PROLOGO

Se pretende que sea éste un espacio dedicado a entretener y deleitar (... a través de la fotografía fundamentalmente) ... a dar a conocer (...o traer al recuerdo) ciertos monumentos o espacios situados en el término o cercanías de Lahiguera. ...a llamar la atención por el estado de abandono y deterioro de muchos de ellos, ...y si llegara el caso, a remover la conciencia de todos los que somos "herederos" de tales monumentos y espacios, y que con nuestra aportación ayudásemos a la conservación de los mismos.

martes, 7 de febrero de 2012

La casa del ayuntamiento de Lahiguera.

     El Ayuntamiento de Lahiguera fue proyectado probablemente por D. Aníbal González Álvarez-Ossorio, el mejor arquitecto sevillano de principios del Siglo XX.

 

 

     Este año de 2012 en que se cumplen ochenta  y tres años de la muerte de D. Aníbal González, aprovechamos para dar a conocer una realidad, conocida por sólo una pequeña parte de la población de Lahiguera: Que la actual casa del Ayuntamiento del pueblo posiblemente fue diseñada por D. Aníbal González Álvarez. Es pues el momento de recordar a este famoso arquitecto andaluz y rendir un pequeño homenaje a Doña Justa Calero Calero, que hizo realidad que el mejor arquitecto sevillano de principios del Siglo XX, diseñase su casa familiar, convertida en Ayuntamiento de Lahiguera desde el año 1973 (Ahumada Lara, I, 1995) siendo alcalde precisamente un nieto suyo, D. Práxedes Martínez Barragán.

 

     Según atestiguan familiares de la rama familiar iniciada con el matrimonio de D. Mateo Martínez Lara y D.ª Justa Calero Calero y sus hijos y descendientes: D.ª Teresa Martínez Calero - abuela de D. José Salcedo Lillo, ginecólogo granadino fallecido este verano en Granada, natural de Higuera, muy a gala suya, hijo de Dr. Antonio Salcedo Cobo (35 años, Torronteras: 16/09/1936, médico titular del Ayuntamiento, natural de Alquife -Granada-, vecino de Higuera de Arjona), que durante muchos años dio nombre a la actual Avenida de Andalucía del pueblo, antes Dr. Salcedo -. Siendo otros hijos del matrimonio Mateo y Justa: D. José, Práxedes, Carlos, Manuel, Marina, Mateo y Elisa Martínez Calero.

 

    
     Mateo Martínez Lara era hermano de “Barba”… (En mi niñez recordado como el más rico del pueblo, que tenía la fama de llevar una vida bastante austera o modesta para el gran capital que acumulaba), su hermano Mateo debió ser también muy adinerado y persona influyente. Escuche decir que en su finca “La Centenera”, una finca en el corazón de Sierra Morena, perteneciente al término de Marmolejo, a tan solo 7,9 Km. de este municipio y a 8,8 Km. del Lugar Nuevo, en aquellos tiempos recibía invitados de la talla de Don Práxedes M. Mateo Sagasta y Escolar, ingeniero de caminos y político español, miembro del Partido Liberal, de matiz progresista, varias veces Presidente del Consejo de Ministros en el período comprendido entre 1870 y 1902, presidiendo el Consejo de Ministros en 1881-83, 1885-90 (al inicio de la Regencia de María Cristina, el gobierno más largo de la Restauración), 1892-95, 1897-99 y 1901-02 (ya con Alfonso XIII como rey). La amistad debió ser tan buena, que se sabe que el nombre de Práxedes puesto a su hijo Práxedes Martínez Calero, promotor de la casa familiar, objeto de este relato, hoy Ayuntamiento, vino a consecuencia de esa relación. 


 (Antigua casa de los Martínez Calero, hoy ayuntamiento de Lahiguera).

     D. Mateo Martínez Lara, agricultor propietario de numerosas propiedades rurales y urbanas en Higuera y pueblos de alrededores, falleció en fecha 13 de enero de 1901. La familia Martínez Calero vivió en una casa de labor hoy desaparecida, que ocupaba la superficie de lo que hoy son tres casas, las que corresponden a los números 31-33 y 35 de  Avenida de Andalucía (antes Calle de Mesones) en la acera de la derecha que confluye con la calle Jaén (antiguo Callejón de Modesto).
     Por aquellos años de comienzo de siglo, la familia poseía un corralón para albergue de animales de labor, utensilios y aperos de labranza en el espacio que actualmente ocupa el Ayuntamiento y parte del salón de plenos.

     La familia Martínez Calero decide dar estudios a su hijo Práxedes Martínez Calero, el tercero de sus hijos, como mejora ante los demás hermanos, debido a que padecía cierta deformación de columna, que le impedía caminar erguido. D. ª Justa al quedar viuda, considera que la figura paterna ante los demás hermanos será Práxedes y llevara los negocios y propiedades. Estudia Licenciatura de Derecho en Madrid.

 El edificio del Ayuntamiento es de planta rectangular, tras un tramo de siete u ocho escaleras

, se accede al zaguán, en el techo del zaguán de entrada destaca una pintura con tres ángeles alados, posados sobre una rama de árbol florido, dos tocan cada uno un laúd para acompañar el canto del tercero; la rama del árbol surge de una especie de templete formado por dos columnas en los dos laterales de la pared de enfrente, composición que se repite en los otros tres lados del cuadrado, siempre adornados con flores en azul y beige tostado

 

después se accede a un patio central cubierto con una gran montera de cristal, 



 

con lo que se consigue que la luz cenital ilumine toda la casa, en el centro del patio hay una fuente con un surtidor de agua, 

 

y un pasillo en su perímetro,  con arcadas dentadas estilo neomudejar, que dan prestancia al patio interior, pasillo que sirve de distribuidor a las habitaciones de la planta baja y planta primera, 

 

con ventanas altas con rejas en la planta baja y balcones y ventanas altas en la planta primera. Todas las aperturas del edificio dan a un pequeño patio rectangular que da acceso a la vivienda a través de una escalera de  trozos de mármol blanco, de un solo tramo y forma de abanico. (Parece que la escalera ha sufrido dos o tres transformaciones, desde luego se descarta que una casa así no tuviese piezas de mármol como escalones y no mármol troceado, (hay quien habla de la existencia de unos leones al principio de la balaustrada de mármol de la escalera de acceso a la casa, colocados uno a cada lado, que hoy están en una casa particular de Porcuna, otros testigos de edad suficiente para dar testimonio de ello, desmienten esa información). 


 

El patio delantero se cierra con unas pilastras laterales que salen del zócalo de ladrillo rojo sobre otra parte de ladrillo amarillento y unas verjas en toda la parte central. Destaca el mirador o cierro del balcón central en hierro forjado, situado encima de la puerta de entrada, los balcones laterales a él y los dos  de las partes laterales del edificio. 






En el frontispicio de cada balcón o ventana alta  de la planta primera se pueden apreciar los bellos mosaicos de cerámica tipo sevillano, tan característicos de todas las obras de Aníbal González. 



En la parte del lateral derecho se da acceso con una escalera (de posterior construcción) a una sala con dos espacios que fueron recibidor y consulta del Doctor Salcedo. Otra escalera pequeña da acceso al sótano de la casa. Es esta la distribución que da a la fachada de la calle Ramón y Cajal, es de admirar la maestría con que el arquitecto supera el descuadre del lateral derecho del edificio, detalle que pasa inadvertido.

 

     En el lateral derecho sus ventanas altas y ventanales redondos tipo ojo de buey, 



dan luz y ventilación a toda el ala derecha del edificio;  por la parte de la izquierda el edificio limita con una casa y percibe la luz y ventilación por la fachada y en el fondo izquierdo por la parte de atrás.
     Lo más destacado del edificio son los adornos de azulejos de los frontispicios de los balcones, los adornos del voladizo del edificio en ladrillo rojo y  encima una baranda de obra hecha de ladrillo rojo muy artística que se extiende por todo el perímetro de la terraza de la casa tanto en la parte frontal como en las partes  laterales. 




