EL GRUPO DE PAISANOS CON LOS QUE
POSIBLEMENTE SE RELACIONÓ JUAN ORTIZ GARRIDO HASTA LA LIBERACIÓN EL 5 DE MAYO DE
1945.
Con frecuencia se habla de la organización
de los prisioneros españoles en Mauthausen y que en parte sobrevivieron gracias
a la solidaridad del grupo. Se menciona que el principal mérito de contar con
una forma de resistencia organizada en el campo de Mauthausen correspondió a los españoles.
Razola y Constante ensalzan más de lo debido esa resistencia, sin embargo
Manuel García, antiguo vigilante del museo de Mauthausen, después de considerar
el asunto durante cincuenta años, llega a decir abiertamente, que de
“¡Resistencia, nada! ¡Armas, nada! Nada, debe de decirse, hasta el último
momento. Quien diga lo contrario miente”. De hecho, durante la mayor parte del
tiempo la resistencia no fue sino un intento organizado de mantener la moral y
proteger a sus miembros siempre que fuera posible. Michel de Boúard, dijo del
colectivo español que hasta 1943 sólo este grupo tuvo carácter de una
organización sólida en la que los comunistas se unieron a anarquistas,
socialistas y republicanos y que este grupo se prolongó hasta la primavera de
1944 ( Broüard, “Mauthausen”, Pág. 127).
Fuentes comunistas y no comunistas
coinciden en declarar que, hasta el inicio de 1944, apenas había ninguna
organización en Mauthausen que no hubiera sido creada por los comunistas. El
primer comité de resistencia fue formado por los comunistas españoles el 21 de
junio de 1941.
Este comité estaba compuesto por Manuel Razola, José Perlado,
Santiago Bonaque, Mariano Constante y Manuel Bonet, todos del PCE, con Joan
Pagés como representante del PSUC. Este comité se formó en esa fecha de junio,
cuando la orden de desinfección general del campo, les dio la ocasión de
reunirse en el patio central de los garajes, tal como se recoge en fotografía.
En este comité la figura mas destacada fue Manuel Razola Romo, un campesino de
la provincia de Guadalajara que había servido en las compañías de trabajadores
franceses, y participado en la retirada de la Línea Maginot a Belfort,
pasando a Suiza y regresado a Francia, caído en manos alemanas el 21 de junio
de 1940 y llegado a Mauthausen el 26 de
abril de 1941.
Este comité consideró como principal objetivo la retirada de los verdes y los negros de las posiciones subalternas de mando, y su sustitución por azules y rojos, para lo que necesitaban paciencia y tenacidad. Los verdes seguían teniendo el control de la administración del campo todavía en 1942, y la identificación y liquidación sistemática de los líderes comunistas por las SS explica la continua debilidad de la organización. La organización de la resistencia se enfrentó a dificultades casi insuperables. La mayoría de los prisioneros pasaban todo el tiempo libre de que disponían buscando comida y procurándose descanso; se comprende que dándose todas estas circunstancias a pocos le atraía la idea de resistir. Entre los verdes, en su mayoría alemanes y polacos, había algunos que, en opinión de los comunistas españoles Razola y Constante, eran nazis peores que los SS, una observación absurda, dado que los verdes no eran sino matones vulgares a sangre fría. Otros de los verdes habían sido arrestados por comerciar en el mercado negro, o simplemente por haber caído en una redada policial.
![]() |
El día 21 de Junio de 1941, con ocasión de la desparasitación de los presos y la larga estancia en el gran patio de los garajes, se produjo el comienzo de la organización del Comité de Resistencia. |
Este comité consideró como principal objetivo la retirada de los verdes y los negros de las posiciones subalternas de mando, y su sustitución por azules y rojos, para lo que necesitaban paciencia y tenacidad. Los verdes seguían teniendo el control de la administración del campo todavía en 1942, y la identificación y liquidación sistemática de los líderes comunistas por las SS explica la continua debilidad de la organización. La organización de la resistencia se enfrentó a dificultades casi insuperables. La mayoría de los prisioneros pasaban todo el tiempo libre de que disponían buscando comida y procurándose descanso; se comprende que dándose todas estas circunstancias a pocos le atraía la idea de resistir. Entre los verdes, en su mayoría alemanes y polacos, había algunos que, en opinión de los comunistas españoles Razola y Constante, eran nazis peores que los SS, una observación absurda, dado que los verdes no eran sino matones vulgares a sangre fría. Otros de los verdes habían sido arrestados por comerciar en el mercado negro, o simplemente por haber caído en una redada policial.
![]() | |
Letrinas de un barracón. En la letrina del Barracón nº 3 se veían los miembros del Comité de Solidaridad de los republicanos españoles. |
![]() |
Foto de Agustín Centelles tomada en las letrinas. |
![]() |
Algunos integrantes españoles de Comando Poschacher: Juan Pedro Carbonell, José Alcubierre Pérez, José Aviño Sabate, Manuel Cortés García y Manuel Ángel Ramos Barri. |
Los españoles constituían una reserva importante de trabajo especializado en Mauthausen, de modo que uno de cada cinco españoles era artesano, y por esta causa los SS recurrieron a ellos como ayuda, cada vez con más insistencia ante la necesidad. Los españoles se ocuparon como albañiles, pintores, carpinteros, sastres, herreros, electricistas y zapateros; también eran requeridos para trabajar en el almacén de ropa y en la brigada de desinfección; también para la cantera donde muchos eran cortadores de roca profesionales; y en las cocinas, donde un gran número de ellos actuaron como cocineros.
![]() |
El pequeño Siegfried Meir adoptado por un superviviente burgalés con otros supervivientes en Mauthausen. |
Es de suponer que Juan Ortiz Garrido
pudiese tener algún destino que le facilitase un menor ejercicio físico durante
su larga estancia en Mauthausen, pero no tenemos constancia de ello. Otros
compañeros de Juan Ortiz Garrido si tuvieron destinos especializados: Conill,
José Ester Borrás y Razola, por ejemplo trabajaron en las brigadas de
desinfección; Pepe Perlado y Ángel Sánchez trabajaron en los talleres de carpintería;
Santiago Bonaque y Ángel Ruiz en el almacén de ropa; Luís Gil y Luís García
Manzano, como sirvientes del Lagerältester; Ángel Hernández , en el Revier;
Marcelo Rodríguez, como relojero; Adolfo Izquierdo y Raimundo Suñer, en el
kommando del garaje; y Manuel Azaustre, Juan Pagés y Piñol, como Blockfriseur
(Azaustre también fue barbero en el barracón 13 y limpiador en la oficina de
Ziereis). Carlos Cabeza fue puesto al cargo de una pequeña granja de cerdos del
comandante, situada al otro lado del muro en línea con el barracón 5. Un tal
Espí, de Valencia, era responsable de las calderas de la Effektenkammer, donde
la red española se tejió de tal manera que fue posible que algún prisionero
español recuperara en las duchas algo, que había perdido momentos antes en la
pavorosa fila donde había sido desplumado como un pollo.
![]() |
Antonio Hernández superviviente español en Mauthausen con un grupo de liberados. |
La mayoría de estos prisioneros
privilegiados estuvieron, así, trabajando fuera de la fortaleza. Sucedió lo
mismo con los ocho barberos asignados a las SS, que pusieron la barbería en un
parapeto mirando al garaje, en el lado opuesto a la oficina de Ziereis. Siete
de los ocho eran españoles, que inevitablemente fueron conocidos como “los
barberos de Sevilla”. El octavo era un preso de triángulo rojo, peluquero de
profesión que, al ser alemán, fue nombrado Kapo automáticamente. Fue Gustav, un
Brigadista Internacional en España, que hablaba español y por tanto fue el que
eligió a los siete españoles. Entre ellos estaban Manuel Carmona, Josep
Llombard, Juan Pagés y Felipe Yébenes Romo. Cuando Gustav como alemán, fue
obligado a enrolarse en la
Wehrmacht en el frente oriental, fue Carmona el que asumió
sus obligaciones, entre las que estaba cortarle el pelo a Ziereis. Yébenes
también le cortaba el pelo a Ziereis y al menos en alguna ocasión peinó a Ida,
la mujer del comandante del campo. Parece ser que el asignado era Llombard,
quien peinaba a varias mujeres de los mandos, se sabe que era tan admirado por
su trabajo como peluquero con las damas, que todas las semanas lo llevaban a
Linz, custodiado por los SS, para peinar a las grandes damas de la ciudad.
Llombard salía del campo, incluso a las diez de la noche y sin escolta, para
dirigirse a la casa de Ida Riereis u otra gran dama que había reclamado
urgentemente sus servicios para algún acontecimiento o velada organizada por
los SS. El trabajo de Llombard como peluquero merecía por lo general la
admiración no solo de la mujer, sino de su esposo, y ella le recompensaba con
unos huevos fritos o algo parecido, delante del marido y cuando terminaba regresaba
al campo. No se planteo la huída por su desconocimiento del alemán, ni conocía
el país y si escapaba su destino sería la tortura y la muerte. No valía la pena
sacrificar lo que tenía, así que a continuar y rezar porque todo siguiera así.
![]() |
Grupo de barberos españoles en la tarea de dejar sin un pelo a los prisioneros recién llegados y baño desinfectante posterior. |
Los prominenten eran los profesionales cualificados que había
dentro del campo. Comparando los Campos de concentración con pequeñas ciudades,
hacían falta profesionales que pudieran hacer de barberos, oficinistas,
fotógrafos, jardineros, etc... Había que contar con gente que trabajase en esas
ciudades. Los prominenten vivían mejor que el resto de los presos y tenían más
probabilidades de sobrevivir.
Aragoneses
en Mauthausen PARTE 1 DE 7
Los españoles estaban muy bien considerados, les consideraban
buenos profesionales, muy trabajadores, muy serios y abnegados, porque incluso
entre los esclavos, aunque parezca una gran paradoja, había categorías y los
oficiales de la SS
apreciaban muchísimo a los españoles como trabajadores. Hubo muchos españoles
entre los prominenten, que además, podían tener más autonomía e información
para sostener la organización clandestina republicana que funcionaba desde
mediados de 1941.
Cuando llegaban los convoyes al campo, los peluqueros iban a las
duchas para proceder al afeitado integral de los prisioneros. Tenían ante todo
que tratar de hacer sufrir lo menos posible a los prisioneros, habida cuenta
que las navajas de afeitar estaban melladas, circunstancia que, por demás,
llenaba de regocijo a los SS. Una vez terminada su tarea, los peluqueros
trataban de hacerse con todas las prendas que podían para después distribuirlas
según las necesidades. Después de la ducha, todas las ropas eran enviadas a la
desinfección.
Aragoneses
en Mauthausen PARTE 2 DE 7
En Mauthausen, varios españoles trabajaron como barberos. Algunos de ellos
fueron:
Félix Yébenes: Era de Toledo. Estuvo preso en un campo de
concentración nazi durante la
Segunda Guerra Mundial (Mauthausen) por republicano.
Coincidió allí con Esteban Pérez y Ramón Bargueño
"Mermelada".
Pablo Félix Escribano-Cano: Nacido en Rasueros (Avila) en
1917. En 1930 aprende a ser peluquero y barbero con su tío en Navalperal de
Pinares, y en octubre de 1936 tras el inicio de la guerra civil española escapa
de Madrid donde se hace voluntario del ejército republicano. En febrero de 1939
escapa a Francia, donde es un refugiado en varios campos de internamiento. En
agosto de 1940 es deportado, con otros muchos republicanos españoles del campo
de Angoulême (Charente), a Mauthausen por las SS, en donde
trabaja en la cantera y después trabaja como peluquero y en la cocina. En mayo
de 1945, tras la liberación del campo, regresa a Francia y trabaja en la
fábrica Renault en Paris-Billancourt hasta que se jubila.
