador es de 11 reales y 26 maravedíes  (una fanega de trigo vale 14 reales). Pero parece, estuvo varias veces preso, que no le bastaba. En la cárcel de Sevilla comenzó a gestar El Quijote.


Documento de una comisión para recaudar dada por Miguel de Cervantes. A la izquierda la firma del escritor.


Estos datos se basan en una publicación del Instituto de Estudios Giennenses realizada por D. Luis Coronas Tejada: Cervantes en Jaén, según documentos hasta ahora inéditos.


A continuación haremos una recreación de la visita del ilustre personaje.

Cervantes entra en La Higuera de Andújar por la puerta del oeste, la principal. La población presenta un recinto amurallado. Todo los caminos, el de Arjona, Andújar, Arjonilla, Jaén… el de Málaga, desembocan aquí. Ya está terminada la iglesia, es de una sola nave. Miguel entra y reza, presumiendo de cristiano viejo. El templo ha sido construido por  moriscos, el artesonado es mudéjar y tiene un magnífico retablo esculpido y pintado por cristianos. La iglesia se ha edificado extramuros (la muralla, con su puerta de entrada, estaba entre la iglesia y la Tercia).



Todavía se considera un prestigio vivir dentro de la muralla, el pueblo se ha ido extendiendo, derramando casas desde la primitiva plaza (calle Ancha) hasta la calle Las Piedras; vive una de las etapas prominentes de su historia. Fuera de la muralla están los arrabales, allí vive la peor gente; la arrabalera. Además de la iglesia hay otro edificio importante fuera de la muralla, es el mesón, donde descansará Cervantes. En tiempos no muy lejanos a esta visita, las poblaciones, sobre todo las cercanas a tierras de moros, eran muy insegura. Al llegar la noche se cerraban las puertas de la muralla y hasta el amanecer no se abrían. Por este motivo, cerca de las puertas, había lugares donde pasar la noche satisfactoriamente sin entrar en la ciudad. Nuestro huésped descansará en esta hospedería, tiene una despensa bien provista (pajar de Juanirri), (Otro túnel igual se encontraba en la Tercia, con la misma dirección Norte-Sur).




Miguel de Cervantes traspasa la puerta, a la izquierda está la antigua iglesia, ahora pósito donde discutirá con el concejo la calidad del trigo para ponerle precio; después el castillo, con unos pocos soldados a los que saluda con simpatía dada su antigua condición de militar. Por la época del año la calle, sin pavimento, está embarrada, solo algunas casas tienen a la entrada una losa. Una yunta de bueyes pasa con un carro, van por aceituna, la recolección se dividía, antes de navidad se recogía la aceituna del suelo; después toda.




Los representantes del municipio enseñan una carta a Cervantes, es del rey; dice que no se abuse en la recaudación del trigo, sobre todo en casos de necesidad. El concejo alega que se acaban de independizar de Andújar en un proceso muy costoso. Por otra parte la mayoría de la tierra pertenece a la nobleza andujareña. En el pueblo hay hijosdalgo sí, pero la mayoría con más hambre que riquezas. La carta la conoce Cervantes, la poseen todos los municipios, pero le da igual.
 Blas Palomino tiene veintidós años; Miguel de Cervantes, cuarenta y cinco.  Cervantes es una persona pendenciera e iracunda, con una calidad humana muy distante a la de escritor; se exaspera.  Blas Palomino pide al hombre manco benevolencia. Cervantes no puede resistirse, manda a los arrieros que tomen unos sacos de trigo y salgan de la villa, hacia el Salado, por el camino de Málaga, donde se unirán a otras recuas; van a Antequera.


Manuel Jiménez Barragán

7 comentarios:

PEDRO GALÁN GALÁN dijo...