     Parece ser que en uno de los numerosos viajes que D. Práxedes realiza a Sevilla, donde vivía su hermana Teresa, al caminar dando un paseo por la ciudad se encuentra con una casa que le causa admiración por su aspecto general, estética, y diseño del edificio; entonces indaga y llega a conocer  al arquitecto constructor de ese edificio que tanto admiraba y la pide que diseñe la casa familiar de Higuera. No tenemos documento alguno  que identifique  al arquitecto, ni los familiares directos pueden atestiguar documentalmente que D. Aníbal González Álvarez fuese el buscado arquitecto; pero siempre se ha mantenido en la tradición oral del pueblo la certeza de que la casa de los  Martínez Calero fue construida por este insigne arquitecto.
      Si bien, no hay nada catalogado como edificio "oficialmente construido" por Aníbal González en la provincia de Jaén, en el catálogo de obras oficiales de Aníbal González. No resulta extraño este hecho, ni conocemos la razón y circunstancias; a pesar de ello,  se ha confirmado, que la hoy llamada “Casa de los Espejo”, (llamada así por el apellido de su dueño), en Andujar con fachadas a la calle San Francisco y a la calle La Plaza, es obra de D. Aníbal González Álvarez, tal como aparece en ambos rótulos de las fachadas en calle San Francisco y calle La Plaza. Curiosamente el apellido Espejo es el segundo apellido del padre del insigne arquitecto, desconocemos si pertenecían a la misma familia.




 (Casa de Los Espejo, Andújar. Fachada a calle San francisco)

 

     No sería de extrañar que D. Práxedes, con su formación, relaciones sociales, profesionales y políticas (liberal) y cierto espíritu innovador acometiera ese proyecto. A Práxedes le llamaban “el alemán” debido a que compro un tractor “mercedes” a los alemanes para las fincas de los Villares; pero cuando el tractor llega  y es probado, comprueba que tiene un rendimiento insuficiente por desarrollar menor fuerza que le habían dicho, y entra en pleito con los vendedores. También compra la primera cosechadora que hubo en Higuera.
     La referida finca se mantiene diferenciada en lo que hoy es Casa Consistorial, antigua vivienda familiar, y parte del salón de plenos, lo que fue la fábrica de aceite. La parte trasera que da fachada a la calle Gran Vía fue propiedad de la familia Martínez Saeta, que hoy ocupa parte del salón de plenos, el antiguo consultorio médico y hogar del jubilado.
      Puede comprobarse la dimensión del edificio y colindantes en el siguiente documento perteneciente a la agencia tributaria: 3232047VH1033S0001JI.pdf.

 
     En esta referencia catastral aparece la finca Ramón y Cajal, 2 con una superficie de suelo de 368 metros cuadrados y una superficie construida de 865 metros cuadrados. En el plano de la finca se puede observar la parte que originariamente era la propiedad de los Martínez Calero (02) en verde y la de los Martínez Saeta (01)
     La casa se termina en 1914 costando aproximadamente 75,000 pesetas, aunque los gastos se vieron incrementados en una cantidad considerablemente mayor debido a una inundación de los sótanos en el proceso de su construcción.
La casa es embargada por motivos diversos. Justa Calero muere en fecha 18 de octubre de 1926 a los 65 años de edad. Práxedes se casa en despacho con  D. ª Concha en 1930 y muere en 1933.
     El embargo fue levantado por la madre de otro político, Cecilio Valverde. La madre de Cecilio vende la casa a D. Manuel. Lillo, D. Antonio Salcedo y Mateo Martínez Calero (hijo de D. ª Justa), vendiendo el último su parte a los otros dos propietarios. El Doctor Salcedo, médico del pueblo, en la guerra es fusilado y su esposa Lola Lillo Martínez abandona el pueblo, vendiendo a su hermano Manuel Lillo Martínez su parte. Queda así dueño ya D. Manuel Lillo Martínez de todo el edificio, que da fachada a Ramón y Cajal. Años después este hereda la parte de atrás que da fachada a Gran Vía.
     El tracto sucesorio es como sigue: La familia formada por D Manuel Martínez Medina y D.ª Dolores Saeta Lillo (dueños de la parte que da a Gran Vía) tienen unas sola hija, Manolica  Martínez Saeta, conocida como “la niña Manolica” que muere soltera sin descendencia; pero dado que el abuelo de Manuel Lillo Martínez y hermanos (Jacinto, Mateo, Lola y Paquita), es hermano de la madre de “la niña Manolica” , fallecida esta última, se convierten en herederos directos forzosos los hijos de Francisco Lillo y Teresa Martínez. Tomada la herencia se amplía la fábrica de aceite y se extiende la propiedad a la calle Gran Vía.
     Los Lillo venden la casa a D. ª María Josefa Fuentes Martínez. Pasados los años, en 1973 María Josefa vende la casa a la corporación local de aquellos años por el precio de 800,000 pesetas, siendo alcalde D. Práxedes Martínez Barragán, nieto de D. ª Justa, primera dueña de la casa que hoy es El Ayuntamiento. Para comprar el Ayuntamiento actual, se vende el antiguo Ayuntamiento, situado en Calle Ramón y Cajal, 81 y la casa que sirvió de cárcel en Avenida de Andalucía, 30


     La casa construida en 1914 según consta grabado en obra, encima del dintel de la puerta junto a las iniciales J C de su dueña tiene un claro estilo regionalista andaluz, que utiliza los materiales de su entorno, ladrillo de diferentes colores, azulejos, balaustrada de acceso de corte clásico. 


     Hagamos ver los rasgos arquitectónicos que también se dan en nuestro Ayuntamiento y los rasgos de otros edificios diseñado por él, después analicemos un poco al personaje reseñando los aspectos fundamentales de su formación como arquitecto y artista haciendo un bosquejo de su vida:

 

1º.- Rasgos propios de sus diseños arquitectónicos
En la Sevilla de 1907, Aníbal González sintió atracción en sus primeros años de formación por el modernismo, finalmente sentó sus bases sobre el regionalismo para aprovechar los materiales más próximos de los que disponía, y tal vez inventar así un modo distinto de construcción. Es por ello considerado uno de los artífices del regionalismo andaluz.
Abandonado su periodo de construcción modernista, el arquitecto adopta unas líneas próximas al neomudéjar, cuyo inicio viene dado por las reformas del Palacio de Monsalves, otras obras pertenecientes a este estilo son la casa el Barril, el edificio de esquina entre calle San José y Conde de Ibarra, el actual Museo de Costumbres y Artes Populares, y la actual sede de Bankinter, en la Campana, en casi todas estas edificaciones destaca el uso abundante constructivo del ladrillo, que perdurará a lo largo de toda su vida.

     También realizó obras de estilo neogótico como el Museo Arqueológico Provincial. Esta mezcla de estilos en la que busca el regionalismo es llamado regionalismo historicista
No fue sólo un arquitecto, sino que llegó a ser el urbanista que modificó la fisionomía sevillana y empezó a cimentar la escenografía de la ciudad. Terminó por ser el arquitecto favorito de la burguesía sevillana, de origen agrario como en toda Andalucía, y como el propio arquitecto, clase social para la que trabajó básicamente, familias con fortunas de origen rural. Construyó mansiones para los Sánchez Dalp y para los Luca de Tena, entre otros.
2º.-Algunos aspectos destacados de su vida y realización profesional

      D. Aníbal González Álvarez,  Nació en Sevilla el 10 de junio de 1876 y era el primer hijo de los tres que tuvieron Catalina Álvarez-Ossorio y Pizarro y José González Espejo, sus estudios universitarios supusieron un esfuerzo para su familia que no poseía grandes recursos económicos, desde joven comenzó una gran afición hacia los libros, llegando con los años a completar una gran biblioteca. Realiza la Carrera en la Escuela Superior de Madrid, acabándola el 25 de noviembre de 1902,  recibió el título de arquitecto tras superar el examen de reválida con el número uno de su promoción.
      Promoción entre los que se encontraban el arquitecto guipuzcoano Lucas Alday, el valenciano Demetrio Ribes. La formación que recibió fue puramente historicista, múltiples son los proyectos que podemos contemplar en el libro que editó la Fundación Fidas con 50 imágenes de los proyectos de Aníbal González y que desde aquí recomendamos para quien quiera saber más sobre la obra estudiantil de Aníbal González. 



