PROLOGO

Se pretende que sea éste un espacio dedicado a entretener y deleitar (... a través de la fotografía fundamentalmente) ... a dar a conocer (...o traer al recuerdo) ciertos monumentos o espacios situados en el término o cercanías de Lahiguera. ...a llamar la atención por el estado de abandono y deterioro de muchos de ellos, ...y si llegara el caso, a remover la conciencia de todos los que somos "herederos" de tales monumentos y espacios, y que con nuestra aportación ayudásemos a la conservación de los mismos.

lunes, 1 de octubre de 2012

HIGUERA DE ARJONA Y LA "PEPA"

Higuera de Arjona y La “PEPA” (LA CONSTITUCIÓN  DE 1812).

En la sesión de las Cortes españolas celebrada en Cádiz el día 22 de Abril de 1813, se cito el nombre de Higuera de Arjona, nuestro pueblo, quizá sea en la única ocasión que se haya citado; el motivo fue la publicación de la Constitución de 1812 en Higuera de Arjona, aunque en las actas del día de las Cortes, se llega a precisar que se publicó, pero que según el testimonio no se hace mención al juramento de la propia Constitución en esa ocasión, puede que se hiciera y no se confirmara el acto en sí o tal vez no se hiciera.

Juramento de las Cortes de Cádiz en la Iglesia Mayor Parroquial de San Fernando el 24 de septiembre de 1810. Expuesto como tal en el Congreso de los Diputados de Madrid.

¡Viva la pepa! es el grito con el que desde el 19 de marzo de 1812 (festividad de San José) proclamaban los liberales españoles su adhesión a la Constitución de Cádiz (proclamada ese día, y conocida popularmente como la Pepa).
Mapa donde se localizan los Monumentos más significativos en relación con la Promulgación de la Constitución de 1812, llamada popularmente “La Pepa”.



La gran popularidad que tuvo el grito, su rotundidad y su facilidad de difusión incluso en circunstancias de represión política como las que llegaron entre 1814 y 1820 (restauración absolutista de Fernando VII) y entre 1823 y 1833 (Década Ominosa) lo convirtieron posiblemente el primer lema político de la edad contemporánea. En las mismas circunstancias se difundían canciones como el ¡Trágala! (para humillar a Fernando VII, obligado a jurar la constitución en 1820) y el himno de Riego (para glorificar al militar liberal sublevado entonces y ajusticiado en 1823). La visión peyorativa del grito, probablemente fruto de su uso irónico por los enemigos políticos de los liberales (los absolutistas españoles), ha terminado imponiendo su empleo como sinónimo de anarquía o incluso improvisación, desorden o vagancia. Decir de alguien que es un viva-la-pepa, equivale a llamarle irresponsable o despreocupado.
Hubo otros hallazgos semánticos en las Cortes de Cádiz, como la misma palabra "Liberal", que hasta entonces significaba "generoso", y que pasa a otros idiomas europeos con el sentido de "partidario de la libertad". Lo mismo ocurrió con las palabras "guerrilla" y "guerrillero", que se aplican desde la Guerra de la Independencia Española a la táctica y a los combatientes irregulares en la guerra contemporánea.


Monumento a la “Pepa” construido en 1912 en Cádiz para conmemorar el primer centenario de la Constitución. Este año de 2012 se ha celebrado el Segundo Centenario. En los textos insertados de describe la simbología de las esculturas.

Detalle de la parte superior del Monumento a la Constitución de 1812.

Detalle de la alegoría referida a la Constitución de 1812.

La promulgación de la Constitución de 1812, obra de Salvador Viniegra (Museo de las Cortes de Cádiz).


Las Cortes abrieron sus puertas el 24 de septiembre de 1810 en el teatro de la Isla de León para, posteriormente, trasladarse al oratorio de San Felipe Neri, en la ciudad de Cádiz. Los debates constitucionales comenzaron el 25 de agosto de 1811 y terminaron a finales de enero de 1812. La discusión se desarrolló en pleno asedio de Cádiz por las tropas francesas, una ciudad bombardeada, superpoblada con refugiados de toda España y con una epidemia de fiebre amarilla. Allí se reunían los diputados electos por el decreto de febrero de 1810, que había convocado elecciones tanto en la Península como en los territorios americanos y asiáticos. El heroísmo de sus habitantes queda para la historia. A estos se les unieron los suplentes elegidos en el mismo Cádiz para cubrir la representación de aquellas provincias de la monarquía ocupadas por las tropas francesas o por los movimientos insurgentes americanos. Las Cortes, por tanto, estuvieron compuestas por algo más de trescientos diputados, de los cuales cerca de sesenta fueron americanos.

DIARIO DE LAS CORTES. SESIÓN DEL DÍA 22 DE ABRIL DE 1813. (Pág. 392)

“Las Cortes quedaron enteradas de un oficio del secretario interino de Guerra, con que se avisaba el recibo de la representación documentada del canónigo D. José Alsina, que en virtud de proposición del Sr. Balle le mandaron pasar las mismas en la sesión del día 17 de este mes (véase); y que la Regencia del reyno la había mandado remitir al general en gefe del primer exército para los efectos convenientes.

(Pasa a página 393)

Se mandaron archivar los testimonios remitidos por el secretario de Gracia y Justicia, por los quales consta haber jurado la constitución política de la monarquía española el capitán de navío de la marina militar D. Francisco Osorio, como secretario interino del Despacho de Marina; haberla publicado y jurado en el partido de Jaén, los pueblos de Huelma, Villargordo, Cambil, Valdepeñas, Torre del Campo, Escañuela, Pegalaxar, Torrequebradilla, Espeluí, Fuerte del Rey, Villardonpardo, Campillo de Arenas, Ximena, Torres y Garcíez; en el de Baeza, Baeza, Linares, Baños, Lupión, Rus, Marmol, Canena, Javalquinto, Vilches y Jodar; en el de Ubeda, Úbeda, Hinojares, Santistéban del Puerto, Iznatoraf, Iruela, Torre de Pedro Gil, Cazorla, Castellar, Sorihuela, Quesada y Sabiote; en el de Andujar, Arjonilla y Arjona; en el de Martos, Santiago de Calatrava, Jamilena, Lopera, Porcuna y Torre D. Ximeno; haberla publicado, sin que en el testimonio se haga mención del juramento, Jaén, Castillo de Locubin, Alcalá la Real, del partido de Jaén; Villanueva de la Reyna é Higuera de Arjona, del de Andujar.

Después de algunas consideraciones se mando pasar á la comisión de Hacienda un oficio del secretario interino de este ramo, quien daba cuenta de que debiendo reducirse el número de siete los oficiales de la secretaría de Hacienda, departamento de la península, según lo resuelto por las Córtes había dispuesto la Regencia del Reyno que D. Lorenzo Normante, Don Francisco de Paula de Luna, D. Manuel de Roxas, y D. Juan Quintano, oficiales de dicha clase, quedasen en la de reformado, y con el goce y sueldo que actualmente disfrutan como tales oficiales, mientras no tenga proporción de colocarlos según mérito y buenos servicios.”


(Se respeta como documento histórico la expresión y grafías originales del texto referido)

Este testimonio está tomado del Diario de las Discusiones y Actas de las Cortes Volumen 18 Páginas 392 y 393, en el que quedan recogidas todas las actas desde 1810 a 1813.

Así continua con otros asuntos que nada tienen que ver con nuestro pueblo. Lo que queda meridianamente claro es que la Constitución Española de 1812 fue publicada en Higuera de Arjona, pero parece que según el texto original no fue jurada por las autoridades locales de aquellos años, imaginamos que mas que intención de su no juramento fue mal gestionado o interpretado el mandato relativo a su publicación y juramento por parte de los representantes municipales del pueblo por aquellos años en  la localidad.

Hagamos un poco de recuerdo sobre la situación en la España de aquel tiempo:

 Podíamos decir que la constitución de 1812, fue producto de la nueva ideología liberal del siglo XVIII. En el año de la revolución francesa (1789) en España se celebraron nuevamente Cortes, después de permanecer inactiva esta institución durante un periodo de diecinueve años. España debió afrontar guerras contra Francia, entre 1793 y 1795, en 1796, contra Gran Bretaña, conflicto que se extendió hasta 1802. En 1801, contra Portugal, y entre 1805 y 1808, nuevamente un conflicto con los ingleses. La profunda crisis del estado español de postguerra, dio lugar a la puesta en marcha o implementación de las ideas de la ilustración, que tuvieron como perjudicados a los integrantes de la nobleza que perdieron algunos privilegios fiscales, pero afectó principalmente a los miembros del clero, que fueron obligados a contribuir con impuestos extraordinarios. El resto de la población también se vio perjudicada por el aumento del precio de las mercaderías y de algunas contribuciones.
El 17 de marzo de 1808, se produjo el motín de Aranjuez, que motivó el derrocamiento del rey Carlos IV, y la asunción al trono español de Fernando VII, que en abril se trasladó junto al resto de los miembros de la familia real, a Bayona. En España quedó una Junta Suprema de Gobierno, dirigida por el infante Antonio. El 6 de mayo se produjo la “Farsa de Bayona”, durante la cual, Fernando VII, devolvió el trono a Carlos IV, pero a su vez, éste se lo cedió a Napoleón, quien finalmente consagró a José I, su hermano, como rey de España.
Estos acontecimientos despertaron las ansias de la puesta en vigencia de los derechos naturales, de la limitación de las facultades de los gobernantes, del mandato efectivo de la ley y de la Constitución, en contra de un gobierno francés que se había apoderado del mismo de forma ilegítima. Así, en fidelidad a Fernando VII, el rey cautivo, se establecieron Juntas Provinciales, que desconocieron al gobernante francés, adoptando la idea de la soberanía popular, que recuperaba el poder, cuando el pacto social se hubiera quebrado, en este caso, por la prisión del gobernante.
Antes de abdicar, Fernando VII, había ordenado al Consejo de Castilla, que se mantuvo sin resistir la invasión francesa, convocar Cortes Generales del Reino, pero esta medida fue resistida por las Juntas provinciales. Por circular del 3 de agosto de la Junta de Sevilla, se resolvió constituir una Junta central, el 25 de septiembre de 1808, para dirigir la resistencia contra los franceses y una vez conseguida la victoria, organizar el país. Primero se estableció en Aranjuez, y luego en Sevilla, con representantes de todas la Juntas Provinciales. Se distinguían dos tendencias, una que pretendía restablecer el gobierno monárquico con poderes absolutos, cuyo principal exponente era Jovellanos, y los que adherían al dictado de una nueva constitución. En mayo de 1809, la Junta Central convocó a la formación de Cortes no estamentales, donde estuvo representada la nación soberana, con diputados elegidos popularmente. El 1 de enero de 1810 se firmaron las convocatorias de Cortes, para elegir diputados en la península y en los territorios de las colonias.
El 24 de septiembre de 1810, las Cortes, con aproximadamente trescientos representantes, se instalaron en el teatro de la isla de León, y luego en Cádiz, en el oratorio de San Felipe Neri. Emitieron un Decreto, que declaró la soberanía nacional y la división de poderes del estado, rompiendo con el Antiguo Régimen, aún cuando dentro de las Cortes se mantenían ciertos sectores conservadores. El 15 de octubre de 1810, se estableció la igualdad de derechos y representación, entre los americanos y los peninsulares. Por lo tanto, fue trascendente para los dominios españoles en América, ya que se lograron además, muchas reivindicaciones hacia los sectores más postergados, los aborígenes, como la erradicación de la encomienda y la mita. Además se suprimieron los mayorazgos, y se realizaron concesiones económicas, que facilitaron la explotación agraria, la pesca la industria y el comercio, con la habilitación de puertos.

La Constitución de 1812.

El día 19 de marzo de 1812, fue promulgada la Constitución Española de 1812, también conocida como “La Pepa” por haber nacido el día de San José. Las Cortes Generales de España fueron las responsables de su sanción. La Constitución de Cádiz de 1812 fue la primera de las constituciones de España, que fue despojando al poder del manto de poder omnímodo, reconociendo derechos populares. Fue traducida a varios idiomas (inglés, francés, italiano, alemán y portugués).
De corte liberal, esta Carta Magna, de 384 artículos, organizados en diez títulos, estableció el principio de la soberanía popular, con la consiguiente facultad popular, para dictar sus normas fundamentales (Art. 3), conformándose el pueblo español con los habitantes de España, y sus colonias en América y Asia (Art.1).
Con respecto a los derechos, a los mulatos se les reconocieron derechos civiles pero no políticos, impuso la libertad civil, la propiedad, y “los demás derechos legítimos”, según el Art. 4, lo que dejaba abierta la posibilidad de una amplia interpretación. Se especificó el derecho a la educación, de la que se ocupaba en el título IX, y se establecían garantías contra abusos en las detenciones, que serían para seguridad de los reos (Art. 297) como la supresión de los tormentos (Art. 303) y la vigencia del habeas corpus. El Art. 306, impidió el allanamiento de viviendas particulares, salvo para seguridad del estado. El Art. 371, consagró la posibilidad de expresarse políticamente sin restricciones, sujeto a las responsabilidades ulteriores. Repartió tierras y abolió la Inquisición. Impidió el derecho a la libertad de cultos, ya que por el artículo 12, la única religión reconocida y verdadera era la Católica, Apostólica Romana. Con respecto a los derechos políticos, estableció el sufragio restringido o censatario. Era rígida, e impedía su reforma en los ocho años posteriores a su vigencia.

Establecía como sistema de gobierno, una Monarquía moderada hereditaria (Art.14). Realizaba una estricta división de poderes. El título III se refería a las Cortes, formada por los diputados en representación de la nación (Art. 27) regulándose minuciosamente la forma de su designación.

El Parlamento (Cortes) era unicameral, con una potestad legislativa compartida con el rey (Art.15) quien tenía la iniciativa, al igual que los diputados en forma individual, de presentar proyectos de ley. Tenía una duración bienal, siendo los representantes, a quienes se les garantizaba su inviolabilidad e inmunidad, elegidos indirectamente, a través de cuatro etapas. Las reuniones de la Cámara, que eran públicas, se realizaban tres veces cada año, con posibilidad de realización de sesiones extraordinarias. Durante los períodos de receso, funcionaba una Diputación Permanente (Art.157). Además de la potestad legislativa, establecía el presupuesto administrativo y aprobaba la distribución de las contribuciones.

El poder Ejecutivo estaba representado en el Rey, inviolable (Art.168), con atribuciones en política exterior e interior, con poderes legislativos, participando en la iniciativa de las leyes, su sanción, promulgación, posibilidad de veto, y ejecución de las mismas. Podía dictar reglamentos en lo que no le correspondiere a las Cortes. Podía estar asesorado por un Consejo de Estado, con dictámenes no vinculantes (o sea era potestad del Rey tomar los consejos o no) cuyos miembros eran designados por el rey a propuesta de las Cortes. El rey nombraba y removía a los Secretarios de Estado y de Despacho, los que no podían ejercer como diputados.

El poder Judicial con función de aplicar las leyes, según el Art. 17, le correspondía a los Tribunales creados por la Ley. El título VIII, preveía la formación de la Fuerza Militar Nacional Permanente de tierra y mar, cuyo número de tropas y buques, sería fijado anualmente por las Cortes (Artículos. 356 a 358). Se fijaba un esbozo de organización territorial descentralizada, dividiéndose el estado en comarcas y provincias. El gobierno de las provincias y la presidencia de los Ayuntamientos, creados en poblaciones de más de mil habitantes, correspondía al Jefe Superior, designado por el Monarca.
Las colonias americanas se transformaron en provincias del estado español, y sus habitantes en ciudadanos de esa nacionalidad.

Constitución de 1812.


Se le ha otorgado una gran importancia histórica por tratarse de la primera constitución promulgada en España, además de ser una de las más liberales de su tiempo.

Enlaces de Documentos relacionados con el Segundo Centenario de la Constitución de 1812, conocida popularmente como la Pepa.

http://www.youtube.com/watch?v=cirQfmYXYZ4&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=i5--8h5ejwY&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=DxxpMP90v5Y

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=625ggy73NfQ&NR=1


Ahora que tanto se cuestiona la Constitución de 1978, habría que volver a decir aquello de “Nada sobre nosotros sin nosotros”, en latín "Nihil de nobis, sine nobis" es una expresión utilizada para comunicar la idea de que no puede decidirse una política sin contar con la participación completa y directa de los miembros del grupo afectado por dicha política.
La idea incluye naciones, estados, grupos étnicos,…etc. en cuanto a oportunidades políticas, sociales y económicas de un mismo país.

El origen del término se encuentra en Centroeuropa, al ser cita del principio húngaro de política exterior a mediados del siglo XIX y piedra angular de la política de la Polonia de entreguerras.

El término en inglés (Nothing about us without us) comienza a utilizarse en los años 1990. Ahora que se repite incansablemente “Catalonia is not Spain”, es aconsejado decir: “Nada sobre nosotros sin nosotros”

 Bibliografía:

Artola, Miguel: «Orígenes de la España contemporánea», Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 2000; Las Cortes de Cádiz, Ayer, 1, 1991.

Chust, Manuel: «La cuestión de la nación americana en las Cortes de Cádiz», Valencia, UNED-UNAM, 1998.

Marcuello Benedicto, J. I., «División de poderes y proceso legislativo en el sistema constitucional de 1812», Revista de Estudios Políticos, nº 93, 1996, págs. 219 a 231.

Rodríguez, J. E.: «La independencia de la América española», México, FCE, 1996.
VV .AA.: «Manual de Historia de España. 5. Siglo XIX», Madrid, Historia 16, 1994.

Rodríguez Espinosa, M. (2011) "Cádiz, la ciudad cosmopolita y la traducción durante la Guerra de la Independencia", en J. J. Zaro (ed.) La traducción como actividad editorial en la Andalucía del siglo XIX. Sevilla: Alfar. Colección: Alfar Universidad, 174, págs. 27-56.


Granada 19 de Marzo de 2012.
Bicentenario de la Constitución de 1812.
Pedro Galán Galán







66 comentarios:

Manuel Jiménez Barragán dijo...