Manuel Azaustre: Nació el 29 de septiembre de 1917 en
Valdemeca (Cuenca). Sirviendo en el ejército francés como voluntario, es hecho
prisionero el 22 de junio de 1940 en las proximidades de Sant Diè y deportado a
Mauthausen el 13 de diciembre, donde tuvo el número 4.603. Volvió a España en
octubre de 1956.
José Fernández Sánchez "El Inglés": Nació en La Línea (Cádiz) y miembro de
las Juventudes Socialistas, se exilió a Francia en febrero de 1939 y combatió
en el Ejército francés contra los nazis. Dos años después era deportado al
campo de concentración de Mauthausen (Austria), donde su trabajo como barbero
de los nazis le salvó de la muerte.
Josep Llombard: Cuando al grupo en el que él llegó al campo
les preguntaron sus profesiones dijo que era peluquero, cosa que era verdad,
porque su familia tenía una peluquería. Normalmente los peluqueros lo que
hacían allí era rapar a los presos, hacían las labores de barbero, pero resulta
que este chico lo que había aprendido era peluquería de señoras. Entonces, se
corrió la voz entre las mujeres de los SS de que había un peluquero, y una lo
llamó, le hizo un peinado estupendo y a partir de entonces fue el intocable. O
sea, las señoras corrieron la voz entre los maridos, "oye, a este no
nos lo lleváis por delante, porque es el que nos peina". Se mantuvo con
vida hasta el día de la liberación.
Domingo Félez Burriel: Alcorisano. Al ser peluquero, “lo
metieron en un barracón a cortar el pelo a los demás prisioneros y eso le
permitió eludir los duros trabajos a la intemperie en la cantera”.
Tomás Pujol Llecha: Nacido el 9 de septiembre de 1919 en Flix
(Tarragona). Deportado a Mauthausen el 7 de abril de 1941 teniendo el número
4.866. Superviviente del campo. Consideraba que tenia mucha suerte al ser
barbero puesto que la tarea era mucho más fácil y cómoda que otras, pero
también tenia que asistir al primer ritual de deshumanización de los
prisioneros que llegaban (traje de rallas, el número, pelarles al cero..)
viviendo 5 años el espanto de aquellos que entraban en un reino incomprensible
de muerte y dolor. Volvió a España a finales de los 1980.
Florencio Barrameda: Detenido en el Frontstalag 1940 (campo
de concentración francés), deportado a Mauthausen el 27 de enero de 1.941 con
el número 5.422.
José Garcés Marín: Nacido en Villel (Teruel). Destacado
dirigente del FETE-UGT y del PSOE turolense durante la II República.
Salvador Ruiz: Nacido en Manzanares (Ciudad Real). Era
peluquero de profesión, destreza que le sirvió para convertirse en el barbero
de los SS. Como preso de oficio, ocupaba un lugar en la barraca nº 2, y pudo
disfrutar, especialmente en los últimos años, de ciertas dispensas o
concesiones que el resto carecían. Se alimentaba de la comida que les sobraba a
los soldados a los que acicalaba, por lo que su ración de preso la repartía
entre sus compañeros. Tras la liberación, rehizo su vida en Francia y murió
cerca de Narbona años después.
Aragoneses
en Mathausen PARTE 3 DE 7
Un prisionero español, aragonés por
más señas, y llamado Manuel (el Maño) fue probablemente el primer español que
alcanzó el puesto de kapo. Lo obtuvo en el Baukommando, para construir la
muralla, y de ese modo logró también colocar a otros españoles como Kapos. El
madrileño Manolo Alamán se convirtió en kapo del kommando de la sastrería. Otro
español llamado Checa pasó a ser kapo de las cocinas. Ello permitió al catalán
Joan Tarragó, líder del grupo del PSUC en Muthausen, encontrar ocupación allí,
En realidad era zapatero de profesión, pero había trabajado una vez en un
hotel, y sobre esta base la red de los españoles lo convirtió en cocinero.
![]() |
Teniente Bruckner de la SS para quien trabajaba Mariano Constante.. |
En
cuanto a Mariano Constante, trabajó en el kommando del crematorio hasta finales
de 1942, en que atrajo favorablemente la atención de Bachmayer. Este ya había
elegido a su criado (el prisionero Karl Oliva), pero nombró a Constante criado
de su administrativo jefe, el Oberscharfürer Willy Weber. El tal Willy Weber fue
un conocido pederasta, que aprovechaba su influyente posición para ganar buenos
puestos para sus amantes en los comandos de trabajo (Fabréguet, “Mauthausen”,
página 857). Constante, en su libro (Los años rojos), relata la impresión que
le produjo a su llegada a Mauthausen la visión de los avances homosexuales de
que fue testigo, pero no menciona la conducta sexual de Weber.
Aragoneses
en Mathausen PARTE 4 DE 7
Constante atribuye su suerte a una
supuesta matanza de los doce prisioneros que servían como ordenanzas de los SS,
todos ellos verdes o negros alemanes, que fueron apresados, encadenados a la
puerta y entregados a los perros, todos murieron. Constante llega a afirmar que
entonces se les permitió escoger a siete prisioneros para reemplazarlos, y
seleccionó a tres comunistas (Luís García Manzano, Ángel Ruiz y Miguel Sierra)
mientras que el resto eran trotskistas, anarquistas o católicos. (Constante, M:
“Yo fui” página 72).
Constante, con su habitual falta de
modestia, presenta este hecho de su elección como excepcional:”Yo era el único
español al que le habían dado un puesto tan importante”, dijo, olvidándose de
otros (Climent, De Diego, Antonio García) que habían obtenido con anterioridad
a él o en esa época, otros puestos bastante más notables que el suyo. Los
ordenanzas tenían como misión limpiar las letrinas de los SS y ocuparse de su
ropa sucia. Con todo, los prisioneros elegidos para esta tarea no podían más
que alegrarse por su buena suerte frente a la suerte de los demás.
Aragoneses
en Mathausen PARTE 5 DE 7
Pocos hechos fueron más importantes
para los españoles que el que Juan De Diego fuese promocionado a la
Lagerschreibtube. De Diego, que había llegado a Mauthausen el 6 de agosto de
1940, con el primer contingente de españoles, recibió el número 3156. El que
recibiera ese número no quiere decir que solo le precedieran 3.155, tal como
descubrió rápidamente en su nuevo puesto. Los nombres de los prisioneros se
escribían en el registro a lápiz. Cuando un prisionero moría, se borraba el
nombre y se sustituía por el del nuevo poseedor del número. Así, en los
primeros años de Mauthausen la población total de prisioneros no superó oficialmente
los 3,000. El Objetivo era ocultar la verdad (MacDonald, página 301).
Aragoneses
en Mathausen PARTE 6 DE 7
De Diego desde su llegada
a Mauthausen hasta el 1 de marzo de 1941, trabajó, como todos los demás presos,
en la cantera del campo.
El traslado de De Diego a la Lagerschreiber fue el
resultado de varias circunstancias
afortunadas para él. En 1940 , Bachmayer
había escogido como su Lagerschereiber 1 a un austriaco de triángulo verde,
Josef Leitzinger que empezó a trabajar en el barracón nº 1 a las órdenes del
Rapportfürer Dostoevski, que se aprovechaba de sus privilegios maltratando por
ejemplo al barbero a que acudiera hacia él a cuatro patas o arrastrándose sobre
su barriga. Este personaje como tenía libertad para conceder favores, eligió a
Mario Arnijas, un tenor aficionado español cuya voz Leitzinger quería oír en la
oficina. También lo apreciaba por su voz el Gauleiter Eigruber en sus
frecuentes visitas al campo, con lo que Arnijas fue reclamado para
entretenerlos. Así se libró del trabajo más mortífero, pero no por ello le alimentaban
mejor y más tarde se las arregló para ser trasladado a un kommando de servicio
donde comía mejor, y logró sobrevivir a la guerra. En el momento en que Arnijas
dejó la Schreibstube, en febrero de 1941, propuso que su amigo Juan De Diego
heredara el puesto.
Aragoneses
en Mathausen PARTE 7 DE 7
No podemos disponer de testimonios
orales o escritos sobre la vida de Juan
Ortiz Garrido en el campo de Mauthausen, si hubo otros compañeros de reclusión
en estos campos que han dejado testimonio escrito y aportan interesantes datos
sobre su experiencia de trabajos durísimos, hambre, enfermedad y desolación por
tanta dignidad humana ultrajada. Con este fin recogeremos estos testimonios de
manera literal.
El rico testimonio de Eduardo Escot
Bocanegra, (nacido en Olvera en la Sierra de Cádiz en 1919) del que
entresacamos los textos entrecomillados. Eduardo nacido en el seno de una familia
humilde que aprendía el oficio de zapatero hasta que la guerra civil truncó su
futuro, dice:
“En algunos libros se dice que los
campos de Francia eran peores que los de Alemania y eso no es verdad, no es
verdad… De mi etapa en Barcarés no hay nada reseñable, solo fui a hacer
vendimias en 1939 pero sin que nos pagaran, el gobierno francés nos había
movilizado sin nuestro consentimiento y nos dieron la paga de soldado por hacer
la vendimia… Mas tarde el gobierno francés planteaba dos opciones: o alistarte
en la Legión extranjera o en las compañías de trabajo. Nos hicieron soldados
por la fuerza. Acabé en una compañía de trabajo militarizada con uniforme
francés”.
Cuando las tropas nazis ocuparon las
líneas en mayo de 1940, la compañía de Eduardo fue apresada de inmediato en
Belfort, en la frontera alemana. Tras unos meses como prisionero de guerra, se
produjo su deportación el 27 de enero de
1941.
Dice Eduardo: “Fuimos hechos
prisioneros de guerra en Blefort y de allí nos trasladaron al Stalag XI-B, cerca
de Hamburgo. Estábamos en el ejército francés y por lo tanto éramos prisioneros
de guerra. Los alemanes burlaron el tratado internacional y nos declararon
“rotspanien”, rojo español, y nos mandaron a Mauthausen. De allí salió la
expedición más fuerte de españoles que ha llegado a Mauthausen. Íbamos más de
mil. En expediciones sucesivas fue llegando más gente,… Cuando salimos del
Stalag no éramos conscientes de nuestro destino. Pero la llegada fue
reveladora. Vimos a un hombre con una carretilla, vestido con las rayas, cuando
yo vi aquello dije: quizás ninguno vuelva, ya estamos listos. Lo vi muy rápido
entonces. Es la impresión que te llevas enseguida…Nos pelaron y cuarentena.
Todo desapareció, yo tenía muchas fotos, la documentación de oficial…Nos dejaron
desnudos…”
A este respecto del momento de la
desinfección a la llegada dice el testimonio de Juan Blas de la Corte Gómez,
exdeportado nº 5015:
“Una vez allí, enseguida nos
hicieron desnudar y hubo una desinfección, nos pelaron de arriba abajo, hasta los
cojones, y nos pusieron un pequeño traje, un pantalón y una chaqueta de rayas.
Y el día después a trabajar, claro”.
Una de las primera experiencias de Eduardo en Mauthausen
fue la de bregar contra el acoso sexual a que eran sometidos los reclusos más jóvenes.
En los campos, como suele pasar en todos aquellos otros recintos, conformados exclusivamente por
hombres, las prácticas homosexuales, consentidas o no, y pederásticas eran, si
no frecuentes, al menos no inusuales. En este sentido, era habitual que algunos
presos que ocupaban puestos de relieve en el organigrama del campo,
mayoritariamente delincuentes comunes alemanes, los Kapos, los jefes de
barraca, y ordenanzas de los SS,
contaran con los servicios de muchachos agraciados a cambio de mejorar por ello
ligeramente sus condiciones de vida, por ejemplo, a través de la alimentación
(Gavilanes, 2005).