     
     Para comprender mejor las enseñanzas recibidas, debemos saber quienes fueron sus profesores. Entre los más influyentes se encontraba Ricardo Velazquez Bosco, autor del Palacio Velazquez del Retiro o el Ministerio de Agricultura. Entre el Palacio Velazquez y los edificios que Aníbal construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929 encontramos bastantes similitudes, como el uso de la cerámica, el ladrillo, los arcos de medio punto, balaustradas de corte clásico. La arquitectura de Bosco sólo fue el comienzo, la exaltación de los valores de la arquitectura nacional, disfrazada de modernismo en Cataluña, de arquitectura Montañesa en el norte de España, o la arquitectura historicista sevillana darían continuidad a la idea del arquitecto-artista.

      Estamos ante un arquitecto cosmopolita, probablemente enamorado de la arquitectura renacentista italiana, de arquitectos como Palladio. Aníbal González realiza varios viajes, a Italia y Francia en 1922 y en 1924 a Gran Bretaña, sin embargo, estos viajes no influyen en la concepción de su arquitectura.

De su vida podemos destacar tres hechos importantes:

      El primero es la elección como arquitecto de la Exposición Iberoamericana. Dos fueron los proyectos realmente serios, el suyo y el del arquitecto riojano Fermín Álamo. El concurso celebrado en 1911, se decanto para Aníbal, sus diseños plagados de historicismos fueron considerados por el jurado más acordes con la exposición que los diseños modernistas de Fermín Álamo. Todo fue a pedir de boca, los pabellones de la Plaza de América fueron los primeros en finalizarse, en 1914 ya estaba finalizado el Pabellón Mudéjar, en 1916 el Real y el de Bellas Artes, sin embargo su obra cumbre, la Plaza de España, se retraso más de una década, primero por la llegada de la Gran Guerra, que hacia poco propicia la celebración de una Exposición de este tipo y más tarde por la falta de fondos. Así en 1914 elabora el proyecto más ambicioso de toda la exposición, constituido por la Plaza de España, que comprendía el gran palacio y la plaza que lo rodea, su ejecución se prolongó hasta 1928, siendo inaugurada en 1929.

En este enlace puede verse un Video de la Plaza de España de Sevilla: http://sevillapedia.wikanda.es/wiki/Plaza_de_Espa%C3%B1a_(Sevilla)

 

  (Fotografías de D. Aníbal González Alvarez-Ossorio).


(Plaza de España, vista parcial desde la izquierda).

     El conjunto está formado por una plaza de forma semicircular, de 200 metros de diámetro, bordeada por un canal que recorre 515 metros y que es atravesado por cuatro puentes. Simboliza el abrazo de España y sus antiguas colonias mirando hacia el río como camino a seguir hacia América. Está bordeada por un canal cruzado por cuatro puentes que representan los cuatro antiguos reinos de España. En las paredes construyó un repertorio de bancos y ornamentos de azulejos que forman espacios alusivos a las cuarenta y ocho provincias españolas. Los edificios que envuelven la plaza se estructuran en un edificio central, alas con edificaciones intermedias que compensan una excesiva longitud y dos torres en los extremos, con una altura de setenta y cuatro metros. La construcción está realizada con ladrillo visto y amplia decoración de cerámica, artesonados, hierro forjado y repujado y mármol labrado.
     Aníbal González dimitió de su cargo en 1928, tal vez por extenuación física y mental, o tal vez le fuera en realidad arrebatado de las manos por el dictador Miguel Primo de Rivera, quien nombró comisario regio a José Cruz Conde. El sucesor en el cargo de Aníbal González fue el arquitecto Vicente Traver. Aníbal González concluiría los conjuntos de la Plaza de España y de la Plaza de América con sus tres pabellones, así como las glorietas del Parque de María Luisa dedicadas a los Hermanos Alvarez Quintero y a Benito Mas y Prat. El arquitecto Vicente Traver, terminó los cerramientos del recinto y la fuente.
     La llegada de Primo de Rivera le dio el impulso definitivo a la Exposición y a la gran plaza semicircular, sin embargo Aníbal dimitió en 1927 por diferencias con el nuevo comisario de la Exposición, José Cruz Conde. 


(Plaza de España, vista parcial desde la derecha).

     El atentado que sufrió en 1920 es otro de los hechos que marca la vida de Aníbal González. El altercado se produjo en medio de una huelga de albañiles, estos culpaban a los arquitectos de que sus negociaciones no llegaran a buen puerto. El atentado se produjo a las puertas de su casa, dos tiros que afortunadamente no acabaron con su vida. No fue el único arquitecto que sufrió amenazas, tras el atentado sobre Aníbal, el siguiente damnificado fue Juan Talavera y Heredia, que se encontró en su fachada una pintada con un explicito " ¡Ojo Talavera!". El atentado sobre el arquitecto no hizo más que engrandecer su figura, tras el atentado, una gran masa social se organizó, se dispuso delante de su casa y le mostraron su apoyo ante tal injusticia.

      Todas estas muestras de cariño popular se intensificaron con su muerte el 31 de Mayo de 1929. Cuando murió, a los 53 años de edad, estaba en la ruina, de manera que hubo que recaudar dinero para conseguir una casa para la familia. 

 (Entierro de Aníbal González el 1 de junio de 1929).

 

     Probablemente pocos personajes movieron y moverán la gran masa popular que recorrió Sevilla el día de su entierro. Ochocientos taxistas se ofrecieron para llevar gratuitamente al cementerio a las personas que quisieran acudir a su entierro. El espíritu de Aníbal no se quedó ahí, unido a dos grandes amigos enfrentados José Espiau y Juan Talavera y Heredia que con aportaciones populares diseñaron y construyeron una Villa en la Palmera para la familia González-Álvarez Ossorio. Los últimos años fueron duros para el arquitecto, a pesar de ser invitado por Alfonso XIII a la inauguración de la Exposición de 1929 no acudió por su estado de salud y por el mal trato recibido por parte de Cruz Conde.
     Gaudí no llegó a terminar el templo de la Sagrada Familia. Aníbal González se quedó sin ver alzada la enorme basílica que proyectó en 1928, un año después de la forzada ruptura con su obra mayor, en los suelos del Colegio de Porta Coeli, en la Buhaira. El proyecto, de corte gótico, iba a tener torres de hasta 100 metros de altura -otro sacrilegio hacia la norma no escrita que protege a la Giralda frente a los arquitectos advenedizos-, una plaza de 120 metros de diámetro y naves de 45 metros de altura. De aquel sueño sólo quedan hoy los basamentos iniciales, visibles en la Huerta del Rey.
     Debido a su fallecimiento este proyecto quedo cortado casi en su inicio, quedando sólo los pilares que son visibles en la zona antes indicada.
     Tras su muerte se propuso crear una casa museo con sus planos y dibujos, algo que desgraciadamente cayó en olvido, los planos quedaron en propiedad de la familia y hoy están depositados en su mayoría en la Fundación Fidas.

Bibliografía:

 

AHUMADA LARA, I. Breve historia de Higuera de Arjona, Jaén, 1995
GÓMEZ DE TERREROS GUARDIOLA, Mª del V. Aurelio Gómez Millán, (1883-1956). Una revisión de la arquitectura sevillana de su tiempo, Sevilla, 1993
PÉREZ ESCOLANO, V .Aníbal González Arquitecto (1870-1929), Sevilla, 1973.
CUARESMA, A. “La arquitectura de Aníbal González”, Hogar y arquitectura, números 82 y 83. Madrid, mayo junio 1969.
VILLAR MOVELLAN, A. Arquitectura del Modernismo en Sevilla, Sevilla, 1973.
-Introducción a una arquitectura regionalista. El modelo sevillano, Sevilla, 1978.
-Arquitectura del Regionalismo en Sevilla (1900-1935). Sevilla, 1979.