Gracias, Pedro, por tu información. En esta época nuestra tierra adquiere cierto protagonismo, quizá por cosas que no deberían haber ocurrido, como es una guerra.
En los Episodios Nacionales de Galdós, en el capítulo de Bailén, Nuestro pueblo se menciona: “Nosotros nos extendíamos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando los pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por el camino de Arjonilla, observábamos la orilla derecha, mientras la otra ala se extendía hacia Higuera de Arjona buscando a Mengíbar".
También en el libro "La Logia de Cádiz" de Jorge Fernández Díaz, nuestro pueblo aparece con el nombre de La Higuereta (Es muy común en los archivos de la Guerra de la Independencia:"Castaños abrió el primer día de operaciones con un fuerte
cañoneo de distracción. Y en La Higuereta, donde improvisaron un
campamento, Riera se le acercó a San Martín y le preguntó
qué ocurriría. Los dos se pasaban el agua de la cantimplora y se
escondían de los últimos rayos del sol abrumador. «Los echaremos de Villanueva, sable en mano... Es un exagerado, habla de campos verdes entre Lahiguera y Villanueva (en el mes de julio) Todo para glorificar a San Martín.

Cuando comienza, en tiempos recientes, la autonomía andaluza, se discute la capitalidad de Andalucía -aunque todos sabían que sería Sevilla- Hubo quien dijo, bastente acertadamente, que la capital de Andalucía debía ser Andújar. Y así tendría que haber sido. Andújar es la pirmera capital porque el movimiento juntero tiene en esta ciudad su sede. Hace unos años se quiso conmemorar este acontecimiento poniendo un rótulo en la casa donde se reunían estos mandos andaluces, era en la calle Mesones. La dueña de la casa se negó diciendo que le estropeaban la fachada. Y finalmente se puso el rótulo en la Casa de la Cultura, donde se puede ver.

PEDRO GALÁN GALÁN dijo...

Ya sabes que tengo un sustancioso artículo pendiente de publicar, del que como recordaras te envíe un anticipo. He introducido algunas variables importantes en el articulo: LAHIGUERA Y LA BATALLA DE BAILEN, tal como es la ubicación de la Segunda División del General Coupigny por los alrededores del Salado en fecha 14/07/1808 con 8,000 hombres, en una zona próxima al Cortijo de La Paz. Posición que un día o dos mas tarde ocuparía el General Castaños con 39,000 hombres. El 18 de julio de 1808 Castaños estuvo asentado en la zona de Pozonuevo hacia Villanueva de la Reina, antes de tomarle la retaguardia a Dupont. Este artículo después de estar preparado para publicar desde la pasada primavera, ha tenido aportaciones de datos interesantes este verano a raíz de nuevos documentos encontrados, que una vez introducidas pasaran a publicarse en fecha 12 de Octubre, Día de la Hispanidad, en nuestro blogspot. Cordiales saludos.

“El Cronista de Palacio” dijo...

Voy a dedicar una pequeña serie de comentarios a un rey de España del que es complicado hablar sin hacerlo mal. Según el siempre correcto Carlos Fisas, “fue un hijo mal nacido, mal esposo, mal gobernante, pésimo rey, vil, cobarde, traidor, ladrón… y así podrían continuar los epítetos hasta la náusea, pues sólo náuseas produce la historia de tan innoble individuo”.

Físicamente, según Saiz de Robles, era “feo del todo y por partes. Carirredondo, mejillas deformes, nariz gruesa y torcida, boca hundida, barba saliente; únicamente los ojos eran grandes y vivos. Rechoncho, ordinario, sin un movimiento discreto, sin una actitud noble. Se le creería un arriero disfrazado. O un frailazo lego secularizado”.

Para hacernos una idea de sus modales, “sabía como nadie limpiarse con el dorso de la mano las escurriduras que en sus labios dejaba el chinchón, el pardillo de Arganda y el peleón de Valdepeñas”.

Fumaba puros como un carretero, y acostumbraba a ofrecerlos a alguno de los presentes cuando los tenía medio acabados, como muestra de amistad, diciendo: “- Toma, acábatelo -” y el infortunado al que le tocase tenía que coger el cigarro, todo babeado y mordisqueado, y acabárselo tanto si le gustaba fumar como si no.

Así era Don Fernando VII de Borbón, del que contaremos algunas de sus lindezas a lo largo de estos días.

Baste como adelanto de su bajeza moral saber que, mientras estuvo en Francia, no paró de adular a Napoleón. Su máxima aspiración era emparentar con él, lo que intentó pidiéndole la mano de un par de sobrinas suyas. Cuando en 1808 Napoleón colocó a José Bonaparte (más conocido como Pepe Botella) en el trono de España, este desgraciado escribió al emperador la siguiente carta:

“Doy muy sinceramente en mi nombre, de mi hermano y tío, a V.M.I. la enhorabuena de la satisfacción de ver instalado a su querido hermano en el trono de España [..] No podemos ver a la cabeza de ella un monarca más digno y más propio por sus virtudes.”

Fernando y su hermano Carlos (el ultracatólico que daría lugar a las Guerras Carlistas) no paraban de ofrecer fiestas en honor de Bonaparte con cualquier motivo, fiestas que luego comunicaban por carta al gobernador de Valençay y al mismísimo emperador, a fin de recibir el premio que ellos creían merecer por ser tan sumamente pelotas y rastreros. Napoleón, asqueado por un comportamiento tan vil, publicó las cartas en Le Moniteur con intención de ridiculizar a su autor, quién, lejos de sentir vergüenza, escribió otra misiva agradeciéndole el gesto.

Bueno, creo que con esto queda presentado el que será el protagonista de esta serie. Un ceporro que se hacía pis en la cama hasta los 19 años, que cuando volvió a Madrid después de la Guerra de la Independencia, siendo aclamado por un pueblo que le llamaba “El Deseado” y que había derramado su sangre contra los franceses luchando por su regreso, condujo a su séquito directamente a palacio evitando pasar por Las Cortes para no jurar la Constitución y que dijo frotándose las manos “voy a ser un rey absolutamente absoluto”.
“El Cronista de Palacio”

“El Cronista de Palacio” dijo...

Continuo con lo que podíamos titular “Crónicas del Rey Felón” referidas a parte de la vida de nuestro “querido Fernando VII” (El rey bien dotado de miembro masculino; pero bastante corto de inteligencia y moral).
Su infancia fue parecida a la de muchos infantes reales de entonces. A punto de morir en varias ocasiones, empezó a recibir una formación como Príncipe de Asturias “adecuada a la tradición heroica y austera de sus gloriosos antecesores”, palabras de Godoy.
Uno de sus preceptores le impuso un horario bastante rígido, ordenando que se le despertara a las 6 de la mañana y no permitir que le acostaran antes de las 10 de la noche, “para dar lugar a que manifieste un saludable cansancio que le impida entregarse al abominable pecado solitario”. También le prohibió la siesta, “que las mismas son harto propicias para caer en grave tentación carnal”.
En esta temprana etapa de su vida ya manifestaba un carácter insolente y orgulloso, a la vez que empezó a criar un insano rencor contra sus padres y contra su preferido, Manuel Godoy.
En su afán por buscar una continuidad en el negocio familiar, sus padres deciden casarlo a los 18 años con su prima hermana, la princesa María Antonia de Borbón (sería con la intención de generar más tontos). La boda se celebró por poderes, y a finales de 1802 pudieron conocerse los esposos. Veamos la impresión que se llevó la novia al conocer a su flamante marido:
“Bajé del coche y al verle, a punto creí desmayarme. En el retrato parecía más bien feo que guapo. Pues bien: comparado con el original, aquel retrato es el de un Adonis.¡Y tan encogido! Recordaréis que el duque de Santo Teodoro escribía que era un buen mozo, muy despierto y amable. Cuando está una preparada para lo malo encuentra el mal menor, pero yo, que creí esto, quedé espantada al ver que era todo lo contrario”.
Pasados tres meses del encuentro, el matrimonio no ha sido consumado. Al parecer, a Fernando no le funciona el soldadito en sus primeros encuentros. Según su suegra, “Mi hija está desesperada y con mucha razón. Su marido es enteramente memo, ni siquiera un marido físico y, por añadidura, un latoso que no hace nada y no sale de su alcoba. No caza ni pesca y ni es siquiera animalmente su marido”.
Según Bergau, a los seis meses de matrimonio, “el único juego erótico practicado por el marido era el de la succión de los monumentales senos de su mujer”.
Pero al hecho de tener un marido desagradable físicamente, inútil en la cama y que además se suele levantar con el camisón empapado y no precisamente en agua, hay que añadirle su mal carácter.
Una tarde, María Antonia se disponía a salir de la habitación cuando Fernando le preguntó adónde se dirigía. Al expresar ella sus deseos de retirarse, él la agarró por el brazo y tiró violentamente, derribándola en el suelo, gritando “Pues no vas, aquí soy yo el que manda y si no vas a obedecerme lárgate a tu país, que no he de ser yo quien lo lamente”.
Tenía que ser una situación bastante desagradable para la pobre muchacha, vivir en la corte de un país extranjero con un marido así y una suegra que decía de ella “escupitina de su madre, víbora ponzoñosa, animalito sin sangre y todo hiel y veneno, rana a medio morir…”. Sus únicas amigas eran dos ayudas de cámara que la acompañaron desde Nápoles.
Pero la situación cambiaría la noche en que Fernando logró, al fin, consumar el matrimonio. Después de la faena, en las confidencias que tanto se dan en un momento así, su marido le confesó el odio que le profesaba a Godoy. Ella, perpleja, le confesó que también le odiaba…
En el siguiente comentario veremos, entre otras cosas, como la pareja se unió ante un enemigo común, y cómo Fernando VII pasó de ser un inútil en la cama a convertirse en un auténtico salido de madre.
“El Cronista de Palacio”. Buen fin de semana.

“El Cronista de Palacio” dijo...

Vamos a continuar con este despreciable personaje. Lo último que supimos de él era que al fin había conseguido copular con su esposa. Después de eso, se confesaron el uno al otro su animadversión por Godoy y, de paso, por los reyes.
A partir de ese momento se dedicaron a conspirar contra el valido y contra los monarcas. Se rodearon de todos aquellos cortesanos a los que sabían en contra del preferido por una u otra razón, organizando así lo que se conocería como “la camarilla” del príncipe.
Al poco tiempo la pobre María Antonia murió, no se sabe a ciencia cierta si de tuberculosis o envenenada, aunque esto a Fernando no le apenó mucho, o al menos no lo demostró.
Carlos IV ordenó entonces que las doncellas que habían acompañado a la difunta princesa fueran devueltas a Nápoles. Una de ellas deseaba quedarse en España, y por ello acudió a Fernando, rogándole que intercediera por ella. El felón aceptó con una condición; la ayudaría a cambio de que le entregara su cuerpo durante una noche. La muchacha aceptó, pero por la mañana, todo el pago que recibió fue escuchar estas palabras:
“Te basta con poder contar a tus hijos que te dio placer una noche un futuro rey de España”.
Después de una serie de truculentos y vergonzosos acontecimientos por parte de la familia real que no vamos a contar aquí para no aburriros, vemos al “Deseado” en el trono de España. Un rey deseado que se dedicaría a cerrar universidades, a derogar La Constitución, restaurar la Inquisición y otras lindezas por el estilo.
Pero también se dedicaría a otras cosas más placenteras para él. Como por ejemplo, las frecuentes salidas nocturnas como personaje disfrazado para poder mezclarse con la plebe.
Le encantaban las juergas en compañía del duque de Alagón y de un tal Chamorro, antiguo aguador venido a más por su habilidad para conseguir mujeres de vida fácil y vino peleón, así como por su lenguaje soez, cosa muy del gusto de Fernando VII.
Este trío salía prácticamente todas las noches, frecuentando los cafés de moda de la época (el Lorenzini, la Cruz de Malta…), las tabernas del Arco de Cuchilleros y, sobre todo, el burdel de Pepa la Malagueña, en la calle del Ave María, en el que, según Vidal Sales, “le servían el buen vino a palo seco que tanto le complace tomar en la laxitud posterior a su jaraneo y lascivo rebullir con la Malagueña o sus opulentas pupilas…”
Y así comenzaba el reinado de este gañán que, tal vez por ser un ceporro, siempre desconfió de cualquiera que tuviese la más mínima habilidad intelectual, recelando de ellos y persiguiéndolos por confundirlos con liberales, a los que odiaba a muerte.
El pueblo de Madrid sólo podía comentar una cosa de este Borbón:
“Encima de felón, putero”
“El Cronista de Palacio”.

“El Cronista de Palacio” dijo...

Vimos la semana pasada cómo se entretenía Fernando VII y a qué dedicaba el tiempo libre (que era casi todo). Llegó un momento en que había que casarlo por segundas nupcias, puesto que en esta familia es importantísimo el hecho de tener herederos que continúen con el oficio.
La elegida fue su sobrina carnal, María Isabel de Braganza y Borbón. Esta joven princesita, a la que tenemos mucho que agradecer, era según Fisas “gordita, mofletuda, cara de pálido color, ojos saltones, gran nariz y pequeña y torcida boca”. Como no la acompañaba dote alguna, los madrileños le colgaron un cartel a la puerta de palacio en el que pudo leer
“Fea, pobre y portuguesa…
¡Chúpate ésa!”
Pobrecilla. Y es que ella no salía ganando, que el marido era más feo todavía.
La obsesión del recién casado era la descendencia, creo que él pensaba ser ésta su única obligación. Pero aunque el deseo de tener hijos le obligaba a cumplir con su mujer de vez en cuando, no por ello dejó de salir con Alagón y Chamorro prácticamente a diario.
Agobiada Isabel por las continuas infidelidades que sufría, preguntó a sus doncellas cómo eran las mujeres que tanto atraían a su marido, y éstas le contestaron
“Mujeres de mal vivir, que están muy por debajo de Vuestra Majestad, mi señora. A Vuestra Majestad no pueden hacerle ningún daño porque ellas son públicas”.
Decidida a ganarse a su marido, optó por una solución drástica. Se hizo confeccionar un traje de “manola”, y esperó a su marido en la escalinata de palacio, con claveles en el pelo, abanico en mano y navaja en la liga. Fernando llegó de madrugada y, al verla, estalló en carcajadas. ¡Vaya ridículo que hizo la pobre!
El final de Isabel llegó con su segundo embarazo (habían tenido una niña que apenas vivió unos meses).
Desde el inicio de la gestación, el rey había dicho a su médico de confianza:
“Por encima de todo, si no vienen bien las cosas, quiero que se dediquen todos los esfuerzos para salvar la vida al que va a venir”.
Cuando se aproximó la fecha del parto se pudo comprobar que se presentaba complicado y que sería necesaria una cesárea para que culminara con éxito. El felón, que tuvo que preguntar qué significaba esto de cesárea, dio nuevas pruebas de nobleza con estas palabras
“Pues hágase todo lo que menester sea, pero salvad al niño”
¡Qué gran corazón!
Los médicos le hicieron caso y se pusieron manos a la obra. Imaginemos las probabilidades de sobrevivir a esta intervención a principios del siglo XIX. A mitad de la operación los médicos dieron por muerta a la madre. Villa-Urrutia nos cuenta cómo “Al extraer el cuerpo de la niña que llevaba en su seno y que nació sin vida, lanzó la madre un grito, como manifestando que no había muerto aún, como así creían los médicos, quienes, según Pizarro, hicieron con ella una espantosa carnicería”.
Tenía sólo veintiún años. Descansa con su hija en el Panteón de Infantes de El Escorial.
A esta Reina tenemos mucho que agradecerle; fundó el Museo del Prado.
Con este hecho tan triste vamos a dar por terminada la serie de crónicas sobre Fernando VII, del que dije al principio que era difícil hablar sin hacerlo mal, me imagino que estaréis de acuerdo. Lo dejo aquí por que verdaderamente es desagradable indagar en la vida de este personaje, porque hay mucha tela que cortar todavía, algo así como para hacerle una docena de trajes.
Tened una buena semana el que pueda.
Hasta otro día “El Cronista de Palacio”.

“El Cronista de Palacio” dijo...

Quiero contarte detalles de la historia, anécdotas, situaciones curiosas y en general relatos cortos que por su contenido hagan atractivo el relato. En esta línea, no es mi intención narrarte la vida de Carlos IV, pero sí el día en que siendo aún adolescente le dijo muy ufano a su padre lo contento que estaba de pertenecer a la realeza, ya que sus mujeres no les podían ser infieles, - “porque siendo ellas también princesas, no les será fácil encontrar príncipes o reyes con quienes pecar”- Carlos III le miró fijamente y dijo:

- “¡Qué tonto eres, hijo mío! ¡También las princesas pueden ser putas!”

Esta afirmación pudo comprobarla el pequeño Carlitos a lo largo de su vida.
Carlos IV era “uno de los Borbones de más corto entendimiento de cuantos se han sentado en el trono de España [..]” según el Marqués de Villa-Urrutia.
A Carlos IV le casaron con su prima hermana, María Luisa de Borbón, siguiendo la costumbre típica de los Borbones de hacer casamientos con parientes. Así se explican algunos de los ejemplares que han reinado en España, verdad?
De María Luisa de Parma hay muchas descripciones, algunas muy favorables y otras menos, pero viendo los retratos de Goya queda claro que muy agraciada no era. Y en cuanto a su carácter, gustos y aficiones, según Roger Madol era una “Chulapona desgarrada, maja bravía donde las hubiere, buscadora perpetua de las sensaciones viriles de los apuestos cortesanos que la rodeaban y de los más granados guardias de Corps.” No sé si sería cierto, pero cuando el río suena...
El caso es que la feliz pareja se casó y se dedicaron a disfrutar de la posición de Príncipes de Asturias, qué hermoso es todo!!
En 1788 un guardia de Corps de la escolta del heredero y señora tuvo una caída del caballo que montaba. Lleno de coraje, lo dominó y volvió a cabalgarlo. Los príncipes se interesaron por su estado y lo invitaron a palacio para conocerlo. Manuel Godoy acababa de entrar en la vida de los príncipes.
Desde ese momento, el pacense (de Badajoz) comenzó a ascender en una carrera meteórica. En los mentideros pronto se empezaron a relacionar tales éxitos con la alcoba de la reina.
“El Cronista de Palacio”

“El Cronista de Palacio” dijo...