Dice Eduardo Escot Bocanegra: “Voy a
contar algo que antes no hice…Yo era un hombre imberbe cuando llegué a
Mauthausen con 21 años. Tres días después, en la barraca, había un alemán que
hablaba francés muy bien y empezó a darme chorizo y todo eso cuando ya
estábamos muertos de hambre. Me daba chorizo y margarina. Era un prisionero
político alemán y tan solo una semana después me dijo claramente:”Bueno, tú sabes por
qué te doy esto”. Dije.”Si”. “Pues si no vienes a la cama conmigo, no te doy
más. ¡Fuerte eso! Es mala suerte. Pues cuando estés delgadito entonces vendrás
a buscarme y entonces no te querré, no querré nada contigo,” Así mismo…”
![]() |
Alambrada con el rocio de la noche. |
A parte de la presencia de Juan
Ortiz Garrido se puede constatar la presencia de otros paisanos nuestros de
pueblos de los alrededores de Lahiguera, suponemos que entre muchos de ellos se crearan vinculos de amistad y ayuda. Era un grupo de paisanos de los pueblos de nuestro alrededor, tal como reseñamos a continuación:
Nacidos en Andújar (8):
1.- Mariano Delgado Reca (01/01/1919) de la
prisión: XII-C (Wiebelsheim) nº de prisionero 49, deportado 14/05/1941. Primer
lugar de deportación Mauthausen matrícula en Mauthausen 3183, que después fue a
Gusen y tomó nuevo número de matrícula 14615, fallecido en Gusen (31/12/1941).
2.- Juan García Criado (15/01/1914) de la
prisión X-B (Sandboste) nº de prisionero 84.065, deportado en fecha 03/04/1941
a Mauthausen con matrícula 3396, y
después a Gusen (29/03/1941) con matrícula en Gusen 11.597, fallecido en Gusen
(02/12/1941).
3.- Francisco Garrido
Ruano
(03/10/1915) prisión VII-A (Moosburg) nº de prisión 17.889, deportado
31/08/1941 a Mauthausen con matrícula 4390, y después a Gusen (20/10/1941) con
matrícula 14498, fallecido en Gusen (11/05/1942).
4.- José López Morón (05/08/1918) prisión
XI-B (Fallingbostel) nº de prisión 87.230, deportado en fecha 27/01/1941 a
Mauthausen matrícula 6010, después a Gusen (30/06/19419 con matrícula 13064,
fallecido en Gusen (10/12/1941).
5.- Leonardo Martínez
Andújar
(03/08/1917) prisión XI-B (Fallingbostel) nº de prisión 44.181 deportado en
fecha 08/09/1940 a Mauthausencon matrícula 4274, y después a Gusen (29/03/1941)
con matrícula 11742 fallecido en Gusen (13/01/1942).
6.- Miguel Muñoz Martos (24/08/1896) procedía
de la prisión de Burdeos (09/08/1944), deportado en fecha 28/08/1844 a Dachau
con matrícula 94248, consta como liberado sin fecha.
7.- Pedro Ortega Berdejo (01/01/1920) de la
prisión XVII-B (Krems-Gneixendorf) fecha deportación a Mauthausen en fecha
19/12/1941, liberado en Mauthausen en fecha 05 de mayo
de 1945) junto a Juan Ortiz Garrido.
8.- José Porras Clemente (19/03/1916) prisión
XI-A (Altengrabow) nº de prisión 2.561, deportado 26/04/1941 a Mauthausen con
matrícula 3970 y después a Gusen (20/10/1941) con matrícula 13894, fallecido en
Gusen (23/03/1942).
Nacidos en Arjona (3).
1.- Luis Escuín Garrido (01/01/1914) procedía
de la prisión XII-D (Trier) nº de prisiónero 55.624, fue deportado 25/01/1941 a
Mauthausen con matrícula 3836, después a Gusen (30/06/1941) con matrícula
13224, fallecido en Gusen (23/01/1943).
2.- Antonio Jiménez Simón (01/01/1900) de la
prisión XII-D (Trier) nº de prisión 70.378, deportado a Mauthausen en
25/01/1941 con matrícula 4213 y
después Gusen (17/0271941) con matrícula
10636, fallecido en Gusen (14/11/1941).
3.- Manuel Pérez Garrido (02/02/1916) de la
prisión XII-D (Trier), deportado a Mauthausen fecha 03/04/1941 con matrícula
4271, liberado en Mauthausen en fecha (05/05/1945)
junto a nuestro paisano Juan Ortiz Garrido.
Nacido en Arjonilla (1)
1.- Juan Tortajada López (07/04/1913) procedía
de la prisión XVII-A (Kaisersteinbruch) deportado a Mauthausen en fecha
07/04/1941 con nº de matrícula 5018, liberado en Mauthausen en fecha
(05/05/1945) junto a nuestro paisano Juan Ortiz Garrido. Este arjonillero Juan Tortajada López y Juan Ortiz Garrido
estuvieron todo el tiempo de deportados juntos, posiblemente fueran buenos
amigos, dado que siguieron el mismo recorrido tanto en fechas como en lugares y
liberación.
Nacido en Escañuela (1)
1.- Sebastián Alós García (08/03/1906) procedía
de la prisión V-D (Estrasburgo) con nº de prisión 2.836, fue deportado a
Mauthausen en fecha 13/12/1940 con matrícula 4567, y después a Gusen
(17/02/1941) con matrícula 10931, fallecido en Gusen (21/12/1941).
Nacido en Jamilena (1)
1.-José Liébana Colmenero (22/08/1916)
procedente de la prisión XVII-A (Kaisersteinbruch) con nº de prisión 80.292,
deportado a Mauthausen 07/04/1941 con matrícula 4729 y después Gusen (20/10/1941) con matrícula 13721,
fallecido en Gusen (06/01/1942). José Liébana
Colmenero estuvo junto a Juan Ortiz Garrido en la prisión XVII-A e ingreso
deportado en Mauthausen en la misma fecha 07/04/1941, aunque después fue
cambiado a Gusen donde murió.
Nacidos en Lopera (2)
1.- Manuel Hombrado del Pino (10/05/1910) de la
prisión V-D (Estrasburgo), deportado a Mauthausen en fecha (13/12/1940) con matrícula 4881, fue liberado en Mauthausen en fecha 05/05/1945 al igual que
nuestro paisano Juan Ortiz Garrido.
2.- Francisco Navarro
Huertas
(12/04/ 1910) prisión XI-A (Altengrabow), deportado a Mauthauen 26/04/1941 con
matrícula 4311 y después a Steyr, fue liberado en KLM
en fecha (05/05/1945).
Nacidos en Porcuna (7)
1.- Rafael Aguilera
Moreno
(12/05/1913) procedente de la prisión de Angulema, deportado en fecha
24/08/1940 a Mauthausen con matrícula 3989, liberado
en KLM (05/05/1945).
2.- Benito Garrido
Bellido
(14/04/1916) procedente de la prisión XVII-A (Kaisersteinbruch), deportado en
fecha 07/04/1941 a Mauthausen con
matrícula 4681 trasladado a Gusen, Mauthausen con matrícula 32643 y liberado en
KLM en fecha 05/05/1945. Benito fue deportado junto
con Juan Ortiz a Mauthausen en la misma fecha 07/04/1941 y volvieron a ser
liberados en la misma fecha.
3.- Antonio González
Quero (30/09/1915)
venido de la prisión XVII-A (Kaisersteinbruch) con nº de prisión 80.148,
deportado a Mauthausen en fecha 07/04/1941 con matrícula 4688, después a Gusen
(20/10/1941) con matrícula 13913 fallecido en Gusen el 06/11/1941. Antonio estuvo en la misma prisión que Juan Ortiz y fue
deportado a Mauthausen en la misma fecha.
4.- Antonio Peláez Torres
(12/08/1918)
procedía de la prisión XII-D (Trier) deportado
a Mauthausen en fecha 25/01/1941 con matrícula 4461, después a Linz I,
desaparecido en Linz I (25/07/1944).
5.- Luis Serrano Villa (21/07/1907) procedía
de la prisión de Compiégne (26/07/1944), deportado a Neuengamme y después a Watenstedt-Salzgitter, fallecido
en este lugar en fecha 06/01/1945.
6.- Pablo Torres
Gutiérrez
(24/06/1919) de la prisión de Angulema, deportado a Muauthausen en fecha
24/08/1940 con matrícula 4048 y después a Gusen (17/02/1941 con matrícula
10849, fallecido en Gusen (05/02/1942).
7.- Manuel Quesada Olmos (02/01/1903) prisión
XI-B (Fallingbostel) nº de prisión 41.656, deportado a Mauthausen en fecha 08/09/1940
con matrícula 4329 y después a Gusen
(17/02/1941) con matrícula 10875,
fallecido en Gusen (18/09/1941).
Nacidos en Villanueva de
la Reina (3).
1.- Andrés Camón Valbuena (14/03/1915) procedía
de la prisión XI-B (Fallingbostel), deportado a Mauthausen en fecha 27/01/1941 con matrícula 6261 y
después a Gusen (20/10/1941) con matrícula 44133, liberado
en KLM en fecha 05/05/1945.
2.- Juan Casado Morales (08/04/1918) de la
prisión XII-D (Trier) deportado a Mauthausen 25/01/1941 con matrícula 4472 y
después a Gusen (08/0471941) con matrícula 44134, liberado
en KLM en 05 /05 /1945.
3.- Santiago León Andújar (11/10/1916) de la
prisión XI-B (Fallingbostel) nº de prisión 44.183, deportado a Mauthausen en
fecha 08/09/1940 con matrícula 4360 y después
a Gusen (29/03/1941) con matrícula 11556, fallecido en Hartheim
(10/02/1942).
Juan Antonio y Victoria Ortiz Cubillas, hijos de Juan Ortiz Garrido e Isabel Cubillas. Abajo los mismos unos años más tarde. |
Entre la llegada del primer grupo de
españoles el día 6 de agosto de 1940 y hasta mediados del año 1942, se produjo
la muerte de la mayor parte de ellos, se calcula que unos 5.000 de los 7.200
que pasaron por el campo, con una media de vida de escasos meses durante este
periodo. A partir del verano de 1942, la nueva política dictada por la
administración de los campos, estuvo más orientada a la preservación de la mano de obra necesaria para la
industria de guerra alemana, lo cual se tradujo en una mejora de las condiciones
de vida de los presos.
De derecha a izquierda: Juan Ortiz Garrido, su nuera Silvia, Isabel Cubillas, su esposa y su hijo Juan Antonio el día de su boda. Abajo el nuevo matrimonio. |
Muchos de los supervivientes deben la vida a estas
nuevas condiciones dictadas, donde también fue muy importante la veteranía del
colectivo de españoles, que sobrevivieron a etapas anteriores, y al
establecimiento de los fuertes lazos de solidaridad que habían ejercido desde
el principio, lazos que llegaron a producir respeto y admiración de los
internos de otras nacionalidades, especialmente de los presos polacos.
La inmensa mayoría de los
republicanos españoles prisioneros de la Wehrmacht había llegado a Mauthausen
entre 1940 y 1942. A partir de 1942, la causa por la que muchos otros españoles
fueron deportados a este campo, y a otros, fue la consideración de su
participación en la Resistencia francesa contra la ocupación alemana. En estos
casos las deportaciones no se realizaron desde los Stalags o prisiones, como
fue el caso de Juan Ortiz Garrido; sino que se recluían en cárceles y centros
de detención controlados por las autoridades de ocupación o por la Gestapo. La
mayoría de los republicanos españoles que fueron deportados en estas
circunstancias fueron enviados a campos como Buchenwald, Dachau, Flossenbúrg o
Neuengamme. En estos campos los españoles no formaron un grupo nacional tan
importante numéricamente y a la vez tan compacto, como lo fue el grupo de los
republicanos de Mauthausen, teniendo que integrarse en otras redes de
solidaridad ya creadas por los presos de otras nacionalidades. Hubo otras
deportaciones que no tuvieron como destino ningún campo de concentración, sino
que los detenidos eran trasladados a prisiones situadas en distintos
territorios del III Reich a prisiones como Breslau, Leipzig o Lübeck, que
fueron otros lugares de internamiento de estos deportados españoles.