LAHIGUERA 7 de febrero de 2012.
                                                                         Pedro Galán Galán.

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 15 de enero de 2012

Algunos paisajes de o desde Lahiguera:

    Apreciados seguidores de este Blog, ante todo y desde aquí, os deseo a todos un buen año 2012.
    En lo que al Blog se refiere, esperemos superar el número de publicaciones y el interés de las mismas. 

    También decir... que ojalá surgieran nuevos partícipes en la aportación de temas de interés referentes a nuestro pueblo. Claro está, que aunque pequeño es, cosas tiene que no se han de dejar perder.

    Esta será la primera publicación del presente referido año. Debido al perído de la recolección de la aceituna (muy natural de estas fechas en nuestro pueblo, y en el que casi todos participamos) tengo esto algo abandonado, pero quiero recordar que aún seguimos por aquí intentando exponer cada día nuevas "cosillas". Existen varios trabajos pendientes de publicar, de los cuales unos están desarrollados a falta de algunas imágenes a tomar, y otros aún están "a mitad de camino". Los apreciados colaboradores de este Blog me tienen enormemente satisfecho con sus aportaciones, que en breve espero poderlas compartir con todos vosotros para que las disfrutéis.

    Entre tanto, os dejo algunas fotografías que he ido realizando durante el pasado año 2011. Son temas variados, y bien han sido tomadas desde nuestro pueblo, o bien aparece el mismo o sus alrededores.



Vista aérea de Lahiguera, a unos 950 mts. de altura, realizada desde el paramotor.
(Vista desde el Este).


Vista panorámica del Cortijo de Santa Rita (también llamado Cambrón).
A la derecha de la fotografía está Lahiguera.
La fotografía la realicé desde el Cerro de Valtodano, cercano al Cortijo de Miguel López.
El cauce del arroyo salado separa estos dos cortijos.




Lahiguera avistada desde un torreón del Castillo del Berrueco.
Aquí hay que echarle imaginación, por eso señalo dónde se encuentra.
Se trata más que nada de localizar la orografía donde se encuentra Lahiguera.
El humo que podemos ver procede del Cortijo de Sta. Rita.


Una vista nocturna.
Está realizada desde el Cerro de Corbulillo.




Otras vistas nocturnas.
En este caso están realizadas desde el Cerro del Madero (o "Maero").
Se puede observar cómo la torre de la Iglesia "de arriba" está en proceso de restauración.



Una vista de Sierra Morena desde la cara Norte de Lahiguera.
Estaba la noche casi echada cuando fue realizada.
Se aprecian los tubos de respiradero del riego, así como Los Cerrillos de Andújar.


Arco iris naciente del cerro del Pozo Nuevo.
Es el mismo lugar donde está situada la villa romana de la que se habló
en la publicación de la cueva de Santa Clara.



 Uno de tantos preciosos amaneceres que se pueden observar a lo largo del año.
Las nubes iluminadas por el  sol naciente le dan este toque tan espectacular.
Están realizadas desde el mismo enclave que la fotografía del arcoiris, 
mirando hacia el Este.



 Un amanecer muy distinto al de las 2 fotografías anteriores.
En este caso vemos cómo la niebla se va apoderando de nuestra campiña 
desde el valle del guadalquivir.
El camino que se aprecia es el de "los cuarterones".



 Hasta la próxima publicación. Un saludo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Hambre y Brujas.

Hambre y Brujas:


“Muchachas de La Higuera,
bajar al río
 y veréis la verbena
lo que ha crecio.”


Esta coplilla fue recogida por Antonio Alcalá Wenceslada (1883-1955). No sé, el ilustre investigador, escritor y académico, de dónde sacaría una imagen tan bucólica (la pongo tal y como aparece, con las faltas de ortografía). Difícil es que las muchachas de nuestro pueblo vayan al Guadalquivir a ver flores, más bien serían hortalizas. No es que el río fuese la despensa de Lahiguera pero sí que, en épocas de hambruna, por otra parte, bastantes frecuentes, la ribera del Guadalquivir fue saqueada por nuestros paisanos. Ni que decir tiene que a lo que más se iba al río era a trabajar, trabajos diversos y penosos.
Entonces, y hasta hace muy pocos años, la gente iba andando a todos sitios; algunos, los más pudientes, a lomos de una caballería, en una carreta. El camino de Andújar partía desde lo que era la calle de Mateico (Blas Infante) y continuaba por el Camino de Andújar (Cañada de las Nieves). A menudo, se buscaba el vado cercano al “Molino las Aceñas”, sobre todo para no pagar el portazgo; en época más reciente, para trasperlar. La rica orilla del Guadalquivir era una auténtica tentación.
Las épocas de hambre venían acompañadas con revueltas populares. A mediados del XVII, por ejemplo, hubo una rebelión que comenzó en Córdoba y se extendió por toda Andalucía. Una mujer con su hijo muerto en brazos, se había muerto de hambre, arengó a los hombres. Se asaltó el Pósito y al obispo, que salió a calmar los ánimos, se le escupió.
Nuestro Pósito estaba situado bajo el edificio del antiguo Ayuntamiento, Callejón del Pósito. Y ocupaba lo que ahora son las dos casas más cercanas y que forman parte del callejón, antes la casa que llamábamos de “Pepe Motoroto”. No hay que olvidar el papel del Pósito, era un almacén de grano, y cuando había hambre el trigo era más valioso que el oro. No creo que, según la estructura actual, se comunicaran ambos edificios, Pósito y Ayuntamiento,  por el segundo piso. La puerta del Pósito tenía dos cerraduras, y dos personas distintas tenían cada llave; por tanto, siempre como mínimo, había dos responsables cuando se accedía al grano. 

 (Antiguo pósito)

 

Las casas de los agricultores adinerados, en especial de los nobles e hijodalgos (hijos de algo), tenían en el techo, a unos metros de la entrada principal, un agujero. Servía para pasar una cuerda que se sujetaba a un palo acostado en el suelo de la cámara, de la cuerda se colgaba una romana. Así, el señor de la casa, podía supervisar el peso y la venta de su valioso grano. Este debe ser es el origen de la singular estructura de este callejón de la “Casa de Pepe Motoroto”. En ocasiones, el peso se hacía a la vista de todos, sin engañar. Ha quedado el techo donde pendía la cuerda.


 
El edificio del Ayuntamiento tenía un reloj, marcaba el pulso del pueblo. Tal era su importancia que del mantenimiento del reloj se encargaba un herrero, por si se estropeaba alguna pieza; por su trabajo, a veces, se le cedía  una vivienda.

En la novela picaresca “La Lozana Andaluza” (1528), se recoge un refranillo que era muy popular por estas tierras. Era un diálogo entre dos mujeres:

“-¿Quién te hizo puta?
-El vino y la fruta.

Tal era la necesidad de comer, de probar cosas ricas, que se vendía lo más preciado que se poseía. Cosas ricas, quería la Lozana, y variadas.
En el diccionario de Madoz (1846), se nos dice que Higuera de Arjona produce, entre otras cosas, almortas. Las almortas, también llamadas muelas de muerto por la forma parecida a esta pieza dental, salvaron muchas vidas. Goya tiene un grabado titulado “Gracias a las almortas”. Pero la alimentación exclusiva con este producto ocasionaba parálisis y más tarde la muerte. Así ocurrió, tras la Guerra Civil, en Cataluña y Levante, hubo muertos por la ingesta abusiva de almortas (latirismo). En estos años de la posguerra ya no se producen en nuestro término almortas, muchas vidas se hubieran salvado, sus efectos nocivos se conocían y el modo de evitarlos. Se consumían molidas, en una especie de gachas. Como alimento para el ganado aparecían enteras. Comprendemos a la Lozana.

 (Almortas)

 
Distinto, pero ligado a este tema, se encuentra el fenómeno de la brujería, que en nuestra tierra tenía comprobada tradición y considerable importancia. Véase de ejemplo la siguiente coplilla que cantaban las brujas, recogida por varios autores, entre ellos Alcalá Wenceslada.

Cuatro somos de Andújar,
dos de La Higuera
y la capitanilla
de Villanueva.