El caso es que ya tenemos la figura de Godoy como favorito de la soberana. De entre todos los amantes que se le achacan a la reina, éste es desde luego el más famoso. Paso a contar dos episodios que le dan credibilidad al asunto:
Dézert nos cuenta que la reina se ha distanciado temporalmente de Godoy tomando entretanto como favorito a un tal Mallo. Carlos IV le preguntó a Godoy
“- Manuel, qué pasa con este Mallo? Todos los días le veo coches nuevos y nuevos caballos. ¿De dónde saca tanto dinero?-“
- Señor – contestó Godoy- Mallo no tiene un ochavo; pero se sabe que lo mantiene una vieja, fea, que roba a su marido para pagar a su amante -
El rey rió a carcajadas, y dijo a la reina, que estaba presente:
- Luisa, ¿qué piensas de esto? -
- Por Dios, Carlos – repuso la reina- ¿No sabes que Manuel siempre está de broma? -
Tenía que ser un poco chulesco y borde este hombre. Y si no, mirad la segunda anécdota:
Real Sitio de Aranjuez. Marzo de 1808
Un tal Gálvez Cañero cumplía guardia en un corredor de palacio cuando ve salir por una puerta a Carlos IV y detrás de él, a cierta distancia, a María Luisa y Godoy. Observó que la pareja iba como discutiendo, cada vez más acalorados, hasta el punto de que “pudo ver que Godoy, colérico, alzaba la mano e imprimía una sonora bofetada en la mejilla de la reina. Ésta no protestó; pero al ruido del cachete volvió la cabeza Carlos IV, que preguntó:
- ¿Qué ruido es ése? -
A lo que contestó María Luisa, que iba muy agitada y encendida:
- Nada: un libro que se le ha caído a Manuel-”.
Como si nada…
“El Cronista de Palacio”.

“El Cronista de Palacio” dijo...

Este comentario girará de la decisión difícil que se le presento a Felipe III sobre la decisión de elegir reina de España.

“El cielo, que tantos dominios me ha dado, me ha negado un hijo capaz de gobernarlos; me temo que me lo han de gobernar.” (Felipe II en el lecho de muerte)

La anécdota en la que se basa el artículo de hoy, totalmente cierta, siempre me ha parecido muy curiosa y dice mucho sobre la incapacidad de tomar decisiones del futuro Felipe III, incapacidad que ocasionó la aparición de la figura del valido.
A la hora de buscarle novia a su hijo, Felipe II se fijó en las hijas de María de Baviera. El motivo era que esta mujer había tenido quince hijos, y por ello pensaba que una mujer tan prolífica debía dar por fuerza hijas fecundas (y además era de la familia). De las cuatro hijas que tenía, descartó a una de ellas por su débil salud (sobreviviría a todas sus hermanas), quedando el número de candidatas definitivo en tres: Catalina, Gregoria y Margarita.

Siguiendo la costumbre de la época, se le proporcionaron al futuro novio retratos de las candidatas, para que eligiera la que más le gustara. Pero el pequeño príncipe de Asturias no era capaz de elegir por sí mismo, pasándole la tarea a su padre, quién naturalmente no quiso aceptar tal responsabilidad.

Imaginad la escena: Un salón de palacio, Felipe II y su hijo contemplando los retratos que están apoyados contra una pared;

- Hijo mío, contemplad a vuestras primas y escoged a la que más os agrade - dice Felipe II

- De ningún modo he de consentirlo padre. Dejo el asunto en manos de vuestra majestad- replica el pequeño Felipe

- Hijo, yo lo estimo, y con todo estimaré más lo que decidáis vos, puesto que ha de ser la compañera de vuestros cuidados […]-

- Yo, padre, no tengo más elección que el gusto de vuestra majestad-
Diálogo de besugos del que fue a rescatarlos la hija favorita de Felipe II, la infanta Isabel Clara Eugenia, que propuso poner los retratos de cara a la pared y que se eligiera a suertes. Así se hizo; el príncipe dio muestras de excitación y nerviosismo, y después de una larga indecisión, al fin señaló con dedo tembloroso uno de los retratos.... La elegida resultó ser... ¡Margarita!
Continuará…
“El Cronista de Palacio”

“El Cronista de Palacio” dijo...

En la primera parte del comentario, nos habíamos quedado con el heredero alzando un dedo tembloroso y señalando a un cuadro. La elegida resultó ser... ¡Margarita!

Pero entonces objetó Felipe II la poca seriedad del método e impuso su criterio; Catalina, por ser la mayor.
Donde hay patrón... Así pues, partió una alegre comitiva a Gratz, hogar de la futura esposa. Cuando llegan a su destino ven con sorpresa que no les esperan con alegres festejos, sino con fúnebres banderolas. La princesa Catalina había muerto de gripe. Triste regreso de la comitiva.
De nuevo se ofrecen los retratos al novio (esta vez sólo dos, claro), quien nuevamente no sabe decidirse y Felipe II dicta el nombre de la siguiente candidata; Gregoria, la siguiente en edad.
Otra vez parte la alegre comitiva hacia Gratz, pero al llegar... ¡Otra vez! banderas a media hasta. Gregoria ha muerto de fiebres. De nuevo regreso a Madrid, sin novia. Pero al menos ahora no toca elegir. Como sólo queda una, se decide el casamiento con Margarita, la que en un principio había elegido el indeciso Felipito. Me imagino que la pobre estaría zurrada de miedo, pensaría que ahora le tocaba a ella, pero ésta sí que consiguió llegar a casarse y fue reina de España con el nombre de Margarita de Austria. Recibió la noticia llorando, pues sólo tenía 14 años y no quería separarse de su familia. ¡Pobrecilla!. El que no llegó a ver la boda fue Felipe II, que murió antes.
Si es que cuando las cosas salen mal...
Saludos para todos de “El Cronista de Palacio”.

“El Cronista de Palacio” dijo...

Reyes salidos en España han habido varios. Si tuviéramos que elegir al más salido de todos tendríamos que cavilar mucho, revisar cientos de documentos, hacer recuento de hijos bastardos, etc.…
En cambio, averiguar cuál fue el más salido de la casa de Austria es sencillo: Don Felipe IV, rey de España por la gracia de Dios y de sus padres.
Este rey hacía de todo menos reinar. Escribía poemillas bajo seudónimo (se hacía llamar “un ingenio de esta corte”), cazaba, iba a misa, se carteaba con una monja famosa por desdoblarse, pero sobre todo, sobre todo, iba salido todo el día.
Gustaba mucho el rey rijoso de buscarse damas (y no tan damas) con las que holgar gustoso. Podríamos decir que en cama ajena se encontraba como guarro en un berzal. La anécdota de hoy corresponde a una de esas veces en que al rey le dio un subidón de testosterona, sólo que esta vez no le salió como él esperaba.
Andaba el cuarto de la felipada encaprichado con la duquesa de Alburquerque. Su marido la tenía bien guardada, pero esto no hacía sino aumentar el real deseo. Un día, mientras jugaba una partida de cartas, vio entre los presentes al duque de Alburquerque y pensó que ese era el momento esperado. Fingiendo una prisa repentina, le cedió el puesto al referido duque y salió presto de la estancia. Acto seguido, se encaminó a la casa de la joven duquesa, acompañado por don Gaspar de Guzmán y Pimentel, más conocido como Conde-Duque de Olivares, todopoderoso valido del reino.
Mientras tanto, el de Alburquerque se temía lo peor. Fingiendo terribles dolores cedió su puesto y salió raudo a proteger sus intereses.
Acababa de llegar el rey a casa del duque cuando vio aparecer a éste. Le sorprendió, pues le hacía jugando a las cartas, y corrió a ocultarse en las caballerizas, seguido por su valido. El duque corrió detrás de ellos, sin pedir luces para no verse obligado a reconocerlos, y se lió a bastonazos gritando
- ¡Ah ladrón! ¡Tú vienes a robar mis carrozas!-
El de Olivares decidió identificarse al ver que recibían tan vil trato, pero al empezar a gritar que allí estaba el soberano los palos se redoblaron, alegando que era el colmo de la insolencia emplear el nombre del rey y de su primer ministro para cometer tales fechorías. Al final, entre el alboroto, pudieron escapar los dos zorros del gallinero.
Esta es la más pintoresca de las anécdotas de Felipe IV, pero no la única. Cuentan que en una ocasión, tras mostrarle sus intenciones a una dama de la corte, esta le respondió
- Señor, no tengo vocación ni de monja ni de puta -
Aludiendo a la Calderona, famosa actriz de la época que tras dejar de ser amante del rey fue ingresada en un convento.
¿Qué joya de rey, verdad? Creo que dejó más de treinta bastardos. Menos mal que era muy religioso, que de otra manera no hubieran estado a salvo ni las monjas de clausura. Y aún así hay una historia bastante truculenta acerca de una ocasión en que se coló en un convento con aviesas intenciones…
“El Cronista de Palacio”.

Antonio Pérez López dijo...

Por lo que se ve "El tamaño sí importa"
Durante el proceso que emprendió Enrique VIII contra su esposa Ana Bolena, acusó a ésta de “traición y adulterio” y le recriminó las palabras usadas por ella para referirse al miembro viril del monarca:
- La espada del Rey no pasa de ser una simple navaja
Parece que como siempre en la historia del hombre,… y de las mujeres: el tamaño si importa.
Antonio Pérez López.

J. J. Ruiz dijo...

Entre todos los representantes que allí pudieron congregarse, pronto se distinguirían dos grupos claramente diferenciados; los absolutistas, partidarios del viejo orden que había regido los destinos de España hasta la fecha y que eran llamados "serviles" por sus enemigos. Y los llamados liberales, partidarios de grandes reformas y de cambiar de una vez por todas el Antiguo Régimen. Fueron casi siempre estos últimos los que llevarían la voz cantante, ayudados por el ambiente de euforia que se vivía en Cádiz, atestado de liberales, incluso el clero allí tenía muchos partidarios de las nuevas ideas.

La prensa también ayudó mucho a la expansión de las ideas liberales, gracias a que en 1810, las Cortes decretaron la libertad de imprenta. El final de la censura dio lugar a encendidas tertulias, se opinaba con total libertad en puntos de reunión como los cafés, salones, plazas, calles. Después de tantos años de censura, se podía por fin leer obras antes calificadas como prohibidas. Se multiplicaron los periódicos y todo tipo de publicaciones por ejemplo "El conciso", "El Semanario Patriótico", "El Robespierre Español" etc...

Los cafés se convierten en espacios para la discusión, para el debate de las nuevas ideas sin censura alguna, aquellos espacios dejaron su nombre en la historia como el Café de Cárdenas o El León de Oro entre otros. Allí tuvieron lugar acaloradas discusiones basadas en las publicaciones, como las del "Semanario Patriótico", que se hacían tras las sesiones de las Cortes. Todo esto dentro de un tenso panorama por el sitio al que se estaba sometiendo a la ciudad de Cádiz.
J. J. Ruiz.

J. J. Ruiz dijo...

A pesar de todo, el trabajo en las Cortes fue muy duro y su labor legislativa enorme. Algunos de los decretos tuvieron como objetivo abolir algunas instituciones del Antiguo Régimen, como por ejemplo el Régimen Señorial de la propiedad de la tierra, la abolición de la Santa Inquisición, e instituciones originarias del medievo como los gremios por creer que coartaban la libertad del individuo.

El debate sobre la abolición de la Santa Inquisición fue uno de los más apasionados. Los liberales, influidos por las ideas ilustradas y de la Enciclopedia y los principios de la Revolución Francesa, veían en el Tribunal a un enemigo claro de la libertad y de la tolerancia y pedían su abolición inmediata. Hubo publicación de numerosos escritos a favor de este punto como el del liberal Antonio Puigblanch que publicó con el seudónimo de Natanael Jomtob "La Inquisición sin máscara, o disertación en que se prueban hasta la evidencia los vicios de este tribunal y la necesidad de que se suprima" primero en fascículos y luego en un volumen, entre 1811 y 1813. La obra se tradujo rápidamente a otros idiomas:
"Cuando trato de destruir la Inquisición por sus cimientos, entiendo cumplir con uno de los principales deberes, que imponen a todo ciudadano la humanidad y religión juntas, ofendidas atrozmente y por una serie dilatada de siglos en este tribunal. ¡Ojala pudieran mis fuerzas llenar la extensión de mis deseos, así como ha herido mi sensibilidad por todos sus puntos la idea que después de un maduro examen he formado de su viciosa constitución y de los abusos que debieron serla consiguientes!”
J. J. Ruiz.

Ángel Casas dijo...

El 22 de febrero de 1813, la Inquisición fue declarada "Incompatible con la constitución política de la monarquía". Al día siguiente el Tribunal era suprimido. Está situación no evitó que las antiguas funciones inquisitoriales fueran asumidas por Juntas de Fe o Tribunales de la Fe que funcionaban por cuenta propia en las diferente diócesis eclesiásticas. Estos tribunales conseguían superar al poder civil del Estado con el apoyo de las autoridades locales. El conde de Toreno, consideraría que la abolición del Santo Oficio fue uno de los grandes logros de las Cortes de Cádiz:
"Inmarcesible gloria adquirieron por haber derribado a éste las Cortes extraordinarias congregadas en Cádiz. Paso previo era su abolición a toda reforma fundamental en España, adelantar en la civilización moderna"

Pero la ley de mayor trascendencia que se aprobó en las Cortes de Cádiz, fue sin duda la Constitución, base de toda la reforma del Antiguo Régimen y de toda su estructura y entramado político. Esta Constitución de 1812 propone un Estado basado en la división de poderes:

1) El monarca sería el encargado del gobierno y la administración.
2) La potestad de la creación de las leyes recaería en las Cortes, aunque el Rey debía sancionarlas y podía vetarlas hasta dos años.
3) Por otra parte los Tribunales de Justicia serían los responsables de aplicar la Ley.

Este sistema resultó tan avanzado y eficaz para la época, que se tomaría como modelo para posteriores constituciones europeas y americanas.
Ángel Casas.

Emilio Sánchez dijo...

Como es bien sabido el texto definitivo de esta Constitución se promulgó el 19 de marzo 1812, el día de San José, de ahí el nombre popular de "La Pepa" que más tarde se le daría. A pesar de la cercanía del ejército francés y del trascurso desfavorable de la guerra, las muestras de júbilo se sucedieron por doquier y los cronistas cuentan que se oían vítores y aplausos por toda la ciudad. Se formó una comitiva de diputados que recorrieron las calles entre las muestras de alegría del resto de ciudadanos.

Para perpetuar en el recuerdo aquellos días en que se creó nuestra Constitución, se acuñaron medallas y hubo multitud de publicaciones, de tal manera que la noticia corrió como la pólvora por toda España, que se fue sumando a la celebración, en la medida que lo permitía la ocupación francesa.

En 1814 los franceses se retiraron y los patriotas de Cádiz pudieron salir de aquel baluarte e incluso viajar a Madrid, con la esperanza de que aquella Constitución, fraguada en el sur de España, se impusiera como modelo válido de gobierno en un país unificado y liberal. Pero todo aquello quedó en nada cuando Fernando VII volvió a España y firmó en Valencia un decreto en el que no sólo no aceptaba ni reconocía la Constitución sino que la declaraba nula y todos sus decretos nulos también y sin ningún efecto, esto se expresa claramente en el llamado Decreto de Valencia de Fernando VII, del que extraigo este fragmento:

"...declaro que mi Real ánimo es, no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución, ni a decreto alguno de las Cortes generales y extraordinarias ni de las ordinarias actualmente abiertas (...), sino el de declarar aquella Constitución y aquellos decretos nulos y de ningún valor ni efecto, (...) como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligación en mis pueblos y súbditos de cualquier clase y condición a cumplirlos y guardarlos.

Dado en Valencia a 4 de Mayo 1814. - Yo el Rey."

El 11 de mayo los diputados recibieron la orden de disolución, mientras los partidarios del Rey recorrían las calles de Madrid al grito de:
“¡Viva la religión!, ¡Abajo las Cortes!, ¡Viva Fernando VII!, ¡Viva la Inquisición! "

Comenzaba la restauración del absolutismo, pero la huella de la Constitución de 1812 creada en las cortes de Cádiz quedaría para siempre impresa en la historia de España, ya nada volvería a ser como antaño y su legado no sólo afloraría poco tiempo después en nuestra historia, también su recuerdo serviría de ejemplo para futuras constituciones que estaban por nacer en Europa y América.
Emilio Sánchez.

Cristóbal Fernández Bailón dijo...

Vayan ahora algunas curiosidades, si dejar de lado las opiniones con que nuestros amigos comentaristas nos obsequian tan a menudo.
» En 1810, las Cortes decretan la libertad de imprenta. El final de la censura dio lugar a encendidas tertulias en los puntos de reunión. Los periódicos se compraban y se leían en alto en los salones, los cafés o las plazas.

» Muchos fueron los que se alistaron en los batallones de defensa, enardecidos por las nuevas proclamas. Entre los batallones de defensa de la ciudad de Cádiz, estaban los llamados "lechuguinos" llamados así por el color verde de su uniforme, aunque también se atribuyó a que la mayoría pertenecían a los barrios de extramuros, donde se cultivaban las lechugas.

» La constitución establecía el sufragio universal masculino indirecto. A pesar de que las mujeres no tenían derecho a voto, ellas tuvieron un papel muy destacado en todo el proceso constitucional, muchas damas adineradas mantenían salones de tertulias donde se debatían las nuevas ideas, hubo también mujeres periodistas como Carmen Silva o articulistas como María Manuela López de Ulloa. Incluso había un periódico exclusivo para mujeres "El amigo de las damas" una publicación que trataba de explicar cuál era el lugar que se quería dar a la mujer en la sociedad constitucional.

» El exaltado pueblo de Cádiz también inventó sus proclamas y canciones tal como lo hicieron en su tiempo los revolucionarios franceses. Una canción del estilo de la Marsellesa, decía:

"...
Recordemos, amigos, la gloria
que logramos un tiempo ganar:
nuestro brazo la Europa temía,
nuestro brazo enfrenaba la mar.
Hijos somos de aquellos valientes,
cuyos hechos el orbe admiró,
cuyo esfuerzo la América y Flandes
y la Italia y la Francia domó.
...
Si el francés con ficciones villanas
nuestro Rey consiguió cautivar,
no por eso consienta soberbio
que podrá su inocencia burlar.
La virtud le cubrió con su escudo;
la Justicia su espada sacó,
de Fernando defiende la vida,
y del Corso la ruina juró.
...
Los fuertes aceros,
patricios guerreros,
al punto empuñad:
marchad, sí, marchad.
Resuene el tambor,
veloces marchemos,
y la sangre Española venguemos
derramada con ciego furor.

Si la cantáis con soniquete de “La Marsellesa” os sonara muy familiar.
En fin, tal como se ve, Cádiz debió vivir unos años de máxima ilusión democrática. Pero la cosa no duró mucho, escasamente seis años… hasta que llego Fernando VII. Y después tres años más del Trienio Liberal que protagonizó Riego, hasta que vinieron los franceses con sus Cien Mil Hijos de San Luis...
Un abrazo. Cristóbal Fernández Bailón.

Pedro González de Miguel dijo...