Amigo Manolo, mi felicitación más sincera por tu nueva entrada en este blog.
Es un logro extraordinario que hayas localizado el documento de mi profesor D. Luis Coronas Tejada, quizá también fue profesor tuyo, por aquellos años juveniles de nuestra formación en Jaén.
Siempre habíamos tenido referencias de la tarea recaudadora de D. Miguel de Cervantes por nuestra Higuera de Andujar; pero carecíamos de algún soporte histórico.
Se decía en un documento, creo que de la Universidad de Chile que maneje, y trataba sobre la faceta recaudadora de Cervantes, que había sido en príncipe de las letras pero muy malo para las cuentas.
Me parece que tal personaje merece que se aclaren ciertos aspectos relacionados con su actividad recaudadora, puesto que desconocer tal aspecto de su vida nos puede inducir a pensar a nuestros jóvenes lectores, en facetas oscuras donde cabe la mala fama del personaje. Con ese interés comparto con los lectores de estas páginas algunos textos siguientes:
Miguel de Cervantes pasó a la historia por su extraordinaria aportación a la literatura castellana. Sin embargo, poco se conoce sobre la función que le ocupó años antes como recaudador de impuestos para las galeras de Felipe II. El escritor tenía el encargo de reunir provisiones para la Armada Invencible y las flotas de las Indias, fundamentalmente trigo, cebada y garbanzos. ”Se ordenó que se les dejase a las familias sólo lo justo para su sustento, pues lo prioritario para los intereses del reino era la alimentación de las tropas de las galeras”.
Los protocolos notariales que el catedrático de Historia de la Universidad de Jaén Luis Coronas Tejada halló en 1979, según los cuales el propio Cervantes da fe de su presencia en varios municipios jiennenses en 1591 y 1592. De los legajos hallados se desprende que Felipe II buscaba para la labor recaudadora “dos personas de confianza, habilidad y suficiencia' que evitaran la “especulación y la picaresca” que imperaba en la España de finales del siglo XVI. Miguel de Cervantes y Diego de Ruiz fueron los elegidos para llevar a cabo la labor recaudadora por tierras andaluzas y manchegas. A ambos se les asignó un sueldo de 400 maravedíes al día, además de asignarles otros ayudantes. Para el total de Andalucía se pensó recaudar 60.000 fanegas de trigo, pero las previsiones apenas se cumplieron en ningún municipio.
Cordiales saludos para todos
Pedro Galán Galán.

PEDRO GALÁN GALÁN dijo...

Se podría decir que, no en vano, Andalucía fue un espacio decisivo, en una vida marcada por contratiempos y dificultades para Cervantes.
El gran escritor, que nació en Alcalá de Henares en 1547, pasó su infancia y primera juventud en Córdoba y Sevilla. Córdoba y Sevilla marcaron la infancia, la adolescencia y la primera juventud de Miguel de Cervantes. Rodrigo, el padre del escritor, marchó a Córdoba en 1553. Tras establecerse en la ciudad, Rodrigo decidió traer a su familia. Fue en Córdoba donde Miguel inició sus primeros estudios. En la ciudad andaluza aprendió a leer y escribir en la academia de Alonso de Vieras. Posteriormente, estudió con los jesuitas cordobeses. El teatro de títeres y las representaciones ambulantes de Lope de Rueda ejercieron sobre aquel chico aficionado a la lectura una atracción que no dejó de crecer con el tiempo.
Tras la muerte de sus abuelos paternos, Miguel y su familia se establecieron en Sevilla. Miguel tenía 18 años y continuó sus estudios con los jesuitas sevillanos, donde tuvo como maestro al padre Acevedo, autor de comedias que eran representadas por los alumnos ante la alta sociedad. Esta influencia fraguó con el recuerdo que le habían impreso los pasos de Lope de Rueda hasta consolidar su amor por el teatro. Fue, precisamente, en esta segunda ciudad donde empezó a escribir sus primeras obras dramáticas. A principios de 1565 la familia regresó a Alcalá de Henares. De vuelta en Sevilla, el padre del escritor se vio envuelto en un proceso judicial por deudas. En 1566 los Cervantes se instalaron en Madrid. Tres años más tarde se levantó orden por la que se decretó prisión para el estudiante Miguel de Cervantes debido a un duelo en el que hubo un herido. Cervantes huyó a Sevilla, de donde partió para Italia. En 1571 combatió en la batalla de Lepanto. Cuatro años más tarde fue encarcelado en Argel. Quinientos escudos de oro se pagaron por la liberación de Cervantes en 1580. De vuelta en Madrid en 1582, intentó sin éxito ser enviado a las Indias. En 1584 se casó con Catalina Palacios. En 1588 andaba por Sevilla ocupado en el aprovisionamiento de víveres para la Armada Invencible. Andalucía fue a partir de ese año escenario de las zozobras de Cervantes.
Cordiales saludos para todos.
Pedro Galán Galán.

PEDRO GALÁN GALÁN dijo...