Las mujeres españolas que acabaron
en prisiones y campos de concentración del III Reich habían sido detenidas por
actividades de la Resistencia antinazi y tras su paso por diversas prisiones en
territorio francés, fueron deportadas principalmente al campo de Ravensbrük.
Durante
varios meses Eduardo Escot Bocanegra estuvo trabajando en las canteras de
Mauthausen hasta que fue destinado al Kommando externo de Bretstein con un
contingente de españoles. La misión era la construcción de una carretera en una
zona de alta montaña en la región de Estiria en Austria. En ambos sitios las
condiciones de vida fueron muy duras y, tal vez, sólo el apoyo mutuo que se
prestaba los españoles pudo librarlo de una muerte que se cernía entre los
compañeros.
“En Mauthausen entré el 21 de enero,
trabajé en la cantera, y debí salir en junio–julio del 41.Todo ese tiempo
estuve trabajando en la cantera cargando piedras…Entre los recuerdos que uno
guarda hay alguna que otra bofetada, porque las cosas eran así. De todas
maneras tuve suerte, porque había un kapo , un alemán, al que un amigo mío
afeitaba en el campo, y como era kapo allí, en la cantera, para no hacernos
trabajar muy pesado, nos dijo:” Los dos cogéis una carretilla y una escoba y os
vais a limpiar cuando encontréis un papelito, lo limpiáis todo” Y ése nos libró
un poquito del trabajo pesado, fue un kapo el que nos salvó; ellos eran los
dueños y ése nos salvo porque lo afeitaba un amigo”
Cualquier menudencia era castigada
con severidad. El objetivo era humillar sin el menor atisbo de misericordia al
deportado, arrebatarle su dignidad y convertirlo en un ser inmundo, inferior a
la consideración a los animales.
“Al principio uno podía aguantar
porque todavía se tenía algún recurso físico. Donde estaba mal del todo fue
casi en la liberación. Yo no sabía si podía salir… me llevaron siete días a la
enfermería, estaba casi muerto, pesaba 35 kilos.”
“Además de la organización interna
de ayuda entre los españoles, que entre sus funciones tenía la de ayudar a los
necesitados, era muy importante el papel de los amigos… Con los amigos se
entablaban conversaciones diversas y se compartían los anhelos y las
esperanzas; eran los únicos depositarios
de las frustraciones, las debilidades y las inquietudes; animaban y eran
animados…, en definitiva se establecía una relación igualitaria basada en el
respeto y la dignidad, muy alejada de la despótica, jerárquica y cruenta que se
daba con los kapos y los SS.”…
“La vida cotidiana en el campo iba
minando, lentamente, la sensibilidad. Una persona puede llegar a acostumbrarse
a ver montañas de cadáveres, a oler carne quemada, entre multitud de gestos y
situaciones inimaginables”…
“El día de la liberación estábamos
trabajando haciendo un refugio antiaéreo cuando llegaron los soldados
americanos, y que casualidad: había muchos que hablaban español. Y más todavía,
un soldado de San Antonio de Texas, al que pregunté su nombre, se llamaba
Olvera, como mi pueblo. ¡Que curiosidad!, Era indio.”
Pocos días después, viajó a Paris un nutrido grupo de
supervivientes, todavía vistiendo con el traje a rayas de deportado… El Centro
de Acogida de Prisioneros y Deportados de Rosny sous Bois, muy próximo a la
ciudad de Paris ofrecía asilo en una casa municipal a dieciocho republicanos
españoles… La mayoría de los dieciocho
de Rosny sous Bois formaron familias con parejas francesas, estableciéndose en
la misma localidad, como hizo el propio Eduardo.”
La experiencia de Mauthausen es
difícil de asimilar para un superviviente. Nunca quedarán claras las causas por
las que Eduardo Escot se salvó. “La salud, los destinos más livianos, la
alimentación, la juventud, los compañeros, los amigos, la consistencia física,
la capacidad intelectual, la moral, las convicciones éticas, el destino…o una
mezcla de todo ello y una enorme dosis de suerte.”
“¿Olvidar? No, no, no se olvidan las
cosas en la vida. Todo lo que se sufre está anclado en el interior, hay que
tener la fuerza moral para salir adelante, decir: Bueno… la vida es eso. Al fin
y al cabo lo que hay que tener en cuenta es que la vida, la vida en sí, es una
tragedia” (Checa, S. y del Río, A. 2006. Testimonio de Eduardo
Escot Bocanegra, ex deportado nº 5151. pp. 80-88).
El testimonio de Alfonso Cañete
Jiménez, (ex deportado nº 3.872) sobre su paso por Francia es en si mismo
elocuente:
“Los franceses nos conducían como si
fuésemos peligrosos. Íbamos soldados desarmados, mujeres con niños, en el mes
de febrero, con frío, sin comer, sin techo y nada. Poco a poco fueron mejorando
las condiciones, porque tal y como estaba aquello en los primeros tiempos, era
imposible resistir, pues podía haber sobrevenido alguna enfermedad u otra cosa.
Así los franceses se fueron llevando a las mujeres y a los niños al interior,
que tampoco es que tuvieran buenas condiciones pero sí un poco mejor.”
“ Frente a donde estamos nosotros ,
los franquistas pusieron unos altavoces, con la autorización del gobierno
francés, lo que implicaba que había complicidades entre ambos gobiernos, y por
las noches decían:”rojos, volved a España, estaréis bien…” para que la gente se
pasara a España y hubo quien se marchó”…”Como había tanta miseria porque no comíamos,
el gobierno francés viendo que se aproximaba la guerra europea empezó a
reclutar a soldados españoles primero en la Legión Francesa, y hubo muchos
compañeros que se alistaron, porque la vida en los campos era muy dura y no
había ninguna perspectiva…Al final, los españoles de ese ejército, con el
general Leclerc a la cabeza, que tenía un 80% de soldados españoles, porque los
que se fueron a la legión eran antifascistas como nosotros, jugaron un papel
muy importante en la guerra europea, porque pensaban que luchando contra los
alemanes luchaban por la República española. Fueron los primeros que entraron y
liberaron París. Después acabamos en las compañías de trabajo,…no podíamos
vivir en esas condiciones llenos de piojos, y decidimos alistarnos en las compañías
de trabajadores,… pero antes pasamos por un campo militar que había estado
cerrado desde la guerra del 14 hasta que llegamos nosotros. Fuimos a limpiar
aquello, a prepararlo porque estaba abandonado. Estuvimos hasta que empezó la
guerra. En ese momento los oficiales franceses nos preguntaron, porque nosotros
éramos civiles, si queríamos luchar contra los alemanes y todos, todos,
decidimos luchar,… Nos trasladaron a un campo militar cercano a la línea
Maginot. Nuestra compañía era de zapadores y fuimos a hacer fortines y
trincheras que luego no sirvieron para nada. Estábamos siendo bombardeados por
la artillería alemana como los franceses y estuvimos hasta que se rompió el
frente. No teníamos fusiles porque éramos zapadores. Los franceses no hicieron
cara a los alemanes. Mentalmente no podían hacerlo, porque los alemanes tenían
un ejército moderno con un armamento formidable y los franceses no tenían nada.
Así, en cuatro días, los alemanes entraron como quisieron. Nosotros, los
españoles, reculamos con el ejército francés, porque éramos una organización
militar francesa, en otras condiciones, pero militar. Nos disolvimos y nos
metieron en un bosque, pero no nos fiábamos porque no queríamos entregarnos y
preguntar cual era la situación. Los franceses no opusieron ninguna resistencia
y nos dijeron que todo estaba arreglado, que no había ningún problema, que no
teníamos nada que temer; al amanecer siguiente estábamos cercados por los
alemanes y nos cogieron y nos llevaron a un campo de concentración. La compañía
de trabajadores de Alfonso Cañete fue hecha prisionera en junio de 1940, un mes
después de iniciada la invasión alemana, cuando se encontraban en una localidad
llamada Saint Dizier, en el Alto Marne. Alfonso recorrió en condición de
prisionero de guerra Bélgica y Holanda hasta recalar en Tréveris, en el Stalag
XII D en enero de 1941. En abril del mismo año se produjo la deportación a
Mauthausen.
Como resulta que Juan Ortiz Garrido,
nuestro paisano, ingresó en Mauthausen en fecha 07/04/1941, no es posible que
el recorrido de Juan y de Alfonso fuese el mismo, extremo que no puede
confirmarse porque Alfonso ingreso en Mauthausen el 03/04/1941 procedente del
campo XII D de Trier, tan sólo cuatro días antes.
Juan Ortiz Garrido, (según información de su hija Victoria Ortiz Cubillas) estuvo trabajando en granjas agrícolas de propietarios particulares austriacos, con gran aprecio de los empleadores por sus buenas cualidades de trabajador del campo, algo que había aprendido en la campiña de Higuera de Arjona desde su infancia y juventud.
Juan Ortiz Garrido fue uno de los destinados a un comando de trabajo o Arbeitskommando, de nombre variable, que estaba constituido por algunas unidades en las granjas, en la cantidad de hasta varias decenas. Había prisioneros que no regresaban por la tarde al campo de prisioneros y permanecían en las granjas o no ser que no pudieran ser alojados en las granjas. Los prisioneros que trabajaban como voluntarios o con contrato temporal, eran alquilados por la Wehrmarcht o ejército alemán a los empleadores dueños de las granjas, minas, canteras de piedra, fábricas, etc., que recibían una dieta o indemnización del Ejército por su mantenimiento. Los prisioneros recibían un salario que representaba el 60% del que recibían los obreros alemanes, pero del que se deducía un porcentaje para la alimentación, el alojamiento y el fondo del campo de prisión. El tiempo de la jornada laboral diaria podía llegar hasta las 11 o 12 horas de trabajo según las estaciones del año, a pesar de ello, los prisioneros eran mejor tratados en las granjas que en los otros puestos de trabajo ya citados.
Juan Ortiz Garrido, (según información de su hija Victoria Ortiz Cubillas) estuvo trabajando en granjas agrícolas de propietarios particulares austriacos, con gran aprecio de los empleadores por sus buenas cualidades de trabajador del campo, algo que había aprendido en la campiña de Higuera de Arjona desde su infancia y juventud.
Juan Ortiz Garrido fue uno de los destinados a un comando de trabajo o Arbeitskommando, de nombre variable, que estaba constituido por algunas unidades en las granjas, en la cantidad de hasta varias decenas. Había prisioneros que no regresaban por la tarde al campo de prisioneros y permanecían en las granjas o no ser que no pudieran ser alojados en las granjas. Los prisioneros que trabajaban como voluntarios o con contrato temporal, eran alquilados por la Wehrmarcht o ejército alemán a los empleadores dueños de las granjas, minas, canteras de piedra, fábricas, etc., que recibían una dieta o indemnización del Ejército por su mantenimiento. Los prisioneros recibían un salario que representaba el 60% del que recibían los obreros alemanes, pero del que se deducía un porcentaje para la alimentación, el alojamiento y el fondo del campo de prisión. El tiempo de la jornada laboral diaria podía llegar hasta las 11 o 12 horas de trabajo según las estaciones del año, a pesar de ello, los prisioneros eran mejor tratados en las granjas que en los otros puestos de trabajo ya citados.
Continua Alfonso Cañete su relato:”
Allí estuvimos una buena temporada con los franceses y un buen día, en el mes
de abril del año 41, llegaron los alemanes (Gestapo)… y dijeron que los
españoles salieran. Ellos tenían sus listas. Nos sacaron por la noche sin saber
adónde íbamos: si a España o a otro lado. No teníamos noción de lo que serían
los campos aquellos. Nos sacaron a todos los españoles y nos montaron en
camiones. Nos metieron en unos vagones hacinados con algunos cacharros para
mear y cuando amaneció, estábamos en Mauthausen. Era el día 3 de abril del año
41.