Unos gloriosos hombres, aquellos que se constituyeron en Cortes en el Cádiz de 1812, con un gran sentido del deber y de la responsabilidad, y que antepusieron España y su indivisibilidad a todo lo demás, incluido el Rey. Mucho tienen que aprender los políticos de hoy que deberían jurar con las mismas palabras que lo hicieron aquellos:

" -¿Juráis conservar en su integridad la nación española y no omitir medio alguno para libertarla de sus injustos opresores?

-¿Juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que la nación ha puesto a vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio de alterar, moderar y variar aquellas que exigiese el bien de la nación?

-Si así lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no, os lo demande".
Hay que destacar el hecho de que las Cortes de Cádiz y la Constitución de ellas emanadas hablaban de los españoles americanos y los de la Península situándolos al mismo nivel, algo inédito en cualquier otro país con respecto a sus colonias. Otro símbolo más de modernidad, la Constitución más moderna de su época. Un abrazo liberal.

Pedro González de Miguel.

José Manuel Hidalgo Jiménez dijo...

¡Qué poco duran los sueños! Imagino aquél de libertad en el microcosmos gaditano, de burgueses y comerciantes dinámicos e ilustrados, de refugiados mayoritariamente liberales de toda España huyendo de los franceses. Hasta el asedio fue dulce: desde la Puerta de Tierra se frenaba cualquier ataque gabacho y los británicos abasteciendo a los sitiados para impedir el hambre. Todo ello, animado con las coplillas tan graciosas del gracejo gaditano y andaluz y las famosas coplillas de " con lah bombah que tiran los fanfarroneh hasen lah gaditanah loh tirabusoneh". Era fácil imaginar el sueño de libertad y utopía para aquella España.
Sin embargo, todos los sueños acaban en el amanecer, cuando llega la realidad: el reyezuelo felón que ya desde su cautiverio de Valençay veía cómo dar el zurriagazo y acabar con el sueño de libertad. El Manifiesto de los Persas es el acta de defunción de la Constitución.
Saludos y ¡a ver qué tal han sentido los españoles el Bicentenario de este hecho!, tan primordial en nuestra historia.
José Manuel Hidalgo Jiménez.

Antonio Morillas Leal dijo...

Fue una Constitución adelantada para su época sin duda, base de las que vendrían después, lástima de no haberse desarrollado en toda su plenitud, pues el siglo estuvo plagado de luchas entre liberales y conservadores, preludio de las dos Españas que finalmente se enfrentarían en una Guerra Civil.
A pesar de las dificultades de los diputados para llegar a Cádiz, con un país invadido, siendo los diputados principalmente de las regiones costeras, que podían embarcar. Ciertamente el panorama debió de ser bastante complicado, formar las Cortes no fue tarea fácil pues nuestro territorio estaba en guerra contra el invasor, aún así, se pudo hacer un apaño con los oriundos de las provincias que tenían que representarse en Cádiz y que en ese momento se encontraban por allí. Fíjese que no era una Constitución que dejara fuera a la figura del rey, siempre se contaba con su presencia y su consentimiento para dar validez y sancionar todo lo que saliera de las Cortes, pero aún así suponía una auténtica revolución para el tradicional sistema de gobierno. Podría haber sido la refundación de España si se hubiera llevado todo aquello a sus últimas consecuencias. Pero sin quedarnos como estábamos y sin llegar a desarrollarlo completamente, finalmente nos quedamos a medias. Con el nacimiento de esta Constitución llegaría el pulso entre los partidarios del antiguo régimen y los liberales que teñiría de sangre muchas páginas de la historia de España, en gran parte también por culpa de personajes bastante obtusos como Fernando VII o incapaces como Isabel II.
Antonio Morillas Leal.

Rodrigo Pardo Cifuentes dijo...

Recordemos lo que vino después, nos vinieron las guerras carlistas, los levantamientos militares y un largo etc. Que nos dejaron en el tren de cola europeo, cuando podríamos haber sido los pioneros de unos cambios tan necesarios.
Y esos debates apasionados, como el de la abolición de la Inquisición o los privilegios señoriales. Y luego darle al país el primer texto constitucional, duro y muy equilibrado, pero que sirvió para tan poco, pues enseguida llegaría el "deseado" Fernando VII para saltársela a la torera. Me parece que fue una constitución adelantada a su época y que luego no se pudo desarrollar. Unos hechos que marcaron un antes y un después en el pueblo español, que dejó de ser súbdito para convertirse en nación soberana...al final los efectos reales fueron casi imperceptibles por la llegada de la furia absolutista fernandina, pero en el imaginario popular quedaría marcado a sangre y fuego y sería el inicio de todo un movimiento liberal que impregnaría los años finales del reinado de Fernando VII y todo el reinado de Isabel II....el tema de los americanos en esta constitución es muy interesante
Estaría España todo el siglo XIX luchando un bando contra el otro, absolutistas contra liberales. Al menos, sirvió de modelo para otras constituciones.
¡Qué funesto personaje fue Fernando VII! Creo que este funesto personaje nos llevó por el camino de la involución y que otro gallo hubiera cantado si las reformas constitucionales se hubieran desarrollado. España tuvo un momento muy oportuno pero se encontró con un rey inoportuno.
Sin embargo no hay que echarle toda la culpa a la monarquía, parte de la culpa la tuvimos los españoles que quizá no estábamos preparados para una constitución tan avanzada para aquel tiempo, y que algunos quisieran seguir montados en el carro del despotismo, secundando a Fernando VII.
España perdió el tren del progreso en buena medida, creo, por este nefasto rey Borbón. De haber prosperado la Constitución de 1812 tal vez nos hubiéramos colocado a la cabeza de Europa. Las libertades, y también la ciencia, fueron grandes damnificadas.

Un abrazo constitucional. Rodrigo Pardo Cifuentes.

Álvaro Arjona Pérez dijo...

El sueño fue efímero, pero su legado fue enorme, esta Constitución sería el comienzo del camino del pensamiento liberal en España y su legado para otras constituciones fue enorme. Fueron seguramente tiempos de mucha incertidumbre por la invasión francesa, pero de muchas ilusiones por cambiar un régimen anquilosado, a semejanza de lo que ocurrió en la Francia revolucionaria. De poco serviría el Manifiesto de los Persas del regresado Fernando VII, poco después se vería obligado a jurar la Constitución en Madrid el 10 de marzo de 1820, con la histórica frase:

«Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional». Comenzaba así el Trienio Liberal o Constitucional....
Un abrazo. Álvaro Arjona Pérez.

José Ignacio Barragán Delgado dijo...

Gran artículo tanto en su reseña histórica como en el detalle del juramento en Higuera de Arjona. Es importante destacar que, mientras que en Francia se reunieron los tres estamentos tradicionales para decir que «la Nación no puede esperar», las Cortes de Cádiz, pese a estar compuestas igualmente de notables, fueron una asamblea verdaderamente revolucionaria, frente al Antiguo Régimen y frente al francés. De todas maneras, había muchos «serviles» entre los asambleístas y no poco sabios. Otra cuestión es que la bandera española de las Cortes de Cádiz incluía la hoy tan denostada Águila de San Juan, que aparece también en el ejemplar original de nuestra Constitución de 1978.
« ¡Ojala que nuestros comentarios y trabajos pudieran influir en el destino de esta nación, tan grande en otro tiempo, y hoy tan abatida!». Saludos cordiales.
José Ignacio Barragán Delgado.

José Vega Pérez dijo...

Los divertidos comentarios del “Cronista de Palacio” del comienzo, me animan a comentaros lo que por curioso leí en una ocasión en un periódico. El tema es que parece ser que el tamaño sí importa y que las preferencias femeninas favorecieron el crecimiento del pene a lo largo de la evolución humana. Hemos de saber que la especie humana tiene, con diferencia, el pene más grande entre los primates.
El pene de los gorilas mide un centímetro y medio, aunque puede llegar a los cuatro en momentos de máxima erección. El de los chimpancés es el doble de grande. Pero el de los humanos bate récords. Con una longitud media de unos 9 centímetros en estado de flacidez y de entre 13 y 14 centímetros en estado de erección, es con diferencia el rey de los penes entre los primates. Qué llevó a los humanos a dotarse de un apéndice tan poco práctico a la hora de correr en la sábana (¡cómo se bambolea, la maldita!) o de manejarse en la selva (¡ay, se me ha vuelto a pillar en una zarza!) es para los biólogos evolutivos uno de los grandes enigmas de la naturaleza. El gran enigma del pene, podría llamarse.
Científicos de la Universidad Nacional de Australia en Canberra tienen ahora una respuesta. Si el pene ha crecido tanto a lo largo de la evolución humana, sostienen, es porque las mujeres han preferido hombres con penes grandes a la hora de aparearse. A lo largo de cientos de miles de años de selección natural, transcurridos en su mayor parte antes de que los homínidos adquirieran el hábito de vestirse, los especímenes con penes más pequeños hubieran tenido menos éxito a la hora de aparearse, lo que habría llevado a un crecimiento progresivo del órgano.
Como puede suponerse, los científicos de Australia no son los primeros a los que se les ha ocurrido esta hipótesis. Pero son los que han aportado un estudio científico más convincente a su favor. Estudios anteriores basados en encuestas a mujeres habían llegado a resultados contradictorios. Mientras unas encuestadas dicen que importa la longitud del pene, otras dicen que importa más la anchura y otras, que no importa el tamaño.
Continuará…
José Vega Pérez.

José Vega Pérez dijo...

CONTINUACIÓN:
La gran novedad del estudio australiano es que no analiza el tamaño del pene de manera aislada sino en relación con otros dos parámetros relacionados con el atractivo masculino: la altura y la silueta corporal. “Al juzgar el atractivo de una persona, no nos fijamos en un único rasgo sino en un conjunto”, argumenta Brian Mautz, primer autor del estudio, por correo electrónico.
Los investigadores pidieron a 105 mujeres que evaluaran el atractivo sexual de 53 figuras masculinas generadas por ordenador. Entre unas figuras y otras se hacían variar tres parámetros: la altura, la silueta (concretamente, la relación entre la anchura de los hombros y de la cintura) y el tamaño del pene en estado de reposo. Los investigadores no dijeron a las participantes qué cambiaba entre las figuras, que se proyectaban a tamaño real sobre una pared, sino que las evaluaran en su conjunto. Las respuestas fueron anónimas.
Según los resultados presentados ayer en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., cuanto mayor es el pene, más atractivo resulta un hombre. Sin embargo, el atractivo adicional que se obtiene con cada centímetro de más tiende a reducirse a medida que el tamaño aumenta. Es decir, en un pene pequeño, el centímetro de más o de menos supone una diferencia importante; con un pene de tamaño superior a la media, en cambio, el atractivo no varía de manera sustancial.
De los tres parámetros analizados, la silueta corporal es el más determinante a la hora de evaluar si un hombre es atractivo, lo cual es un consuelo, porque es el único que se puede mejorar con dieta saludable y actividad física. La altura y el tamaño del pene, según los resultados del estudio, tienen una importancia similar. “Es un resultado sorprendente”, admite Mautz, que no esperaba que la variable tamaño fuera tan decisiva.
El estudio ha detectado también que el tamaño es más importante en los hombres altos que en los bajos. Los investigadores lo atribuyen a una cuestión de proporción estética: un pene de tamaño medio de entre ocho y diez centímetros en estado de flacidez, parece comparativamente más pequeño en un hombre de 1,90 que en uno de 1,60.
Por último, se ha observado que cómo es cada mujer influye en sus preferencias. Así, las mujeres más altas que participaron en el estudio dieron prioridad a la altura de un hombre a la hora de evaluar su atractivo y, por lo tanto, dieron menos importancia al tamaño del pene. En cambio, en las mujeres más bajas se observó el fenómeno opuesto: menos interés por la altura y más por el pene. ¡Que cosas tan curiosas! ¿Verdad?
José Vega Pérez.

“El Cronista de Palacio” dijo...

Como parece que anteriores comentarios provocaron la curiosidad y atención de los lectores, retomo las Crónicas de Palacio con este nuevo comentario.
Los matrimonios de conveniencia entre la realeza fueron una constante entre las monarquías europeas. Se hacían las presentaciones de los futuros contrayentes vía retratos, mejorados por la mano de los pintores de cámara, y una vez casados interpretaban su papel, para cuestiones del amor y la carne se buscaban sus propios arreglos. Pero el caso que hoy quiero comentaros, rompe con lo que se ha dicho en comentarios anteriores sobre Fernando VII, el matrimonio entre Carlos III y María Amalia de Sajonia, fue un flechazo a primera vista.
Carlos, hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio, sirvió a la política familiar de los Borbones para recuperar la influencia española en Italia (rey de Nápoles y Sicilia). En 1737, y siguiendo la política de alianzas, se casó con María Amalia de Sajonia, hija de Federico Augusto II, duque de Sajonia y de Lituania, y rey de Polonia.
Su encuentro fue un amor a primera vista y lo que debía ser la simple consumación del matrimonio se convirtió… mejor os dejo la carta que le envió a la reina madre tras los primeros días de matrimonio:
“Nos acostamos a las nueve de la noche. Temblábamos los dos pero empezamos a besarnos y enseguida estuve listo y al cabo de un cuarto de hora la rompí. Desde entonces lo hemos hecho dos veces por noche y siempre nos corremos al mismo tiempo porque el uno espera al otro”.
Tras el fallecimiento de su hermanastro, Fernando VI de España, sin descendencia, Carlos sería coronado Rey de España como Carlos III en 1759. Un año más tarde fallecería su esposa y nunca más se volvió a casar.
“En 22 años de matrimonio, éste es el primer disgusto serio que me da Amalia”, dijo el rey Carlos III a la muerte de su esposa.
“El Cronista de Palacio”.

“El Cronista de Palacio” dijo...

A la hora de buscar esposa, en este caso reina, se utilizaban “diferentes” criterios a los utilizados actualmente, normalmente tení¬an que ver con alianzas polí¬ticas y económicas. Pero el caso que nos ocupa va un poco más allá, se eligió reina por el nombre.
En un acuerdo a tres bandas entre Felipe II Augusto (rey de Francia), Juan I (rey de Inglaterra) y Alfonso VIII (rey de Castilla) decidieron casar al futuro rey de Francia, Luis VIII, con una de las dos hijas solteras de Alfonso. Al rey de Inglaterra le daba igual una que otra y el monarca francés, supongo que pensando en su hijo, decidió enviar un grupo de “observación” para elegir a la más guapa.
Se presentaron en Burgos para conocer a las candidatas y comprobar su belleza. Sus interrogatorios se centraron en la más guapa y cuando le preguntaron su nombre la princesa contestó: Urraca
Aquel nombre debió sonar muy mal en sus refinados oí¬dos ( quizá por lo difícil que debía resultar pronunciar a un francés una erre ) y la rechazaron. Pasaron a interrogar a la otra hermana y cuando le preguntaron el nombre: Blanca
Este nombre cuadraba más con la futura reina de Francia y fue la elegida. En 1200 se casaban.
La historia les dio la razón por el buen hacer de la que fue reina consorte y regente de Francia.
Un cordial saludo de “El Cronista de Palacio”.

“El Cronista de Palacio” dijo...

Nos conviene hacer un recorrido por nuestra historia para hacer crónica de lo que no aparece nunca en nuestros libros de texto, ni en nuestro saber universitario y que es fundamental para entender y explicar ese pasado y este presente histórico.
Vamos a iniciar nuestra andadura en la Edad Moderna o Antiguo Régimen, época en la que España fue gobernada por los Habsburgo (Austrias), pues durante la Edad Antigua "Hispania" era sólo una provincia más del poderoso Imperio Romano y en la Edad Media, se pasó media España luchando contra la otra media por la invasión árabe. En la Edad Moderna, era costumbre generalizada que los matrimonios se concertaran entre las casas reales europeas por conveniencias políticas, a una edad muy temprana que podía oscilar entre 13 a 16 años las princesas y sobre 14 a 17 los herederos. Por ello, no debe extrañarnos las prematuras muertes por parto de muchas princesas reales; para colmo, la mayoría de estos inmaduros matrimonios eran parientes, con las consabidas taras genéticas que ello suponía en sus descendencias. Como ejemplo, la pobre Juana, de la dinastía de los Trastámara, reina de Castilla, "loca de amor" por su infiel marido Felipe "El Hermoso", acentuada después de la prematura muerte de su esposo, con esas "visitas" a su féretro que no dejó que se enterrara hasta que ella fallece...
El hijo de Juana y Felipe, Carlos I de Habsburgo, rey de España y V emperador del Sacro Imperio Germánico, por tanto, "dueño de medio mundo", nació en un retrete del palacio de Gante, durante una fiesta nocturna en la que su madre Juana participaba, por no perder de vista a su galante esposo.
El hijo y heredero del citado emperador, el rey Felipe II, viudo en tres ocasiones, se disfrazaba, amparado por la oscuridad de la noche, para recorrer el Madrid de su época y enterarse de lo que opinaba su pueblo sobre él, mientras realizaba una de las maravillas del arte mundial, el Monasterio de El Escorial obra del arquitecto Juan de Herrera...
Isabel de Borbón fue la primera princesa de esta dinastía real francesa en España. Se casó con Felipe IV, cuando tenían 11 y 10 años, respectivamente. Este rey, también famoso por sus infidelidades (tataranieto de "El Hermoso"), tuvo más de 37 hijos bastardos, uno de ellos con una famosa actriz de la época María Calderón (La Calderona). Su segundo matrimonio con Mariana de Austria quedó inmortalizado por Velázquez, ese gran pintor sevillano del Barroco español y del arte mundial, en el cuadro titulado "Las Meninas" (Museo del Prado) patrimonio del arte universal.
Y por último, para cerrar el capítulo de anécdotas reales de los Habsburgo, qué mejor broche que recordar a su último rey, el singular Carlos II, El Hechizado, que asustaba de feo, cuyo pesar fue no dar heredero para el trono de España, aun siguiendo las sugerencias de un astrólogo de su época, que le mandó nada menos que desenterrar los cadáveres de sus parientes y abrazarlos... sin duda, la escena sería dantesca, porque siguió el consejo al pie de la letra, pensando que así rompería su mala suerte y tendría el deseado heredero al trono.
“El Cronista de Palacio”.