Existía otra variante:
Cuatro somos de Andújar,
tres de La Higuera
y la que toca el pandero
de Villanueva.



 
Decía que ambos fenómenos estaban ligados. Un cuerpo mal nutrido produce una mente débil, capaz de sufrir alucinaciones, en especial, en el caso de las brujas, si se ayuda de alguna droga. Y en personas de la población general que hasta las veían volar en sus escobas.
Las brujas eran temidas y respetadas. Se las buscaba para obtener remedios a males de cuerpo o del alma. Por ejemplo filtros amorosos, curar el “mal de ojo”, o remedios medicinales porque no se tenía para pagar los servicios de un médico. Otras muchas veces la intervención de una bruja efectuaba en el paciente un efecto placebo y se curaba, con lo que aumentaba la fe en ellas. Aún perduran algunas de estas creencias.
Se reunían en aquelarres, a veces todas las brujas de la comarca, quedan nombres en Arjona como el Callejón de las Brujas, Camino de las Brujas. Y, allí juntas, con “un chute”, alucinaban.
Ellas eran víctimas de su creencia. No se conocen autos de la Inquisición para con alguna bruja de Lahiguera, pero esto no quiere decir que no los hubiera. Un médico de Jaén propuso que en los juicios a las brujas, estas tenían que demostrar poder volar y convertirse en rana; sospechando que todo era una superchería. Porque las brujas afirmaban que lo eran y que tenían estos poderes. La Inquisición las quemaba por la supuesta adoración al diablo, que era el que les daba los poderes. Los “poderes” se los proporcionaban las drogas.


 (Belladona)


 (Verdolaga)


 
Una droga muy utilizada era la belladona (bella mujer, por la dilatación de la pupila que producía cuando se tomaba, o se untaban el cuerpo); pero aquí era difícil de conseguir. Nuestras brujas utilizaban otra planta alucinógena, muy abundante y enemiga de los hortelanos, la verdolaga. La verdolaga tiene un alcaloide con poderes alucinógenos muy fuertes, esta planta era las que las “hacía volar”.
Todavía se dice en nuestro pueblo el refranillo:

“No te ensanches, verdolaga,
 recógete un poquito,
que ni la huerta es tan grande,
ni el hortelano tan rico."

Esperemos que estos tiempos no vuelvan, sobretodo los de hambruna. Los de brujas... bueno, creo que todavía las hay.

Manuel Jiménez Barragán.
Lahiguera a 18/12/2011.




sábado, 3 de diciembre de 2011

Francisco Palomino de Ledesma y Aguilar

El doctor Francisco Palomino de Ledesma y Aguilar, otro ilustre Higuereño:



Era el año 1620, siendo alcalde mayor y regidor perpetuo de la villa de "La Yguera", Luis de Aguilar y Ventosillo (Ahumada Lara, Ignacio,1995), cuando otro higuereño familiar suyo, precisamente hermano de su esposa,  tan sólo unos años más tarde, llegaría a destacar por su buena gestión como prior de la Parroquia "Ntra. Sra. de la Expectación" en Cabra de Santo Cristo (Jaén). Este personaje fue: Francisco Palomino de Ledesma y Aguilar, nacido igualmente en "La Yguera",  prior durante cuarenta años, los que transcurren entre 1636 y 1676.


Sobre este personaje, natural de la villa jiennense de Lahiguera y que por entonces era prior de la iglesia de Cabra del Santo Cristo, además del trabajo de Lázaro Gila Medina, puede verse también el de Ignacio Ahumada “De la vida doméstica en la villa de Lahiguera (Jaén): la carta de dote de doña Ana de Quesada y Aguilar (1620). Edición y estudio”, Homenaje a Luis Coronas, Jaén, Universidad, 2001, pp. 569-582. El documento al que aquí se alude fue redactado, en ausencia de escribano, por el referido prior, hermano por parte de madre de doña Ana de Quesada y Aguilar. Se constata que siendo hijos Francisco Palomino de Ledesma y Ana de Quesada de la misma madre, tenían diferente padre, manteniendo ambos el apellido Aguilar de la madre.



La Iglesia Parroquial es el Santuario del Santo Cristo de Burgos, centro de peregrinación al que acuden personas de diferentes poblaciones, recordando una tradición que se remonta al siglo XVII. Fue construida entre los siglos XVI y XVIII y constituye un claro ejemplo del primer barroco andaluz, por lo que fue declarada Monumento Nacional en 1979.


    Gracias a su buen hacer esta villa venera la Sagrada pintura del Santo Cristo de Burgos (Gila Medina, Lázaro, 1982). Su manera de actuar y determinación propiciaron que una pintura de paso por el pueblo, generara una devoción popular mas allá de los limites locales, provinciales y regionales y “La Cabrilla”, Cabra, llamada desde entonces Cabra de Santo Cristo fuera centro de peregrinación y devoción popular, y ello provocaría en esta localidad un período de prosperidad y engrandecimiento. De forma que nuestro paisano fue considerado y recordado durante muchos años como un gran benefactor de la población.





    Posiblemente  este personaje fuera de la misma rama familiar de Fray Blas Palomino, fundador en 1609 de la ciudad de Baler en Filipinas, como ya hemos divulgado en este blog. Se puede inferir que el apellido Palomino, originalmente de Andujar, tuviera en Higuera una rama, a la cual pertenecerían ambos personajes.



    Su importancia como personaje decisivo  y de feliz memoria en el engrandecimiento y desarrollo de esta población, se debe en que al año de haberse hecho cargo de la parroquia del pueblo, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Expectación, se produce un hecho accidental y fortuito, con “milagro” incluido que genera una devoción religiosa y popular a una pintura muy milagrosa, que representa un Cristo crucificado: “El Santo Cristo de Burgos”, imagen que disfrutaba de fama y el reconocimiento popular de haber realizado milagros en aquellos tiempos de la baja Edad Media. La población de España está empobrecida por guerras, epidemias de peste y pobreza; es una España, que aborda muchos gastos en la colonización americana, y en las guerras de religión en Europa, y el pueblo sencillo sufre esos periodos de escasez luchando por sobrevivir a tantas desgracias  y  sólo encuentran en la religión, en su Cristo y Vírgenes, la solución y esperanza a tantos males.



    La Cabrilla era una pequeña aldea situada al sureste del antiguo Santo Reino de Jaén, en el límite entre Jaén y Granada. Su amplio término municipal conforma el punto de unión entre la Subbética, representada en este lugar por el Macizo de Mágina, y el borde norte de la cuenca sedimentaria que constituye la depresión de Guadix-Baza.

    Históricamente nos interesa destacar sólo su pronta reconquista por Fernando III, en 1245, creándose un enclave o avanzadilla cristiana metida de lleno en el Reino Nazarí de Granada, aunque jurídicamente, por concesión real, pertenecía al Concejo de Úbeda. Durante la baja Edad Media fue objeto de innumerables razias o incursiones entre cristianos y musulmanes, de ahí su total despoblamiento y su poca importancia como núcleo de población.




    Una vez conquistada Granada, en 1492, llega la paz a estos territorios, si bien tendrá que pasar algún tiempo hasta que Carlos V, instó en varias ocasiones al Concejo de Úbeda su repoblación, llevada a cabo en 1545, con 50 vecinos o cabezas de familia, que recibirán cien cuerdas de labor, las llamadas suertes, al ser adjudicadas por sorteo y un solar para levantar su casa, erigiéndose paralelamente la parroquia, bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Expectación.

    En 1561, ante las muchas posibilidades agroganaderas que ofrece la dehesa de  La Cabrilla, llegarán otros cien vecinos más, aunque sin dejar de depender de Úbeda. Ahora en vez de 100 cuerdas, se les asignará 50, y en última instancia 42, pues se dejará un resto para personas humildes, amén del solar para edificar. Desde el punto de vista eclesiástico, la parroquia dependerá del Arciprestazgo de Úbeda, mientras que desde el civil muy a finales de siglo, en 1592  a aquel inicial ayuntamiento cabrileño se le ceden varias competencias administrativas para facilitar la vida de estos primeros vecinos, cuya distancia de la metrópoli, de 8 leguas según los documentos, limitaba bastante su normal desarrollo.