“Allí entrabas, te daban un número y
perdías tu nombre, te convertían en un animal…Nos daban un pantalón de rayas,
chaqueta, camiseta y gorra. Pasábamos muchísimo frío. La vestimenta te tenía
que durar todo el tiempo. Nos duchábamos todas las semanas para no contagiarlos
a ellos pero la ropa era siempre la misma. La ropa no la lavaba nadie, siempre
la llevabas puesta. Los calzoncillos con el tiempo iban desapareciendo, cuando
se te rompían te quedabas sin ellos.”
“Un día te daban en la comida un
litro o tres cuartos de agua con dos cascos de patatas y un trozo de col
hervidos. Por la mañana un vaso de agua caliente. Por la noche un trozo de pan
que no era de harina y un poco de mantequilla o un poco de salchichón. La
comida venía preparada de la cocina del campo. Si había doscientos presos en la
barraca, se repartía y te la comías en un par de bocados. Si llovía o no,
siempre estabas en la calle. A la cantera llegabas a las siete de la mañana, te
daban un cazo de agua y eso era para todo el mundo igual.”
El documento sonoro que incluyo a
continuación nos hará comprender el tipo de vida que llevaban los confinados en
los Campos de Concentración alemanes.
Se titula: Españoles
en Francia. Los supervivientes de los campos de la muerte [Grabación sonora] /
locutor Julián Antonio Ramírez http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/espanoles-en-francia-los-supervivientes-de-los-campos-de-la-muerte--0/audio/
“Los hombres se iban consumiendo
poco a poco hasta que te caías, te morías. Lloviendo, haciendo frío, a
trabajar. A la enfermería no quería ir nadie, porque aunque sólo estuvieras
resfriado, te ponían una inyección de gasolina y al crematorio. Estábamos como
animales…Se trabajaba todo el día, desde las siete de la mañana hasta por la
noche, diez u once horas al día. Lloviera o no lloviera estabas todo el día
trabajando. Por la noche cuando llegabas al campo no entrabas en la barraca, te
quedabas en la calle con el frío y la lluvia y allí te daban de comer. Uno se
acostaba con la ropa mojada. La chaqueta te la quitabas, la ponías de cabecera
y a la mañana siguiente te ponías la camiseta mojada del día anterior y muchos
estaban muertos…”
“A veces, por las mañanas, nada más
levantarse se contemplaba la imagen aterradora de los muertos en la alambrada,
era la primera imagen matutina. La alambrada se convertía en la definitiva
salida del deportado que había perdido la esperanza y no quería seguir
sufriendo. En muchas ocasiones eran los SS quienes incitaban a los Kapos a
lanzar a determinados prisioneros contra las vallas… he visto a hombres que los
alemanes han echado a las alambradas”
Alfonso trabajó primero en las famosas
canteras de Mauthausen hasta que fue trasladado a Bretstein para integrarlo en
un Kommando compuesto exclusivamente por españoles. La misión: realizar una
carretera para unir poblaciones en zonas de alta montaña.
“Los españoles estuvimos allí varios
meses. Eso fue peor que otros campos. Éramos pocos y lo pasamos mal, porque los
que custodiaban eran de la escuela nazi y por menos te daban una patada en la
espalda o en cualquier sitio. Cada poco tiempo diez o quince españoles eran
llevados al crematorio a Mauthausen. Nos hacían la vida muy dura en ese sitio.
Era terrible…”
“Hubo una fuga en el Kommando de
Bretstein de tres muchachos españoles que habían estado en la Legión y los
cogieron. Al principio éramos unos cincuenta. Se escaparon tres camaradas de la
barraca donde estábamos que era de los pastores de aquellas montañas, pero
salieron por la misma ventana y el último cogió el pantalón de uno que estaba
acostado. Por la mañana cuando se pasaban lista y se presento en calzoncillos
blancos los SS le dieron una paliza tremenda. Yo no he visto un hombre con más
valor y con más fuerza en mi vida. Él se cagaba en sus muertos y en la madre
que los parió a los tíos que lo torturaban, en español, claro, de coraje que
tenía el tío. También nos torturaron, a los cincuenta españoles. Nos tuvieron
dos días formados. No podías cagar ni mear, ni comer, porque no te daban de
comer, nada. Estábamos uno detrás de otro, no te podías mover; si te movías,
los SS te daban cuatro o cinco palos con un vergajo. Lo malo no era eso, era
cuando nos acostábamos; estábamos tirados contra el suelo boca abajo, pero el
terreno era de tierra y como no podías ir al váter lo hacías acostado, cuando
se meaba el que estaba en lo alto, el líquido corría delante de tus narices, y
había unos mosquitos que se te metían por la nariz y no tenías más remedio que
menear la cabeza y entonces te daban con el vergajo. Fueron dos días de muerte,
durísimos.”
Tras su paso por el Kommando Steyr,
Alfonso recaló finalmente en el campo de Gusen en donde desempeñó diversas labores que fueron desde los duros
trabajos en las canteras, hasta otros más llevaderos de limpieza. Aunque no
escapó de la fatídica tarea de acarrear con los cadáveres de los compañeros
para llevarlos a las puertas del crematorio.
“Por Mauthausen pasaban todos, pero
como allí no había tiempo para quemar a todos los que estaban malos y ya no
servían para trabajar, se los llevaban a Gusen para que murieran. Y allí los
quemaban. En Gusen morían trabajando y
también gaseados. Yo estuve en un grupo donde a los que iban muriendo se les
llevaba en carretillas. Los hombres estaban gastados, los llevábamos en
carretillas hasta la puerta del crematorio y allí había otro personal cuyo
oficio era quemar hombres. A éstos cuando les llegaba su hora, acababan
igualmente en el crematorio. Los que se dedicaban a quemar eran personas que
llevaban ya un tiempo en el campo y estaban degenerados, preferían matar …antes
que trabajar en la cantera...Eran sobre todo alemanes y de otras
nacionalidades, pero españoles no creo que hubiera ninguno. Los españoles hemos
estado en la cantera y en otros trabajos, en las cocinas y en todo eso pero no
metiendo cadáveres en los crematorios, al menos que yo sepa”.
“En campos como estos donde había
tantos muertos todos los días, llegaba un momento en que uno se atrofiaba, no
perdías la moral sino la noción, no se veía el horizonte con un tratamiento
deshumanizado. Allí, por ejemplo, ibas al váter por la noche pisando a los
hombres, unos debajo de otro y otro, que estaban allí para ser llevados al
crematorio. Veías todos los días el humo de los crematorios y cuando llevas
allí años ya no te impresiona. Te acostumbras al olor a carne humana.”
“Muchos ex deportados coinciden en que una de las causas
primordiales por las que han sobrevivido a los campos de exterminio… ha sido la
de mantenerse férreos en las convicciones y moralmente fuertes. El poder
agarrarse con fuerza a un ideal religioso, caso de los católicos polacos sobre
todo, o político, en la gran mayoría de los republicanos españoles, suponía un
sutil y preciado bálsamo. La moral alta estaba estrechamente relacionada con la
propia salud física y psíquica. Así, una persona debilitada moralmente se
consumía físicamente de manera acelerada hasta la muerte”
El
fin de la guerra 1: El último día.
Siendo las 13 horas y 12 minutos del
sábado 5 de mayo de 1945, entraban los libertadores en Mauthausen para abrir
las puertas de aquellos fatídicos campos de exterminio, dejando libres a los
luchadores republicanos que lograron sobrevivir entre aquellas trágicas
alambradas electrificadas durante cinco años. Al final, de los doce mil
republicanos españoles deportados por los distintos campos de concentración
nazis, ¡¡diez mil!! fueron exterminados. “Por fin, el 5 de mayo de 1945 las
tropas norteamericanas liberan el campo de Gusen. Dos horas antes habían
entrado en Mauthausen. Poco después lo harían en Ebensee. Con anterioridad los
SS habían abandonado las instalaciones y con ellos los kapos, los jefes de
barracón y todo prisionero con mala conciencia que temiera posibles acciones de
venganza por parte de los compañeros.” Primero llegó una avanzadilla americana
que abandonó el campo poco después y durante veinticuatro horas Mauthausen
quedó a merced de los presos. Los detenidos tomaron la armería de los SS y
ocuparon posiciones en los alrededores del campo; había rumores de un posible
retorno de las SS.
![]() |
Foto del día de la Liberación de Mauthausen. |
“No fue un día importante porque habíamos
perdido la noción de todo. Hubo alegrías, pero no una fiesta. Las cosas en ese
momento estaban muy difíciles. Los americanos llegaron, abrieron las puertas
del campo y nos dijeron que estábamos liberados, pero se fueron y, claro, la
guardia del campo, los SS que eran muy peligrosos seguían por los alrededores.
Nosotros no podíamos hacer palmas y sospechábamos que los alemanes podían
regresar para vengarse de nosotros. Afortunadamente no ocurrió. Una vez que los
americanos liberaron aquello se marcharon muchos: los checos a su país, los
yugoslavos al suyo…Yo pesaba muy poquito, no sé cuanto. Estábamos alegres,
contentos, pero tristes a la vez porque los demás iban todos a su país y
nosotros no volvíamos a España”.
“Los americanos se llevaron a todos
los deportados españoles y franceses que quisieron ir a Francia….Nosotros, unos
diez o doce, nos quedamos ocho días en Gusen esperando que pasara un poco el
peligro porque los alemanes estaban escondidos, nos fuimos a Viena y estuvimos
con los soviéticos…Estuvimos allí unos cuantos meses, hasta octubre del mismo
año, en que vinimos a Francia…” (Checa, S. y del Río, A. 2006. Testimonio de
Alfonso Cañete Jiménez, ex deportado nº 3.872. pp. 69-78).
Hay ciertos aspectos del periplo que
llevó a los deportados al campo de Mauthausen, que coinciden en muchos casos
con lo relatado en otros de los testimonios referidos, por ello y para no
repetirnos tomaremos exclusivamente parte el testimonio de Juan Blas de la
Corte Gómez natural del Cerro del Andévalo en Huelva. Su testimonio muestra la
llegada del ejército americano, la liberación de Mauthausen y su vuelta a
Francia, y dice así:
“De esta forma aguanté hasta 1945,
fecha en que llegaron los americanos. Un tanque y dos camiones entraron por la
puerta principal del campo y después se tuvieron que marchar porque la tropa
estaba muy lejos todavía. Nos dijeron los americanos que cogiéramos todas las
armas que pudiéramos para defender a los que estaban muy agotados. Estuvimos
con esta actividad desde 5 de mayo hasta el día 29 de ese mes. Porque los SS
estaban por los campos escondidos. Los franceses fueron los primeros que se
montaron en unos camiones con dirección a Linz, donde se encontraba el campo de
aviación. Después fuimos nosotros los españoles. En Linz estuvimos un día y una
noche porque había 10 o 12 aviones americanos que nos llevaron a Francia. Unos
a Marsella, otros a París. En el campo de aviación desembarcamos del avión y
nos pusieron los honores. Había una compañía de soldados, un general, además de
muchos oficiales. Y allí estaban los autobuses que nos llevaron al centro de
París. Fuimos al Hotel Lutecia, en el desinfectaron la ropa, nuestros cuerpos y
nos dieron ropa nueva. Esto estaba organizado por la Cruz Roja. Allí estuvimos
cuatro días. Después nos llevaron a una casa de descanso y estuvimos un año
seguramente. Me puse a trabajar en una fábrica de sidra alrededor de cuatro
años. Ya teníamos la comida y ropa gratuita, además de que todas las semanas
recibíamos paquetes para los deportados… (Checa, S. y del Río, A. 2006.
Testimonio de Juan Blas de la Corte Gómez, ex deportado nº 5015. pp. 65-66).