M. González Corral dijo...

Me permito realizar una ampliación del estudio realizado por Científicos de la Universidad Nacional de Australia en Canberra.
Con este estudio parece que se acabó el mito de que el tamaño no importa. La afirmación bienintencionada que viene calmando las inseguridades masculinas desde hace décadas ya no se sostiene por más tiempo. Una investigación recién publicada por la revista científica 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS) no deja espacio para la duda: las mujeres heterosexuales se sienten más atraídas sexualmente por los hombres con penes grandes.
Pero también es cierto que no sólo la talla del miembro viril es lo determinante. Según el estudio realizado por científicos de la Escuela de Biología de la Universidad Nacional de Australia, las preferencias de las mujeres se basan en una combinación de la altura, las formas masculinas pronunciadas (relación entre ancho de cintura y de hombros) y el tamaño del pene.
"La postura erguida del ser humano y los genitales prominentes y no retráctiles de los hombres hacen que el pene sea particularmente llamativo, incluso cuando está flácido", detallan los investigadores en el artículo.
Los biólogos evolutivos han estudiado la importancia del tamaño del órgano sexual de los machos en diferentes especies y no parece haber duda de que el tamaño tiene un efecto positivo sobre la elección del macho por parte de la hembra, pero siempre se ha demostrado la selección postcopulatoria. Es decir, que las hembras eligen (de nuevo) a los machos con miembros grandes después de haber copulado con ellos.
La novedad del estudio dirigido por los científicos Brian Mautz y Michael Jennions en la Universidad Nacional de Australia, situada en Canberra, es que por primera vez se demuestra que las mujeres también se dejan llevar por el tamaño del pene si tienen la posibilidad de comprobar su tamaño antes del acto sexual.
Según los datos recabados por el equipo científico tras evaluar las preferencias de 105 mujeres australianas de distintas razas y procedencias, el tamaño del pene tiene un efecto positivo en la selección por sí mismo, pero este atractivo se ve potenciado si se combina con una altura mayor del varón. "El tamaño del pene tiene un efecto más fuerte sobre el atractivo en hombres altos que en hombres bajos", cita el estudio. Pero los datos sugieren que la proporción también es importante para el atractivo sexual. "Por ejemplo, el mismo tamaño de pene puede ser percibido de forma diferente en hombres bajos que en altos", explican los investigadores.
M. González Corral.

M. González Corral dijo...

Los psicólogos también se han ocupado largo y tendido del asunto de las preferencias femeninas por un pene más largo o más ancho, sin obtener conclusiones determinantes al respecto. Sus estudios, basados en encuestas en las que se pregunta directamente sobre las preferencias de las mujeres, ofrecen resultados muy variados. Hay trabajos que muestran que ellas los prefieren más largos, otros que lo importante es el ancho y otros que aseguran que el tamaño del pene no es importante. No obstante, Mautz y Jennions aseguran que estos estudios están mal diseñados y muestran un número importante de sesgos que invalidan los resultados.
Los datos del estudio australiano reflejan que hay una correlación lineal entre tamaño y atractivo hasta que se llega a tamaños de pene por debajo de 7,6 centímetros en relajación, lo que está por debajo de la media, según una gran encuesta realizada en Italia. Por el contrario, lo que se considera el tamaño de pene con mayor atractivo sexual para las mujeres (combinado con la altura y una buena proporción corporal) ronda los 13 centímetros relajado.
Según los científicos australianos, estas preferencias femeninas son responsables, al menos en parte, de la evolución hacia penes más largos en humanos, cuyo tamaño es actualmente grande respecto del tamaño corporal si se compara con el de otras especies.
Sin embargo, no está todo perdido para quienes se aferraban como a un clavo ardiendo al dicho caritativo de que el tamaño no importa. Los científicos también destacan que las mujeres también eligen a sus parejas por la simetría facial, la altura y la forma corporal. Y, además, no queda demostrado que la preferencia provenga de que los penes largos sean capaces de provocar orgasmos vaginales con mayor facilidad. Los orgasmos femeninos están asociados con altos niveles de satisfacción sexual, cita el estudio. Y eso, de momento, no es tan sencillo de medir.
M. González Corral.

Beatriz Garrido dijo...

La lectura de comentarios anteriores relacionados con el estudio de la Universidad Nacional de Australia en Canberra, me trae a la memoria el síndrome de la excitación sexual de la mujer, que sin lugar a dudas no tiene nada que ver con el miembro del varón mas largo o más grueso, a pesar de que muchos varones de estas parejas puedan atribuirse el éxito logrado en sus relaciones sexuales con las mujeres que lo padecen.
El Síndrome de la excitación sexual persistente (PSA, por sus siglas en inglés) en la mujer fue descrito en 2001 por las investigadoras Sandra Leiblum y Sharon Nathan. Las características de este síndrome son: sensación de excitación genital sin un desencadenante sexual previo, que persiste durante períodos prolongados de tiempo, y no desaparece a pesar de tener uno o varios orgasmos. En las mujeres con este problema genera sentimientos de vergüenza o culpa, ansiedad y angustia personal. "Puede darse también casos de depresión", puntualiza Molero.
Más adelante, en 2003, se redefinió como "excitación genital espontánea intrusiva y no deseada en ausencia de interés sexual y deseo". Y por último, en 2005, Leiblum hizo una revisión del tema, tomando en cuenta los testimonios de cientos de mujeres que contestaron a una encuesta sobre el PSAS, publicada en la revista 'The Journal of Sexual Medicine'. Con estos datos, Leiblum planteó el problema como Desorden o Trastorno de la Excitación genital persistente (TEGP), ya que éste no se conceptualiza como un problema sexual sino como la generación incesante de sensaciones genitales.
No se saben las causas de este problema, que puede ocurrir en cualquier sitio y cualquier situación, aunque las investigaciones apuntan a un amplio abanico de posibilidades: factores neurológicos, vasculares, hormonales o por efectos secundarios de medicamentos.
El tratamiento más eficaz es la terapia cognitiva-sexual, pero, Molero matiza que "hay que trabajar y estudiar mucho en este terreno".
Por su parte, la doctora Lola Pérez Jaraíz, ginecóloga del Hospital San José de Madrid, insiste en que se trata de una patología de la que todavía se desconoce bastante y en la que todas las publicaciones coinciden en que son muy pocas las personas que vencen su vergüenza y confiesan este problema. Además, indica que no hay un tratamiento a seguir y que lo importante es controlar los síntomas. "En muchas ocasiones se utilizan fármacos psiquiátricos o sedantes que ayudan a calmar los síntomas. Pero, lo importante es controlarlos ya que, por el momento, no disponemos de cura para este síndrome".

Beatriz Garrido.

Beatriz Garrido dijo...

Apenas existen unos 1.000 casos diagnosticados del Síndrome de la excitación sexual persistente en todo el mundo, pero lo cierto es que es casi imposible contabilizar los casos reales que hay debido a la falta de investigación y conocimiento que existe: tanto en la población en general como en los propios médicos y especialistas de la medicina. Pero a pesar de no conocer su incidencia real, se estima que un ginecólogo a lo largo de su vida puede ver entre uno y dos casos de este problema.
Así lo asegura la doctora Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española de Sexología (FESS) quien presentó recientemente una ponencia sobre este trastorno, el Síndrome de la excitación sexual persistente (PSA) o Trastorno de la Excitación genital persistente (TEGP) en la Sociedad Catalana de Sexología de la Academia de Ciencias Médicas. Una revisión científica que pone todavía más en boga la urgencia y necesidad de investigación científica.
"La mujer experimenta todos los cambios genitales pero sin haber tenido la sensación de una excitación previa", explica. Es decir, aparece una excitación genital sin haber tenido antes un estímulo. "Es como si sensaciones intrusas invadieran tu cuerpo y te provocasen orgasmos", explica. Puede ocurrir de forma aislada a lo largo de la vida, pero el problema surge cuando esto se repite de manera continuada e interfiere gravemente en el día a día.
Beatriz Garrido.

Beatriz Garrido dijo...

Todavía en el siglo XXI, lamenta la experta Francisca Molero, cuesta hablar de sexualidad y mucho más de la femenina. A pesar de que la ciencia haya avanzado en este terreno y los tiempos estén cambiando, se necesitan más estudios, especialmente de la respuesta sexual femenina.
Los trabajos de Chivers y Bailey (2005) demuestran que las mujeres responden a una gama mucho más amplia de estímulos sexuales que los hombres y que además su respuesta de excitación es más sensible a las señales de actividad sexual que la masculina. Pero la diferencia está en la asociación que se hace, es decir, los hombres suelen manifestar mayor concordancia que las mujeres entre la excitación subjetiva (psicológica) y la genital.
"La investigación actual sugiere que las mujeres son capaces de una mayor capacidad de respuesta sexual de lo que se pensaba", apunta Molero, porque pueden experimentar sensaciones genitales de excitación sin sensación subjetiva de excitación. "Todos los estudios de sexología coinciden en señalar que las mujeres responden a una mayor gama de estímulos sexuales, miradas, olores, etc. Todo influye, y todo puede agudizar nuestro disfrute", añade Pérez Jaráiz.
Sin embargo, el problema real, concluye Molero, es detectar y saber diagnosticar el problema. Por ello, insiste en la investigación, en el deber de los médicos a la hora de preguntar y explorar por temas relacionados con la sexualidad y con las propias pacientes para que cuenten sus problemas y/o síntomas a sus médicos y ginecólogos.
Beatriz Garrido.

“El Cronista de Palacio” dijo...

Desde el siglo XVIII hasta el presente, empieza a gobernar España, la dinastía real de Borbón. ¡Qué amorosos y raros eran estos reyes de origen francés! Felipe V su primer descendiente, gobernante de pocas luces y desarreglos mentales, era "el enfermo imaginario" unos días y se creía difunto otros, mandando que lo enterrasen... No se cortaba el pelo ni las uñas de los pies. Por la noche mandaba a encender cientos de luces y de día mandaba correr todas las cortinas y permanecía en oscuridad.
Ningún libro de texto menciona al rey Luis I de Borbón, hijo de Felipe V. Fue el matrimonio real más joven y más breve de la España borbónica. El rey con 16 años y su esposa Luisa Isabel de Orleáns con 13 años. La reina con sus mil extravagancias, no pensaba sino en comer, beber y mostrarse desnuda ante sus criados. El rey, al que el pueblo español llamó el "Bien Amado", realmente lo era por sus amores extraconyugales, enfermó de viruela y murió sin cumplirse ni un año de su reinado.
Le sucedió su hermano Fernando VI, hijo de un segundo matrimonio de Felipe V, este nuevo rey era amigo de la soledad, la suciedad y de golpear a sus servidores, heredando los extravíos mentales de su progenitor.
Le sucede su hermano Carlos III, su peor enfermedad la ociosidad. Y así llegamos al heredero y sucesor Carlos IV, hijo del anterior, cuya esposa y prima Mª Luisa de Borbón, según los rumores de la época, tuvo varios amantes entre ellos a Godoy, valido o primer ministro de su marido, además de catorce hijos y diez abortos, todo un récord... Goya, famoso pintor neoclásico aragonés, les inmortalizó en su obra "La familia de Carlos IV" (M. del Prado, Madrid).
De su hijo, el futuro Fernando VII, fueron bien conocidas sus frecuentes aventuras extramatrimoniales... Según maliciosos rumores de la época, su segunda mujer fue envenenada y murió cuando estaba embarazada, pues el rey estaba cansado de ella. Fernando VII se casó por tercera vez con una princesa alemana, sobrina segunda suya, que nunca quiso tener relaciones con él, a pesar de los diez años que duró el matrimonio.
Buscando el sucesor al trono, Fernando VII casa por cuarta vez con la hija de los reyes de Nápoles, Mª Cristina de Borbón, sobrina carnal suya, a la que viola y agrede la noche de bodas. Embarazada, da a luz a la futura heredera Isabel II. Cuando fallece el rey, su viuda Mª Cristina, se convierte en reina regente hasta la mayoría de edad de su hija Isabel, casándose después en secreto con un capitán de la Guardia Real, de esta doble vida nacieron ocho hijos.
La reina Isabel II subió al torno con 13 años y tres más tarde, ya estaba casada con su primo Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz, por razones políticas. Hombre afeminado, objeto de crueles burlas por el pueblo español. De ahí que la reina tuviera varios amantes y se desataran mil comentarios cuando quedaba embarazada a cerca del progenitor. Tuvo doce hijos, uno de ellos fue Alfonso XII, el futuro heredero. El pintor romántico Federico Madrazo, inmortalizó a la reina en una serie de retratos, uno de ellos en el Museo Municipal de Sta. Cruz (préstamos del Museo del Prado, Madrid).
“El Cronista de Palacio”.

“El Cronista de Palacio” dijo...

El primer matrimonio, por amor de la realeza española, fue el protagonizado por el rey Alfonso XII, hijo de Isabel II, y su prima, Mª Mercedes de Orleáns y Borbón, cuando tenían 15 y 12 años respectivamente, a pesar de las dificultades políticas y la no asistencia de la reina Isabel II al enlace, para manifestar su desaprobación.
Cinco meses duró este matrimonio sin descendencia, porque la reina falleció. Alfonso XII se casa de nuevo con una princesa austriaca, perteneciente a la primera dinastía real que gobernó España en la Edad Moderna, los Habsburgo, esta vez sólo por razones de Estado, mientras llevaba una vida extramatrimonial muy activa. Después de su muerte, la reina tuvo un hijo póstumo, el heredero Alfonso XIII.
El reinado de Alfonso XIII no tuvo mayores incidencias familiares, casado con la princesa inglesa Victoria Eugenia de Battenberg, entre sus hijos está Don Juan de Borbón, que fuera padre del actual Rey de España, destinado a ser el heredero, si no es que la II República, la Guerra Civil y la Dictadura franquista cambian el rumbo de la política española y de la historia.
La primera monarquía realmente democrática de España, después de varias tentativas de sus reales antepasados para satisfacer la demanda popular, es la representada por Don Juan Carlos I de Borbón. Por fin, terminaron los matrimonios "por razones de Estado", y las uniones entre parientes por este motivo; no hay sino que recordar el enlace el 14 de mayo de 1962 en Atenas, entre los príncipes Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia, Reyes de España desde 1975, sin duda, el momento actual, representa nuevos tiempos, a disfrutar por las presentes y futuras generaciones. Las crónicas de los hijos de los actuales Reyes de España se escribirán más tarde con el devenir y acontecer que deparen los tiempos, que de momento no parecen ser muy prometedores.
“El Cronista de Palacio”.

Pedro Luis Mendoza Balboa dijo...

Prácticas extravagantes, adulterios, crímenes encubiertos, exorcismos, curiosas y excesivas prácticas culinarias… la historia de nuestros reyes está llena de anécdotas que, lejos de ser meras curiosidades y chismorreos, en ocasiones fueron fundamentales en el devenir de toda una dinastía. Estos comentarios del Cronista de Palacio han llegado a configurar un recorrido por los secretos mejor guardados de nuestros monarcas, por sus vicios y sus debilidades, por aquellos aspectos a veces olvidados que los convirtieron en tan humanos como sus súbditos. Durante siglos los reyes aparecieron ante sus súbditos prácticamente como semidioses, como seres cuasi inmortales cuyas decisiones y sentencias eran consideradas sagradas; nadie podía contrariar al monarca, hacerlo podía suponer la prisión, la tortura o incluso la muerte para aquel que se atrevía a desafiarle. En la Edad Media los soberanos no gozaban de un poder absoluto, lo que no impedía que fueran también considerados tocados por la divinidad, algo que cambiaría con el avance de los años, hasta el punto de que en tiempos del Rey Sol en Francia o de Felipe IV en España, su poder alcanzó cotas de auténtico delirio.

Tan sagrado era el soberano, que prácticamente se besaba el suelo que pisaba. Su sudor era sagrado, su saliva, su aliento, las palabras que proferían sus labios… Sin embargo, como el resto de la humanidad a la que gobernaba, el rey era un mortal, y como tal, tenía sus miedos y sus miserias, sus anhelos y sus necesidades mundanas. A unos les obsesionó el sexo, lo cual no es tan extraño, pero otros mostraron tendencias psicóticas, obsesiones malsanas, malvadas aficiones… Algunos, incluso, se ocultaban en sus alcobas, cerradas sólo para los más íntimos, unos gustos que a más de uno entonces habría espantado, sobre todo a los confesores reales, encargados de velar por la salud espiritual de sus señores, salud que no estaba del todo a salvo, o casi nada…
A tal punto llegaba la adoración por Luis XIV en un Versalles que haría de la depravación y el lujo, del escándalo y la sofisticación su seña, que el monarca solía recibir a los nobles sentado sobre un orinal, imagino que bastante lujoso, lo que se consideraba no una guarrería, si no un auténtico privilegio por el que se pergeñaban incluso complots palaciegos. Ser recibido por el monarca, y más por aquel que emulaba al astro rey, era un privilegio que normalmente tenía su retribución en títulos, fincas o dinero contante y sonante, por lo que no es de extrañar que la conspiración y la envidia estuvieran a la orden del día en la corte.
Pedro Luis Mendoza Balboa.

"El Cronista de Palacio" dijo...

En época de rivalidades regias, si el francés era el rey Sol, el español Felipe IV no podía ser otro que el Rey Planeta, epíteto que le puso el incombustible conde duque de Olivares, alcahuete y consejero personal del monarca. Pero si Luis XIV, yerno del cuarto Felipe, ya que estaba casado con la hija de este, María Teresa de Austria era sinónimo de modernidad, ostentación y lujo, el español lo era de la austeridad y la religiosidad extrema en una corte donde el colorido no era el de Versalles, lo que no quitaba que coincidieran en algo cual si fueran parientes de sangre: la lascivia y el gusto por las faldas.

El Rey Sol fue famoso por las muchas amantes que tuvo durante su largo reinado, algunas tan célebres como Madame de Montespan, Madame de Maintenon o La Vàlliere, amantes oficiales –con el título de maitresse en titre– que eran presentadas en la corte en medio de un gran boato, pero su suegro al otro lado de los Pirineos no le iba a la zaga. Amantes oficiales no tenía, pues el protocolo ultracatólico no se lo habría permitido, y tampoco su devota esposa, la sufrida Isabel de Borbón, que evidentemente sabía de sus deslices continuados, pero durante treinta o cuarenta años no dejaron de impresionar sus correrías sexuales en la villa y corte. Nadie se le resistió, ni camareras ni actrices, ni aristócratas ni, según las malas lenguas y alguna que otra crónica apócrifa, monjas y novicias. A ver quién era el bonito que le negaba algo al rey de reyes del mundo hispano, a pesar de que la monarquía de los Austrias se venía abajo con la rapidez de una bala.
"El Cronista de Palacio".

“El Cronista de Palacio” dijo...

Otros monarcas, como Felipe II o Alfonso X el Sabio, mostraban aficiones heterodoxas que en su tiempo habrían llevado al común de los mortales a la hoguera; la astrología, la magia, la alquimia o el ocultismo ocupaban muchas de sus horas, y por suerte dejarían un magnífico legado cultural y científico a generaciones posteriores. Muchos destacaron por algo distinto, y pasaron a la historia no por sus leyes, sus acciones bélicas o su templanza, sino por su impotencia, su gula, su inapetencia o sus escándalos sexuales.