    Surgen ahora sus primeras calles, amplias y rectas, a pesar de estar asentado el pueblo en la ladera de un gran cerro. Su trazado urbano, como corresponde a su momento histórico, es un claro ejemplo del modelo en damero o retícula, propio del Renacimiento. Es decir, manzanas o cuadras rectangulares con calles anchas y derechas, que se cortan en ángulo recto, dejando libre un amplio espacio para la plaza mayor, donde se levantarían los principales edificios ciudadanos: la iglesia parroquial, la primera iglesia, bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Expectación.

    En líneas generales la vida de esta pequeña aldea transcurre con total normalidad, hasta 1637, en que un suceso imprevisto: la llegada de una copia en pintura, óleo sobre lienzo, del Santo Cristo de Burgos o de San Agustín va a darle a La Cabrilla una gran popularidad y una amplia proyección religiosa especialmente en Andalucía Oriental.



    Fue un hecho accidental, como anticipamos, el que hizo que, en la víspera del veinte de enero de 1637, llegara a esta pequeña aldea de pastores una copia en pintura del Cristo de Burgos. El relato de los hechos, que sacarían a este lugar del anonimato para convertirlo en un afamado y concurrido santuario de peregrinaciones, debido a su carácter tan extraordinario, fue recogido por varios medios y personalidades, más o menos coincidentes en su narración. No obstante, ahora seguiremos al carmelita descalzo, Fray Antonio de Jesús María, quien en su biografía del Cardenal Moscoso y Sandoval, obispo de Jaén cuando ocurrieron los hechos, le dedica un largo capítulo, siguiendo, como el mismo afirma, el escrito, que, de su puño y letra, le había facilitado el noble burgalés D. Jerónimo de Sanvítores y de la Portilla, legítimo propietario del lienzo.


    El texto del carmelita empieza en 1633, cuando D. Jerónimo, caballero santiaguista, estando en Madrid, como procurador a Cortes por su ciudad natal, Burgos, donde era alcalde mayor y perpetuo, con el tiempo alcanzaría altos cargos palatinos, sufrió una grave enfermedad, siendo, incluso, desahuciado por los médicos. Como buen burgalés, llevaba consigo un pequeño retrato del Santo Cristo del Convento de San Agustín. A Él se encomendó, ofreciéndole en gratitud visitar su capilla, lo que cumplió al recuperar la salud. Es ahora, cuando, deseando tener una copia más grande y hermosa, pide, sin éxito, a los religiosos agustinos licencia para poder hacerla. La imagen estaba oculta por unos velos que sólo se descubrían los viernes, momento que aprovechaban los devotos para visitarlo, por lo que sería muy molesto que al mismo tiempo un pintor estuviese allí trabajando.



    Vuelto a Madrid, ya que formaba parte del Consejo de Hacienda y Millones, consiguió el permiso del Provincial de la Orden, Padre Fray Diego de Rivadeneira, gracias, en parte, a la intervención de su hermano, el Padre Fray Alonso de Sanvítores, monje benedictino y a la sazón General de la Orden. Aunque sus muchas ocupaciones cortesanas hicieron que pasaran dos años sin materializar su anhelado deseo. Hará falta otro importante suceso para que D. Jerónimo, de nuevo, vuelva a pedir la protección del Cristo de Burgos. Se trata de su nombramiento como corregidor de México, capital del Virreinato de la Nueva España. Mas, sintiéndose ya sin fuerzas para tal aventura, suplica al rey Felipe IV se lo permute por otro encargo, acudiendo al Cristo de Burgos para que fuera su valedor ante el Monarca. El rey accede, nombrándolo corregidor de Guadix, Baza y Almería.  Estamos ya en 1636, siendo ahora cuando D. Jerónimo, estando en Burgos para preparar su traslado, logra hacer realidad su pretensión. El artista elegido será Jacinto Anguiano Ibarra, un artista de mediana calidad, discípulo de Mateo Cerezo, el Viejo, quien, tras pasar, el 20 de septiembre, cuatro horas en la capilla del Santo Cristo, elaboraría un boceto que, a continuación, terminaría en su estudio. Existe otra copia suya en la iglesia del Monasterio burgalés de las Huelgas. Así pues, el Cristo de Cabrilla tendría faldellín blanco, con una cenefa de encaje con delicadas puntillas, similar a unas enagüillas, de ahí que también, popularmente, se le haya conocido como “Santo Cristo de las Enagüillas”;  la calavera en la parte inferior, sobre ella un huevo de avestruz y no tres como siempre se dice. La confusión procede de que los clavos de los pies llevan las cabezas tan grandes que parezcan ser también huevos, y todo ello sobre un pequeño montículo —el Calvario o Gólgota—. A partir de aquí, las variantes crecen al hacerse muchas copias...no a partir del original, sino de grabados, descripciones orales de devotos, de otras reproducciones, etc.



    D. Jerónimo envía sus pertenencias a Guadix, su nuevo destino, llegando la comitiva a esta localidad, como hemos anticipado el 19 de enero. No obstante, y aparece recogido en éste y en otros textos más o menos coetáneos, antes de llegar a La Cabrilla ya ocurrieron algunos hechos especiales. Así al atravesar la caravana el río Jandulilla, que por la fecha venía bastante crecido, todas las cajas se mojaron, excepto la que transportaba enrollado el lienzo del Cristo, y una legua antes de llegar al pueblo el mulo que traía la caja cayó rendido al suelo. Se alojan en un mesón, donde el arriero cuenta lo que le había sucedido en el viaje, despertando la curiosidad de los huéspedes, que consiguen que se abra la caja para ver tan “milagroso Señor”. María Rienda, mujer de Juan de Soto Salas, vecinos ambos de  La Cabrilla, quien sufría una manquedad el brazo derecho(…no lo podía articular), por su intercesión obtiene la curación. Los vecinos emocionados y agradecidos se llevan al Cuadro a la iglesia parroquial, colocándolo provisionalmente en la capilla mayor y levantándose posteriormente una ermita en cada uno de estos lugares señalados para conmemorar tan extraordinarios sucesos.




    Ante esta situación, D. Jerónimo, como legítimo propietario del cuadro y con el apoyo de la ciudad de Guadix, pide al Nuncio su devolución, aunque ya recibía multitudinario culto en su iglesia parroquial. Sin embargo, aquí entra en juego la feliz y eficaz intervención de dos grandes personajes: por un lado el obispo de Jaén, cardenal Baltasar de Moscoso y Sandoval, y por otro el prior de la villa, el doctor Palomino de Ledesma y Aguilar (conocido como “el maestro Ledesma”, según él gustaba firmar), especialmente éste, pues guiado por motivaciones religiosas —a partir de aquí será un gran devoto del Cristo de Burgos— y quizás también pensando en los posibles beneficios de tipo económico, que la permanencia en su priorato de tan nombrado Cristo le pudieran reportar, negocia hábil y sutilmente entre unos y otros. El resultado de su gestión es que, el 14 de septiembre de tal año, D. Jerónimo de Sanvítores, dona a la iglesia de Cabra el lienzo. Previamente el obispo de Jaén, el Cardenal Sandoval, le había cedido a cambio una serie de privilegios, como el patronato de la capilla mayor de su iglesia, donde colocaría su escudo de armas, un relato con el milagroso suceso, construir una cripta para su enterramiento y que de todas las cofradías que se fundaran tendría prelación la de Guadix, debiendo ser recibida a la entrada de la localidad.


    Estos sucesos tendrán una gran repercusión geográfica, en la España del siglo XVII, agotada económicamente, diezmada su población por las epidemias de peste, las crisis de subsistencia, con las consiguientes hambrunas, y por las guerras, etc. Ante tal situación de la población el clima religioso alcanza altas cotas de exaltación, especialmente en el pueblo sencillo, que, abatido ante tanta calamidad al ser el más afectado por estas adversidades, vea en la religión, en general, y en algunas entrañables y veneradas imágenes de santos, de Cristo, y el Cristo de Burgos fue un caso singular,  los más eficaces remedios a tantos males y desgracias.