En Sevilla obtuvo un empleo de recaudador bajo las órdenes de Diego de Valdivia. Su trabajo consistía en requisar trigo y aceite para el abastecimiento de la campaña naval que se preparaba contra Inglaterra. Su primer destino fue Écija. A los campesinos no les gustaba demasiado entregar su trigo. Les avalaban dos razones de peso: la pobre cosecha de ese año y la escasa formalidad del posterior pago de la mercancía, que solía retrasarse varios meses.
Las constantes negativas de los labriegos llevaron a Cervantes a confiscar el trigo. "Su estancia en Écija no paso inadvertida; su rigurosa actuación en los embargos le acarreó una especial hostilidad en el sector eclesiástico hasta el punto de que llegó a ser excomulgado por el Arzobispado de Sevilla al no efectuar los pagos a su debido tiempo", relata Marina Martín, jefa del Archivo Municipal de Écija, que guarda un valioso documento cervantino. Cervantes despertó una clara animadversión entre los vecinos de Écija.
"Asimismo, la animadversión que despertó desde un principio entre los vecinos de Écija fue clara. Incluso a fines de 1588 un regidor del cabildo ecijano acusó a Cervantes de sacar más cantidad de cereales de la que montaba el repartimiento, falacia que fue desmentida gracias a las certificaciones que él mismo presentó y que llevaron al cabildo municipal ecijano a calificar de “recto” su proceder", señala Marina Martín.
El Archivo Municipal de Écija conserva un documento que lleva la firma de Cervantes. Se trata del acta capitular de 10 de febrero de 1589 en la que se ordena a Cervantes que presente relación certificada del trigo, cebada y aceite que estaba sacando a los vecinos a fin de comprobar si las cantidades se ajustaban a lo concertado o si se excedía en el acopio.
Cervantes también se granjeó la antipatía de los campesinos de la villa cordobesa de La Rambla, donde volvió a aplicar medidas represivas de arresto y cárcel. El vicario general de Córdoba le excomulgó por esto. Las preocupaciones no le dejaban vivir en paz. No le llegaba el salario y las deudas adquiridas con los campesinos pendían como una espada de Damocles.
En 1591, fue destinado a Jaén. Allí, el ayudante de Cervantes cometió un atropello en las requisas realizadas a un campesino. Cervantes fue considerado responsable. El escritor volvió a Sevilla y, posteriormente, fue encarcelado por orden del corregidor de Écija. Cervantes fue liberado y compareció en Madrid, donde el Consejo de Guerra prestó su apoyo a su causa. De vuelta en Sevilla, no comenzó de nuevo su trabajo hasta el verano de 1593.
Cordiales saludos para todos.
Pedro Galán Galán.

PEDRO GALÁN GALÁN dijo...

La necesidad de obtener más recursos para vivir le llevó a prestar servicios en la Hacienda Real de Felipe II. Su ingreso en la Administración Pública tuvo lugar en el año 1587 cuando consiguió un puesto de Recaudador o Comisario de Abastos en Sevilla. La misión a desempeñar desde este cargo consistía en requisar trigo a los campesinos para abastecer las bodegas de los galeones que debían atacar Inglaterra. Desde luego no se trataba de un trabajo agradable puesto que los sufridos agricultores estaban habituados a que la Hacienda Real pagara tarde y mal sus productos.
Miguel de Cervantes inició su cometido en Écija confiscando por la fuerza los cereales de varios propietarios, uno de los cuales era un eclesiástico. Esta circunstancia originó que fuera fulminantemente excomulgado por el Vicario General de Sevilla. Continuó su labor por algunos pueblos de Córdoba, viéndose obligado a encarcelar o arrestar a varios agricultores y cosechando una nueva ex-comunión.
A pesar de todo, Miguel de Cervantes debió cumplir sus objetivos, puesto que a finales de 1587 recibió felicitaciones de sus superiores y le fue encomendada, como premio, otra misión consistente en requisar aceite. Durante siete años ejerció esta labor, pero tampoco debió ser una tarea fácil puesto que Miguel de Cervantes tuvo que luchar contra la incompetencia de algunos de sus colaboradores o defenderse de las reclamaciones y acciones legales de los campesinos que, encolerizados por no recibir el pago de las requisas, consiguieron que fuera detenido en cierta ocasión por el Corregidor de Écija.
Volvió a Madrid tras ser aprobadas sus cuentas en 1594, pero inmediatamente se le propuso que actuase como Recaudador en la provincia de Granada. En esta ocasión, el encargo era lograr el ingreso en el Tesoro de dos millones y medio de maravedíes correspondientes a tasas atrasadas.
Establecido en Madrid junto a su esposa, en 1594 se le propuso un viaje a la provincia de Granada con el fin de cobrar dos millones y medio de maravedís por tasas atrasadas. Después de encontrar un avalista y de incluir en la fianza sus bienes y los de su mujer, partió de nuevo hacia Andalucía. Su estancia en Granada alimentó su interés por los moriscos y los gitanos, que quedó reflejado en su obra.
Cordiales saludos para todos.
Pedro Galán Galán.

PEDRO GALÁN GALÁN dijo...