Los monarcas galos son para echarles de comer aparte. En la Francia del Renacimiento, el maquiavélico Enrique III de Valois escandalizó palacio con sus concesiones de títulos y riquezas a sus famosos mignons –favoritos–, una cohorte de amantes y guardaespaldas que le acompañaban en todo momento, tanto en los Consejos para debatir los asuntos de Estado como en sus aposentos, donde se entregaban a todo tipo de orgías.

Algunos, como Luis XV, se hicieron célebres por su afición a perseguir jovencitas vírgenes, algunas de edades comprendidas entre los doce y los catorce años. Este monarca mandó construir el famoso “Parque de los Ciervos”, donde una serie de sirvientes se encargaban de prepararles a las adolescentes más pobres de Francia, que compraban por una ínfima cantidad de dinero a sus familias, hasta que llegara el gran día en que el Borbón decidiera robarles su virginidad. No es de extrañar que aquella Francia entregada a la lujuria y al gasto sin desenfreno, con un pueblo muerto de hambre, terminara con la sangría de la Revolución.

Aficiones mundanas, en ocasiones depravadas, que decían muy poco de unos personajes que según decían gobernaban por la gracia divina. Aunque no tenemos reyes que mostraran gustos tan extremos, lo cierto es que nuestra monarquía tampoco está exenta del escándalo, la injusticia, la extrañeza o la intransigencia. Este es un singular recorrido por algunas de las prácticas y aficiones más extrañas de algunos reyes.
“El Cronista de Palacio”.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por el blog, me parece muy interesante y las aportaciones de los comentarios le dan bastante vida.
Sólo una objeción, y va por los comentaristas; conviene citar las fuentes y no atribuirse artículos de otras páginas como propios. Esta práctica sugiere que alguno, en lugar de llamarse El Cronista de Palacio, debiera más bien ser el Cronista del Plagio. Repito, es por los comentarios, no por los autores del blog, los cuales realizan un gran y bien documentado trabajo.
Un saludo

Francisco Javier Casas dijo...

La reunión de convocatoria de las Cortes de Cádiz se realizó a través de la petición de la Junta de Regencia (antes llamada Junta Central) y de las juntas provinciales, casi todas ellas refugiadas en Cádiz.
Se decidió que, alterando el sistema tradicional, hubiera en esas Cortes un solo estamento o, como se expresó en el documento de convocatoria ,que "concurran los individuos de todos los estados promiscuamente". Cada una de las antiguas ciudades mandarían un representante, escogido por los ayuntamientos. Las provincias enviarían cada una también un delegado. Igualmente las colonia españolas de ultramar fueron invitadas a participar.
Los diputados fueron llegando paulatinamente, ya que, estando España virtualmente ocupada por los franceses , no les era fácil desplazarse. Pero cuando se aprobó la Constitución integraban ya las cortes más de 150 representantes, siendo sus profesiones las siguientes: 97 eclesiásticos; 8 títulos el reino; 37 militares de alta graduación; 16 catedráticos; 60 abogados; 55 funcionarios públicos; 15 propietarios; 9 marinos; 5 comerciantes; 4 escritores y 2 médicos. Fernández Almagro, que da la lista, añade que algunos tenían dos o tres profesiones; por ejemplo, eclesiástico y abogado, propietario y escritor, etc
Francisco Javier Casas.

Victor Morillas dijo...

La labor legislativa de las Cortes de Cádiz fue en verdad ingente. Surgieron una multitud de decretos que ponían los fundamentos para un régimen constitucional moderno. Pero aparte de un sinnúmero de leyes trascendentales, hubo otras medidas que por su contenido, o por las circunstancias en que fueron aprobadas, merecen como anecdotario ser citadas. Este es el propósito de este comentario.
Por ejemplo, se aceptó una propuesta para levantar un monumento "en alguna parte" al rey Jorge III de Inglaterra, en agradecimiento a la ayuda que su nación estaba prestando a España.
Se decidió, sin más, "suprimir los espectáculos y representaciones profanas". El eminente J. L. Villanueva , sacerdote u autor presentó una propuesta que afortunadamente no fue aceptada. En su propuesta quería que se dividieran en lotes los bosques , prados y jardines de los sitios reales de Aranjuez, El Pardo, la Casa de Campo, el Escorial, Balsaín, y San Ildefonso, " con el objeto de premiar las acciones heróicas de los militares y paisanos que se estaban distinguiendo en la guerra .
Un diputado Catalán logró que las Cortes abolieran sin dificultad dos " malos usos" que inexplicablemente aún existían en Cataluña. Se trataba de la " luctuosa", mediante la cual, al fallecer un cabeza de familia payés, se debía entregar al señor la prenda más valiosa que hubiera dejado.
El otro mal uso que aún quedaba, por lo menos en teoría , era "la pernada". Todavía la villa de Verdú tenía que entregar al abad de Poblet 70 libras catalanas al año " en resarcimiento de aquel derecho". Se aprobó también una importante medida que establecía la libertad de imprenta, a principios de ese mismo mes, por ser ese día el cumpleaños del cautivo rey, Fernando VII, a quien se quería obsequiar de esa forma " in absentia". Curiosamente una de las primeras cosas que ese rey iba a hacer cuando regresara a España sería precisamente la abolición de esa libertad de imprenta.
Sin duda alguna, la Constitución de 1812 fue la gran 0bra política de estas Cortes. Para su promulgación se escogió la fecha del 19 de marzo, la razón fue que tal como se expresó en su aprobación, "se conmemoraba ese día el aniversario de cuando renunció Carlos IV espontáneamente y subió al trono de las Españas su hijo , el rey amado de todos los españoles, don Fernando VII, y cayó para siempre el régimen arbitrario del anterior gobierno".
El 19 de marzo era entonces, como ahora, el día de San José. De ahí que, enseguida, los enemigos de la Constitución, e iba a tener muchos, comenzaran a llamarla "la Pepa". Para éstos la Pepa era símbolo de libertinaje y anarquía. Se pasó a decir "viva la Pepa" para expresar la manera excesivamente libre o despreocupada de proceder de alguien.
Un saludo para todos, Victor Morillas.

El "Cronista del Plagio", antes "Cronista de Palacio" dijo...

A Alejandro Dumas le acusaban de plagiario y él contestó : "Yo como Shakespeare, tomo la bueno de donde lo encuentro".Yo, salvando las distancias hago lo mismo, aunque no pueda repetir como él "el plagio es perdonable a condición de que vaya seguido del asesinato", indicando con ello que la obra resultante del plagio ha de ser necesariamente superior a la obra plagiada. Shakespeare tomó su Romeo y Julieta de una novela de Mateo Bandello, escritor italiano del que hoy pocos se acuerdan. Este es un ejemplo que yo no puedo seguir. No hago una obra de creación sino que humildemente lo confieso, voy espigando mi campo de lecturas y tomo aquello que supongo puede interesar a mis amigos y lectores.
¡Muchas gracias a Anónimo por su buen comentario.!
El "Cronista del Plagio", antes "Cronista de Palacio"

Lahiguera dijo...

Hola "Cronista..." (no sé si "de Palacio" o "del Plagio"). Ante todo, son bien-recibidos(bienvenidos) tus comentarios y aportaciones. Como decía "Anónimo", sí que sería interesante indicar las "fuentes", aunque hoy por hoy pudiera ser una labor difícil, dada la cantidad de información existente en tan diversos lugares de internet. Habrá ocasiones en que nos pudiera surgir la duda incluso de la autoría. De cualquier modo, me alegra ver que hay lo que hoy se denomina "buen rollo", y que muy lejos del enfado por las alusiones persiste el "buen estar" en las contestaciones. Espero "nuestro Cronista..." siga "plagiando" o "palaceando" por este humilde lugar. También que "nuestro Anónimo" se manifieste cuando lo considere oportuno: siempre hay algo que aprender de los demás. Gracias a TODOS y saludos de este "moderador".

Cristino Herrera Mendoza dijo...

Muchos españoles e la época pensaban que con el regreso de su cautivo rey Fernando VII se solucionarían todos los problemas. De ahí el nombre de "El Deseado" con que habían bautizado a su amado rey.
Las Cortes que desde 1813 estaban reunidas en Madrid para una segunda legislatura, actuando en consecuencia a lo aprobado en Cádiz anteriormente en fecha 2 de febrero de 1814 , " inhibieron al rey el ejercicio de sus facultades, hasta que hubiera jurado la Constitución " . Se le prohibía además traer escolta armada y se le señalaba en detalle la ruta exacta que debía seguir para su regreso a Madrid.
Por fin el 22 de marzo de ese mismo año cruzó el Deseado la frontera, siendo recibido entusiásticamente por los que habían salido a esperarle.
Esto le dio ánimo para intentar restablecer la plenitud de sus poderes. Por el momento se desvió del itinerario oficial trazado, pues invitado por el general Palafox, accedió a ir a Zaragoza, donde pasó la Semana Santa. Desafiaba así de paso a las Cortes, comenzando a actuar a partir de ese momento como soberano absoluto. Bien lo demostró en su entrevista con el cardenal Borbón, que como presidente de la Junta de Regencia había sido comisionado para salir a recibir al rey, antes de éste llegar a Valencia. Un cronista narra así lo ocurrido: "Habíanse apeado los dos, cada uno de su coche. Al acercarse el presidente de la Regencia al rey, volvióle éste el rostro en señal de enojo y alargóle la mano para que se la besara. El cardenal hizo esfuerzos para bajarla y no besarla, hasta que Fernando VII, pálido de cólera con aquella resistencia, extendió el brazo y, presentando la diestra, dijo al presidente en tono imperioso: "¡Besa! Inclinóse entonces el débil don Luis y aplicó a la mano sus labios..."
Para Fernando y los que le acompañaban, la Junta de Regencia en pleno y las mismas Cortes, con aquel acto de homenaje, se habían sometido al rey. De nuevo era él el único soberano. Una vez instalado el rey en Madrid, se decretó el encarcelamiento de todos los diputados que en las Cortes de Cádiz habían votado en favor del " dogma de la soberanía nacional" y se ordenaba también la incautación de sus papeles. La depuración de los liberales había comenzado.
Cristino Herrera Mendoza.

Aurelio de Miguel Guzmán dijo...

Aparecen a menudo opiniones de reproche a los gobernantes españoles ilustrados, en el sentido de que dependieron en demasía de la alianza francesa y que sus colegas de Versalles los llevaron por donde quisieron.Este planteamiento parece basarse en que los países son dueños en cada momento de gozar de los aliados que se le antojen y que el montarse a gusto una política internacional sólo necesita imaginación y garbo. Sin aplaudir por rutina el acercamiento a Francia, ni despreciar tan valiosas virtudes com las referidas, debe quedarnos claro que nuestros Borbones hicieron encajes de bolillos para pactar con Inglaterra en numerosas ocasiones, y fue siempre ella la que frustró con fría altivez una alianza entre los dos países.
Advertida esta imposibilidad , cayó por su peso arrimarse a Francia, reflexionando que nuestros intereses coloniales y marítimos eran comunes, como también lo era la hostilidad británica. El que ambas naciones dependiesen de la misma dinastía no creaba tanto afecto como vulgarmente se cree; incluso en tiempo de Felipe V llegó a haber guerra declarada entre las dos naciones. El nombre de los "tratados de familia es torpe en sí e induce a confusión acerca de su misma génesis+.
Con una España amiga, dotada de una flota estimable y mejorable, y una Austria no menos propicia, Francia podía con razón sentirse arropada contra la coalición de sus enemigos, que , por otra parte, lo era también en esencia de Carlos III y de María Teresa.
España estaba bastante suelta respecto de Francia, tenía noción de lo que ésta podía y quería y de la trascendencia europea del poder prusiano y ruso, al cual trataba de aproximarse.
Aurelio de Miguel Guzmán.

Daniel Herrero Díaz dijo...

Este comentario viene a propósito del párrafo final del comentario anterior de Aurelio de Miguel:
El mismo Federico de Prusia desde su subida al trono se interesó con curiosidad por el reino de España, para lo cual envió al conde de Montijo para que tratase de estrechar los lazos políticos que unieran más a ambos reinos. En los últimos años de Fernando VI, el rey de Prusia se interesó por su salud y acogió con cierta complacencia la noticia de la subida al trono de Carlos III, cuyas intenciones le eran más gratas. Vigiló la expulsión de los jesuitas, a los cuales abrió las puertas de su reino, y siguió con interés la marcha de los envíos de oro desde las Indias a España.
Años más tarde aconteció un nuevo punto de contacto entre el monarca prusiano y España. En Berlín visitó a Federico II el general español conde de Colomera, con el deseo de conocer los principios militares del afamado ejército prusiano. Federico II le respondió que le sorprendía mucho su viaje a Prusia para aprender la táctica que él había aprendido en España.
Confuso el conde con esta réplica, se apresuró el rey a preguntarle si conocía las reflexiones militares del Marqués de Santa Cruz de Marcenado, a lo que, mordiéndose los labios, replicó el general español que, aunque tenía idea de la obra, no la había leído. El rey le dijo entonces, con modestia, que la táctica de la que toda Europa le creía autor la había aprendido en España, pues debía su conocimiento a un autor español.
La realidad histórica era que el cuartel general prusiano era visitado muchas veces por comisiones militares, llegadas de todos los países europeos. Por allí pasaría, entre otros, el que luego sería caudillo independentista venezolano Francisco de Miranda, a la sazón teniente coronel español, quien viajaba sin permiso del rey de España en agosto de 1785.
Una comisión militar, dirigida por el conde de Aranda, trajo a España como recuerdo la marcha de un regimiento de granaderos que se convertiría en el presente himno nacional español.
Daniel Herrero Díaz.

Ignacio Javier Torres Pérez dijo...

Era sorprendente el profundo conocimiento que el rey Federico II de Prusia tenía de la cultura y vida españolas, y bastante sagaz el diagnóstico que hizo de muchos de sus aspectos. En sus obras históricas abundan los juicios sobre España, a la cual miraba con alto aprecio, y también mostraba la consideración que sentía por sus gobernantes, a los que estimaba muy poco. Dice en cierta ocasión" Los españoles no son ricos en Europa como podrían serlo, porque no son laboriosos. Los tesoros del Nuevo Mundo van a las naciones extranjeras que, bajo nombres españoles, se han apropiado de este comercio. La superstición sitúa a este pueblo espiritual entre las naciones más débiles".
Ignacio Javier Torres Pérez.

Álvaro Hernández Salvador dijo...

Desde muy antiguo, Fernando VII había mantenido una gran amistad por correspondencia con el zar ruso Alejandro I. Quizá debido a esto, cuando se pensó en comprar unos barcos de guerra para fortalecer la débil Armada española, se preguntó al embajador ruso en Madrid , Tattischeff, si su país tendría algunos barcos para vender.
La respuesta fue afirmativa, y así, el 28 de febrero de 1818, la Gaceta anunciaba el buen negocio que se había hecho al adquirir para la flota española cinco navíos de guerra y tres fragatas.
Pero el negocio no fue tan bueno. Seis meses después llegaban los barcos a Cádiz. Examinados detenidamente, se advirtió que de los ocho barcos adquiridos sólo un navío y una fragata estaban en condiciones de poder ser usados sin peligro. Los otros seis estaban apolillados y podridos. Al conocerse el engaño, el escándalo fue mayúsculo; sin embargo, no se responsabilizó nadie de lo ocurrido.
Esta iba a ser la escuadra en la que se pretendía embarcar para América a veinte mil soldados, que al ver es estado de los barcos prefirieron unirse a la sublevación de Riego y Quiroga.
Efectivamente, el primero de estos dos oficiales del ejército español, el 1 de enero de 1820, proclamó ante sus ropas, acuarteladas en Cabezas de San Juan, la Constitución de 1812. Siguió al otro día una declaración semejante del coronel Quiroga, que se hallaba en Alcalá de los Gazules.
Pero estos pronunciamientos hubieran quedado aislados si no hubieran seguido otros, dos meses después. Todo ello hizo que al rey no le quedara más camino que aceptar la Constitución de 1812. La cual juró guardar y defender, el 9 de marzo, ante el ayuntamiento de Madrid.
En el decreto que apareció en la Gaceta del día 10 de marzo, Fernando explicaba a la nación su proceder: He oído vuestros votos y, cual tierno padre he condescendido a lo que mis hijos reputan conducente a su felicidad. He jurado esa Constitución por la cual suspirabais, y seré siempre su más firme apoyo".
Álvaro Hernández Salvador.

Vicente Gallego López dijo...

Cuenta Mesonero Romanos, testigo presencial de la jura de la Constitución aludida, que el regocijo de la población madrileña al saber la noticia fue inmenso. Inmediatamente se lanzaron a la calle" todas las personas que representaban la parte más culta y acomodada de la población..., todas las clases superiores y medias del vecindario confundíanse en armoniosos grupos, abrazándose y dándose mil parabienes..."
Se colocó una lápida provisional en la plaza Mayor y se veía a muchos con un ejemplar de la Constitución en la mano, cantando el Trágala ("... tú, perro servilón, tú, que no quieres Constitución")
Por la noche aparecieron algunos grupos de peor catadura que escoltaban con hachones encendidos al que de ellos llevaba el libro de la Constitución. Cuando se topaban con alguien, le hacían postrarse y con la rodilla en tierra debía acatar y besarlo. Esa madrugada se asaltó la cárcel de la Inquisición, soltando a los que allí había encerrados. La biblioteca y archivos de la tan aborrecida institución fueron saqueados y destruidos.
Vicente Gallego López.

Francisco Cuesta Rodríguez dijo...

El canónigo Escóiquiz había sido preceptor de Fernando VII desde la niñez del príncipe de Asturias. Llegado Fernando a la edad adulta, para mantenerlo ocupado y desarrollar su entendimiento le sugirió que se dedicara a traducir algunas obras del francés, idioma que el príncipe conocía bien. Le recomendó para empezar una monografía del historiador Vertor sobre las revoluciones romanas. Fernando, no escaso de talento, se dedicó a ello y en poco tiempo la tenía terminada. Con gran orgullo se la fue a enseñar a sus padres. La reina se sobrecogió con el título, pues la revolución francesa estaba en auge. Por su parte el rey Carlos IV reprendió a su hijo por no habérselo dicho de antemano. Añadió que un príncipe heredero tenía que tener presente su reputación y que ésta podría sufrir con la publicación de aquella obra. Acto seguido el rey dio orden de que fueran recogidos todos los ejemplares que el entusiasta Fernando ya había distribuido. El rey, no queriendo echar a perder las posibles aficiones literaria de su hijo, le dio una obra de Condillac, escrita para el príncipe de Parma, y le dijo que la tradujera.
Pero Fernando nunca lo hizo. En su lugar, junto con Escóiquiz y otros, elaboró un complicado plan para derrocar al favorito Godoy, a quien odiaba, y destronar al rey. Esta conspiración conocida por la de "El Escorial", fue descubierta a tiempo por Godoy, que avisó al rey. Fernando, al verse atrapado, pidió humildemente perdón, revelando a la vez el nombre de todos los encartados en la conspiración. El rey Carlos IV perdonó a su hijo pero desterró de la Corte a los demás , entre los que se encontraba el canónigo Escóiquiz y los duques del Infantado y San Carlos.
Francisco Cuesta Rodríguez.