    Por eso Cabra se convertirá en un concurrido centro de peregrinación, ante la extraordinaria rapidez con que se difunde el suceso, poniendo para tal fin el doctor Palomino todos los medios a su alcance. Así consigue del cardenal Moscoso y Sandoval que la Parroquia sea también declarada Santuario del Santo Cristo de Burgos y él ser nombrado rector y capellán mayor del mismo. Igualmente consigue del Concejo Municipal, con unas atribuciones muy limitadas dependerá del de Úbeda hasta 1659, cuando Felipe IV vende su jurisdicción a José de Sanvítores, hijo de Jerónimo y primer vizconde de esta villa, que se adopte el nombre actual del pueblo de Cabra de Santo Cristo.  Pero sobre todo pone todo su afán en estructurar y organizar, una vez obtenidas las debidas licencias, el sistema de síndicos demandantes por casi todos los pueblos de Andalucía Oriental, a fin de canalizar, sin posibilidades de pérdida, los muchos donativos en especie, dinero, mandas testamentarias, etc., ofrecidos al Cristo de Burgos.


En consecuencia, ello sería una importante fuente de ingresos tanto para el santuario como para él, su rector y administrador, con los que iba a realizar múltiples obras de engrandecimiento de su fábrica, a fin de que el edificio resultara acorde con la alta misión espiritual que había adquirido. Incluso, no lo olvidemos, paralelamente la parroquia y su prior iban a convertirse en unos solventes prestamistas de su época, en el sentido más positivo del término.

 
    En la parte norte de la Plaza, entre el Ayuntamiento y el templo parroquial, aún estaba en pié hasta la década de los años 50, la casa que fuera del Prior D. Francisco Palomino de Ledesma y Aguilar, casa que se levantara en la primera mitad del siglo XVII y que fue demolida durante los años 50. La casa lucía un elegante alzado, mezclaba elementos de construcción tradicional y noble, la puerta en el centro, de grandes dimensiones, estaba porticada con piedra. Sobre la puerta, un gran balcón con baranda de forja; completaban el alzado cuatro ventanas con una sencilla reja de forja, dos por planta, en perfecta simetría.

 
La casa del prior D. Francisco Palomino de Ledesma y Aguilar, aparece situada en el centro, entre el Ayuntamiento y El Templo parroquial


    Así el mismo cardenal Moscoso y Sandoval, consciente de las muchas posibilidades económicas de la parroquia, obligaba al doctor Palomino a ayudar a otras, como fue el caso de los 300 ducados que se dan a la de Mancha Real para acabar de hacer la portada de los pies.

 
Desde esta perspectiva la casa que aparece junto al perfil de la torre es la del Prior D. Francisco Palomino de Ledesma y Aguilar

Otra fotografía de la mencionada casa.



    En cuanto a las ofrendas, muchos ejemplos podríamos aducir, mas sólo señalaremos algunos de los más ilustrativos. Así, en primer lugar, aunque las obras de la iglesia parroquial se iniciaron en 1587, su ritmo constructivo era muy lento porque los donativos de los lugareños, por su extrema pobreza y escaso número de vecinos, eran muy exiguos. Así, a lo largo de 1626, sólo se recibieron 28 reales para tal fin, mientras que del 21 de junio al 19 de septiembre de 1642, a los cinco años de llegar el Cristo de Burgos [1637] y en tan sólo tres meses, se recaudó la importante cantidad de 11.229 reales y 28 maravedíes, evidentemente aportados por los peregrinos que visitaban este santuario. Otros, en cambio, hacían su ofrenda de gratitud al Cristo de Cabrilla con algún objeto material, más o menos precioso, siendo en este sentido muy ilustrativo el inventario realizado por el visitador del obispado, D. Juan Pérez de Valenzuela, en 1646, donde figuran lámparas de plata, vasos sagrados, ornamentos litúrgicos, pinturas, etc. “...que muchas per / sonas devotas han dado...”. La lista supera el centenar de piezas, donadas, especialmente, por vecinos o lugares de las diócesis del antiguo Reino de Granada.


    Con estos sentidos presentes, que aumentarán con el tiempo, al compás que se incrementa y difunde la fama y devoción al Cristo de Cabrilla y los inventarios conservados son un claro testimonio, multitud de peregrinos a título personal, o pueblos en su conjunto le materializan su reconocimiento por algún favor recibido, contribuyendo, en definitiva al engrandecimiento de su templo, aunque hoy ya no queda nada.

Sería, fundamentalmente, en la segunda mitad del siglo XVII cuando se multiplicarían, especialmente a partir de la gran peste que asoló Andalucía durante el verano de 1649, y que se repetiría justo a los treinta años,  en 1679, siendo el Cristo de Cabrilla el referente obligado para sanos y enfermos, los unos solicitándole no verse afectados y los otros buscando recuperar la salud, que les librara de una muerte casi segura. Mas el verdadero cenit llegaría muy a comienzos del siglo XVIII, a raíz de un suceso extraordinario acaecido en la tarde del 27 de abril de 1698, en que, sacado en procesión para pedir la lluvia, ante la prolongada sequía el lienzo del Santo Cristo experimentó un copioso y extraño sudor, que arrancándole desde la cabeza le llegaba, a través de tres hilos, hasta los pies. Limpiado con unos corporales, se dio cuenta al obispo de Jaén, D. Antonio de Brizuela y Salamanca. Éste formó una comisión de expertos teólogos, físicos, pintores, etc., que lo examinaron, mas no hallaron razón natural alguna a tal suceso, por lo que el prelado, en ese mismo año lo declaró por sobrenatural y milagroso, ordenando que dichos corporales se guardasen en el convento de Santa Catalina de Baeza —aquí estuvieron en un relicario del coro bajo hasta 1936, si bien un pequeño fragmento de los mismos se veneró en esta parroquia en otro relicario hasta ese mismo año—.




     Finalmente, autorizó que se pintara un cuadro que recordara tan importante hecho sobrenatural y que se levantara en este lugar, la era de Antón Marín, donde comenzó tan singular portento, una ermita las dos últimas cosas aún se conservan y han sido restauradas recientemente La religiosidad al Santo Cristo se extendió por las provincias  de Almería (Serón, Beneji ) y Málaga (Alfarnatejo) donde llego a considerarse la advocación la patrona de estos pueblos.


    También por el antiguo Reino de Jaén, al que siempre perteneció esta localidad, la devoción al Cristo de Cabrilla tuvo una gran difusión. Está probado que hubo cofradía en Jaén, capital, donde paralelamente también se veneró con la otra advocación de Cristo de San Agustín, en Albánchez de Úbeda, Mancha Real, Andújar con sede en el antiguo convento de las Capuchinas, Torres, Jimena, etc. Especial significación tuvo la devoción en Úbeda, no en balde, Cabrilla, hasta 1659 dependerá de su Concejo, agrupando la cofradía a los criadores de ganado porcino y recibiendo culto en diversas iglesias. Igualmente, muy entrañable tuvo que ser la cofradía de la vecina y hermana localidad de Huelma, que donó toda la piedra necesaria para la gran fachada principal de la parroquia-santuario. 


    Sin embargo, donde la devoción al Cristo de Burgos o de Cabrilla arraigó y se difundió con gran fuerza e ímpetu fue en el antiguo Reino de Granada, merced a la creación de las poderosas cofradías de los Ganaderos del Reino de Granada, establecida en la Basílica de las Angustias —la primera capilla de la izquierda es la del Cristo de Cabrilla o de los Pastores—, y la de los Vaqueros de Sierra Nevada, con sede en la Parroquia de Mecina Bombaron, celebrando grandes solemnidades y difundiendo la devoción por todas las Alpujarras. Tal sería el caso de Lújar, ya en la Baja Alpujarra, donde también lo tienen por patrón. Si bien en Granada, también tuvo mucha fuerza y arraigo la otra advocación de Santo Cristo de San Agustín, nombrado en 1679 “Sagrado Protector de la Ciudad”.