En la primavera de 1945 los campos
de concentración alemanes fueron liberados. Para los españoles que habían
sobrevivido a este infierno se abría una etapa esperanzada en otro lugar del
mundo. Los aliados habían ganado la guerra, los regímenes nazi y fascista
habían caído.
Los años pasan y la familia empieza a recibir retoños de sus hijos Juan Antonio y Victoria. |
Hijo de su hija Victoria |
Así fue sucediéndose la odisea
republicana, una odisea republicana llena de desgracias e ironías tales como,
por citar un ejemplo, el trato recibido a los republicanos españoles, por parte
de los británicos que liberaron territorio francés, quienes hicieron
prisioneros a aquellos refugiados republicanos españoles por su “supuesta
colaboración con el enemigo”. Esa supuesta colaboración no era otra cosa que el
haber sido obligados a trabajar, de manera esclavista por los franceses, en la
construcción del muro del Oeste (Organización Todt). Ironía tras ironía,
después de haber colaborado en la resistencia francesa muchos republicanos
guerrilleros (maquisards) no tuvieron el respaldo internacional esperado para
acabar con la ya fortalecida dictadura franquista, iniciando por sí solos su
particular "Reconquista de España" lanzándose al monte con escasos
medios y tomando el Valle de Arán en 1944.
Los destacamentos autónomos
españoles llegaron a sumar unos diez mil hombres armados, en vísperas de la
liberación del país, en agosto de 1944. El hecho de armas más recordado es el
de la liberación de París. Los primeros autos-blindados que alcanzaron la Plaza
del Ayuntamiento de la capital de Francia, el 24 de agosto de 1944, a las 21 h
22, pertenecían a la famosa Novena Compañía Motorizada integrada toda ella por
ex soldados del Ejército Republicano español, de la 2.ª División Blindada de la
Francia Libre, al mando del legendario general Leclerc. Todos los vehículos en
el radiador y en los flancos de los mismos, llevaban inscritos nombres de las
batallas de la guerra de España: Madrid, Guadalajara, Jarama, Guernica,
Brunete, Teruel, Belchite, Ebro y Don Quijote.
De entre la abundante lista de
andaluces de las ocho provincias y las dos ciudades de Ceuta y Melilla
deportados a los campos de exterminio de la Alemania nazi, en numero de 1944;
hemos cotejado, uno a uno, los deportados que durante el periplo de deportación
siguieron al menos los mismos pasos, que nuestro paisano Juan Ortiz Garrido,
con fecha de ingreso en el campo de Mauthausen el día 07 de abril de 1945,
procedentes del campo de prisioneros o Stalag XVII-A (Kaisersteinbruch) y hemos
encontrado que otros 42 prisioneros entraron junto a Juan Ortiz Garrido en el
campo de Mauthausen en la misma fecha del 07 de abril de 1941, los que de ellos
algunos llegaron vivos a la fecha del 5 de mayo de 1945 (Mariano Constante, en
“Yo fui…Página 290 añade que solo 32 seguían vivos en mayo de 1945), día de la
liberación del campo de Mauthausen; mientras que otros muchos que ingresaron en
el campo ese día 7 de abril de 1941 corrieron peor suerte muriendo en el
subcampos de Gusen, o en otros. Gusen es un campo próximo a Mauthausen donde
fueron los más débiles y los más próximos al final de su etapa de vida. En
Gusen estaban los crematorios.
De esta lista enumeramos provincia a
provincia de Andalucía los datos disponibles:
ALMERÍA:
1.- Juan Carreño Pérez, nacido 20/08/1917 en
Gérgal, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch, con
número de prisionero: 80.798. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de
abril de 1941 y tuvo el número de matrícula 4571, después fue llevado a Gusen
en fecha 20 de noviembre de 1941 donde tuvo el número de matrícula 13970 y
falleció en Gusen en fecha 12 de enero de 1942.
2.- Miguel Rodulfo Barón, nacido 23/07/1901en
Gérgal, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941 y tuvo el número
de matrícula 4890. Fue liberado el 5 de mayo de 1945
junto con Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
3.- Francisco Cirera Sola, nacido 15/02/1905 en
Gérgal-Fuente Santa, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.309. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941 y tuvo el número de matrícula 4579,
después fue llevado a Gusen en fecha 20 de noviembre de 1941 con número de
matrícula 14261, donde falleció el 8 de diciembre de 1941.
4.- Antonio García Cano, nacido 23/12/1905 en
Mojacar, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch con
número de prisionero 80.328. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de
abril de 1941 y tuvo el número de matrícula 4667, después fue llevado a Gusen
en fecha 20 de noviembre de 1941 con número de matrícula 13617 donde falleció
el 30 de diciembre de 1941.
5.- Manuel Rodríguez Ruiz, nacido 07/10/1917 en
Nijar, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941 y tuvo el número
de matrícula 4889. Fue liberado el 5 de mayo de 1945
junto con Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
6.- Juan Ruiz Jáuregui, nacido 01/10/1908 en
Nijar, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número
de matrícula 4915. Fue liberado el 5 de mayo de 1945
junto con Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
7.- Felipe Ayala García, nacido 24/05/1910 en
Sorbas, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número
de matrícula 4518. Fue liberado en KLM o
Konzentrationslagers Mauthausen el 5 de mayo de 1945 fecha en la que se liberó
a Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
8.- Antonio Cano Martínez, nacido 29/03/1915 en
Tíjola, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número
de matrícula 4567, y después pasó a Gusen el 20/10/1941 con nuevo número de
matrícula 49591. Fue liberado en KLM o
Konzentrationslagers Mauthausen el 5 de mayo de 1945 fecha en la que se liberó
a Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
9.- Joaquín Gandia
Martínez,
nacido 28/05/1916 en Vélez Rubio, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4662. Fue liberado
en KLM o Konzentrationslagers Mauthausen el 5 de mayo de 1945 fecha en la que
se liberó a Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
CÁDIZ.
10.- José Fernández
Vázquez,
nacido 11/08/1913 en La Línea de la Concepción, procedente del campo de
prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el
día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4648 y después paso a Gusen
y Steyr. Fue liberado en Steyr el 5 de mayo de 1945,
fecha en la que se liberó a Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
11.- José Herrera Delgado, nacido 04/10/1914 en
la La Línea de la Concepción, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.144. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4707 y
después a Gusen en fecha 20/10/1941, con matrícula 13916 y falleció en fecha
20/02/1942 en Gusen.
12.- Francisco García
Vidal,
nacido 28/03/1912 en Medina Sidonia, procedente del campo de prisioneros XVII-A
en Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.330. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4677 y
después fue trasladado a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula
14315. Falleció el 20/12/1941 en Gusen.
13.- Pedro Domínguez
Ramos,
nacido en 06/04/1911 en Setenil de las Bodegas, procedente del campo de
prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.272.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número
de matrícula 4876 y después fue trasladado a Gusen en fecha 20/10/1941 con
número de matrícula 14288. Falleció el 12/01/1942 en Gusen.
CÓRDOBA:
14.- José Moreno Urbano, nacido 15/05/1917 en
Castro del Río, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch
con número de prisionero 55.287. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7
de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4797 y después fue trasladado a
Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula 14386. Falleció el 01/01/1942
en Gusen.
15.- Policarpo García
Márquez,
nacido 26/02/1908 en Dos Torres, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4670. Fue
liberado en KLM o Konzentrationslagers
Mauthausen el 5 de mayo de 1945 junto con Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
16.- Hirilio Peña Córdoba, nacido 24/12/1917 en
Espejo, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch con
número de prisionero 54.686. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de
abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4844, y después fue trasladado a
Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula 14417. Falleció el 20/04/1942
en Gusen.
17.- Antonio Duque
Alcaide, nacido
06/04/1915 en Montilla, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4618. Fue
liberado en KLM el 5 de mayo de 1945
junto con Juan Ortiz Garrido.
18.- Juan Rodríguez
Merchán, nacido 09/03/1917 en Pozoblanco, procedente del campo de prisioneros
XVII-A en Kaisersteinbruch con número de prisionero 55.283. Ingresado en el
campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula
4883, y después fue trasladado a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de
matrícula 14456. Falleció el 13/01/1942 en Gusen.
19.- Juan Ramírez
Fernández,
nacido 29/02/1914 en Villafranca de Córdoba, procedente del campo de
prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.146.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número
de matrícula 4873, y después fue trasladado a Gusen en fecha 20/10/1941 con
número de matrícula 14454. Falleció el 12/01/1942 en Gusen.
20.- Emilio Castro Rivas,
nacido 09/05/1913 en Villaviciosa de Córdoba, procedente del campo de prisioneros
XVII-A en Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de
abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4578. Fue
liberado en KLM o Konzentrationslagers
Mauthausen el 5 de mayo de 1945 junto con Juan Ortiz Garrido.
GRANADA:
21.- Miguel Vázquez
Galdeano,
nacido 11/03/1919 en Albuñol-La Rabita, procedente del campo de prisioneros
XVII-A en Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de
abril de 1941, tuvo el número de matrícula 5034. Fue
liberado el 5 de mayo de 1945 junto con
Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
22.- Juan Navas Povedano, nacido 02/08/1908 en
Alhama de Granada, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4804. Fue
liberado el 5 de mayo de 1945 junto con
Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
23.- Ramón García Tomás, nacido 27/12/1910 en
Galera, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número
de matrícula 4675. Fue liberado en KLM o
Konzentrationslagers Mauthausen el 5 de mayo de 1945 junto con Juan Ortiz
Garrido.
24.- Francisco Madrid
Aguilera,
nacido 17/03/1915 en Iznalloz, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4745. Fue liberado
el 5 de mayo de 1945 junto con Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
25.- Antonio Romero López, nacido 01/06/1919 en
Iznalloz, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número
de matrícula 4907. Fue liberado en KLM o
Konzentrationslagers Mauthausen el 5 de mayo de 1945 junto con Juan Ortiz
Garrido.
26.- Antonio Olis Lucena, nacido 25/05/1915 en
Loja, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch con número
de prisionero 58.932. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4814. Falleció en fecha 07/02/1942 en
Hartheim.
27.- Pedro Martínez Ortiz, nacido 08/01/1906 en
Puebla de Don Fadrique-Almaciles, procedente del campo de prisioneros XVII-A
con número de prisionero 80.205 en Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4771.
Falleció en fecha 07/09/1942 en Mauthausen.
JAÉN.
28.- Juan Tortajada López, nacido en 07/04/1913,
en Arjonilla, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número
de matrícula 5018. Fue liberado el 5 de mayo de 1945 junto con Juan Ortiz
Garrido en Mauthausen.
29.- Antonio Camacho Sala, nacido en 06/06/1916,
en Baños de la Encina-El Centenillo, procedente del campo de prisioneros XVII-A
en Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4545 y después pasó al campo de Ternberg, después a Melk y de nuevo a
Mauthausen. Fue liberado el 5 de mayo de 1945 junto con Juan Ortiz
Garrido en Mauthausen.
30.- Enrique Godino
Jiménez,
nacido en 25/01/1920 en Jaén, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.225. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4687, y
después fue trasladado a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula
13565. Falleció el 10/01/1941 en Gusen.
31.-José Liébana
Colmenero,
nacido en 22/08/1916 en Jamilena, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.292. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4729, y
después fue trasladado a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula 13721.
Falleció el 06/01/1942 en Gusen.
32.- Juan Ortiz Garrido,
nacido 13/01/1904 en Lahiguera, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4819. Fue liberado en Mauthausen el 5 de mayo
de 1945. Vivió en los alrededores de París con su familia durante 38 años más, teniendo dos hijos y seis nietos. Murió el día 3 de enero de 1983, tan solo 10 días antes de cumplir los 79 años. Había nacido en Higuera de Arjona el día 13 de enero de 1904.
33.- Rodrigo Morón López, nacido 18/04/1909 en
Linares, procedente del campo de prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número
de matrícula 4799. Fue liberado el 5 de mayo de 1945 junto con Juan Ortiz
Garrido en Mauthausen.