Pedro Martínez Peréz dijo...

No es fácil que haya en la historia de España favorito real con tantos honores recibidos y en tan poco tiempo como Manuel Godoy.
"Manuel" a secas lo llamaba el rey Carlos IV. "¿Dónde está Manuel?" preguntaba Carlos IV cada mañana al despertarse. Si Godoy no aparecía enseguida, le parecía que la jornada no empezaba bien.
Amigo predilecto era también Godoy de la reina María Luisa, la que pintó el incomparable Goya con cara de maja madrileña. Las malas lenguas decían que, de la reina , Manuel era algo más que amigo, y a esto atribuían su rápido encumbramiento.
En pocos años había sido hecho "caballero comendador de la orden de Santiago, ayudante general del cuerpo exento de guardias reales, brigadier de los reales ejércitos, mariscal de campo, gentil hombre de cámara de Su Majestad, sargento mayor del real cuerpo de guardias de corps, gran cruz de la real orden de Carlos III, grande de España con el título de duque de la Alcudia, consejero de Estado, superintendente general de correos y caminos, capitán general de los ejércitos españoles", etc.
La intención de la reina era que el favorito llegara cuanto antes a tener en sus manos las riendas del poder, como primer ministro.
Pedro Martínez Peréz.

Felipe Garrido dijo...

Deseo en este comentario mostrar el proceso de engaño que condujo a Fernando VII a Bayona, según el plan de Murat y Napoleón:
Murat nada dijo al pueblo en el sentido de reconocer a Fernando VII como rey, a pesar de que el propio rey quizá por habilidad política o por ingenuidad, hizo publicar un bando en Madrid, el 2 de abril, alabando a los madrileños "por su comportamiento con las tropas aliadas francesas, acuarteladas en la capital, y desechando como infundadas las sospechas que algunos abrigaban acerca del intento con que dichas tropas permanecían en la Corte.
El mismo rey partió en busca de Napoleón, cuando el general Savary le dijo que Napoleón pensaba venir a visitar España, lo hizo para demostrar la confianza que tenía en el emperador y obtener su reconfirmación como rey. Salió Fernando de Madrid el 10 de abril, acompañado de una pequeña escolta española y de otra bastante más grande francesa. Al llegar a Burgos, dos días después, como no aparecía el emperador, Savary se apresuró a decir al desencantado Fernando que; "cuanto más lejos fuese a su encuentro, más propicio se haría y más captaría la voluntad imperial".
Movido quizás por esto, el rey prosiguió su viaje, cruzando la frontera el 20 de abril. Esa misma tarde llegaron a Bayona, donde les esperaba el emperador.
Napoleón recibió a Fernando con gran frialdad y nunca le dirigió ni siquiera el tratamiento de "alteza". Le dio un banquete, y durante él estuvo observando cuidadosamente todos sus gestos y ademanes.
Después de la comida, el emperador se retiro a su habitación con el canónigo Escóiquiz para hablarle de las abdicaciones. Mientras tanto, el general Savary se entrevisto con Fernando, dejándolo desolado al comunicarle que era preciso renunciase a la corona de España.
Otra versión de lo ocurrido la daría el destronado Napoleón, años más tarde, en el Memorial de Santa Elena. Se dice allí que el emperador decidió aprovecharse de las discordias entre padre e hijo para librarse de aquella rama de los Borbones y "encadenar España al destino de Francia". Pero niega haber actuado pérfidamente atrayéndolo a Bayona, ya que ellos acudieron voluntariamente, para solicitar su ayuda.
Felipe Garrido.

Carlos Blanco Alonso dijo...

En su día se comentó la abolición del derecho de pernada en las Cortes de Cádiz, a propuesta de un diputado catalán, a propósito de este tema va mi comentario:
El derecho de pernada es, con mucho, el más conocido y comentado de los abusos cometidos por los poderosos de la Edad Media contra sus vasallos. Consistía en que el señor supuestamente anheloso, era el primero en hacer el amor con todas las recién casadas de la jurisdicción de su señorío. En su versión atenuada del ejercicio de esta derecho, el señor pasaba por encima del lecho donde estaba acostada la novia, e incluso hacía movimiento esquemático de la relación amorosa con un movimiento de la pierna.
A este respecto dice Hinojosa: Es una manifestación elocuente del extremo de procacidad y cinismo de algunos señores fue la pretensión de dormir con la mujer del payés la primera noche de bodas, y la de pasar la víspera por encima de la novia, estando esta en la cama, en señal de su señoría".
Según se deduce del documento histórico llamado Proyecto de Concordia de 1462 , como de la sentencia arbitral de a486, si hubo algunos señores que pretendieron , y acaso lograron, inferir este agravio a los payeses tan violento en sí. Es indudable, en todo caso, que ni tuvo carácter de generalidad, ni fue nunca reconocido como derecho en el verdadero sentido de la palabra. En el citado Proyecto de Concordia de 1462, la contestación de los señores tiene un tono de dignidad ofendida, probablemente sincero y fundamentado: "No saben ni creen que tal servidumbre sea exigida por ningún señor en el presente Principado ni lo haya sido nunca".
Prosigue Hinojosa: " Otro abuso que afectaba profundamente a la vida de la familia payesa consistía en tomar el señor por la fuerza, por ama de sus hijos, a la mujer del payés, y por criadas, sin salario, a las hijas".
Si este derecho hubiera existido como precepto fijo y general hubiera constituido la más grave de las vejaciones a que estaba sometido el payés en el ocaso de la Edad Media.

Carlos Blanco Alonso.

Luis Jorge Prieto García dijo...

Convertido Fernando VII en rey por abdicación de su padre, se dirigió triunfalmente a Madrid desde Aranjuez . Por todas partes iba recibiendo aclamaciones de júbilo. Llegados a la capital, el entusiasmo fue todavía mayor. Seis horas tardó la comitiva real en llegar desde la puerta de Atocha hasta el Palacio de Oriente. Al verle pasar, muchos lloraban e intentaban abrazarle. No se veían más que rostros alegres. Todos pensaban que sus problemas y los de España estaban ya resueltos por haber logrado derrocar a Godoy y contar de nuevo con el rey. Pero la presencia francesa era ya manifiesta. (Murat y sus tropas habían llegado a Madrid un día antes que Fernando). Se suponía que debían estar acantonadas en el Buen Retiro, sin embargo, se les veía por todas partes. Su mismo jefe, Murat, sin consultar a nadie, decidió cambiar su residencia por la que había sido la del Príncipe de la Paz. Esto produjo muy mala impresión.
Peor la debió producir el que, accediendo a los deseos del emperador que lo había solicitado, la famosa espada de Francisco I, que se conservaba en la Armería Real, fuera llevada con toda solemnidad hasta la residencia de Murat, que aseguró la haría llegar cuanto antes al emperador, añadiendo que esto" serviría para acrecentar la benevolencia de Su Majestad Imperial sentía hacia los españoles"
Luis Jorge Prieto García.

Eduardo Rodríguez Casas dijo...

Merece también la pena traer a estos comentarios y analizar despacio la hábil acción española, para encaminar hacia nuestras conveniencias las actitudes de Rusia para con España, hasta que bascularon hacia la postura tan beneficiosa para España como la "neutralidad armada" adoptada en 1780 por Catalina II de Rusia. Es muy poco conocida y merece ser valorada, la curiosidad que la zarina sentía por todo lo español y la información que poseía acerca de nuestro país. Pero a pesar de estas simpáticas acogidas al tema español, ni Rusia gobernada por Catalina II, ni Prusia gobernada por Federico II, podían evidentemente ser nuestros aliados naturales ni los más idóneos para este momento histórico.
Tras los intentos fallidos de establecer una alianza con los siempre altivos ingleses, y vistos ahora lo poco adecuado de pactos privilegiados con Prusia y Rusia, no había otro remedio que seguir tomando del bracete a Francia y procurar sólo que no hubiera ocasión de chocar con Inglaterra demasiado gravemente.
Eduardo Rodríguez Casas.

José Manuel Valenzuela Vargas dijo...

Este es el diario de sesiones del Día de San José, 19 de marzo de 1812.
“Amaneció por fin la hermosa aurora que tanto ansiábamos; el glorioso nombre de Constitución española resuena en las Cortes, y se difunde por todos los ámbitos de las Españas. Hoy acaba la tiranía, que por tantos siglos con su cetro de hierro nos abrumó; hoy empieza la época fausta en que la justicia levanta sobre las ruinas del despotismo su trono liberal… El Conciso, 19 de marzo de 1812.
Comienza la sesión con la lectura del acta del día anterior y, a continuación, se pasa a la ceremonia del juramento de observancia de la Constitución política de la Monarquía española. Uno de los secretarios formula la pregunta siguiente: ¿Juráis guardar la Constitución política de la Monarquía española que estas Cortes generales y extraordinarias han decretado y sancionado?
Vicente Pascual Esteban, en calidad de presidente de las Cortes, es el primero en jurar poniendo la mano sobre los Santos Evangelios y diciendo en alta voz: Sí juro.
La misma ceremonia repiten de dos en dos los diputados. Finalizado el juramento uno de los secretarios proclama: Si así lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no os lo demande.
Acto seguido se presenta la Regencia del Reino, precedida de la diputación del Congreso y acompañada de una gran comitiva de embajadores, nobles y generales para prestar juramento de dos en dos la obediencia a la Constitución.
Los presidentes de las Cortes y de la Regencia pronuncian sendos discursos. En primer lugar toma la palabra Vicente Pascual Esteban: Congregadas estas Cortes generales y
extraordinarias después de vencido el inmenso cúmulo de obstáculos que ofrecía la triste situación de la Patria, se dedicaron con particular esmero a formar la Constitución política de la Monarquía española, y al cabo de grandes fatigas y tareas, tuvieron la satisfacción de sancionarla en la forma que se leyó ayer en sesión pública… se han marcado y puesto en salvo los derechos imprescriptibles de la nación y de todos los españoles de ambos mundos…
Le contesta Joaquín de Mosquera y Figueroa, presidente de la Regencia debido a la ausencia del duque del Infantado que se encontraba en Londres como embajador de España: …La Regencia, Señor, que tan solemnemente tiene prometida a V.M. su observancia, como ahora nuevamente la promete, velará con el celo mas ardiente en la parte que la toque, que el pueblo español en ambos hemisferios, reconciliado dulcemente con el ósculo de la paz, se conserve en ella, y repose, cogiendo tranquilo los frutos que ella le ofrece bajo de su sombra.
Concluido este discurso, salen los Diputados de dos en dos, siguiéndoles la Regencia del Reino con el presidente de las Cortes, para dirigirse unidos a la Iglesia del Carmen o de los padres Carmelitas en la Alameda, lejos de la catedral, donde al parecer estaban más a resguardo de las bombas enemigas donde se celebra un Te Deum en acción de gracias... Eran las once menos quarto.”
José Manuel Valenzuela Vargas.

Gonzalo Suárez Montalbán dijo...

El 24 de septiembre de 1810 tuvo lugar la primera sesión de las Cortes Generales y Extraordinarias que elaboraron la primera Constitución democrática de la historia de España.
Dichas Cortes estuvieron reunidas en la Isla de León desde el 24 de septiembre de 1810 hasta el 20 de febrero de 1811, fecha en la que se trasladaron al Oratorio de San Felipe Neri de la ciudad de Cádiz, que reunía mejores condiciones.
El decreto de convocatoria de Cortes es de 22 de mayo de 1809. La Instrucción Electoral de Diputados a Cortes de 1 de enero de 1810. Establece un sufragio en tres niveles (parroquia, partido y provincia). Tenían derecho a voto todos los españoles con una edad minima de 25 anos, avecindados en el territorio y que fueran hombres de casa abierta.
Había numerosas exclusiones: el clero regular, los procesados o que hubiesen sufrido pena, los deudores a los caudales públicos, los dementes, los sordomudos, los extranjeros y los funcionarios que, bajo el dominio francés, continuaran en beneficia y prebendas
Se establecían diputados provinciales, otros correspondientes a las Juntas Superiores de Observación y Defensa y otros de las ciudades con voto en Cortes. Se procedía a la elección de tres personas y se sorteaba para obtener al elegido.
Los representantes americanos fueron elegidos según decreto de 14 de febrero de 1810. En este caso eran los ayuntamientos los que elegían a los diputados. Por primera vez estos territorios dejan de tratarse como colonias para pasar a tener la consideración de provincias. El único diputado americano propietario que pudo incorporarse fue Ramón Power, de Puerto Rico. El resto, hasta veintinueve, fueron elegidos como suplentes por los escasos residentes americanos en Cádiz.
A la primera sesión asistieron, según el Diario de sesiones, 102 diputados, 56 propietarios -procedentes de las provincias libres del enemigo- y 46 suplentes, elegidos por y entre naturales de las provincias ocupadas las de Ultramar que se encontraban en la ciudad. Estas cifras, no obstante, son discutibles, puesto que en el acta que levanta Nicolás María de Sierra, entonces ministro de Gracia y Justicia, anota la presencia de 104 diputados, 57 titulares y 47 suplentes. Y cuando se procedió a la votaci6n de presidente y secretario de la Mesa, sólo votaron 95 diputados.
Los suplentes, entre los que se encontraban Arguelles y Mejía Lequerica, jugaron un papel destacado en las Cortes. Su mandato se extinguía con la llegada de los titulares, algo que sólo ocurrió en los casos de Asturias y Sevilla. Y en ambos los suplentes fueron elegidos diputados provinciales a continuación.
EI numero teórico de diputados debía de haber sido en torno a 240. Firmaron la Constitución 185 y asistieron a la sesión de clausura (14 de septiembre de 1813).
Gonzalo Suárez Montalbán.

Esteban de la Hoz dijo...

Siguiendo la Cronología del proceso constitucional reseño hoy, lo que fue el Diario de Sesiones del 18 de marzo de 1812 víspera de su promulgación oficial. Es como sigue:
Abierta la sesión a la hora señalada en el ceremonial aprobado el día 11, uno de los secretarios lee varios oficios sobre los actos del día:
Traslado de un ejemplar de la Constitución a la Regencia; elección de varios lugares en la ciudad para que se lea en alta voz el texto constitucional: Real Palacio de la Aduana, plazuela de la Verdad, plaza de San Antonio y plazuela de San Felipe; colocación de un dosel con el retrato de Fernando VII; autoridades que han de presidir los actos; y vestuario de gala de la Corte, así como salvas de artillería e iluminación.
A continuación, se procede a la lectura de la Constitución política de la Monarquía española en la forma en que se previene en el ceremonial por los secretarios, José María Gutiérrez de Terán y Fernando Navarrete, leyendo el uno y confrontando el otro recíprocamente.
Vicente Pascual, en calidad de presidente, pronuncia un discurso elogioso del texto constitucional y felicita a los diputados que lo han hecho posible: Señor, llegó por fin el día tan deseado de la Nación española en que V.M. después de haber sancionado la Constitución política de esta gran Monarquía, y declarado públicamente que la que acaba de leerse es la misma que en los diferentes días de su discusión se ha dignado aprobar, va a poner la última marca de su sanción a esta incomparable Carta con las firmas de todos los Sres. Diputados que componen el augusto Congreso… El brillante y numerosísimo concurso de españoles de todas clases y provincias que ocupaba la galería y palcos testificó con repetidas palmadas y afectuosos vivas las dulces y patrióticas emociones que habían experimentado sus leales corazones al oír la antecedente arenga.
Se procede a la firma de los dos ejemplares originales de la Constitución, expresando en ella los señores diputados si lo eran por provincia, por ciudad o por junta, según se les había prevenido por el presidente, quien firmó el primero, siendo los últimos los secretarios. Firman la Constitución 184 diputados. El secretario José Zorraquín lee a continuación los diputados ausentes por licencia.
Inmediatamente, la diputación se dirige a la Regencia con uno de los ejemplares firmados.
Este comentario seguirá para completar el acta de la sesión.
Esteban de la Hoz.

Esteban de la Hoz dijo...

Continuación:
El presidente propone que el día 19 se dé a las tropas de mar y tierra una gratificación. Se aprueba por aclamación. Nombra también a los doce diputados que el día 19 deben recibir a la Regencia del Reino.
Se da cuenta de la comunicación del encargado del Ministerio de Gracia y Justicia de la propuesta de la Regencia para que la fiesta religiosa del día 19 se celebre en la Iglesia de las Carmelitas. Las Cortes aceptan.
Se lee el decreto aprobado en la sesión secreta del 10 de marzo sobre la sucesión a la Corona.
Se presenta de regreso la Diputación que ha ido a llevar el texto de la Constitución a la Regencia y el obispo de Mallorca pronuncia el discurso siguiente: Señor acabamos de cumplir con la misión que V.M. se ha dignado confiarnos. A nombre de V.M. hemos presentado a la Regencia del Reino la Constitución política de la Monarquía española que V.M. ha firmado en este día, y el soberano decreto en que se sirve mandar su observancia y puntual cumplimiento. La Regencia ha recibido con el mayor respeto y entusiasmo entrambos documentos, y ofrecido guardar las sagradas instituciones contenidas en el inestimable código de nuestra regeneración política, en el mas firme garante de nuestra libertad, y hacerles guardar en los vastos dominios de V.M. Durante el desempeño de nuestra comisión hemos observado dentro y fuera de la sala de la Regencia la mas exaltada, la mas dulce emoción en todos los semblantes… conténtome con exclamar: ¡loor eterno, gratitud eterna al soberano Congreso nacional! ¡Reconocimiento perdurable a los señores individuos de la enunciada comisión! ¡Ya feneció nuestra esclavitud! Compatriotas míos, habitantes en las cuatro partes del mundo, ¡ya hemos recobrado nuestra dignidad y nuestros derechos! ¡Somos españoles! ¡Somos libres!
Al oír estas palabras prorrumpió de nuevo el pueblo espectador en los más expresivos vivas a la Nación, a la Constitución y a los Padres de la Patria. A las cinco se levanta la sesión.
Decreto CXXXVIII. Se manda imprimir y publicar la Constitución Política de la Monarquía Española; fórmula con que la Regencia debe verificarlo.
Decreto CXXXXIX. Solemnidades con que debe publicarse y jurarse la Constitución Política en todos los pueblos de la Monarquía, y en los ejércitos y armada: se manda hacer visita de cárceles con este motivo.
Orden en que se manda una gratificación a las tropas el día en que se publique la Constitución de la Monarquía.
Decreto CXL. Dotación de los individuos de la Regencia del Reino.
Decreto CXLI. Derogación de todas las leyes, ordenanzas, etc., relativas a la cría de mulas y caballos: extinción de las subdelegaciones, visitadurías, etc. Tocantes a la ganadería de yeguas.
Decreto CXLII. Exclusión de algunas personas reales de la sucesión a la corona de las Españas.
Firmados por Vicente Pascual, presidente. José María Gutiérrez de Terán, Joaquín Díaz Caneja, Fernando Navarrete, José Zorraquín, secretarios. Cádiz, 18 de marzo de 1812.
Esteban de la Hoz.