    Otra prueba más del gran arraigo popular que gozó el Santo Cristo de Burgoso de Cabrilla, la tenemos en los protocolos notariales granadinos, pues aparece en numerosas mandas testamentarias, en las dotes matrimoniales y especialmente en los inventarios post mortem. La lista es muy extensa. Como simple botón de muestra diremos que, en el primer caso citado, en 1686, Francisco Salido Herrera en una de sus mandas testamentarias deja 30 ducados para que se le haga un velo.


    Por lo que atañe al segundo caso propuesto —dotes matrimoniales —en la de Josefa Vida, que iba a casar con el pintor Salvador Rubio de Rueda, figura una laminica de un Santo Cristo de Cabrilla con marco acharolado. Y, por último en  los inventarios post mortem, los testimonios se multiplican. Mas por su singularidad diremos que al morir el pintor real Pedro Bocanegra, dejó un Santo Cristo de Cabrilla, valorado por el arquitecto y pintor Teodoro Ardemans en 40 reales. Incluso, esta devoción, tan popular, también llegó a las más altas instancias granadinas, como lo prueba el sermón en su honor, pronunciado, el 17 de junio de 1668, por el capellán real D. Sancho de Guzmán Portocarrero en la iglesia del Convento de la Victoria, con motivo de la fiesta que le organizó la Real Chancillería. Incluso, el dramaturgo del círculo de Calderón, Agustín Moreto le dedicó una obra, valorando su fama como taumaturgo, recientemente publicada por el Prof. Aurelio Valladares Reguero.


    La primera hermandad en fundarse, según se deduce del acta notarial de donación del Santo Cristo, sería la de Guadix, si bien, no creemos que colmara las expectativas que se le habían ofrecido en dicho documento. Así, por ejemplo, por el testimonio del citado carmelita Fray Antonio de Jesús María de 1680, de las tres grandes solemnidades que se le dedicaba al Cristo de Burgos al año, la del veinte de enero la hacía la hermandad local de la Esclavitud, la del catorce de septiembre, cedida por ese documento en 1637a Guadix, era de los Ganaderos del Reino de Granada y Sierra Morena, y la última, el día de San Miguel, cuando concurrían todas las hermandades, corría a cargo de los Vaqueros de Sierra Nevada. El  hecho de que D. Jerónimo marchara pronto a Madrid [circa 1640], hizo que la hermandad accitana no alcanzara el rango que se le había previsto. No obstante, sí sabemos que honraba con diversos cultos a la copia del Santo Cristo existente en la catedral. No es ésta la única copia, pues en la Iglesia de la Virgen de Gracia, en el barrio de las Cuevas, hay otro cuadro, más pequeño, en su origen de devoción particular y está necesitado de una rápida restauración.


    También Baza tuvo dos cofradías: una con sede en el desaparecido convento de Nuestra Señora de los Ángeles, de franciscanas clarisas, y la otra en la Parroquia de Santiago, en la Iglesia Mayor existe una copia muy deteriorada, de mediados del Seiscientos. La cofradía local, popularmente la Esclavitud, no fue de las primeras, siendo sus fundadores 72 vecinos, —número simbólico pues nos recuerda aquellos otros tantos discípulos del Evangelio. Sus constituciones y estatutos fueron aprobados en 1669 por el obispo Rodríguez de Valderas. Gozó de muchos privilegios eclesiásticos, especialmente indulgencias y otros beneficios espirituales, siendo de destacar el breve pontificio del Papa Clemente XII, de 1734, concediendo indulgencia plenaria a todos sus cofrades y devotos que visitasen su santuario el día de San Miguel, tras cumplir diversos requisitos. 
  

    Precisamente este era el día grande, cuando concurrían todas las cofradías, que, en  1790, según el Dr. De la Moneda, eran en torno al centenar. Fue en tal fecha cuando se estableció el orden que cada una de ellas debería de seguir en la procesión, pues se había creado cierta confusión, fijándose la prelación en función de la mayor antigüedad. Igualmente sería este mismo prior quien agrupó en cinco partidos a los pueblos donde había un síndico-demandante encargado de recoger los donativos al Cristo de Cabrilla, buscando una mayor seguridad y eficacia.


    Un hecho importante es que también existe aquí un libro donde se recogen aquellos milagros más sobresalientes debidos a la intervención del Cristo de Cabrilla. Su cronología abarca casi un siglo, pues comienza con el ya señalado extraño sudor que experimentó el Lienzo en abril de 1698, fechándose el último en septiembre de 1790. El esquema narrativo, en casi todos los casos inscritos, es el mismo. El párroco de la localidad, que hacía de notario, acompañado de otras personas, redactaba el suceso extraordinario que el mismo protagonista le iba relatando, quien, para dar mayor veracidad a lo expuesto, venía acompañado de varios testigos del suceso, firmando todos al final de la respectiva acta. Casi todos llevan fecha de 29 de septiembre, pues al ser el día grande en su honor, el beneficiario aprovechaba la ocasión para acudir a esta localidad, pregonar por el pueblo el favor recibido, cumplir la promesa hecha en su día, misas, cohetes, donativos en dinero, etc, y dejar en la parroquia un cuadro alusivo al favor recibido.

No obstante, en algunos casos, en total son 17 relatos, el favor o la gracia se recibía en esta localidad, normalmente durante la procesión que se celebraba en las primeras horas de la tarde, dándose el caso curioso de que algunos peregrinos eran autorizados por el clero a hacer el recorrido procesional subido a las mismas andas, sin duda con el fin de conseguir con mayor garantía de éxito su ansiado deseo , así le sucedió al bastetano Pedro Antonio Moreno, quien, tras declarar que era totalmente ciego, el día de San Miguel de 1790, en la misma procesión recobró la vista—. Evidentemente, y sin ánimo de ser reiterativos, estos hechos especiales aumentarían aún más la devoción al Cristo de Burgos o de Cabrilla.


    Aunque no está nada claro, sería a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, donde se sucedieron una serie de circunstancias históricas nada propicias para este tipo de peregrinaciones y devociones. No obstante, el primer desencanto vino, en el citado año 1791, cuando el Dr. De la Moneda puso orden en el desfile procesional, señalándole a cada una su puesto en la misma, en función de su antigüedad, quedando algunas descontentas.


    Muy negativamente le afectaría la Invasión Francesa y la consiguiente Guerra de la Independencia. Una vez restablecida la paz, el Trienio Liberal  entre 1820 y 1823, con su fuerte carga anticlerical tampoco le sería muy propicio. La desamortización de Mendizábal, de 1835, dejó sin culto a muchos conventos, donde tenían su sede canónica algunas hermandades. En definitiva, la realidad es que al tomar posesión de la parroquia, en 1860, el prior D. Juan José Pugnaire Jiménez, afirmaba que ya no venía ninguna cofradía. Si bien debido a su celo e interés retornaron de nuevo las de Torres, Albánchez, Jimena y Guadix.


    Albánchez y Guadix lo siguieron haciendo hasta la proclamación de la II República, mientras que Torres y Jimena, salvo el paréntesis de la guerra civil, hasta bastante después, por lo cual su memoria y recuerdo, tan querido y entrañable, aún sigue presente en el alma y en el corazón de muchos cabrileños. El pueblo de Torres lo hizo hasta mediados de los años cincuenta, concretamente hasta el óbito de don Joaquín Fernández, su gran impulsor por gran devoción al Cristo de Cabrilla.

 
Hoy continúa la devoción al Santo Cristo de Burgos o de Cabrilla, cada 15 de agosto se celebra esta procesión: La del 15 de agosto de 2010, está recogida en el siguiente video:
Entrada del Cristo de Burgos en su Santuario de Cabra del Santo Cristo:


     Sin entrar en consideraciones religiosas y de la religiosidad popular de aquellos años, he tenido a bien dar a conocer la importancia de este paisano nuestro, en la vida y gentes de este pueblo giennense y de toda Andalucía Oriental,  donde fue reconocido permanentemente como bienhechor.
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Pedro Galán Galán.
Lahiguera a 3 de Diciembre de 2011.