34.- Benito Garrido
Bellido,
nacido 14/04/1916 en Porcuna, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4681, después pasó a Gusen y posteriormente
de nuevo a Mauthausen con número de matrícula 32643. Fue
liberado el 5 de mayo de 1945 junto con
Juan Ortiz Garrido en KLM o
Konzentrationslagers Mauthausen.
35.- Antonio González
Quero,
nacido 30/09/1915 en Porcuna, procedía del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.148. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4688, después
pasó a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula 13913. Falleció el 06
de noviembre de 1941 en Gusen.
MÁLAGA:
36.- Juan Galiano Morales, nacido en fecha
27/06/1906 en Casares, procedía del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941
con número de prisionero 80.134, tuvo el número de matrícula 4661, después pasó
a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula 14316. Falleció el 25 de
octubre de 1941 en Gusen.
37.- Juan Telles Moreno, nacido en fecha
08/08/1902 en Jimera de Libar, procedía del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.351. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4994, después
pasó a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula 14489. Falleció el 14
de noviembre de 1941 en Gusen.
38.- Fernando Téllez
Carrasco,
nacido 03/03/1905 en Jimera de Libar, procedía del campo de prisioneros XVII-A
en Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.334. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4990, después
pasó a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula 13847. Falleció el 23
de noviembre de 1942 en Gusen.
39.- Juan Padilla
González, nacido
24/11/1912 en Málaga, procedente del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de
1941, tuvo el número de matrícula 4824. Fue
liberado el 5 de mayo de 1945 junto con
Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
SEVILLA:
40.-Manuel Montero
Márquez, nacido
en fecha 01/02/1907 en Aguadulce, procedía del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.304. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4791, después
pasó a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula 14391. Falleció el 27
de noviembre de 1941 en Gusen.
41.- Rafael Sánchez
Mendoza,
nacido 21/08/1904 en Lora del Río, procedía del campo de prisioneros XVII-A en
Kaisersteinbruch con número de prisionero 80.200. Ingresado en el campo de
Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4941, después
pasó a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de matrícula 13722. Falleció el 13
de marzo de 1942 en Gusen.
42.- Francisco Bermúdez
García,
nacido en fecha 14/03/1912 en La Puebla del Río, procedía del campo de
prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch con número de prisionero 71.145.
Ingresado en el campo de Mauthausen el día 7 de abril de 1941, tuvo el número de
matrícula 4535, después pasó a Gusen en fecha 20/10/1941 con número de
matrícula 13825. Falleció el 20 de enero
de 1942 en Gusen.
43.- Antonio Marín
Salmerón,
nacido en fecha 25/02/1905 en Valencina de la Concepción, procedía del campo de
prisioneros XVII-A en Kaisersteinbruch. Ingresado en el campo de Mauthausen el
día 7 de abril de 1941, tuvo el número de matrícula 4747. Fue liberado el 5 de
mayo de 1945 junto con Juan Ortiz Garrido en Mauthausen.
Grupo de nietos de Juan Ortiz Garrido. |
Grupo de nietos de Juan Ortiz Garrido e Isabel Cubillas. A la izquierda los cuatro de Juan Antonio, a la derecha con la cruz azul sobre sus cabezas los hijos de Victoria. |
Isabel Cubillas envió a su amiga María Lara Mercado con satisfacción la foto de su nieta Silvia, hija de Juan Antonio, cuando cumplió los 15 años.
Con el paso de los años todos encuentran el camino y el proyecto de sus vidas. El recuerdo de Mauthausen pasó. En esta foto un recuerdo de la boda de su nieta, hija de Juan Antonio. |
Según la lista de los 1944 publicada
en (Checa, S. y del Río, A. 2006. pp. 222-257.) de los 43 prisioneros que el
día 7 de abril de 1941, entraron deportados a Mauthausen procedentes del campo
de prisioneros o stalag XVII-A en Kaisersteinbruch, de ellos Juan Ortiz Garrido
y 21 más quedaron supervivientes en Mauthausen, excepto uno que fue liberado en
Steyr y los restantes 21 murieron en su
gran mayoría en el subcampo de Gusen y en algún caso en Hartheim.
En el campo de exterminio nazi de
Mauthausen (Austria) fueron asesinadas 200.000 personas. Más de 7.000 eran
españolas. Solo uno de cada tres presos sobrevivió al proceso exterminador del
infierno austriaco. En Mauthausen se decía “que se entraba por la puerta y se
salía por la chimenea”. Aunque algunos lograron vivir para contarlo, como es el
caso de Juan Ortiz Garrido, nuestro paisano republicano capturado en Francia
por los nazis, que sufrió este infierno durante más de cuatro años, y
sobrevivió a él.
![]() |
Equipo de futbol que jugaba los domingos por la tarde en Mauthausen. |
Ya fuese debido al azar, al destino o a una innata capacidad para sobrevivir,
Juan Ortiz Garrido salió con vida de la pesadilla de Mauthausen. Tras
sobrevivir al holocausto, debió hacer frente a las sombrías condiciones
sociales, políticas y económicas que se cernían sobre su vida de exiliado en
Francia para asumir un nuevo cometido: luchar por la agrupación de su familia,
emprender una vida nueva, olvidando en lo posible lo pasado, sin el
reconocimiento de la labor de quienes, como él, se vieron envueltos en una
situación de guerra, y que sin causa reconocida de asesinatos en aquellos años,
tomaron la decisión de exiliarse aconsejado por sus familiares más próximos, a
la vista de los encarcelamientos y represalias que se produjeron al final de la
guerra o en último caso combatieron en defensa de unos ideales, y trataron así
de guardar en la memoria una lucha fraticida; para que jamás la humanidad
vuelva a caer en la misma barbarie.
El primer español asesinado en el campo de concentración de Mauthausen fue un malagueño y el último un almeriense, a tres semanas de que fuera liberado por las tropas estadounidenses en 1945. Los dos eran exiliados republicanos procedentes de Francia.
Genevieve Dreyfus-Armand fue una de las principales estudiosas del exilio español en el país vecino, y para completar la anécdota decir que un alcalde de Argèles-sur-mer, en cuyas playas fueron confinados miles de republicanos, es hijo de uno de ellos.
![]() |
Cinco kapos republicanos españoles: Indalecio González González, Laureano Navas García, Moisés Fernández Pascual, Joaquín Espinosa Muñoz y Domingo Félez Burriel |
Los españoles fueron el único grupo
nacional que persiguió a los kapos compatriotas por los crímenes que cometieron
como kapos, haciéndoselos pagar muy caros. El “Negus” (José Palleja Caralt),
conocido en Mauthausen por este apodo, llego a tener fama en varios de los
Nebenlager donde trabajó. Notorio pederasta, pegaba a sus compañeros, incluidos
los enfermos, por el mero placer de hacerlo, más de uno murió de sus palizas.
Este Palleja hizo de los franceses sus víctimas preferidas, en venganza por los
meses que pasó recluido en 1939 en Argéles sur Mer. El capitán francés
Billotte, marcado de por vida por sus golpes, se enfrento contra el en el
tribunal militar de Toulouse después de la liberación. Lo describió ante el
tribunal como el “más terrible de los kapos: los kapos de otros campos
amenazaban a los prisioneros con trasladarlos bajo la atención de “Negus” si
les daban problemas, y todos sabíamos lo que eso significaba”. Aunque algunos de
los kapos españoles murieron de forma anónima, ejecutados por sus compañeros
presos el día de la liberación, cinco aparte de Palleja, fueron llevados ante
un tribunal de justicia de los aliados. De esos cinco, hubo acuerdo en que el
peor de todos fue Indalecio González González, llegado a Mauthausen en enero de
1941, y que en tan solo un mes fue nombrado Oberkapo en Gusendonde estaba al
frente de unos 14 o 16 kapos, de 40
a 45 kapos ayudantes y 1.600 prisioneros, se recuerda de
él que en septiembre de 1944 mató a siete prisioneros empujándolos a un pozo
lleno de excrementos humanos. El segundo de estos kapos españoles, distinguidos
por su mal comportamiento era Laureano Navas García, un oficial del ejercito
republicano de 22 años que llegado a Mauthausen en enero de 1941 fue enviado a
Gusen en junio de ese mismo año como kapo de los aseos, con entre cinco y ocho
españoles a su cargo, y después se le dio un kommando de 60 a 70 españoles para
arreglar unas vías de ferrocarril en Kastenhofen y después volvió a Gusen.
Navas había sido herido en la mano derecha durante la guerra civil española, y
lo hacía todo con la izquierda, incluidos los golpes que propinaba a los
prisioneros. El tercero en cuestión era Moisés Fernández Pascual, que llego a
Mauthausen en diciembre de 1940, y en enero de 1942 fue enviado a Steyr, donde
sirvió como kapo desde 1943 hasta 1945 y se gano el apodo de “César”. El
cuarto, Joaquín Espinosa Muñoz, era un analfabeto que fue nombrado kapo de
cocina, primero en Gusen I desde mayo de 1941 y luego en Gusen II a partir de
1944, se refiere de él que en enero de 1943 con una temperatura de 15 grados
bajo cero, en un incidente levantó a dos polacos y los introdujo en un
recipiente usado para las patatas. El agua les llegaba hasta la cintura y Espinosa
los tuvo así durante veinte minutos, golpeándoles cada vez que intentaban
escapar. A los polacos nunca se les volvió a ver, en la escena no había ningún
SS presente. Finalmente el quinto era Félix Domingo Burriel, apodado “el loco”,
con tan solo 19 años cuando llegó a Mauthausen, fue asignado a Gusen desde
enero de 1941 a
agosto de 1943, y a Neudorf entre septiembre de 1943 y la evacuación de abril
de 1945. Desde noviembre de 1942 realizo el trabajo de Friseur, y en enero-
febrero de 1945 se le ordenó que marcara a un grupo de 180 prisioneros judíos,
húngaros, franceses y yugoslavos con la letra Z, que significaba su envío a la
cámara de gas. No se le pudo establecer responsabilidad personal y fue el único
de los cinco que fue absuelto por el tribunal aliado.
Documental completo sobre el
nacimiento del partido nazi hasta final de la
II Guerra Mundial
En mayo de 1945 los SS tuvieron la
ocasión de huir, y así lo hicieron, pero los kapos no pudieron seguirlos, y en
la liberación de Mauthausen el 5 de mayo de 1945, muchos de los peores habían
sido muertos a golpes, antes de que pudiera haberse establecido adecuadamente su
identidad y su historia. En el campo de concentración los prisioneros se
conocían entre sí principalmente por su nombre de pila o por apodo, eran
medidas de seguridad que adoptaban los
propios presos, pues necesitaban el anonimato para sobrevivir.
Para la mayoría de los kapos el
anonimato era una necesidad de máxima urgencia, en su inmensa mayoría los kapos
eran conocidos solo por su apodo, que unas veces había sido elegido por el
propio kapo y otras había sido impuesto. La realidad era que a muy pocos se los
llamaba por su nombre verdadero.
![]() | |
Francisco de Boix con su cámara Leica al cuello dejo testimonio de los horrores del Campo de Mauthausen. Testimonio gráfico que le permitió testificar en Nuremberg.como muestran las fotos de abajo. |
Un fotógrafo en el infierno de
Mauthausen: Francisco Boix
Muchos otros factores sobrevinieron
al exiliado al finalizar la guerra. Tantos. Los que no pudieron volver fueron
olvidados por la España franquista, iniciándose una nueva vida en lugares
distintos y con culturas y lenguajes diferentes en algunos casos, en otros no.
Para ellos el exilio supuso una salvación a la propia vida y les ofreció nuevas
oportunidades que una España sumida en un período de oscurantismo, tabúes
varios y represión no les hubiera podido ofrecer. Muchos vivieron con el
permanente deseo de un retorno inmediato, menguado en el tiempo. El desarraigo
formó parte de sus vidas y los recuerdos, más allá de los recogidos en una
maleta, unidos a la experiencia del exilio dieron lugar a una memoria colectiva
e identidad de grupo.