Isaías Muñoz Garzón dijo...

En el debate sobre el proyecto de Constitución, el día 17 de marzo de 1812, se leyó el capítulo II de la Constitución, De la sucesión a la Corona, según quedó aprobado por las Cortes en la sesión secreta de 28 de febrero.
CAPÍTULO II
De la sucesión a la Corona
Artículo 174
El Reino de las Españas es indivisible, y sólo se sucederá en el Trono perpetuamente desde la promulgación de la Constitución por el orden regular de primogenitura y representación entre los descendientes legítimos, varones y hembras, de las líneas que se expresarán.
Artículo 175
No pueden ser Reyes de las Españas sino los que sean hijos legítimos habidos en constante y legítimo matrimonio.
Artículo 176
En el mismo grado y línea los varones prefieren a las hembras, y siempre el mayor al menor; pero las hembras de mejor línea o de mejor grado, en la misma línea, prefieren a los varones de línea o grado posterior.
Artículo 177
El hijo o hija del primogénito del Rey, en el caso de morir su padre sin haber entrado en la sucesión del Reino, prefiere a los tíos y sucede inmediatamente al abuelo por derecho de representación.
Artículo 178
Mientras no se extingue la línea en que está radicada la sucesión, no entra la inmediata.
Artículo 179
El Rey de las Españas es el Señor Don Fernando VII de Borbón que actualmente reina.
Artículo 180
A falta del Señor Don Fernando VII de Borbón sucederán sus descendientes legítimos, así varones como hembras; a falta de éstos sucederán sus hermanos y tíos, hermanos de su padre, así varones como hembras, y los descendientes legítimos de éstos por el orden que queda prevenido, guardando en todos el derecho de representación y la preferencia de las líneas anteriores a las posteriores.
Artículo 181
Las Cortes deberán excluir de la sucesión aquella persona o personas que sean incapaces para gobernar, o hayan hecho cosa por que merezcan perder la Corona.
Artículo 182
Si llegaren a extinguirse todas las líneas que aquí se señalan, las Cortes harán nuevos llamamientos, como vean que más importa a la Nación, siguiendo siempre el orden y reglas de suceder aquí establecidas.
Artículo 183
Cuando la Corona haya de recaer inmediatamente o haya recaído en hembra, no podrá ésta elegir marido sin consentimiento de las Cortes; y si lo contrario hiciere, se entiende que abdica la Corona.
Artículo 184
En el caso en que llegue a reinar una hembra, su marido no tendrá autoridad ninguna respecto del Reino, ni parte alguna en el Gobierno.
La comisión de Constitución, en cumplimiento del encargo que se le dio para proponer la forma que debería tener el Tribunal Supremo de Justicia, y haciéndose cargo de la necesidad de señalar el modo de terminar los negocios pendientes en los Consejos Supremos que por la Constitución quedan suprimidos, presenta las cuatro minutas de decretos siguientes: Primera: Establecer el Supremo Tribunal de Justicia con arreglo a la Constitución.
Segunda: En relación con los asuntos contenciosos pertenecientes al fuero militar.
Tercera: En relación con los maestrazgos de las cuatro órdenes militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa.
Cuarta: En relación con las rentas publicas.
Quedan estas minutas en la Secretaría a disposición de los diputados hasta el momento de su discusión.
Isaías Muñoz Garzón.

Isaías Muñoz Garzón dijo...

Otros asuntos de interés de la sesión fueron los siguientes:
Se acuerda insertar en el Diario de Cortes el oficio del duque del Infantado que acompaña la comunicación del Príncipe Regente de Inglaterra felicitando a las Cortes y agradeciendo las condecoraciones otorgadas a lord Wellington.
El conde de Noblejas, mariscal de Castilla, dirige la proposición siguiente del ayuntamiento de la ciudad de Trujillo, del reino de Extremadura, felicitando a las Cortes a pesar de las calamidades sufridas en estos territorios en la guerra contra los franceses. Las Cortes agradecen este reconocimiento, e igualmente responden a las felicitaciones enviadas por la Junta provincial de Cádiz, por la comisión principal del partido y del municipio de Cáceres
El presidente designa a los miembros de la comisión que debe entregar la Constitución a la Regencia.
Se informa que ha tomado posesión del escaño Bernardo O'Gavan, diputado por la isla de Cuba, y cesa en sus funciones el marqués de San Felipe y Santiago que actuaba hasta entonces como suplente.
Continúa la discusión de la proposición de Felipe Aner sobre remoción de los magistrados. Interviene: José Miguel Guridi y Alcocer y Juan Nicasio Gallego. Se vota nominalmente y es desechada por 124 votos contra 13.
El presidente vuelve a citar por tercera y última vez a los Diputados para que acudan a las ceremonias previstas para el 18 y el 19.
Sesión secreta
Comunicación de Pedro González Llamas excusando su ausencia en las sesiones para la lectura, firma y juramento de la Constitución, por no estar de acuerdo con la misma.
Francisco Eguía Letona, conde del Real Aprecio, diputado suplente por la provincia de Vizcaya, disculpa su asistencia alegando que no ha participado en las discusiones de la misma y que debía consultar a sus electores.
Manuel Antonio García Herreros presenta la proposición siguiente, que resulta aprobada: Que se haga ahora mismo un acuerdo por el que se declare que cualquiera individuo del Congreso que se niegue a firmar la Constitución política de la Monarquía española y jurar lisa y llanamente guardarla, sea tenido por indigno del nombre español, privado de todos los honores, distinciones prerrogativas, empleos y sueldos y expelido de los dominios de España en el término de veinticuatro horas.
José Joaquín Ortiz hace la siguiente adicción, que también es aprobada: Quedando a disposición del Gobierno la ejecución de este acuerdo con todas las precauciones competentes.
Se acuerda volver a insistir ante los Diputados que se han negado y, si se da la circunstancia de que alguno se encuentre enfermo, asistan los secretarios a su casa para que firme la misma.
Comunicación del encargado del ministerio de Gracia y Justicia acerca de que la función religiosa se celebre en la Iglesia del Carmen con asistencia del cabildo cardenalicio.
Isaías Muñoz Garzón.

Francisco Pérez Arenas dijo...

En el Diario de Sesiones del día 16 de marzo de 1812, se refleja que:
La comisión de Hacienda presenta el dictamen siguiente sobre el restablecimiento del tribunal de Cruzada: …De todos estos antecedentes se deduce que V.M. siguiendo las bases fundamentales que posteriormente ha sancionado la Constitución, de que en ningún ramo del Estado estén confundidas las funciones administrativas con las judiciales, resolvió el establecimiento del tribunal de la Cruzada para los asuntos contenciosos y aprobó el plan interino para la administración del mismo ramo, así como sancionó igual separación en el expediente de confiscos y secuestros.
Se aprueba un dictamen apoyado por la comisión Eclesiástica, que da como resultado el decreto de 15 de septiembre de 1812 sobre tasa de los sumarios de la Bula de la Santa Cruzada.
José Miguel Guridi y Alcocer presenta ocho proposiciones sobre la libertad de imprenta e insta a que se elabore lo antes posible el reglamento: …en tres clases distingo los impresos dignos de castigo: los inductivos a delitos, como robos, asesinatos, obscenidades, deberán ser castigados por el delito a que contribuyen. Los subversivos del Estado o de las leyes deben igualmente castigarse según su contribución a semejantes excesos, con las penas que a ellos corresponde; los papeles injuriosos u ofensivos en los que se incluyen también los calumniosos y los infamatorios o son contra los agentes y empleados del Gobierno… No se admite a discusión.
Luis Rodríguez del Monte se excusa de no haber asistido a las sesiones por problemas de salud, pero se compromete a asistir los días señalados por los secretarios para la firma y el juramento de la Constitución.
Se remiten a través del encargado del ministerio de Estado dos cartas enviadas por el Príncipe Regente de Inglaterra a su hermano el Duque de York, mandadas imprimir y remitir desde Carleton House, por conducto del duque del Infantado. En ellas se tratan distintos asuntos sobre la guerra. Se insertan en el Diario de Cortes junto a la Proclama a los españoles del duque del Infantado.
Se lee el informe de la Regencia sobre el sueldo que debe fijarse en las provincias de Ultramar. Véase el Decreto de 28 de marzo de 1812 sobre descuento de sueldos en los empleos civiles y militares en la Península y en Ultramar.
Continúa la discusión de la proposición de Felipe Aner relativa a que antes de publicarse la Constitución se autorizase a la Regencia para que pudiese remover o deponer a aquellos magistrados que en su concepto no fuesen idóneos para desempeñar el cargo que les está confiado. Intervienen Agustín Argüelles, Mariano Mendiola, Felipe Aner, Manuel Antonio García Herreros y Francisco Gutiérrez de la Huerta. El asunto queda de nuevo pendiente.
Sesión secreta
Se lee la minuta de decreto sobre la sucesión a la Corona de España que será publicado el 18 de marzo, donde se especifican los excluidos al trono.
En relación con la orden dada para que todos los diputados acudan a firmar y jurar la Constitución, se acuerda devolver a los diputados José Mejía y al conde de Puñonrostro los escritos presentados excusándose su ausencia los días 18 y 19 de marzo.
Francisco Pérez Arenas.

Rafael Martínez Arjona dijo...

Nunca antes hubiera supuesto, que la referencia que das en tu artículo sobre las Cortes de Cádiz, podía haber existido. En tus artículos compruebo día a día, que muestras tantos aspectos desconocidos para la gente de tu pueblo, que parece que estas propiciando un rehacer de lo que hasta ahora casi no ha existido, es buen empeño ese de recopilar todo lo que de Lahiguera se pueda conseguir a través de archivos y bibliotecas ¡Ojala este camino emprendido sea secundado por otros higuereños! Así se irán descubriendo y alumbrando nuevos datos y poco a poco se llegara a comprender mejor la vida y costumbres de sus habitantes y los hechos que conformaron su historia. El tuyo es un proyecto apasionante, que algún día pudiera concluir con la publicación de un libro que recopile todos tus artículos, es una pena que un trabajo así se pierda con el tiempo. El relato me parece excepcional.... Es un estudio fascinante expuesto con claridad....Sigue así amigo, me gusta el camino que has tomado tras tu jubilación. Un abrazo.

Rafael Martínez Arjona.

José Luis Benítez dijo...

La primera Constitución que tuvo España, fue la de Bayona elaborada en Francia para que sirviera de base al Gobierno de José I (Pepe Botella) hermano de Napoleón, con la participación de un grupo de 91 diputados españoles, liberales, los cuáles solo pudieron deliberar sobre su contenido.
Dado que su aplicación solo se realizó en el territorio dominado por los franceses, las opiniones sobre ella son muy dispares; unos lo denominan “El Estatuto de Bayona” otros, una “Carta otorgada”. Esta fue promulgada en la ciudad francesa de Bayona el 7 de Junio de 1808 inspirada en la bonapartista Constitución francesa.
Fuera como fuere, a partir de ella los españoles pasamos de ser súbditos del Rey a ser Ciudadanos con derechos y obligaciones.
Su Artículo 1º comienza así: “La religión Católica, Apostólica y Romana en España... será la religión del Rey y de la Nación y no se permitirá ninguna otra”. Los 25 Artículos siguientes los dedica al funcionamiento de la Corona.
Se estructuraba de la siguiente forma:
1.- Soberanía Nacional.
2.- División de Poderes:
a) Poder Legislativo.- (bicameral) de Iniciativa real, que promulga las leyes “oídas las cortes”.
b) Poder Ejecutivo.- Corresponde al Rey y sus Ministros. El Rey ordena y los Ministros son los responsables.
c) Poder Judicial.- Es independiente, pero el Rey nombra a los jueces.
El Senado está compuesto por los Infantes mayores de 18 años, 24 individuos nombrados por el Rey, entre los Ministros, los Capitanes Generales del Ejército y de la Armada, y Consejeros Reales y del Estado. Su presidente, también es elegido por el Rey de entre todos los senadores, por un año.
Las Cortes estarán compuestas por 172 individuos, divididos en tres estamentos: el clero, 25 arzobispos y obispos; la nobleza, 25 que se titularán Grandes de Cortes, del pueblo 62 por las provincias e Indias, 30 por las ciudades más importantes, 15 negociantes o comerciantes, y otros 15 por las Universidades.
Los nobles deberán disfrutar de una renta mínima anual de 20.000 pesos fuertes, los diputados serán nombrados uno por cada 300.000 habitantes. Para ello habrá que hacer una Ley que divida a la población por departamentos, al estilo francés que se encarga a Fransesc Amorós: éste divide el país en 38 demarcaciones poco respetuosas con nuestras tradiciones. Posteriormente, asumen esta tarea en 1810 José Mª Lanz, en 1812 Felipe Bouza,.... y no es hasta 1833 cuando Javier de Burgo establece la actual división provincial, necesaria también para facilitar el cobro de impuestos a los ciudadanos. Para ser diputado “se necesitará ser propietario de bienes raíces”: los 15 comerciantes serán elegidos
“entre los negociantes más ricos”, los diputados de Universidades serán nombrados por el Rey.
En sucesivos Artículos se establece que: Habrá un solo Código de Comercio, El sistema de contribuciones será igual en todo el reino, todos los privilegios quedan suprimidos y se establecen ciertos Derechos Personales tales como: Inviolabilidad del domicilio, Igualdad, Libertad y Seguridad “El tormento queda abolido”.
El antepenúltimo Artículo 144 dice: “Los fueros particulares de las provincias de Navarra, Vizcaya, Guipúzcoa y Álava se examinarán en las primeras Cortes, para determinar lo que se juzgue más conveniente al interés de las mismas provincias y al de la nación.
José Luis Benítez.

José Manuel Manzano dijo...

En 1823, la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luís, acabó con el Trienio liberal, dando pie a la “Década Ominosa” recuperando Fernando VII plenos poderes hasta 1833. Tras su muerte, ni Cea Bermúdez ni después Martínez Campos restablecerían la Constitución de 1812, pero si intentaron hacer una nueva que será conocida como el Estatuto Real de 1834.
Este Estatuto estaba compuesto por solo 50 Artículos, flexible, breve e incompleta, no tenía declaración de derechos fundamentales del ciudadano. Más bien era una Carta Otorgada, con una soberanía compartida entre las Cortes y el Rey, desechaba la soberanía nacional. Su flexibilidad permitía la colaboración de los tres poderes. Reconocía la existencia del Consejo de Ministros y dio carta de naturaleza a la cuestión de confianza y al voto de censura. Siendo los Ministros los responsables de ejercitar las funciones del Rey. En él se habla por primera vez de Cortes Generales y se instaura en España el bicamerismo, Próceres del Reino y Procuradores del Reino.
El Estamento de Próceres estaba compuesto por: la aristocracia social, eclesiástica, de sangre, administrativa, intelectual y económica y formada por: miembros de pleno derecho y los de nombramiento real.
Para ser Procurador se necesitaba una renta propia anual de 12.000 reales. Dado que el Estatuto no hacía mención a ningún sistema electoral, hubo que esperar al Decreto de 24 de mayo de 1836 que introdujo en España la elección directa de sufragio censatario. Con él se puso fin al Régimen Antiguo y se adquirieron fórmulas y mecanismos de los Parlamentos
Europeos por entonces mucho más avanzados. Pero este Estatuto solo duraría algo más de dos años, quebrado por la Guerra Carlista y por que los liberales echaban en falta los derechos de los ciudadanos, así como la soberanía nacional, proclamados en la Constitución del 1812.
José Manuel Manzano.

Jaime Delgado dijo...

El marco de la guerra de la Independencia, que no sólo fue un levantamiento contra los franceses, sino también una revolución política que acabaría con el Antiguo Régimen. Los problemas por los que atravesaba la monarquía de Carlos IV, así como la inestabilidad interna llevaron en 1808 a Napoleón a invadir España. La creciente hostilidad contra las tropas francesas desembocó en los hechos del 2 de mayo de 1808 en Madrid. Mientras se desarrollaban las abdicaciones de Bayona, el pueblo de Madrid se alzó de forma espontánea contra los franceses. El levantamiento se generalizó por todo el país, originando la creación de juntas locales, después provinciales, en casi todas las regiones. Estas juntas se hacen con el poder en la zona e inician la reacción frente a la ocupación francesa. Para coordinar la labor de las juntas se creó la Junta Suprema Central (septiembres 1808), inicialmente en Aranjuez, que se hizo cargo del gobierno y de la dirección de la lucha armada. Además, asumió la tarea de reformar las instituciones del Antiguo Régimen y decidió convocar unas Cortes Generales y Extraordinarias (mayo de 1809). En enero de 1810 la Junta se disolvió y traspasó sus poderes a un consejo de Regencia, integrado por 5 miembros, que fijó la reunión de las Cortes para agosto. Las Cortes se reunieron en septiembre de 1810 en Cádiz (Isla de León), y se declararon soberanas. La soberanía residía en la nación, representada por los diputados reunidos en Cortes; Fernando VII era reconocido como legítimo rey, pero la soberanía ya no residía en él. Entre las tareas que asumieron estaba la de elaborar y aprobar una constitución. La Constitución se promulga el 19 de marzo de 1812 (fecha del aniversario de la abdicación de Carlos IV en Fernando VII), conocida popularmente como “La Pepa” por coincidir la fecha con la festividad de San José.
Un saludo y ¡Enhorabuena por el artículo y todo el blog!
Jaime Delgado.