Los problemas de dinero volvieron a aflorar. En 1597 la Audiencia de Sevilla le comunicó una orden de comparecencia, en la que se le informaba de que tenía obligación de liquidar sus cuentas. De lo contrario, daría con sus huesos en la cárcel. La peor de las posibilidades se hizo realidad. Cervantes ingresó en la Prisión Real de Sevilla, la ciudad que acogía el tráfico de Indias y en la que, tras el imán del dinero, se arracimaban delincuentes de todas las categorías.
Su conocimiento de hampones y pícaros en Sevilla tuvo un resultado sobresaliente en su escritura. Su estancia tras las rejas se desarrolló en dormitorios comunes. En la cárcel se veía obligado a engullir bazofia para no morirse de hambre. Cervantes puso todo su ahínco en que se le hiciera justicia. El autor envío una carta al rey Felipe II dándole cuenta de lo irregular de su condena. A finales de 1597 el juez recibió la favorable contestación de Felipe II. Cervantes recobró la libertad. La cárcel pudo propiciar que allí se trazaran los primeros esbozos del Quijote. Cervantes continuó en Sevilla con sus sempiternos problemas de dinero. Cuando la peste negra amenazaba Andalucía en el verano de 1600, Cervantes partió rumbo a Toledo. Fue su despedida de Andalucía.
Después de depositar un aval y una fianza sobre sus bienes, Miguel de Cervantes inició sus correrías por el Reino de Granada. El primer conflicto lo encontró en Motril, cuando los supuestos deudores a la Hacienda le exhibieron unos justificantes de pago de los tributos que resultaron ser falsos. Luego, y tras visitar Ronda y Vélez Málaga, depositó una parte de la recaudación en la casa de banca del comerciante Simón Freire en Sevilla. La mala suerte quiso que este banco quebrara y que le fuera imposible a Miguel de
Cervantes entregar las sumas obtenidas en la Tesorería. Por este motivo, la Audiencia de Sevilla ordenó que fuera recluido en la Prisión Real en septiembre de 1597. Su cautiverio duró poco tiempo y a finales de ese mismo año obtuvo la libertad bajo fianza.
En este punto acabaron los servicios de Miguel de Cervantes a la Hacienda de Felipe II. A lo largo de esa etapa de su vida, nuestro escritor dedicó poco tiempo a la literatura, pero las experiencias que vivió recorriendo los caminos y pueblos de Andalucía y La Mancha, alojándose en destartaladas hosterías y ventas o negociando con ricos, pobres, hidalgos y maleantes las reflejó de una manera magistral en su obra más universal “Don Quijote de la Mancha”.
Cordiales saludos para todos.
Pedro Galán Galán.

Kunkache Juan José Mercado G. dijo...

Hola Manuel. Mi enhorabuena por este otro estupendo artículo, dándonos conocer algunos detalles más de la historia de nuestro pueblo y de los personajes que por él anduvieron.
De todo este artículo me quedo especialmente con la recreación que realizas del paso de Miguel de Cervantes por Lahiguera (antes, de Andújar). No sé si real o ficticio (supongo que lo segundo), pero personalmente me ha gustado la forma en la que entre-relacionas los personajes de Miguel de Cervantes y Blas Palomino. Leyendo esas líneas nos podemos transportar con nuestra imaginación a aquellos tiempos y poder vivir de nuevo aquella situación (repito, supongo que ficticia, pero que nos ayuda a comprender ciertas realidades de aquellos tiempos y personalidad de los personajes en sí). Tu descripción de las andaduras de Miguel por nuestro pueblo y sus lugares no puede ser mejor; insisto en que parece podamos volver a vivir en primera persona aquellas vivencias, como si el personaje hubiera llevado una cámara de las de ahora y nos mostrara todos aquellos detalles en el tiempo actual.
Concluye tu artículo dando muestra de que al final, casi todo ser humano, dotado de alma, pese a ser de carácter frío o áspero(a veces por su labor a desempeñar), tiene clemencia cuando hay un buen postor que la implore: “Blas Palomino pide al hombre manco benevolencia. Cervantes no puede resistirse, manda a los arrieros que tomen unos sacos de trigo y salgan de la villa.”
Saludos para todos los seguidores del Blog.
Juan José Mercado G.

Manuel Jiménez Barragán dijo...

Pedro, don Luis fue mi profesor de historia, me hizo estudiar mucho; en especial los siglos XVI, XVII y XIX. En aquellos años, curso 81?, 82? (no recuerdo) se celebró algo sobre Cervantes. Hubo una exposición de libros de quijotes antiquísimos. Y una conferencia de D. Luis sobre el tema que tratamos en el blog.
Lástima que en nuestro pueblo no se conserve ningún documento alusivo, con la firma de Cervantes. Y no le podemos preguntar a la desidia, o al humo y al fuego.

Juanjo, lo que Cervantes vio al llegar a la Higuera de Andújar no difiere mucho de lo descrito. Puede que la visita coincidiera con la estancia de Blas Palomino ¿se llegaron a conocer? No lo podemos saber. Lo que sí estamos obligados es a nombrar, insistir siempre que se pueda, en la figura de nuestro fraile; hasta que ocupe el lugar que le corresponde en nuestra historia, a nivel civil y religioso. Es lo menos que podemos hacer, nuestro deber.