Que la tragedia nacional que supuso
la Guerra Civil marcó la historia posterior de los españoles es algo que
merece, por obvio, pocos comentarios. La literatura, las artes plásticas o el
cine recogen fidedignamente la intensidad del dolor y frustración que la
experiencia bélica produjo a una gran parte de los españoles de ambos bandos.
El hundimiento del frente republicano forzó a cientos de miles de españoles a cruzar la frontera para salvar la vida. La experiencia de los campos de acogida fue terrible. Ni Francia estaba preparada para recibir aquella riada humana ni su ciudadanía estaba dispuesta a aceptar su integración. Los piojos, el frío y las enfermedades acompañaron a aquellas gentes que habían tenido que dejar todo atrás. Con el inicio de la II Guerra Mundial, los huidos se encontraron inmersos en un nuevo conflicto del que formaban parte por su filiación ideológica.
Siguiendo lo que venía siendo norma de la emigración española en Francia, la mayoría de los que allí se quedaron correspondían a miembros de clases humildes, con un bajo nivel de educación. Los profesionales de clases medias, con mayor capacidad económica, corrieron mejor suerte, y buscaron rehacer sus vidas en el continente americano.
Tras la ocupación unos optaron por incorporarse a la resistencia y otros por los trabajos comunitarios. Los campos de batalla y los de concentración fueron para muchos el fin. Los que consiguieron salir vivos de aquellos terribles años se enfrentaron a la posguerra con la ilusión de ver caer el Régimen de Franco, y poder volver a sus hogares y reencontrarse con los suyos. Sin embargo, el sueño no se hizo realidad. Para los aliados Franco resultaba un problema, pero el exilio republicano no representaba un símbolo de democracia sino de irresponsable aventurerismo revolucionario. Ante el riesgo de que la desestabilización del Régimen diera paso a una nueva guerra civil, optaron por un limitado aislamiento. Todo seguiría igual. El profundo desánimo fue calando en una comunidad que trataba de evitar ser fagotizada por la cultura francesa, reivindicando cuando podían su condición de españoles.
Filmado en Mauthausen
Poco a poco la realidad se fue
imponiendo. El Régimen de Franco no caía, mientras los hijos crecían ya
inmersos en la escuela y cultura francesa, camino de hacerse ciudadanos
integrados en esa sociedad en la que empezaron a tener amigos y amigas, y
posteriormente esposa e hijos.
Las raíces galas se desarrollaron
poco a poco en ellos, como por otra parte era lo natural y deseado, y así se
fue generando en principio una doble nacionalidad: la de sus padres exiliados,
que habían perdido su país, y la nueva nacionalidad francesa en un país que los
acogió desde niños o jóvenes o fue su país de nacimiento; porque su padre o su
madre se casaron con una joven francesa o un joven francés.
70
Años del exilio
En los medios del exilio español en
Francia se pensaba que el régimen dictatorial de Franco tenía los días
contados, pero la realidad pronto se mostraría muy distinta, y la deportación de
los españoles iba a resultar un paréntesis en su largo exilio, tras el que no
llegó el deseado retorno a España.
En el transcurso de los años, la
evolución política interna en España y el progresivo proceso de reconciliación,
que culminaron con el periodo de la Transición Española y la instauración de la
democracia, permitieron paulatinamente el regreso de los exiliados, pero
también fueron muchos que por su grado de integración, decidieron permanecer en
los países que les dieron refugio, donde se encontraron posteriormente con
otros españoles llegados entonces como emigrantes por motivos económicos desde
la década de 1950 o por un nuevo exilio, el de los perseguidos por la dictadura
hasta 1975.
Pasan los años, desaparecen los
testigos, las heridas van cicatrizando poco a poco y los sufrimientos también
poco a poco se mitigan o se olvidan; pero el testimonio de los que lucharon en
la guerra fratricida, y el recuerdo de los que sobrevivieron al infernal
holocausto, sigue siendo un recuerdo necesario e imprescindible, para que las
nuevas generaciones lleguen a conocer a donde lleva el desvario de gobernantes,
que con apariencia de haber accedido al poder alemán a través de las votaciones
que da el sistema democrático, se convirtieron en criminales de millones de
seres humanos, con persecución directa de judíos y gitanos y otras minorías
étnicas, y el trato igualmente inhumano de miles y miles de hombres.
Muchos de ellos se vieron en los
campos llevados de la búsqueda y deseos de libertad, y por circunstancias
personales tan diversas que sería imposible reflejarlas aquí; de todas formas
el recuerdo y su ejemplo de muchos de estos hombres, debe seguir siendo para
los jóvenes de la sociedad del bienestar, un recordatorio que no debemos omitir
u olvidar, porque como decíamos al principio de un artículo anterior, aún hoy
hay que avivar su recuerdo, porque conocemos que sigue existiendo el horror en Siria,
Kenia, Pakistán, Afganistán o Corea del Norte y por lo tanto sigue siendo
necesaria la toma firme por la opción de los que defendemos la libertad.
Carta de Dámaso Ibarz.
Los seres humanos se definen por lo
que hacen durante todo el transcurso de su vida y después se les recuerda por
lo que hicieron….
Hace un tiempo una nieta de Juan Ortiz Garrido, llamada Aline Maurel, hija de Victoria Ortiz Cubillas, nos enviaba por e-mail un correo de agradecimiento a todos los colaboradores del blog. Nosotros hemos publicado nuestras entradas y artículos para hacer justicia a este higuereño, a quien sus circunstancias de vida lo alejaron de nosotros, y del resto de sus familiares en Lahiguera.
El correo decía:
El correo decía:
"Buenos días: Me llamo Aline Maurel y soy hija de Victoria Ortiz Cubillas y nieta de Juan ORTIZ Garrido. He leído la página sobre mi abuelos con mucha emoción. Quisiera dadle muchas gracias a Pedro Galán Galán y al señor Jiménez Barragán. Mi madre Victoria tambien quiere agradecerselo y darle las gracias, mi madre está muy emocionada. ¡Muchas gracias a todos!"
Correo recibido en fecha 29 de Agosto de 2014. Hora 14.50
Granada 25 de Septiembre de 2015.
Pedro Galán Galán.
Bibliografía:
Abellán, J.
L.: De la guerra civil al exilio republicano (1936-1977), Editorial Mezquita,
Madrid 1983.
Alfonso Ortells, M.: Diez años de mi
vida. Burdeos, Edición del autor, s.d.
Bargueño, R. y Hernández, P:
Mauthausen nunca más, (1991). Edic. del autor s.l.
Bassa, D. y Ribó, J.: Memoria de
infern, (2002). Edición 62. Barcelona.
Bermejo, B.: Francisco Boix, el
fotógrafo de Mauthausen (2002). RBA Libros, Barcelona.
Bermejo,
B. y Checa, S.: Libro Memorial. Españoles deportados a los campos nazis
(1940-1945), Madrid, Ministerio de Cultura, 2006.
Bermejo, B. y Checa, S.: “Plus loin
que l’exil”. En : Républicains espagnols en Midi –Pyrénées. Exil, Histoire et
Mémoire (2004) Toulouse.
Borras Lluch, J.: Histoire de Mauthausen,
Les cinq années de deportation des republicains espagnols. (1989). Edición del
autor.
Calcerrada Guijarro, E.:
Republicanos españoles en Mauthausen-Gusen. (2003). Caligrama. Málaga.
Camacho, E. y Torregrosa, A.:
Mauthausen 90.009. La historia de un español en los campos nazis (Testimonio de
Antonio Muñoz Zamora), (2003). Centro Andaluz del libro. Sevilla.
Carrió Vilaseca, J.:
Manresa-Mauthausen-Gusen, deportació i retorn d´un home compromés amb la
llibertat. (2000). Manresa. Centre d’Estudis del Bages. Edición de Ángels Guste
i Gamisan.
Catalá, N.: De la resistencia y la
deportación, 50 testimonios de mujeres españolas. (1984). Adueña.
Barcelona.
Checa, S.: “El convoy de refugiados
españoles Angulema-Mauthausen: la primera deportación de civiles desde
territorio francés hacia el campo de exterminio nazi” (2006). En Prieto
Borrego, L. (coordinadora): Guerra y franquismo en la provincia de Málaga.
Nuevas líneas de investigación. Universidad de Málaga.
Checa, S., Del Río, Á.: Andaluces en
los campos de Mauthausen, (2006). Centro de Estudios Andaluces. Sevilla.
Cohen, M. L. Malo, E. : (dir.), Camps du sud-ouest
de la France. Exclusion, internement, déportation, 1939-1944. 1994.
Constante, M.: Los años rojos;
holocausto de los españoles. (2000). Pirineos, Huesca.
Constante, M.: Republicanos
aragoneses en los campos nazis: Mauthausen. (2000). Pirineos, Huesca.
Constante, M.: Yo fui ordenanza de
los SS. (1977). Martínez Roca, Barcelona.
Constante, M. y Pons Prades, E.: Los
cerdos del comandante. (1979). Argos Vergara, Barcelona.
Constante, M. y Razola, M.: Los
republicanos españoles en Mauthausen. (1979). Península, Barcelona.
Cuesta, J. y Bermejo, B.: Emigración
y exilio. Españoles e italianos en Francia (1996). Eudema, Madrid.
Dreyfus-Armand, G.: L'exil des républicains espagnols en
France. De la Guerre civile à la mort de Franco, Albin Michel, 1999.
Fabréguet, M.
« Mauthausen : camp de concentration national-socialiste en Autruche
rattacheé 1938-1945 » 1995, páginas 905-906).
Gaida, P. :Camps de travail sous Vichy. Les
« Groupes de Travailleurs Etrangers » (GTE) en France et en Afrique
du Nord 1940-1944, 2008.
Gracía Gaitero, P.: Mi vida en los
campos de la muerte nazis. (2005). Edilesa.
Levi, P.: Trilogía de Auschwitz (Si
esto es un hombre; La tregua; Los hundidos y los salvados) (2005) Aleph,
Barcelona.
López
Barrantes, R.: Mi exilio, G. del Toro Editor, Madrid 1974.
Luengo, O.: La colina de la muerte.
(2003). Oscar Luengo.
Massaguer, L.: Mauthausen, fin de
trayecto. Un anarquista en los campos de la muerte. (1997)
Fundación Salvador Seguí, Madrid.
Milza, P. : (dir.) et Peschanski, D. : Exils et
migrations : Italiens et Espagnols en France (1938 - 1946), Paris,
l'Harmattan, 1994.
Moradiellos, E.: El reñidero de
Europa. Las dimensiones internacionales de la guerra civil española, Ediciones
Península, Barcelona, 2001, pp. 239-240.
Pons Prades, E.: Morir por la
libertad. Españoles en los campos de exterminio nazis. (1995) Vosa, Madrid.
Pons Prades, E.: Los que SÍ hicimos
la guerra, Martínez Roca, Barcelona, 1973.
Ramos, G.: Sobrevivir al infierno. (2002)
Avilés.
Razola, M. et Constante, M. : Triangle bleu. Les
républicains espagnols à Mauthausen, Paris, Gallimard, 1969.
Rubio, Javier.: La emigración
de la guerra civil de 1936-1939, Ed. San Martín, Madrid, 1977, Vol. I, p. 272
(“La geografía de origen y destino de los emigrados”, pp. 265-275”).
Rubio, Javier.: La Emigración Española a
Francia. Ariel, Barcelona, 1974
Sánchez
Ron, J. M.: Cincel, martillo y piedra, Taurus, Madrid 1999.
Serrano, D.: Españoles en los campos
nazis. Hablan los supervivientes. (2003). Litera, Barcelona.
Sinca Vendrell, A.: Lo que Dante no
pudo imaginar. (2001). Producciones editoriales Portic, Barcelona.